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30 mar 2026

Te espero el 2 de mayo en El Escorial


CIRCULAR A AFILIADOS Y SIMPATIZANTES 

DE LA COMUNIÓN TRADICIONALISTA CARLISTA

+ 30 de marzo de 2026

Queridos carlistas, 

A mediados de los años 80 del siglo pasado, concluida la transición, el régimen partitocrático del 78 se afianzaba con los resultados de todos conocidos: descristianización, separatismo, desindustrialización y conversión de España en una colonia. En aquella coyuntura el Carlismo se encontraba dividido y acosado por sus enemigos ideológicos. 

Hubo entonces personas generosas que con esfuerzo e inteligencia se pusieron manos a la obra para procurar la reconstrucción de la Causa de la Tradición. Sus trabajos dieron resultado. En mayo de 1986, un grupo de carlistas logró algo que entonces parecía imposible: poner las bases de la unidad del Carlismo, reconstituir la Comunión Tradicionalista Carlista y poner fin a un periodo de atomización política y caos organizativo. 

En el Congreso de la Unidad Carlista, celebrado hace ahora 40 años en El Escorial, se fusionaron las tres organizaciones carlistas entonces existentes: Comunión Tradicionalista, Unión Carlista y Comunión Católico-Monárquica. Se nombró una Junta de Gobierno, reconocida por todos como máxima autoridad política del Carlismo. Y se afirmaron los principios para la unidad y la ortodoxia carlista en torno a un Ideario común. 

El espinoso asunto de la legitimidad dinástica -sin olvidos ni renuncias, pues el Carlismo siempre será monárquico y legitimista- quedó entonces respetuosamente aparcado. Fue una solución política práctica que permitía el trabajo en común por una sociedad tradicional, para hacer posible un día un Rey tradicional. 

En estas cuatro décadas el Carlismo se ha mantenido activo y mayoritariamente unido gracias a la Comunión. Sorteando todo tipo de vicisitudes, afrontando problemas internos y externos, hemos realizado juntos mil campañas; hemos sido una voz necesaria para tantos españoles; hemos organizado actos, encuentros y jornadas; hemos formado a miles de jóvenes; hemos dado un testimonio irreemplazable. Y todo eso hay que festejarlo. 

El próximo sábado 2 de mayo vamos a celebrar un encuentro carlista en San Lorenzo de El Escorial. Como presidente de la Comunión quiero pedirte en primer lugar -y si te ha llegado este mensaje es para que lo entiendas como una petición personal-  que hagas todo lo posible por estar con nosotros el 2 de mayo. Más abajo está el programa y las instrucciones concretas. 

Estés donde estés ahora, si en algún momento ocupaste algún cargo o responsabilidad, por pequeña que fuera, en esta Comunión, te doy las gracias en nombre de todo aquello que defendemos. Y te pido perdón también por las incomprensiones, por las carencias organizativas, por las chapuzas y por todos los errores cometidos. No es fácil organizar un grupo humano tan auténtico y vital como el que formamos los carlistas. Los problemas se dan por supuestos, lo determinante es superar los baches. Por eso es tan necesario ahora el ejemplo de aquellos carlistas de hace 40 años.

Por último, independientemente de tu presencia física, quiero pedirte también que escribas ahora mismo dos líneas respondiendo a estas dos preguntas:

1. ¿Qué es para tí lo mejor que ha hecho la Comunión Tradicionalista Carlista en estos últimos 40 años? ¿Cuál ha sido su mayor utilidad?
2. ¿Qué tareas pendientes debería acometer la Comunión en los próximos años?

Responde a este mensaje lo antes posible, por favor, o envía tu respuesta a la dirección de correo electrónico carlistas@carlistas.es

Un abrazo en Xto. Rey,
F. Javier Garisoain Otero

PROGRAMA:

12:30 Saludo y recepción 

Aperitivo en la terraza del hotel Los Lanceros c/Calvario, 47 - S. Lorenzo de El Escorial

13:00 Acto público

14:30 Comida de hermandad

Reserva en carlistas@carlistas.es y 913994438 .   Precio: 30€

Imprescindible reserva y pago previo en cuenta: ES89 2100 2146 1802 0018 7257

Indicando nombre y la palabra “Escorial”.

19:00 Santa Misa en la basílica del Monasterio

29 mar 2026

Noelia Castillo: un antes y un después


Noelia Castillo ha sido una victima de la eutanasia. Esto es verdad, pero no es toda la verdad.

El caso de Noelia es un antes y un después. Porque es un compendio de todos los errores y de todos los horrores de la modernidad y del régimen del 78. Es en primer lugar una víctima del laicismo y la descristianización, de un mundo que se ha construido sin Dios y que, como dijo San Juan Pablo II, es un mundo contra el hombre. Un mundo que no tolera el dolor y que no es capaz de ofrecer la menor esperanza. Es una víctima del divorcio, de una sociedad que decidió que, en nombre de la diosa libertad, estaba bien romper un voto sagrado lo que ha provocado el infinito dolor de familias rotas e hijos traumados. Es una víctima de las políticas antifamilia, del desprecio a la patria potestad y de la creación de centros de acogida que no funcionan bien. Es una víctima de la revolución sexual, de la hipersexualizacion de la juventud, del feminismo hembrista y de la corrupción de la feminidad con la que son cosificadas y sufren especialmente las jóvenes. Es una víctima de un sistema educativo nefasto, que no prepara a los jóvenes para afrontar las dificultades de la vida y que fomenta el materialismo, el placer y el bienestar por encima de cualquier sentido trascendente. Es una víctima también del desorden migratorio y del incremento de la inseguridad. Es una víctima de un sistema sanitario perverso que pone a los médicos al servicio de la cultura de la muerte, que los convierte en sicarios oficiales, en verdugos, en sacerdotes de unos ritos satánicos. Un sistema con el que los centros de salud han dejado de ser espacios seguros. Un sistema en el que, en vez de expulsar a los médicos inmorales, se hacen listas de médicos objetores decentes. Es una víctima, en fin, de la partitocracia corrupta, en la que se aprueban leyes inmorales, impulsadas por ideologías diabólicas en la sombra, a cambio de puestos, cargos y privilegios para la casta. Este caso debiera ser un antes y un después. Digamos basta. Acabemos de una vez por todas con esta tiranía del relativismo. La constitución era esto. La democracia liberal era esto. La modernidad era esto. Ni un día más sin comprometerse en la lucha contra este horror. Cada uno que ocupe su puesto, según su vocación, al servicio del bien, que hoy, aquí y ahora no es otro que la restauración de la España tradicional, la España católica. La España de siempre.

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De esto y de otras cosas hablamos en el resumen del mes de marzo publicado en el podcast de ahorainformacion.es



24 mar 2026

Lo pagaremos

Un año más se acerca el 25 de marzo, festividad de la Encarnación del Señor, día del niño por nacer. Un día muy apropiado para hacer un parón, tomar perspectiva y darse cuenta de que esto no puede terminar bien. Estamos inmersos en lo que San Juan Pablo II llamaba la cultura de la muerte. 

Aparentemente la vida sigue con cierta normalidad, las noticias se suceden una tras otra y nos sobresaltan más o menos pero sin afectarnos demasiado. Mientras haya salud, no nos caiga un misil encima, o no nos ocupen la casa cualquiera diría que vivimos como puros espectadores de un carrusel en el que todo tiene sus ciclos: la guerra y la paz, la crisis y la bonanza, la izquierda y la derecha. Sin embargo hay algo muy siniestro detrás del mundo moderno. Según la OMS se ejecutan en el mundo, cada año, 73 millones de abortos provocados. La dignidad de la vida humana carece de valor intrínseco. Depende de algo tan frágil como la pura voluntad. Deja de existir cuando un ser humano es no-deseado. 73 millones de niños no-deseados. 

Y además está la eutanasia, el suicidio asistido, la eliminación de otras vidas declaradas indignas por el sistema, vidas no-deseadas. Y por si fuera poco el agravio comparativo del animalismo enfermo: romper un huevo de águila real supone cárcel, multa, inhabilitación y pago de indemnizaciones. Matar un feto humano es un derecho garantizado. 

En medio de este horror, este baño de sangre provocado por los sacrificios rituales de una especie de falsa religión satanista que odia a los niños, a los ancianos y a los enfermos, tenemos que pararnos a pensar un poco. Y si pensamos un poco veremos que, todos aquellos que de alguna manera conformamos lo que se podría llamar "movimiento pro-vida" hemos cometido varios errores: 

1º. Hemos trivializado el problema como si fuera un simple problema de ignorancia o asistencial. Demasiadas manifestaciones festivas y con globitos y poca contundencia. Demasiados debates dedicados a explicar que la hierba es verde y que matar a un ser humano inocente está mal. No hemos creído a quienes nos advertían del avance de una agenda política pro-muerte. Una estrategia que empezó pidiendo la despenalización en algunos casos y que ha terminado prácticamente reclamando el derecho al infanticidio descarado. Claro que hay que hacer un trabajo educativo. Por supuesto que está bien asistir a las víctimas. Pero el problema no es la atención de personas ignorantes o descarriadas. El problema que surgió en 1985 es político, porque consiste en la aprobación de unas leyes diabólicas que han permitido la apertura de negocios para asesinar a gente no-deseada. Esa es la clave: personas no-deseadas.

2º. Hemos dejado que la derecha instrumentalice el movimiento pro-vida. Y lo ha hecho a su estilo, cobardemente, siempre siguiendo los pasos marcados por la izquierda. Consolidando de hecho con sus gobiernos todos y cada uno de los pasos degenerados de los radicales pro-muerte. A cada nuevo órdago de la izquierda la derecha no ha respondido manteniendo la posición previa sino cambiando su programa, contentándose siempre con ser un poquito más moderada. Un poquito menos criminal. Cuando la izquierda pidió despenalización, la derecha dijo que sólo en algunos supuestos. Cuando la izquierda amplió los supuestos la derecha acabó dándolos por buenos. Cuando la izquierda empezó a hablar de derecho al aborto la derecha dijo que vale pero que antes había que escuchar el latido fetal. El malminorismo pepero nos ha engañado, ha utilizado la buena voluntad de los pro-vida. Nunca ha tomado medidas y nunca ha sido capaz de reducir el genocidio. 

3º. En tercer lugar, hemos permitido que los médicos escurran el bulto. Todos los códigos deontológicos han sido dinamitados. En lugar de expulsar de su seno a los inmorales los colegios de médicos se han dedicado a mendigar un miserable derecho a la objeción de conciencia. El resultado es que hoy entras a un hospital buscando ser curado y ves que en una habitación están liquidando a un anciano; en un quirófano matando a un feto; y en otro amputando a un hombre para reasignarle una nueva identidad. Los centros sanitarios han dejado de ser espacios seguros. ¿Qué tiene que ver la cultura de la muerte con la salud o la sanidad? Más les valdría haber creado un cuerpo estatal de verdugos, dependiente del ministerio del interior, con licencia para matar. Así sabríamos a qué atenernos. 

El 25 de marzo es un día para la reflexión y la rebelión. La vida humana no depende de su utilidad, ni de que sea más o menos deseada. Desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural, merece respeto y protección. Y cuando un gobierno no es capaz de proteger a los más débiles se hace inútil, y tiránico. El asesinato en masa de los inocentes clama al cielo. El un crimen tremendo que pide justicia. Y lo hemos de pagar. 

CARLISTAS.ES - SEMANA 12/2026




16 mar 2026

En qué consiste la neutralidad carlista

Vaya usted a saber qué es lo que está pasando en Oriente, o en Tierra Santa, o en Ucrania o lo que estarán tramando en todas las cloacas de todos los sistemas. Dicen que la primera víctima de la guerra es la verdad. Oímos que en Irán el gobierno ha masacrado a miles de opositores y clamamos contra los ayatolas, nos dicen que Israel ha bombardeado una escuela iraní y maldecimos a los sionistas, llega la triste noticia del asesinato de un párroco libanés y lloramos con la comunidad maronita. Lo que resulta más difícil de juzgar es el conjunto. Porque los árboles nos impiden ver el bosque. Porque no sabemos. Porque nos faltan datos o, mejor dicho, nos sobran datos para llegar a la esencia y poder decir con seguridad qué es lo que está pasando. 

En este contexto internacional es difícil hilar fino. Pero hay que hilar fino. Es absurdo ese empeño en que tomemos partido pero hay intereses poderosos que nos empujan constantemente a ello. Si estás contra la occidentalización de Ucrania eres pro-Putin. Si estás contra el fanatismo de la guardia revolucionaria iraní eres entonces pro-Netanyahu. Pero no. No es necesario tomar partido en todas las guerras. Lo de Ucrania, por ejemplo, había un problema entre Vladimir y Volodomir (¡que los dos se llaman Vladimiro! ¿y saben qué significa Vlad-Mir?: "el que gobierna la paz"). ¿Por qué la comunidad internacional no les forzó a sentarse a negociar en lugar de echar leña al fuego? No, no siempre hay que tomar partido. 

¿Quiere eso decir que estamos con el populismo buenista del NO A LA GUERRA? No. Quien conozca un poco la historia del Carlismo y las gestas de nuestros auténticos "ejércitos populares" en los siglos XIX y XX vería poco coherente si nos sumáramos a ese pancartismo hippie. Guerra no, o sí, depende. Porque lo cierto es que existen o pudieran existir guerras justas, causas por las que sea lícito en un momento dado tomar las armas. El tema de la guerra justa y sus condiciones es un asunto bien estudiado por teólogos y moralistas. No vamos a inventar nosotros nada nuevo. Lo que sí sabemos que no existe, o que es profundamente inmoral, es la llamada guerra preventiva. 

Tenemos unos aliados, unos compromisos internacionales, unas obligaciones con nuestros socios de la OTAN, nos dicen. ¿Y por qué tenemos esos aliados? ¿Desde cuándo los tenemos? ¿Quién decidió esas alianzas? ¿El general Franco en 1953? El famoso referendum de la OTAN de Felipe González ganó por los pelos. En 1986, de todo el censo electoral, sólamente votó SÍ a la OTAN el 33,8% del censo. Y además lo hizo con condiciones. La integración militar plena en la OTAN llegó de la mano de Aznar, sin consulta alguna, en 1997, y dejó claro el respeto de los partidos a sus propios referendums. Ahora mismo tenemos 1.700 soldados, y barcos, y aviones a miles de kilómetros ¿defendiendo qué?

Cuando escuchan nuestro punto de vista algunos podrían pensar que tenemos una posición soberanista. Ese concepto de soberanía es bastante problemático desde el punto de vista tradicional. Por supuesto que no defendemos el concepto de soberanía nacional al estilo moderno. Sin embargo, si lo que queremos decir es independencia, entonces sí. Nosotros pensamos de hecho que la guerra de la Independencia todavía no ha terminado. Empezó en el siglo XVIII con los afrancesados, siguió en el XIX contra los britanizados, luego en el XX contra los estadounidensizados y ahora mismo, de lo que se tiene que liberar España, es del yugo anglo-sionista. Esto no va de aliados ni de socios. Va de neocolonialismo. España actualmente es una colonia. Nuestro ejército tiene armas y aviones con una dependencia tecnológica y logística total de Estados Unidos y de Israel. Eso no es ni independencia ni soberanía. 

Aunque la historia nos haya pintado como unos talibanes la realidad es que los carlistas somos gente pacífica. Conocemos, y lo sabemos por experiencia, que no hay nada peor que una guerra. Por eso el objetivo número uno de un buen gobierno español sería liberarse de cualquier atadura que limite nuestra independencia y soberanía. Después vendría profundizar en la amistad y la colaboración con Portugal. Y después todo lo que tenga que ver con tender puentes de todo tipo con los países que conforman la Hispanidad. Ni OTAN, ni Unión Europea. Ya tenemos experiencia sobrada para saber que eso no ha sido un buen negocio para España. A partir de ahí el papel de España, y Portugal, y toda la Hispanidad, debiera ser el de mantener relaciones de amistad con todos los países del mundo, con un especial cuidado a los cristianos perseguidos, y tratando de ayudar o mediar en la resolución de conflictos.     

En definitiva, nuestra idea de neutralidad no es neutralidad a la Suiza. No es debilidad. Es la posición de quien tiene unos principios claros y eso le permite hilar fino, ser independiente, pensar por su cuenta y no tomar partido cuando no sea estrictamente necesario. 

CARLISTAS.ES - SEMANA 11/2026




7 mar 2026

Política sin literatura


La política lleva al menos doscientos años fuera de quicio. Entendida en el mejor de los sentidos como una elevada forma de caridad, como un servicio al bien común, siempre estuvo sometida, como todas las realidades humanas, a los vaivenes del pecado y de la imperfección, de la ambición, la corrupción y el ansia de poder. Pero la tentación de crecer para invadirlo todo es relativamente reciente.

Uno de los mundos que ocupa ilegítimamente es el de la cultura y las emociones. Hasta el punto de que resulta difícil imaginar un movimiento político moderno sin su propia literatura. La política de las ideologías nació en la Ilustración y el enciclopedismo confundiendo letras con derecho. Rousseau, Voltaire, los románticos, Byron, Larra... Los peores políticos de la historia han sido literatos o artistas frustrados como Marx, o como Hitler. Todo en la modernidad política aparece revestido de un aura literaria, desde las cursilerías de Podemos hasta el estilo de la Falange. 

La manipulación emotivista, que antiguamente estaba recluida y apenas asomaba en las arengas bélicas, se pasea hoy entre nosotros revestida con las ropas brillantes del marketing y la psicología de masas. ¿Cómo le haremos frente? 

La Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española acaba de publicar una nota doctrinal sobre el papel de las emociones en la vida de fe. En ella los obispos hablan del peligro pastoral de descompensar el ámbito emocional cayendo en el sentimentalismo y descuidando los aspectos más racionales de la fe. Pues resulta que este toque de atención, escrito para encauzar la pastoral religiosa, sirve también, mire usted por dónde, para ordenar este mundo tan loco de la política ideologizada. 

La política, como venimos diciendo, lleva tiempo moviéndose en parámetros de emotivismo: el marketing electoral, las consignas, el nacionalismo, la libertad guiando al pueblo... El sistema electoral de la partitocracia no busca lectores de programa sino votantes compulsivos e irracionales. 

¿Y qué pasa con la épica, me dirán? ¿No es acaso el Carlismo, como todas las gestas de la historia de España, un objeto literario de primera magnitud? Sí. Pero en esto el orden es importante. 

Está muy bien que haya épica, pero eso viene después de los hechos. No antes. Primero la batalla, luego la crónica. El buen orden de las cosas es: primero haga usted lo que haya que hacer, que luego ya vendrán los romances. Don Pelayo, el Cid, Blas de Lezo, Zumalacárregui o los requetés han tenido y tendrán sus cantores pero antes tuvieron sus acciones, su entrega, su heroísmo, su servicio. 

En 1947 un grupo de excombatientes carlistas peregrinó a Roma. Al ser presentados en audiencia ante Pío XII dicen que dijo el santo padre: "Ah, los requetés, los católicos prácticos". 

¡Qué importante es entender este equilibrio! Los políticos nos enfrentamos constantemente a dos tentaciones. La primera es el purismo, el creer que lo único que importa es tener razón. Y eso nos hace duros, estériles... y poco prácticos. La segunda es el romanticismo, el sentimentalismo, que nos hace blandos, inútiles... y también poco prácticos. 

El emotivismo produce grandes discursos, arengas dignas de ser enmarcadas, y luego se desvanece al choque de la realidad. Este es mi llamamiento y mi discurso de hoy, con el que no quiero llegar ni a la cabeza ni a las tripas, sino al corazón. Si te interesa el servicio político haz todo lo posible por dejarlo en su lugar. La academia en su sitio, la literatura al final y en medio, en el campo del deber y la acción, la política. Porque nuestro espacio no es el de podemos, sino el de debemos. 

CARLISTAS.ES - SEMANA 10/2026