Todavía no he oído a ningún feministo ensalzar el sistema tradicional hispano de apellidos que es prácticamente el único del mundo que conserva en plano de igualdad el apellido materno junto al paterno. En Japón, Rusia, Francia, en los países anglosajones, en los árabes, en Turquía... el apellido materno prácticamente desaparece. No así en España e Hispanoamérica, y hasta en Guinea Ecuatorial, donde cada persona lleva oficialmente dos apellidos. Este sistema, consagrado por ley en 1870 era ya costumbre arraigada desde que en 1501 lo introdujera en Castilla el gran Cardenal Cisneros.
Y hablando de Guinea Ecuatorial, al parecer existían entre los Fang y otras étnias africanas auténticos apellidos femeninos. Transmisibles de madres a hijas. Dejo ahí la idea por si aparece algún feminista coherente que quiera aprovecharla. De momento, como digo, ya podrían estirarse un poco y reconocer lo que supone para nuestro lado materno el sistema de apellidos hispano, especialmente cuando lo comparamos con la pobreza del apellido único típica de la cultura anglosajona dominante.
3 jul 2019
El animalismo que ya está aquí, a ver cuánto dura
Después de la animalización del hombre viene, lógicamente, la humanización del animal. Son dos tendencias desordenadas que confluyen hasta producir efectos aberrantes en personas que, en teoría, deberían ser la salvaguarda de la razón y el sentido común como es el caso de los profesores de universidad. El caso es que uno de ellos, llamado Esnest Castro (@ernest_castro), ha comparado en twitter la apertura de un nuevo macro matadero porcino con los campos de exterminio de los nazis. Dice, por ejemplo:
"El 29 de septiembre de 1941, en Babi Yar (Ucrania), 33.771 judíos; en Binéfar (España), cada día -a partir de hoy- todos los días, 30.000 cerdos."
O sea, que para este tarado, profesor de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, autor de varios libros, y con más de 10.000 seguidores en la citada red social, matar cerdos para alimentar a la población es lo mismo que asesinar hebreos a mansalva. Se ha montado cierto revuelo en twitter, naturalmente, porque todavía queda gente con sentido común, pero sus seguidores lobotomizados no dejan de gruñir en su defensa. Uno de ellos ha afirmado esta perla con la que concluyo el asunto para que se hagan ustedes una idea de cómo está el patio:
"Los cerdos son personas. Son seres cognitivos con personalidad. Tienen intereses propios, afectos y capacidad para sufrir. Sólo es por sesgo especista que justificamos tratarlos como cosas a nuestra disposición".
En fin. Algunas personas tenemos aspiraciones más altas que las que nos puede ofrecer una piara.
En cualquier caso quiero lanzar un aviso a los animalistas, veganos y demás niños pijos abducidos por la ñoñería de Walt Disney: sepan que el animalismo se convertirá en un movimiento reaccionario y casposo cuando surja la conciencia liberadora de los vegetalistas. Entonces nos enteraremos de que el auténtico crimen básico de la humanidad, lo que inició nuestra corrupción moral, fue amputar una inocente y pacífica alcachofa. ¡Vaya!, parece que nos vamos acercando a la manzana de Adán y Eva.
21 jun 2019
Las ideologías y los partidos, ese es el problema
Es muy frecuente leer en los artículos de opinión de la prensa de derechas lamentos de plañideras cada vez que constatan el grado de locura, y las cotas de poder, que alcanzan los partidos separatistas. Y buscando explicaciones para cosas que no entienden llegan a conclusiones peregrinas. Dice José María Carrascal en el ABC, por ejemplo, que el problema de Navarra es su vasquización. La hermana realidad sin embargo nos enseña que Navarra siempre ha tenido a la cultura vasca como parte inseparable de su identidad. Navarra no necesitaba al PNV ni a la ETA para ser más vasca. ¿Cuál es entonces el problema?
El problema que tenemos en Navarra, en España y en todo el mundo político occidental son las ideologías. Construcciones mentales artificiales que no se asientan en la verdad de lo que las cosas son, no se sostienen en el saber sino en la voluntad, en el podemos y en el queremos. Son doctrinas falsas, pseudorreligiones que parten de visiones reduccionistas como el laicismo, el individualismo, el militarismo, el feminismo, el colectivismo, el estatalismo, el ecologismo... o el vasquismo. Pero el problema más gordo es que esas ideologías no se quedan en los corrillos intelectuales sino que merced al sistema de partidos dividen a la sociedad en función de todas esas mentiras que llevan a las instituciones.
Me temo que todo esto a Carrascal, y a todos los que nunca se han planteado salir de Matrix, les sonará a chino. Lo siento por ellos.
3 jun 2019
Nuestra Comunión: nuestras juntas
(Artículo publicado en Acción Carlista nº 147. 1 de abril 2019)
La Comunión Tradicionalista Carlista es un instrumento, un conjunto de voluntarios de todas las Españas que se ponen al servicio de una Causa, la de la Legitimidad y la Tradición política española. Es por tanto una organización política, pero jamás un “gobierno en la oposición” o un partido en el sentido de estructura ideada para el reparto del poder entre sus miembros. Nuestro objetivo es que España tenga un gobierno justo y legítimo; no que tenga un gobierno “carlista”. Hay una diferencia sustancial entre una y otra concepción del servicio público.
Tampoco es nuestra Comunión una mera agregación o federación de grupos locales o regionales de carlistas. La Comunión no está llamada a suplantar la vida social que -esa sí- surge de abajo hacia arriba. La Comunión por el contrario es una organización de ámbito nacional, jerárquica como un ejército, cuya cabeza es, en ausencia de otra Autoridad política suprema, nuestra Junta de Gobierno.
En el ámbito de cada región son los propios afiliados quienes normalmente constituyen sus propias Juntas Regionales, y es la Junta de Gobierno quien en cada caso reconoce a cada una de esas juntas y supervisa el cumplimiento de unos objetivos comunes.
Una vez constituidas, las Junta Regionales dirigen con amplia libertad la acción de los carlistas en su región: hacen un seguimiento de las autoridades “autonómicas” y municipales; convocan actos públicos, etc. Son, coordinadamente con la Junta de Gobierno, las únicas autorizadas para transmitir de forma oficial la voz de la Comunión.
Hoy por hoy no aconsejamos la constitución de juntas políticas comarcales o locales. En esos ámbitos más próximos, más pegados al terreno, es donde resulta más útil la acción de los círculos.
1 jun 2019
Mi felicitación al Círculo Aparisi de Valencia en su 60 aniversario
Sr.D. José Monzonís
Presidente del Círculo Aparisi y Guijarro
Valencia
Valencia
Querido amigo y correligionario, querido Pepe:
No puedo estar físicamente en Valencia el día de vuestro 60 cumpleaños pero quiero enviar al menos en estas líneas todo mi afecto hacia vosotros, los socios de ese Círculo, y mi admiración hacia esa institución ejemplar.
El Círculo Aparisi nació en un momento tremendo para nuestra Patria, cuando estaba empezando ya a gestarse la traición de la transición. Durante estas seis décadas ha sido testigo de pérdidas incontables y dolororísimas que no voy a enumerar. Es la pura realidad. Los carlistas estamos habituados a las tormentas, dicen que somos inasequibles al desaliento. Nacimos para luchar contra la anti-España, igual que nuestros tatarabuelos de las Navas y de Bailén. No vamos a engañarnos por tanto a estas alturas con discursos triunfalistas de ninguna clase. El Reino de Valencia, como todas las Españas, sufren en sus familias, en sus pueblos, en sus empresas culturales, sociales y económicas de una falta de savia que les hace vivir como cuerpos sin alma. Llevamos tanto tiempo sometidos a la tiranía de unos políticos que se han empeñado en alejar a los pueblos de España de su Tradición, católica, foral y monárquica…
Y sin embargo ahí estáis vosotros, el Círculo Cultural Aparisi y Guijarro, acompañado por sus hermanos, los otros círculos carlistas del Reino de Valencia, un selecto grupo de leales que levanta la Real Señera, y la rojigualda española, y la cruz de Borgoña de toda la Hispanidad. Lo hacéis con confianza, sabiendo que el triunfo, o el fracaso, está en las manos de Dios y que nosotros no somos mas que pobres instrumentos a su servicio.
Como carlista, he sido testigo admirado de cómo a la sombra del Círculo y de todo el Carlismo valenciano alentaba ese rescoldo de pueblo sencillo y generoso. Como navarro, siempre entendí vuestra lucha contra aquellos que pretendían desordenar y envenenar con el odio nacionalista vuestros afectos regionales, históricos y lingüísticos. Me consta que habéis luchado sin descanso, día tras día. Así debe ser, porque nuestra lucha no es para una campaña sino de la vida entera. Dios os lo premiará. Mientras tanto vayan mis felicitaciones en nombre de vuestros correligionarios de toda España. Enhorabuena, que cumpláis muchos más.
13 mar 2019
La violencia es típicamente masculina
Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, que es como la abuela que NO necesitaban los políticos progres, ha descubierto la pólvora y ha dicho en una tertulia televisiva superfeminista que la violencia es algo típicamente masculino. Posteriormente, en su cuenta oficial de twitter, un portavoz de Vox ha salido al paso diciendo que si en esa televisión hubiera estado una representante de su partido no hubiera permitido esa afirmación sin rebatirla. Es lo que pasa con twitter, que si no se tiene un poco de cuidado se pueden escribir cosas sin pensar. Y es lo que tiene la política partitocrática, que a uno le da la sensación de que para marcar el territorio de su propio partido tiene que contradecir necesariamente todas las tesis del contrario. Pues bien. Sin que sirva de precedente tengo que decir que Manuela Carmena no ha dicho -con eso- ninguna tontería.
El problema no es que se diga que la violencia es algo típicamente masculino. El problema es que todos identifiquen violencia con injusticia. La violencia no es mas que el uso de la fuerza, sencillamente. Y ese uso puede ser muy justo y muy necesario cuando se ejerce en defensa de “los tuyos” o en la conquista de la naturaleza. También en defensa de la mujer. ¿No es esa la misma historia de la humanidad? ¿Una sucesión de luchas y de violencias, justas unas, injustas otras, practicadas para repeler a las fieras, para dominar la Tierra, para rechazar a los pueblos invasores y para asegurar una vida en paz?. La especie humana no se liberó de las bestias sin luchar; no fabricó los campos de cultivo sin arrancar violentamente millones de árboles; no extrajo de la tierra el mineral con el que se han hecho los abalorios de la alcaldesa Carmena sin dar violentos golpes a las herramientas. En todas las sociedades humanas, excepto en algunos raros experimentos de tipo “amazónico” que acabaron extinguiéndose por pura lógica, ha existido una división complementaria de roles en los que la biología ha ido siempre acompañada por la convención social. La violencia, es decir, el uso de la fuerza en sus versiones más extremas, ha sido generalmente una responsabilidad propia de los varones. Por eso fue un avance de la civilización la costumbre de impedir al 50% de la humanidad el acceso a los cuerpos militares. Pensar que eso nos hace mejores a los varones es una estupidez. Pero pensar que nos convierte automáticamente en criminales en potencia es profundamente injusto.
Existen muchos pecados que no son violentos. En la lista de los 10 mandamientos bíblicos sólo el quinto es el que prohíbe expresamente la violencia homicida. Por otra parte no siempre es necesaria una violencia explícita para acabar con una vida humana. Muchos de los cien mil niños (niños y niñas) que cada año mueren en España antes de nacer son ejecutados en el vientre materno por medios químicos, en un ambiente aséptico y no violento, con un hilo musical relajante como telón de fondo, tal como propugnan todas esas feministas tan enemigas de la violencia típicamente masculina.
Si lo que quería la señora Carmena era decir que hombres y mujeres somos iguales realmente ha dicho lo contrario. Si lo que quería era decir que los hombres somos peores es que se olvida de que la fuerza, como el veneno, puede ser justa y benéfica en la dosis adecuada. Si lo que pretendía era simplemente abogar por la táctica política de la no-violencia debería recordar que Ghandi fue un hombre. Y si, en fin, lo único que quería era despistar al personal utilizando ese argumento demagógico e histérico del “terrorismo machista” sería un gran error llevarle la contraria. Lo que hay que decirle es, efectivamente, que tiene razón. Que el uso de la fuerza bruta es cosa típica de los hombres: Por eso nunca habrá paridad en las cárceles. Por eso siempre las Carmenas nos seguirán necesitando para abrir los botes de mermelada o para cambiar la rueda del coche. Por eso sus guardaespaldas serán, generalmente, varones.
18 feb 2019
La insoportable vanidad del ser político
La vanidad, ese es el cáncer de la política. Por eso son malas las campañas electorales. Porque al final el candidato triunfante y fotogénico, rodeado de pelotas y trepas, se acaba creyendo un ser especial. Y por eso tiene bastante sentido que el poder pueda ser hereditario, o sea, alcanzado como un talento gratuito, sin méritos ni marrullerías propias. Ahora que se va, o que se está yendo otra vez, según parece, ese robot vanidoso llamado Pedro Sánchez, aprendamos algo de ese gran hombre: Aprendamos al menos lo que no hay que hacer.
He dicho “campañas electorales” y no “elecciones” a propósito. Una elección es un método como otro cualquiera para asignar el poder que nunca viene de la fuerza de la masa porque siempre “viene de lo alto”. Los papas de Roma, por ejemplo, son elegidos sin campaña electoral. Y lo mismo pasa con todos aquellos cargos que exigen un trabajo altruista y poco lucimiento personal: los delegados de clase, los presidentes de las comunidades de vecinos…
La elección por sorteo, o por pura rotación, tampoco suele ser mal sistema cuando hay que elegir entre iguales.
El problema está en las campañas electorales, porque las vemos como un desatino inevitable cuando en realidad todos sabemos lo que conllevan: promesas electorales, donaciones interesadas, adquisición de compromisos ocultos, negación partidista de lo bueno que pueda tener el adversario, publicidad engañosa…
No existen en este mundo gobernantes perfectos. Hasta el rey Salomón acabó mal. Lo que existen son gobiernos mejores o peores. ¿Y saben cuál ha sido el mejor gobierno de los últimos 40 años en España? Sin duda alguna, el que hubo durante los primeros meses del año 2016, la XI legislatura. Fueron 111 días de gobierno en funciones en los que los candidatos electos hubieron de dejar el gobierno, de hecho, en manos de los funcionarios.
He mencionado que el sistema hereditario tiene sentido. Tampoco garantiza la perfección, ojo, porque quien prometa un sistema infalible miente. Pero me resulta tremendamente atractiva la idea de que el poderoso no haya alcanzado el poder a fuerza de empeñarse en alcanzarlo. ¿No tenemos todos, de una u otra forma, acaso esa misma experiencia personal? ¿No hemos sido mejores jefes cuando no pretendíamos ser jefes? Y no sólo estoy pensando en reyes e hijos de reyes. Me atrevo a soñarlo también para los políticos del montón ¿no sería estupendo aspirar a un acceso al poder que no dependiera directamente del pavoneo electoral?
15 feb 2019
Extender la basura
¿Ha recibido alguna vez en su guasap una fotografía o un vídeo con la última locura feminista, animalista, vegana, aberrosexualista, satanista, yihadista o bolivariana? Se trata de un subgénero “artístico”, una especie de terrorismo estético que mezcla propaganda, falta de respeto y mal gusto para llamar la atención y provocar conversaciones que en un ambiente normal serían inverosímiles. Quienes las envían y reenvían suelen hacerlo con la mejor intención del mundo. Se supone que lo hacen para avisar, lo mismo que en las antiguas almenaras encendían fuegos para alertar de la presencia de moros en la costa. Pero a menudo, sin darse cuenta, lo que hacen es extender el mal sirviéndole gratuitamente de pregoneros.
En mi opinión es mejor no difundir según qué cosas. No las necesitamos para saber que existe gente muy loca, devorada por las ideologías de moda. Además son cosas que nos hacen daño a todos porque rebajan el nivel general y nos hacen olvidar esas cosas tan antiguas y tan importantes para el orden social como son la modestia, el decoro, el buen hablar, la caridad, el buen gusto… Esta especie de contaminación general del mal es la que se propaga, por ejemplo, con el famoso bulo de cierta película fantasma y blasfema titulada “Corpus Christi”. Circula de mano en mano y al cabo de los años, tan sólo por el hecho de rondarnos como una amenaza en ciernes, ha provocado casi el mismo daño que si realmente esa película se hubiera filmado.
Las malas noticias son siempre deprimentes pero es preciso saber de su existencia. En ningún caso abogo por encerrarnos en una burbuja aséptica o en un búnker anti-zombies. En el caso de que ésto fuera posible -que no lo es- resultaría altamente egoísta y poco caritativo vivir así sabiendo que tantas y tantas personas están ahí fuera, a la intemperie. Considero que es importante conocer la dimensión de la enfermedad, estudiarla a conciencia, trabajar permanentemente en la fabricación de vacunas que puedan hacerle frente. Pero ese estudio del mal que nos rodea debería quedar reservado para aquellos que tengan una sólida formación y generados los anticuerpos necesarios. Nada que ver con la simple difusión de la basura que es contra lo que me gustaría prevenir a mis amigos. No seamos cómplices.
8 feb 2019
El mejor Vox de la historia
Ya está en marcha un nuevo gobierno regional en Andalucía y los que confiaban en la gran alianza del centroderecha para hacer realidad el cambio del cambio del cambio se están llevando disgusto tras disgusto. Algunos ya lo vimos desde el minuto uno de las negociaciones tripartitas. Juan Manuel de Prada, lo denunció con acritud en un artículo titulado “Voxecita”. Sin embargo, en mi opinión, no tiene sentido ser tan duro. Claro que el grado del chasco recibido depende de las espectativas. O sea, que cuando no esperas demasiado no existe demasiado riesgo de resultar decepcionado.
Hace tiempo que vengo diciendo que ya hemos visto el mejor Vox de la historia. Y todo lo que empeore a partir de ahora no será ni porque sean débiles ni especialmente malas personas. Todos sabemos que dentro de Vox hay bellísimas personas. Las mismas buenas gentes que durante décadas han ayudado a apuntalar el malminorismo pepero. Así que su problema no es principalmente de personas -al menos por el momento-. Su error es haber aceptado las reglas del sistema, las premisas del liberalismo y de la constitución. Y en este sistema lo que manda es la hegemonía cultural anticristiana, antitradicional y antiespañola. Es eso lo que hay que cambiar. Y eso se cambia luchando contra el sistema, no vitoreando a la constitución o al jefe del estado.
No nos extrañemos de que Vox negocie, ceda, haga lo que pueda ni de que intente vender cualquier cosa como el inicio de una nueva “reconquista”. Alegrémonos -con moderación- si consiguen alguna cosita que haga alborotarse a los feministos pero no pidamos peras al olmo.
Hoy por hoy desde la Comunion Tradicionalista no nos planteamos hacer campaña en contra de Vox. Nos alegra que el sistema entre en contradicciones. Nos parece estupendo que se cuestionen el feminismo y la ideología de género, y el desmadre autonómico y separatista y algunas otras cosas. Solo pedimos que nadie se emocione. Porque este no es el inicio de la Reconquista sino tan sólo un bandazo dentro de un mismo sistema revolucionario.
7 feb 2019
Prohibir la pornografía
¿Por qué no? Todos estamos de acuerdo en que es imprescindible prohibir la pornografía infantil. Porque es maléfica y traumática. Pues por la misma razón, exactamente por la misma, habría que prohibir la pornografía juvenil. ¿Cómo va a ser algo diabólico para un niño de 15 años e inocuo para un joven de 18? ¿Cómo se podría explicar eso si no fuera por una pura convención arbitraria?
Finalmente, si concluimos que la pornografía es malísima para las personas de 14, 16, 17, 18 años… ¿Como podemos pensar que es buena para las de 20, 30, 40 ó 50? Sólo existen dos formas de romper con este esquema de hipocresía institucional: o se tolera todo, sin restricciones, incluida la abominable pornografía infantil o se prohibe toda. Cualquier posición intermedia es imposible de defender de una forma racional.
Dirán que lo que mata es la dosis más que el veneno. Pero el veneno es veneno siempre. Y no seamos ingenuos. Si se mantiene al alcance de los niños o de cualquier persona para consumo de los incautos y de los adictos será porque existen desalmados que se lucran de ello o, peor aún, que consiguen de esa forma embrutecer a la masa haciéndola cada vez más dócil y sumisa. ¿Hasta cuándo lo vamos a tolerar?
6 feb 2019
¿Cavernícolas?
Nos llaman cavernícolas, a nosotros, a los tradicionalistas, que somos gente de andar por la calle… Que paseamos en familia por plazas y parques a la luz del sol, que amamos las plazas de toros, las romerías, los balcones, las excursiones y los días de campo… Que hemos construido la civilización occidental a base de foros, anfiteatros, paseos y avenidas. Que disfrutamos con las danzas coloristas bajo el bandeo de las campanas en el día del santo patrón.
Y nos lo dicen los progres, que se han criado bajo la luz artificial de los centros comerciales, del metro, de los locales de videojuegos y de las discotecas. Ellos, que inventaron las salas de cine, la casa del terror y las sesiones espiritistas.
¿Dónde están los auténticos cavernícolas sino en la casa del Gran Hermano, en el búnker de la Moncloa y en las sombras de la noche? Si alguna vez nos reunimos en las catacumbas fue por refugiarnos de los tiranos y no por propio deseo. Porque nosotros somos hijos de la luz. No nos gustan las cuevas. Excepto Covadonga, claro.
3 feb 2019
Nuestra Comunión: nuestros círculos
En la primera de las conclusiones de la ponencia sobre “Sociedad” aprobada en nuestro último Congreso se dice: “Es preciso animar y fomentar como primer escalón de la acción política y social las agrupaciones naturales de familias: las comunidades de vecinos, las asociaciones familiares locales. Debemos estudiar, renovar y reinstaurar como prioridad el modelo de los clásicos círculos carlistas. Todo ello ha de constituir el primer núcleo de resistencia.”
Los círculos carlistas fueron una institución política pionera. Nacieron como refugios para sobrevivir bajo el régimen caciquil del liberalismo triunfante, y se organizaron como sociedades locales, fuertemente arraigadas, que lo mismo eran casino, cuartel, capilla o escuela. Esa versatilidad debe inspirarnos hoy para desarrollar el día a día de nuestra actividad carlista.
Nuestros círculos deben reunir tres características: han de ser familiares, locales y culturales.
Familiares, porque no pueden ser ni un club de individuos ni una vulgar “sede de partido”. Tenemos que procurar que sean refugios para toda la familia, estableciendo cuotas familiares, por ejemplo.
Locales, porque han de estar muy pegados al terreno, al municipio y a la comarca, como contrapeso al desarraigo que provoca internet.
Y culturales, porque no deben sustituir a las Juntas de la Comunión en su tarea política. Los círculos están llamados a desarrollar principalmente una actividad social y cultural que sirva para atraer al mayor número posible de simpatizantes.
A partir de ahí libertad total… y saber aprovechar las oportunidades.
Por cierto, tampoco está de más recordar que nuestros círculos no tienen absolutamente nada que ver con los del partido neocomunista Podemos. Esos otros “círculos” no son más que una versión española y partitocrática de los rancios soviets de la Rusia comunista. En un primer momento, tanto en Rusia como en España pudieron ser “concejos” o “juntas” más o menos populares o espontáneas, pero en cuanto entró en juego la doctrina comunista no han margen para la duda: se han convertido en órganos jerárquicos del partido, simples engranajes de transmisión de las órdenes emanadas del soviet supremo. No hay más misterio.
(Artículo publicado en el Boletín Acción Carlista)
2 feb 2019
Se postrarán ante tí, Señor
“Se postrarán ante Tí, Señor, todos los reyes de la tierra”. Esa es la promesa central del Salmo 71. Promesa o profecía en la que nosotros, los carlistas, creemos. Por eso vamos a celebrar y a renovar este año 2019 el centenario de la consagración de España al Corazón de Jesús. Por eso celebramos también la primera consagración pública, que es la que realizó el rey Carlos VII en Estella, ante su ejército, y la que reafirmó Alfonso Carlos I decretando la entronización de ese emblema sagrado en el escudo de la Monarquía.
Lo determinante en esa visión del salmo no es el debate entre monarquía o república. Esa no es la cuestión porque al final, en cualquier sistema, siempre hay un “rey”, se llame príncipe, o presidente, o comité del partido, o amado líder.
La cuestión es que los cristianos debemos esperar y desear que nuestro Rey se postre ante el Señor. O sea, que reconozca que ni él, ni su partido, ni su gobierno tienen siempre la última palabra sobre todo. Mientras no sea así haremos lo que podamos, y viviremos bajo gobiernos impíos que se burlan de nosotros (ese es el lenguaje de los salmos). Lo que es una ingenuidad tremenda es pensar que sin esa postración es posible la existencia de poderes, reyes o estados neutrales. Si no tienen a Dios ni se postran ante Él, no serán cristianos, pero tampoco serán neutrales.
1 feb 2019
¿Qué es ser carlista hoy?
El otro día, y a raíz del vídeo de la valiente intervención de Jaume Vives en la convención nacional del PP lanzaron esta pregunta en un grupo de guasap. Lo primero que respondí, un poco a vuelatecla, fue esto: “Ser carlista es ser contrarrevolucionario. Antiliberal y antisistema. No constitucionalista. Católico no clerical. Tradicionalista. Foralista e hispanista amante de la diversidad de las Españas… cosas de esas”. Luego, la conversación fue derivando hacia el liberalismo católico, ese intento vano que trata de adaptar el Evangelio a los principios de la Revolución.
Cada vez que llegamos a ese punto, y para poder definir al carlista, tenemos que definir qué es la Revolución. Pues bien, digamos que la Revolución -así, con mayúscula- es un proceso de corrosión y disgregación de la Cristiandad que empieza con la ruptura protestante y sigue con la Ilustración, las revoluciones liberales, el nacionalismo, las ideologías socialistas y totalitarias y termina con las locuras actuales del aberrosexualismo, el animalismo… y lo que vendrá. Todo este movimiento tiránico (si, al final todas estas ideologías acaban asfixiando las libertades) tiene en común -aparte del tufillo luciferino- la confusión y mezcla entre política y religión. No saben distinguir -y esa fue la mayor originalidad política de la Cristiandad- entre Iglesia y Estado. Entre Papa y Emperador. No pueden tolerar que exista una Iglesia libre. Tienden a convertir a los funcionarios en sacerdotes y a los sacerdotes en funcionarios. A las leyes civiles en preceptos morales y a las leyes morales en retahílas de normas humanas. Es un proceso en el que la política se sale de quicio y da lugar a pseudorreligiones laicas, inmanentes. Como los antiguos emperadores de Roma o de Japón, como los faraones, como los califas islámicos… la partitocracia liberal moderna une y mezcla todos los poderes, todas las “soberanías”, (la soberanía espiritual de la Iglesia, la política del rey y la social de los cuerpos sociales naturales) en una amalgama supersticiosa llamada “soberanía nacional” que no es al final mas que la voluntad del partido más fuerte o más rico.
Pues bien, en defensa de aquel orden tradicional, en contra de todo ese proceso de ruptura de la Cristiandad y en contra de todas las tiranías de los nuevos faraones nació, creció, vivió y dió frutos la Hispanidad. El Carlismo, hoy, no es mas que la continuidad, arruinada y derrotada, pero llena de esperanza, de aquellos principios de la Hispanidad.
30 ene 2019
Don Opas, Pepe Botella y la guerrilla
711 y 1808. Son dos fechas inspiradoras para el momento actual. En ambas ocasiones había personajes traidores o peleles como don Opas o Pepe Botella. En ambas ocasiones quedó el pueblo a merced del capricho del invasor. Y en ambas ocasiones la salvación vino por las guerrillas. Porque Dios lo quiso, y porque lo quiso a través de las guerrillas. Así es como se forjó y se salvó la España tradicional. No hubo entonces ni grandes planes, ni proclamas grandilocuentes. Don Pelayo no hizo mas que empuñar la espada allí donde no se podía retroceder más. Era imposible estar más arrinconado y perdido que en Covadonga. Tal vez por eso fue aquella la primera victoria, porque no podía ser otra cosa, o victoria o muerte. Ese estilo guerrillero -y macabeico- de los primeros caudillos asturianos es el mismo que fue replicado en el nacimiento del reino de Pamplona, y en los condados leoneses, en los aragoneses, en los catalanes y en el de Castilla. En la francesada tampoco pudo haber la menor estrategia de conjunto. Descabezada la Monarquía los españoles hicieron de cada ermita su propia Covadonga. Y no nos fue del todo mal. Las guerras de la Reconquista y de la Independencia, largas y crueles, fueron conflictos terribles, con desarrollos desiguales, y dejaron unas cicatrices en la piel de Hispania que son aún las líneas que marcan la identidad de comarcas y regiones.
En los momentos actuales España entera está en vísperas de una nueva insurgencia. No sabemos si será un desesperado caudillo montañés o un humilde alcalde como el de Móstoles quien lance la primera piedra. Lo que si podemos augurar es que la lucha, salvando las sorpresas de la Providencia, no será breve y que la táctica general de la guerrilla, en el sentido más extenso de la palabra que va mucho más allá de lo militar, volverá a marcar nuestro destino.
23 ene 2019
Sobre fueros y autonomías, la difícil tesitura de Vox en Navarra
CARTA ABIERTA A JAIME IGNACIO DEL BURGO Y A JAVIER HORNO
He leído la carta abierta que Jaime Ignacio del Burgo, navarro, político experimentado, antiguo carlista, riguroso historiador y constitucionalista convencido ha dirigido hace dos días desde las páginas de Diario de Navarra a Javier Horno, cabeza visible de Vox en Navarra, sobre cuyas espaldas ha caído la difícil papeleta de presentarse ante los navarros de orden con la propuesta voxeadora de eliminar el convenio foral de un plumazo. Jaime Ignacio y Javier, a quienes conozco y respeto, escriben y actúan guiados por un patriotismo, -navarro y español en ambos- que no pongo en duda. Lástima que se vean obligados a hacerlo desde la lógica partitocrática. Del Burgo se queja del antiforalismo de Vox. Horno hace lo que puede, y procura dar largas aportando una dosis de ambigüedad porque algo le dice que las cosas no son tan sencillas.
Del Burgo explica bien la realidad foral del viejo reino, demuestra que el estatus de Navarra no es un capricho ni una rareza injusta sino un derecho territorial heredado, testimonio de un pacto solemne. Por su parte los de Vox reclaman unidad. Y hacen bien, pero se equivocan al exigir uniformidad. Levantar la bandera del centralismo no deja de ser un tic nacionalista y racionalista, de tipo jacobino, paradójicamente más afrancesado que Español. Es una propuesta voluntarista, más típica de movimientos identitarios europeístas que de alguien que se dice defensor de nuestra historia y de nuestras tradiciones. Es estupendo que desde Vox denuncien el derroche de las nuevas taifas, pero eso no justifica que metan al régimen foral en el saco de esos “traidores” que no merecen “la mano de un buen hijo para cerrarle los ojos”. (No, a mí tampoco me gusta demasiado esa especie de maldición gitana que ha puesto de moda Ortega Smith a modo de brindis).
En su favor he de decir que Vox se ha propuesto acabar con el separatismo y su argumento para dinamitar el estado autonómico parece impecable. Si se suprimen las autonomías se terminará el separatismo, piensan. Muerto el perro se acabó la rabia. Y tienen toda la razón, porque autonomía, como sabe cualquier padre -menos al parecer el amigo Jaime Ignacio y sus correligionarios autonomistas del PPSOECIUDEMOS-, es ese conjunto de competencias que poco a poco vamos concediendo a nuestros hijos hasta que llega el momento de su emancipación, la separación, el día de la independencia.
¿Cuál es el problema, a mi modo de ver? Pues que unos y otros están identificando al régimen foral, que es nuestra manera de ser españoles, con el régimen autonómico, que es la manera que tienen los políticos regionales para disponer de su trozo de tarta presupuestaria cuando no de ir preparando una secesión anunciada. Dicho esto, ¿qué necesitaría Javier Horno para convencer a su Consejo Político de que una cosa es el fuero españolísimo (que ójala se extendiera a todas las regiones) y otra muy diferente la autonomía desleal? A lo mejor vendría bien que Jaime Ignacio del Burgo (y todos los políticos de su espectro) le ayudaran a diferenciarlos mejor. Porque a día de hoy, con el “amejoramiento” en la mano, algunos pensamos que el fuero navarro no pasa de ser una autonomía más. Con alguna rareza, pero autonomía al fin y al cabo. Y esto sucede porque la llamada “democratización de las instituciones forales” no sólo no contribuyó a foralizar España sino que disfrazó el régimen foral de lagarterana autonomista. Lo hizo redactando un “Amejoramiento” que no es mas que un estatuto de autonomía regional con algunas pinceladas historicistas. Y lo hizo, entre otras cosas, haciendo tabla rasa de dos dimensiones esenciales en el espíritu foral: el principio de subsidiaridad que limitaba el poder por abajo, que habría evitado la macrocefalia pamplonesa, y que protegía las libertades municipales, sociales, familiares y vecinales. Y el principio cristiano que limitaba el poder por arriba, que habría supuesto un dique contra la perversión moral de las ideologías contemporáneas. El fuero es mucho más que una autonomía rarita tolerada por la Constitución. Es una manera de entender el orden político que fue dinamitada en los años de la Transición y cuya recuperación sería la mejor bandera si de lo que se trata es de presentarse como auténticamente navarro y más español que ninguno.
F. Javier Garisoain Otero
Presidente de la Comunión Tradicionalista Carlista
19 dic 2018
Somos antiliberales
Discurso pronunciado el 16/dic/2018 en la Fiesta de la Juventud Carlista de Pamplona, ante el Monumento a la Inmaculada de esa ciudad.

Estamos aquí para hablar de POLÍTICA. Y sin embargo no voy a hablar de elecciones. Ni de lo mala que es Uxue Barcos, ni de las pequeñas y grandes faenas que un día si, y otro también, provoca la partitocracia. ¿Sabéis qué os digo de las próximas elecciones? Que votéis lo que os de la gana. Porque da lo mismo. Ni Navarra ni España se van a arreglar con unas elecciones. ¡Ojalá fuera todo así de sencillo!
Pero si tenéis ganas de acción no os vayáis todavía. Sabed que hay vida y hay política más allá de las elecciones. ¿Qué clase de política será esa? ¿cómo es la política que propugnan los carlistas?
Nuestra política consiste en la defensa, el rescate y la recuperación de la España Tradicional. De todo aquello que no es revolución liberal porque si algo nos define es que somos ANTILIBERALES. Y todos los demás: el PPSOECIUDEMOS, lo mismo que Vox, ojo, son liberales. Todos ellos han aceptado las premisas políticas del liberalismo.
La historia del Carlismo es la historia de 200 años de lucha contra una Revolución que es la Revolución liberal. Nuestro reino de Navarra tiene 1200 años. Desde los tiempos de Iñigo Arista en el siglo IX hasta 1840 fue un reino cristiano, de hecho y de derecho durante mil años. ¡Mil años, que se dice pronto! ¿Creéis que no había política durante mil años? ¿Que eran idiotas los navarros de esos diez siglos porque no tenían ni constitución, ni partidos políticos, ni campañas electorales? Hace doscientos años llegó a esta tierra la revolución liberal, de la que estamos viviendo sus últimos coletazos. Y ésta es nuestra historia. La historia del Carlismo es la historia de una lucha y de una derrota. Pero nuestra derrota innegable en los hechos no es la derrota de una ideología, sino la de algo que nunca podrá ser vencido porque tiene la experiencia de 1000 años de éxito.
Estamos pisando tierra sagrada. Estamos en el reino cristiano de Navarra. Abrid los ojos y veréis que todo lo que tenemos en Navarra como comunidad humana no es como es porque lo haya construido así la revolución sino porque tenemos detrás mil años de construcción seguidos de doscientos de lucha y de demolición. A mi derecha tengo la parroquia de San Lorenzo, y la capilla de San Fermín, Obispo. A mi espalda está el monumento a la Inmaculada, la advocación mariana que nos lleva a tierras de Flandes en defensa de la Hispanidad. También está ahí el convento de las salesas. Y enfrente tenemos el hotel de “Los Tres Reyes”, reyes cristianos que evocan la gesta de la Reconquista. Es sólo una pequeña muestra, la que tenemos ahora aquí, al alcance de la mano, de aquella civilización contra la que se alzó con sus mentiras el liberalismo.
Porque el principal problema del liberalismo no es que sea pecado, o que sea una herejía. Que lo es. El problema principal es que es mentira. Es que ofrece una libertad que es mentira.
Todos los partidos políticos del sistema están de acuerdo en los mismos principios básicos del liberalismo: el laicismo, el pensar que hay que dejar la fe propia en casa o en la sacristía porque no hace falta para la vida cotidiana; la idea absurda de la soberanía nacional; la idea tramposa de las elecciones y de los partidos que roban a la sociedad todo el protagonismo, y en definitiva, un conjunto de ideas que nos aproximan cada vez más a una tiranía.
Existe una frase que siempre alguien pronuncia en todas nuestras reuniones carlistas. Al menos una vez, y es ésta: TRONOS A LAS PREMISAS, CADALSOS A LAS CONSECUENCIAS. Con ella queremos expresar que es absurdo, y nunca nos cansaremos de decirlo, quejarse de las malas consecuencias de las ideologías revolucionarias cuando se han bendecido premisas falsas como las que contiene la constitución del 78. Por ejemplo. ¡Qué pena nos dan esos católicos liberales que se quejan de datos estadísticos desastrosos (baja natalidad, divorcios, aborto, tristeza, suicidios, insolidaridad…) pero que aún así se declaran fervientes devotos de la Constitución y la democracia.
¡Qué curioso! La revolución empezó gritando libertad y ha terminado imponiendo una dictadura. ¿Acaso no salimos ayer a la calle, aquí, en Pamplona, cientos de familias, para exigir libertad? ¿para luchar contra un gobierno tirano que quiere decirnos a los padres cómo tenemos que educar a nuestros hijos mediante el programa skolae?
¡Salir a la calle para defender la libertad de educación! ¿No es increíble? Nunca se vio algo parecido en los mil años del reino de Navarra. Nuestros abuelos no eran tontos y entendían que las cosas de la política y de la vida social debían hacerse sin mentiras. Con sencillez. Si eres cristiano, lo eres al 100%, y lo eres las 24 horas del día, y no lo disimulas. Por eso construyeron un reino cristiano cuya divisa era una jaculatoria: BENEDICTUS DOMINUS DEUS MEUS.
—
Los carlistas, al principio nos enfadábamos mucho. Hay que reconocerlo. Nos parecía tan injusto que se impusiera una tiranía liberal a un pueblo cristiano que nos sublevábamos; declarábamos la guerra al gobierno; buscábamos al rey legítimo y nos echábamos al monte porque no podíamos tolerar ese conjunto de ideologías mentirosas que eran las que iban corroyendo y deshaciendo la vida política y social de la Hispanidad.
Hoy, cuando la Revolución nos ha derrotado físicamente y ha conseguido corromper a amplísimas capas de la sociedad no debemos enfadarnos porque sabemos que lo que se acerca es su fracaso. Aunque no hayamos vencido con nuestras manos la realidad de las cosas juega a nuestro favor. Preparémonos por tanto con paciencia, con calma, para la caída del árbol revolucionario. No sabemos cuánto aguantará en pie pero no va a durar mucho.
Ahora bien, ¿estoy diciendo acaso que permanezcamos inactivos viendo cómo se derrumba todo, cómo corrompen a los jóvenes, cómo se pone en peligro la misma paz social (como demuestran, por ejemplo, las recientes agresiones en Vitoria y en Sangüesa) sólo para que alguien nos diga que teníamos razón? No queremos que nos den la razón. Eso nos da igual.
Lo que queremos es que cuando caiga este sistema haya algo más que pobres individuos heridos, queremos que haya núcleos de resistencia fuertes, sólidos, como aquellos que pudieron, hace 1200 años, ser encabezados por Iñigo Arista y por los monjes de Leyre. Al servicio de este objetivo está empeñada la Comunión Tradicionalista Carlista. Y a trabajar por este objetivo estáis todos invitados.

5 dic 2018
La ideología de género y la estrategia de la Revolución: dos pasitos p’alante, un pasito p’atrás
Discurso de Javier Garisoain, presidente de la Comunión Tradicionalista, en el acto en contra de la “ideología de género” celebrado en Pamplona el sábado 1 de diciembre.
Decía mi padre que la Revolución siempre sigue este ritmo: dos pasitos p’alante, un pasito p’atrás. Los dos pasitos p’alante los dan los ideólogos revolucionarios cuando nos ofrecen dos burradas: una burrada muy grande y una burrada más pequeña. Entonces, cuando la gente protesta por tantas cosas malas juntas lo que hacen es retirar la burrada más grande y dejan la burrada pequeña. Siempre hacen lo mismo. Y así consiguen a veces que hasta les estemos agradecidos.
La burrada de Skolae es una burrada doble de las grandes. Se compone de una mezcla de igualitarismo feminista neomarxista y de aberrosexualismo ultraliberal. Pero ojo, esas no son las dos burradas a las que me quiero referir. La burrada pequeña consiste en tratar de educar a los niños con toda esa ideología. Esa es la pequeña, así que prepárense para lo peor. La burrada mayor es, además, pretender que esa basura sea obligatoria para los niños. O sea, para los hijos de los demás, claro, porque generalmente esos pobres ideólogos no tienen hijos.
Siendo conscientes de que esa es la estrategia del enemigo (sí, he dicho enemigo a propósito porque no se me olvida el mandato de amarles) tenemos mucho trabajo por delante. En primer lugar no tenemos más remedio que luchar para que retiren la burrada más exagerada; para que cosas como el programa Skolae dejen de ser obligatorias. Para eso se convocan concentraciones, se recogen firmas, etc. (el día 15 habrá una manifestación en Pamplona y, por supuesto, ahí estaremos). Pero más adelante, cuando con gran esfuerzo, con lucha, con objeción, con insumisión, como sea, consigamos que algunos colegios, o incluso que algunas familias de los centros gubernamentales, se libren en gran medida de la basura van a exigirnos la burrada primera: que aceptemos que educar a un niño con esa ideología es una opción respetable.
Y ahí es en donde empieza lo realmente difícil. Cuando llegue ese momento tendremos que evitar la trampa. No podemos consentir que nos hagan pagar un precio por nuestro silencio. No nos pueden chantajear ofreciéndonos libertad a cambio de silencio porque eso sería tanto como prometernos libertad a cambio de mentira. Y todo el mundo sabe que la mentira esclaviza, mientras que la verdad nos hace libres. A cambio de dejarnos unas migajas de libertad nos van a exigir silencio. Volviendo a la basura de Skolae, seguramente no lograrán que llegue a ser obligatoria para todos. Pero llegados a este punto no van a querer renunciar a silenciar nuestra crítica. Querrán conseguir normalizar la aberración. Y nosotros deberíamos de estar calladitos porque -pensarán- “encima que os permitimos que no eduquéis con nuestra basura… ¿vais a decirnos que nuestra basura es una basura?”.
En resumen. Si se salen con la suya, al final de este proceso, habrán dado dos pasos adelante y uno atrás. O sea: que habrán dado un paso adelante. Hacia el abismo y la autodestrucción, por supuesto. Eso para ellos es ir adelante.
Tengámoslo muy claro: esta lucha no va a terminar nunca. No olvidemos que la consejera Solana, en un momento de exaltación, ha exigido “tolerancia cero con los retrógrados”. Y esta es señora consejera de educación así que imagínense lo que podrán decir los miembros de la chusma que le ríe las gracias a la señora consejera. Ya están pensando en extender también aquí su obsesivo “delito de odio”, o sea, el delito de pensar lo contrario de lo que piensa el gobierno. Y nos querrán multar o encarcelar por ello. Está claro: nos quieren calladitos. Pues bien. No nos vamos a callar.
Y vamos a decir, sin miedo, que la ideología de género es pura basura intelectual. Nunca se habían esforzado tan poco los intelectuales ideológicos para sostener su tramoya revolucionaria. Las viejas herejías necesitaban siglos para madurar. Los viejos ilustrados pasaron décadas escribiendo su Enciclopedia. Los liberales románticos o puritanos de todo pelaje, los padres de los nacionalismos, los primeros y los segundos socialistas… todos ellos se esforzaron durante años obsesionados por el afán de dotar a sus pataletas reduccionistas de una apariencia de rigor filosófico. Es posible que este fenómeno venga de esa especie de aceleración constante que caracteriza al proceso revolucionario, pero lo cierto es que las últimas ideologías como la de género, o el animalismo, son pura fachada, no se aguantarían ni un día si no contaran con eso que se ha dado en llamar hegemonía cultural y que no es, en definitiva, más que dinero, dinero y dinero. Se sienten tan seguros de sí mismos contando con el apoyo del telediario y de George Soros que no se molestan, como tuvo que hacer Carlos Marx, en escribir legajos infumables para alimentar el prurito intelectual de sus líderes. La ideología de género es el penúltimo peldaño de una degradación constante del pensamiento occidental. Degradación lógica por otra parte pues es un conjunto de locuras que no surgen de la nada sino que se sustentan en las falsas premisas del individualismo liberal, del ateísmo soviético, o de la psicología freudiana.
No sabemos cuánto tiempo logrará la ideología de género ostentar el cada vez más efímero título de ideología de moda. Es posible que pase pronto y que acabe siendo engullida por un animalismo radical, por un antihumanismo nunca visto o, más probable, por una vuelta redecorada a los típicos totalitarismos de toda la vida.
Sea como sea el futuro, hoy nuestro deber es combatirla con todas las armas disponibles. No resulta demasiado complicado cuando se tiene enfrente a alguna persona en disposición de debatir con la pura palabra. El problema es que los ideólogos nunca vienen solos. Siempre se suelen acompañar de los guardaespaldas de la revolución que son los viejos sans-culottes, la masa engañada de los quemaconventos, los códigos penales puestos a su servicio, los potentes medios de comunicación convertidos en medios de manipulación. Contra todos ellos habremos de luchar así que, aunque lo quisiéramos, la nuestra nunca podrá ser puramente una batalla intelectual; no es posible entablar un debate limpio cuando no existe al otro lado alguien dispuesto a reconocer que existe una Verdad.
¿Así pues, qué podemos decir, en fin, de esta lucha? Pues que no tengáis miedo, que si no somos valientes para defender la verdad, la misma biología, o el tesoro de la inocencia de los niños… ¿en qué seremos valientes? No tengáis miedo, decid lo que pensáis, y respondeos siempre con la cabeza fría: ¿qué es lo peor que me puede pasar? El enemigo nos asusta constantemente con consecuencias misteriosas y tremendas si seguimos con nuestra oposición radical a sus genialidades. Hablan de delito de odio, nos llaman ultras y reaccionarios, radicales y carcas. Pero no pasa nada, en la inmensa mayoría de los casos no pasa nada y no pasará nada si nos ven defender nuestras convicciones con valor. Y si tiene que pasar algo que pase: que nos echen del colegio, que nos echen del trabajo, que nos pongan una multa, que nos lleven a la cárcel, que vengan las femen, que venga Arnaldo Otegi con un megáfono… ¿Qué nos puede importar todo eso frente a la satisfacción del deber cumplido? Adelante, arriba los corazones. Sursum Corda!!

Suscribirse a:
Entradas (Atom)








