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26 ene 2021

"Desde hace meses..."

Este pasado viernes, 22 de enero, se presentó en Madrid el enésimo intento de crear una gran agrupación de gentes de orden en defensa de "valores" aprovechando que tenemos un gobierno que asusta mucho porque es social-comunista. Bienvenido todo lo que venga para frenar el desastre. Y no lo digo en modo irónico. Digo bienvenido de corazón porque creo que, con todos sus defectos, ojalá tengan éxito ésta y todas las agrupaciones más o menos tibias de gentes de orden. Por eso y porque el texto del manifiesto contra la eutanasia que han lanzado es impecable hace unos días les enviamos la  adhesión de Ahora información. 

Ahora bien, no podemos callar ante esta frase que la propia organización (firmando como "Plataforma los 7000") incluye dentro de su argumentario: 

"El Gobierno de España, constituido como Frente Popular, está ejecutando desde hace meses un proyecto que pretende la destrucción de un orden social fundamentado en principios y valores cristianos, asentados en la dignidad de la persona humana."

Vamos a ver... Que a estas alturas se afirme que "desde hace meses" se pretende la destrucción de los principios cristianos del orden social... ¡Cómo que desde hace meses! ¿Se creen que somos idiotas? ¿Es que acaso los ataques a la familia, a la vida o a la esencia cristiana de España han empezado con Sánchez e Iglesias? ¿No tenemos memoria, ni un mínimo de amor propio? ¿Hasta cuándo van a tratar de engañarnos con la monserga del milagro de la transición, el estado de derecho y "la constitución que nos hemos dado los españoles"? No, esto ya lo vivimos antes en varias ocasiones. Por ejemplo, con el tamdem ZP-Rajoy. Lo que nos decían entonces era que ZP era el demonio y que había que confiar en el sistema, la constitución, el PP y la madre que los parió a todos. Decían que cuando volviera la derecha al poder volveríamos a vivir en un país pacífico y cristiano.

Ya.

Pues nosotros eso no nos lo tragamos. Porque el problema de España no es que las cosas vayan mal cuando gobiernan las izquierdas y bien con las derechas. Las dos vertientes del sistema son igualmente culpables de la deriva general del sistema. Si quieren dedicarse a frenar el desastre actual que lo hagan, pero que no nos vengan con eso de que la cosa ha empezado a torcerse "desde hace meses".

Por favor.

14 mar 2016

La zorra que guarda el gallinero: Hasta que el movimiento pro-vida no se libere del malminorismo pepero no hay nada que hacer

Por si interesa recojo a continuación algunos razonamientos que he mantenido hoy mismo en las redes sociales sobre el hecho de que la plataforma ONE OF US haya invitado a pronunciar un discurso inaugural al nefasto político progre Alberto Ruiz Gallardón:
(http://www.abc.es/sociedad/abci-defensores-vida-lanzan-paris-ambicioso-programa-proteccion-no-nacido-201603130302_noticia.html)

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Se mire como se mire es un escándalo y una vergüenza que hayan elegido a un político progre y abortista como Gay-ardón para inaugurar un encuentro europeo falsamente "pro-vida". Recuerdo que Gay-ardón fue desde el principio un firme partidario de abrir la mano a los deseos del lobby gay y cuando "celebró" su primera "boda gay" en el ayuntamiento de Madrid, siendo alcalde de la capital declaró que las leyes, una vez que están aprobadas nos obligan a todos. Gayardón no ha sido ni valiente ni lejanamente pro-vida. Es un perfecto ejemplo de miembro de la casta política progre que ha corrompido España desde el poder. Tanta ingenuidad por parte de los organizadores del encuentro de "One of us" no es posible. Los dirigentes "oficiales" del movimiento pro-vida "oficial" son unos traidores. Están vendidos a los abortistas y hay que desenmascararlos. Hasta que el movimiento pro-vida no se libere de esa peste no levantará cabeza.

Cuando digo estas cosas sobre los falsos pro-vida me dicen que a ver quién soy yo para dar carnets de pro-vida. Creo que un pro-vida tiene que ser defensor de toda vida humana desde la concepción a la muerte natural. Por tanto tiene que estar en contra del aborto. Por tanto tiene que tratar al aborto provocado como lo que es: la ejecución de un ser humano inocente. Si es político no puede negociar con ello. Si es político tendrá que mantener, contra viento y marea, que el aborto provocado es un delito. Y si es un delito ha de tener una pena. Lo mismo que tiene una pena la pobre mujer que tira a la basura un bebé cinco minutos después de dar a luz. El proyecto último de ley falsamente pro-vida de este personaje -Gallardón- mantenía supuestos despenalizados, exactamente igual, o peor, que la ley abortista del PSOE de Felipe González. ¿Puede llamarse pro-vida a alguien así? Los carnets pro-vida los expide el sentido común.

Lo que pasa es que la imagen de Gallardón derrotado (todo un ministro dimitiendo entre gimoteos) ha sido manipulada para hacer que muchos se hayan creído lo que contaban los telediarios: que Gallardón es una víctima pro-vida. A esos les digo: ¿Pero quién les ha contado eso de que Gallardón "apostaba claramente por la abolición del aborto"? Repito: su proyecto de ley, el suyo, el que él defendía y según su versión oficial aquel cuyo rechazo por Rajoy fue el que le hizo dimitir, era un proyecto que mantenía la despenalización del aborto en el 90% de los casos. ¡Una tremenda manipulación!

Gallardón podría ser pro-vida y dar su testimonio si se hubiera arrepentido, si pidiera perdón y empezara a enmendar su trayectoria nefasta. Ahí tenemos el caso del ex-abortista Dr. Nathanson que después de su conversión dedicó el resto de su vida a luchar por la verdad. Pero Gay-ardón no solo no ha pedido perdón sino que encima va de víctima. Algunos de esos que hablan en favor de Gallardón reconocen que piensan así según lo que vieron en la televisión. Esa es la cuestión: que desde el PP decidieron convertir a Gallardón en una especie de víctima pro-vida cuando en realidad su proyecto era abortista 100% aunque no tan radical como los proyectos de la izquierda, claro. Todo ha sido una manipulación tremenda.

Que Gallardón vaya a París y que tenga la jeta de presentarse como una víctima ante un plantel de presuntos dirigentes pro-vida es un escándalo. Si hubiera ido a pedir perdón yo mismo le aplaudiría. Pero no ha ido para manifestar el menor arrepentimiento por haber defendido un proyecto de ley abortista sino para que continúen la farsa y la confusión. De todas formas que Gallardón siga siendo coherente con su progresismo ideológico y su política malminorista no me extraña. Lo que me resulta indignante es que los organizadores de "One of Us" -como el también ex-ministro Mayor Oreja- le ofrezcan el discurso inaugural. ¿No tenían ningún otro político o no político más pro-vida?

Me dicen que todas estas cosas las digo para quedarme tan ancho, pero que diciendo las cosas así, tan radical, tan brusco... me voy a quedar solo.

En estas cosas de la "ortodoxia intransigente" el problema está en los límites. Conozco mucha gente a la que yo le parezco en ocasiones un "blando". Nada más lejos de mi intención que convertir al Carlismo o a los católicos en un club ombliguista con el que quedarnos "a gusto". Me considero un político, a mucha honra, y se que la política es el arte de lo posible, que siempre hay que hablar, que siempre hay que negociar, que la convivencia es un valor importante a tener en cuenta. Pero lo único que digo es que siempre hay límites. Es importante no hablar de esto en general sino centrarse en cada caso. En este asunto de Gallardón hablamos del aborto. Y precisamente en cuestión de legislación sobre aborto es muy fácil para un católico saber dónde está la línea roja. ¿Qué parte de NO-NEGOCIABLE es la que no se entiende?

Me dicen también que lo que yo propongo no es, según parece, "inteligente" para llegar al objetivo de "aborto cero". Pues bien, de momento no veo que esa táctica tan "inteligente" de vincular el movimiento pro-vida al malminorismo pepero haya dado el menor fruto. Al revés, para lo único que ha servido la dirección de los inteligentísimos y melifluos Mayor Oreja, Benigno Blanco, Ruiz Gallardón, etc. ha servido para que el movimiento pro-vida se haya convertido en algo marginal. No es muy lógico que se califique de inteligentes a quienes nos han llevado al desastre y de no-inteligentes a quienes estamos desde el principio defendiendo una posición clara y nítida. Allá por el año 1978 ya había quienes avisaban que "LA CONSTITUCIÓN ES ABORTISTA". El tiempo les ha dado la razón. ¿Quién es aquí el inteligente (el que entiende las cosas)?

Y no sirven de nada las presuntas, presuntísimas, buenas intenciones de Ruiz Gallardón. Las intenciones que pudiera tener el ministro me parecen irrelevantes. A los gobernantes hay que juzgarles por los hechos. El hecho es que su proyecto de ley era abortista. Mi posición -que considero la única digna y posible para un pro-vida- es la de que con la vida de los inocentes no se negocia. Y ya está. La vida humana de un ser humano inocente es no-negociable. ¿Qué parte de no negociable no se entiende? ¿Decir esto es utilizar un discurso poco inteligente y agresivo? Pues a mí lo que me parece poco inteligente es haber convertido el movimiento pro-vida en un apéndice ovejuno del PP y lo que me parece agresivo es matar a un inocente, aunque sea bajo el eufemismo de "IVE".

No soy partidario de bajar a las catacumbas, mis argumentos no son una última arenga antes de la retirada sino que aspiran a ser el primer paso de un avance en pro de la justicia. Los que están empezando a bajar son precisamente los malminoristas, los que ponen la venda antes que la herida. Es inútil esforzarse en hacer demasiadas clasificaciones o juicios sobre las posibles distintas clases de pro-vida. No es tan complicado. Un consejo para que no nos liemos: donde decimos aborto digamos cámara de gas. Donde nos argumentan a favor de los pro-vida inteligentes y transigentes pensemos por un momento qué hubiéramos dicho sobre jerarcas nazis que fueran partidarios de negociar casos de despenalización del antisemitismo.

Me preguntan al fin a ver si yo metería en la cárcel a una mujer por abortar. Y respondo a la gallega, con esta otra pregunta: ¿meterías en la cárcel a una mujer por matar a su hijo unos minutos después del parto?. Actualmente la ley -a Dios gracias- todavía persigue el infanticidio y supongo que todo el mundo ve normal que se castigue a los que tiran un bebé recién nacido a un contenedor. El estado tiene la obligación de defender a los más débiles, defenderlos incluso de la maldad de sus padres. El estado no se puede quedar de brazos cruzados o despenalizar un crimen tan evidente. A partir de ahí es donde interviene la justicia. Después de cada aborto provocado tendría que haber un juicio, me parece evidente, y sería en ese juicio, en cada caso, donde habría que ver si hay atenuantes o incluso eximentes.

Creo que habría que aplicar los mismos atenuantes o eximentes que en el caso de un bebé tirado a la basura: ignorancia, demencia, drogodependencia, presiones o amenazas de terceros, etc. Ahora hay mujeres que abortan como si fuera un método anticonceptivo más. Esos casos se acabarían si las leyes en defensa de la vida inocente fueran como Dios manda. Entre otras cosas porque sería ilegal abrir una clínica especializada en eliminar a seres humanos inocentes. Tipos como el abortista Morín tendrían que pasar muchos años en la cárcel.

Pero claro, para poder llegar a esto hace falta voluntad política, hace falta que los propios pro-vida se crean que es justo y que es posible. Si partimos de la idea de que es imposible y que hay que negociar nunca lo conseguiremos.

En resumen, este debate ha surgido de un hecho muy concreto: que los que presumen de ser los líderes del movimiento pro-vida europeo han invitado a inaugurar un importante encuentro a un ministro que, teniendo su partido mayoría absoluta, ni siquiera pudo sacar adelante una ley abortista, peor que la ley abortista española de 1982. ¿Se puede considerar esto normal? ¿Se podría decir que va en la buena dirección para concienciar a la gente de que el aborto es un crimen intolerable? ¿Podríamos considerar normal que hubiera encabezado la marcha por los derechos civiles un moderado del KuKluxKlan en vez de Martin Luther King? ¿Tendría que haber negociado Hernán Cortés con los sacerdotes aztecas la despenalización de los sacrificios humanos en algunos casos? ¿De verdad puede pensar alguien que hubiera sido inteligente por parte de los judíos invitar a un jerarca nazi moderado a la inauguración de un hipotético congreso contra la shoah? Mi mensaje pro-vida es todo lo integrador que cabe en una cuestión que es de vida o muerte. La presencia de Gallardón en ese encuentro me parece una traición en toda regla. Insisto: hasta que el movimiento pro-vida no se libere de ese lastre, hasta que no deje de ser un satélite del malminorismo pepero no hay nada que hacer.

Javier Garisoain

29 may 2014

Nuestros mártires y el miedo

Me temo que algunos católicos que estudian las vidas de los mártires de la revolución marxista española de los años 30 en lugar de emularlos se están "acongojando". Los estudian, pero como quien estudia un virus, para alejarse de ellos o mantenerlos en un tubo de ensayo.

Sin embargo, por definición, los mártires son testigos a imitar. La Iglesia los está beatificando y canonizando por pura justicia con ellos, y para que los cristianos del siglo XXI tengamos modelos cercanos de entrega y virtud.

Lo que está sucediendo es que, empecinados en sus miedos y en sus políticas malminoristas, los católicos liberales ven a los mártires no como testigos sino como un horror, una exageración, un accidente histórico que hay que evitar a toda costa. Y para ello, llenos de temor, en vez de alejarse de él se pegan y confunden con el sistema vigente.

Lo que los católicos deberíamos evitar a toda costa es que los verdugos progres identifiquen a la Iglesia con los poderes corruptos del sistema (PPSOE, banca, sociedades secretas, casta política y económica...). Pero ojo, eso no quiere decir que tengamos que cambiar los miedos y los complejos de bando. El mismo tipo de error sería identificarse con este constitucionalismo decadente que canoniza a A.Suárez que hacerlo con el neomarxismo, sirviendo de comparsa a la galaxia progre.

Si han de ir a por nosotros que sea por defender el Evangelio, la verdad de las cosas, la caridad y el perdón, la vida, la familia, el matrimonio, la paternidad, las libertades, el bien común, el principio de autoridad, etc. Hagamos lo que esté en nuestra mano para que no quemen las iglesias sólo porque es más fácil y espectacular que quemar un banco. Pero aún así, cuando lleguen los incendios, confundidos o no confundidos, siempre nos quedará el testimonio de los mártires. Que no morían defendiendo una estructura podrida, ni una utopía demagógica, sino por una cosa tan concreta y tan viva como una España católica.

24 mar 2014

No se puede ser pepero y provida a la vez

Lo cierto es que el nombre de Benigno Blanco se presta al chiste fácil. Yo no entro en el color de su conciencia ni tengo por qué dudar de su buena fe. Lo que digo, y estoy convencido de ello, es que su discurso como portavoz oficioso del movimiento pro-pp y pro-vida (por este orden) está descafeinando lo que debiera ser un movimiento vigoroso y radical en el mejor sentido de la palabra. No se puede llamar "políticos valientes" a Gayardón y compañía como hizo no hace mucho en París. No se puede pedir al gobierno del PP que "apruebe ya" una ley que por segunda vez en España despenaliza un crimen abominable. No se puede considerar que esa ley abortista de Rajoy sea un avance de la misma forma que arrojar una bomba atómica en vez de dos nunca podría ser considerado un avance por los enemigos de la bestialidad nuclear.

Benigno Blanco y los convocantes de la PLATAFORMA VIDA SI presumen de ser "apolíticos" pero su actuación solamente sirve para apoyar la estrategia malminorista del PP-malo y del PP-bueno. El derecho a la vida entra de lleno en el concepto de los llamados principios no-negociables. ¿Qué parte de no-negociable es la que no se entiende?

A los auténticos pro-vida, vengan de donde vengan, no nos queda más remedio que apoyar a la COORDINADORA POR LA VIDA (www.coordinadoraporlavida.es). Y que nadie vea en esto una ruptura del movimiento pro-vida porque, desde mi punto de vista, quien se empecina en justificar la mediocridad pepera no es pro-vida sino pro-hiPPocresía.

2 ene 2014

Lo que mas o menos dije ante la sede nacional del PP el 28 de diciembre de 2013

Aquí estamos un año más señor Rajoy, señores del PP. 28 de diciembre. Día en que nos acordamos de Herodes, y de los santos Inocentes, y de las madres de los inocentes. Y hasta de la madre de Herodes.

Somos los representantes de la Coordinadora Por la Vida, una nueva plataforma en la que ya estamos 60 entidades diversas, abierta a todos, abierta de verdad, a todos los auténticos pro-vida, también a los partidos políticos que consideren esta batalla como un principio no-negociable. Con nosotros no lo van a tener tan fácil, señores del malminorismo pepero. Nosotros no nos vamos a dejar manipular. Porque nosotros no somos de los que piensan que un genocidio legal se pueda arreglar con globitos, cancioncitas o saltitos. Todo lo que sea armar bulla está bien. Pero es que esto es una cosa seria. Son más de cien mil funerales juntos. Cada año. Por eso nuestros manifiestos son duros. No pueden ser de otra manera señor Rajoy. Por eso nuestro logotipo, un triangulo negro sobre fondo amarillo, alerta sobre un peligro de muerte.
Nosotros no hemos cambiado. Estamos donde siempre. Aquí, en la calle, protestando. Exigiendo lo mismo. Lo más coherente, humano y lógico del mundo: que los poderes públicos protejan la vida de los inocentes.
¿Y ustedes? Algunos están tentados de pensar que han cambiado, que han movido ficha, por fin, porque han prometido derogar la terrible “Ley Aído”, la ley abortista de Zapatero. Pero miren Vds.... es que a nosotros nos da igual el aborto del PSOE que el aborto del PP. A nosotros no nos engañan. ¿Que abortar ya no será un derecho? Bien está, pero eso a efectos prácticos es una hipocresía mayúscula. Es una salida de leguleyo para cuadrar el círculo de la inmoralidad. ¿Qué es eso de un delito despenalizado? A ustedes que tanto les gusta el imperio de la ley... ¿no se dan cuenta de que un delito sin pena es como un crimen sin castigo? Si no estuviéramos nosotros aquí para denunciarlo sería el crimen perfecto. Pero aquí estamos, y cada vez más decididos.

No, señores del PP, ustedes no han cambiado. Siguen igual. No son el centro sino la medianía. No están en el equilibrio, sino en la equidistancia. Ahora les llueven los palos de todas partes y no nos dan ninguna pena. Les critican los radicales abortistas por no ser consecuentes. Y les criticamos nosotros por ser cómplices de lo que ustedes mismos entienden que es un delito. Desde que alcanzaron ustedes la mayoría absoluta en las Cortes este delito convertido en sucio negocio, este verdadero genocidio silencioso se ha llevado por delante en España cientos de miles de vidas humanas inocentes. Un número enorme si contamos -como hay que contar- todos los métodos abortistas quirúrgicos y químicos. Dos años de gobierno cómplice, más los meses que dure la tramitación de la nueva ley, mas el previsible coladero que tendremos, si Dios no lo remedia, cuando termine esta negociación mafiosa, este tira y afloja que determinará cuántos serán finalmente los cientos de miles de crímenes despenalizados.

En conclusión, aquí seguiremos, vigilantes, hasta que un día se promulgue en España la ley del aborto cero. Y para que ese día llegue no vamos a quedarnos de brazos cruzados. A Dios rogando y con el mazo dando. Les daremos donde más les duele. Desde esta Coordinadora pediremos el voto, cuando toque, a las opciones auténticamente pro-vida. Opciones como por ejemplo la Coalición que ya han constituido para las elecciones europeas el Partido Familia y Vida, la Comunión Tradicionalista Carlista y Alternativa Española.

Somos los representantes de la Coordinadora Por la Vida. Somos los que siempre le hacemos suspender en las encuestas señor Rajoy. ¿Y sabe por qué? Porque no nos fiamos ni un pelo de ustedes. Porque alguien que es capaz de negociar con lo más sagrado... ¿qué garantías nos dará para acertar en todo lo demás?

De lo demás hablaremos otro día. Hoy me contentaré con recordarles que abortar... es matar.


9 jul 2012

Doctrine et tactique du Moindre Mal


He aquí un viejo artículo que publiqué hace tiempo en Arbil y que un grupo legitimista francés a tenido a bien traducir. Por si alguien quiere practicar idiomas. 
Lo han publicado en La Gazette Royale, órgano de la Union des Cercles Légitimistes de France.

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Doctrine et tactique du Moindre Mal

Je voudrais dire quelque chose de catholiquement correct sur la notion de «Moindre Mal». Et expliquer que la doctrine morale licite du Moindre Mal est une chose et que la tactique politique du Moindre Mal en est une autre, plus discutable. La tactique politique du Moindre Mal a été pendant deux siècles une caractéristique du prétendu catholicisme libéral, une idéologie qui a prétendu concilier la Vérité que prêche l’Église avec le relativisme et le naturalisme. Je suis conscient que beaucoup de catholiques sincères continuer à faire confiance aux tactiques machiavéliques du Moindre Mal et du vote utile parce qu'ils n’arrivent pas à en découvrir une autre qui les convainque. Après réflexion, je vais vous dire mon opinion : faire des propositions mauvaises en sachant qu’elles sont mauvaises dans l'espoir d'éviter le triomphe de propositions pires semble, pour le moins, assez immoral. Et de plus c'est inefficace.

La doctrine morale du Moindre Mal

Les bons philosophes expliquent que le mal n'a pas d’entité propre car il n’est que l’absence de bien. Le moindre mal n’est donc qu’une insuffisance de bien. Et dans ce sens, le "moindre mal" est exactement la même chose que le "plus grand bien possible". Comme dans l'exemple de la bouteille "à moitié pleine" ou "à moitié vide", nous savons que le niveau peut être changé de "plus" à "moins". Nous savons que les diverses contraintes internes et externes nous éloignent toujours de la perfection individuelle et sociale. C’est pour cela que la doctrine du moindre mal, qui exige de toujours rechercher le plus grand bien possible et d’éviter le mal autant que possible, est toujours valable. Face à un choix - en supposant que notre unique responsabilité soit de choisir - il n'y a pas d'autre possibilité de rectitude éthique que de choisir le meilleur. Et si tout est mauvais, il faut choisir le moindre mal. Et il ne sera pas superflu de convenir que, dans certains cas, refuser de choisir, c'est à dire, l'
abstention, en dépit d'être un mal, peut être le véritable moindre mal que nous recherchons. Tout cela en supposant - j'insiste là-dessus - que notre seule responsabilité soit de choisir. Les choses changent, comme nous le verrons, si notre responsabilité n’est pas de choisir, mais de faire ou de proposer. En fin de compte, nous vivons dans une société pluraliste dans laquelle nous avons le devoir de participer. Ce devoir sera-t-il rempli par le simple choix passif du moindre mal ? Si nous sommes invités à participer, à faire, à construire, il faudra FAIRE le bien.

La tactique politique du Moindre Mal

La tactique politique du Moindre Mal n'est plus limitée à la période électorale car elle consiste à
proposer des maux (moindres) pour éviter que triomphent d'autres maux (pires). C'est la tentation politique qui nous assaille quand nous avons la responsabilité de faire des propositions. Et à ce sujet, je suis arrivé à une conclusion : du point de vue éthique, il ne peut jamais être licite de proposer un mal, même si c’est un mal mineur.

Voici quelques arguments démontrant pourquoi la tactique du Moindre Mal n’est pas bonne :

- Parce que la doctrine catholique est claire sur ce point quand elle affirme que la conscience ordonne "
d’accomplir le bien et d’éviter le mal» (Cat 1. 1706 et 1777), que l’on ne peut "faire le mal" si l’on recherche le salut (Cat. 998) et qu’il n’est «jamais permis de faire le mal pour qu’il en résulte un bien". (Cat.1789)

- Parce que la responsabilité des laïcs catholiques ne peut se limiter à choisir passivement parmi les maux que les ennemis de l'Église veulent bien offrir, mais doit être une participation active et directe, "ouvrant les portes au Christ".

- Parce que la tactique du Moindre Mal prétend attribuer aux catholiques un rôle médiocre et passif à l’intérieur du nouveau système "
confessionnellement laïque."

- Parce que la tactique du Moindre Mal transforme en quotidienne une situation exceptionnelle.

- Parce qu'une situation de Moindre Mal prolongée fait que le moindre mal est de plus en plus grave. Les "moindres" maux d'aujourd'hui sont trop graves pour ne pas mettre en évidence une confrontation radicale avec l'Évangile : l'individualisme, la relativisation de l'autorité, la primauté de l’opinion publique, la vision scientifico-rationaliste du monde ... principes qui se manifestent par la perte de la foi, la crise de la famille, la corruption, l'injustice et les déséquilibres à l’échelle mondiale, etc.

- Parce que la tactique Moindre Mal s'est révélée inefficace dans le passé pour atteindre le pouvoir ou pour réduire le Mal.

- Parce qu'il est nécessaire d'expliquer dans son intégralité le message de l'Évangile, compte tenu que
"là où le péché pervertit le climat social, il faut faire appel à la conversion des cœurs et à la grâce de Dieu" (...) et «Il n'y a pas de solution à la question sociale en dehors de l'Évangile". (Cat. 1896)

- Parce que la proposition d’un mal de la part de celui devrait proposer un bien donne lieu au très grave péché de scandale qu’est
"l'attitude ou le comportement qui porte autrui à faire le mal". (Cat 2284). À cet égard, l’enseignement de Pie XII est très clair : "Se rendent coupables de scandale ceux qui instituent des lois ou des structures sociales menant à la dégradation des mœurs et à la corruption de la vie religieuse, ou à des conditions sociales qui, volontairement ou non, rendre ardue et pratiquement impossible une conduite chrétienne conforme aux commandements (...) Il en va de même (...) de ceux qui, manipulant l’opinion publique, la détournent des valeurs morales." (Discours du 01/06/1941. Tiré de : Cat. 2286).

- Parce qu'un mal est toujours un mal et
"il est erroné de juger de la moralité des actes en ne considérant que l'intention ou les circonstances". (Cat. 1756).

Comment naît la tactique du Moindre Mal
Historiquement la tactique politique du Moindre Mal naît dans l'Europe chrétienne postrévolutionnaire du fait de deux mouvements politiques catholiques : le catholicisme libéral et la démocratie chrétienne. Il est difficile de démêler les motifs qui conduisent leurs promoteurs à l’adopter dans la théorie. Et il y a contradiction entre les faits et les décisions adoptées dans la pratique. Je ne vais pas entreprendre de juger des intentions. À de nombreuses reprises les tenants du Moindre Mal furent des ecclésiastiques, des catholiques inquiets des progrès de la révolution et désireux de faire quelque chose dans un contexte de faiblesse de la réponse catholique à la révolution libérale.

On peut arriver à la tactique du Moindre Mal pour des raisons diverses qui se chevauchent et s'entremêlent :

- Par "contamination" de la pensée révolutionnaire et de l'éblouissement devant l’apparente perfection des nouvelles idéologies. En recherchant, par exemple, un compromis entre l'Église et une forme politique spécifique (nationalisme, le parlementarisme, la démocratie des partis, etc.)

- Par l'exagération des maux de l'Ancien Régime et son identification avec la Doctrine Catholique elle-même.

- Par fatigue dans la lutte contre-révolutionnaire, par le conformisme conservateur de ceux qui sont appelés à la bravoure.

- Par une défaite militaire des politiques catholiques ou après une intense période de persécution religieuse.

- Dans une apparente urgence de transaction avec les ennemis de l'Église afin qu’un travail apostolique minime soit, au moins, toléré par des autorités hostiles.

- Par les manœuvres des partis révolutionnaires qui, intentionnellement, cherchent à semer le doute et la division parmi les catholiques.

- En raison de l'absence de véritables hommes politiques catholiques, ce qui encourage l’ingérence du clergé dans le contexte politique.

- En raison de cette même ingérence du clergé dans le jeu politique, ce qui à son tour, écarte certains de la participation et discrédite le travail indépendant - et peut-être divergeant selon la contingence - des autres laïcs.

- Par la candeur des catholiques qui ont une confiance sans réserve envers les règles du jeu établies par les ennemis de la foi.

- Par une surévaluation de la réussite politique immédiate en oubliant que, comme le dit le catéchisme:
"Le Royaume ne s’accomplira (…) pas par un triomphe historique de l’Église selon un progrès ascendant mais par une victoire de Dieu sur le déchaînement ultime du mal". (Cat. 677)
- Par une perte croissante d’orientation et un manque de formation du peuple catholique qui génèrent le pessimisme ou le manque de foi en l'efficacité salvifique des Principes Chrétiens de Droit Public.

- Par un refroidissement dans la foi et la religiosité. Parce que, sans le secours de la grâce, il est très difficile de
"découvrir le sentier, souvent étroit, entre la lâcheté qui cède au mal et la violence qui, croyant le combattre, l'aggrave." (Centesimus Annus, 25. Dans Cat. 1889)

Comment a évolué la tactique du Moindre Mal

La tactique du Moindre Mal ne s'est à aucun moment introduite d’un seul coup. Elle l’a fait progressivement (au pire) au long des deux derniers siècles. Dans l'histoire politique des pays européens on peut identifier les situations suivantes :

- Dans un premier temps, après le choc violent de la révolution, et en arguant de l’accidentalisme de l'Église (qui concerne l'institution mais pas les laïcs), les tenants du Moindre Mal tolèrent, permettent et même favorisent la dissolution des structures politiques et sociales traditionnelles (monarchie, corporations, institutions religieuses, biens communaux, etc.) qui étaient de fait un obstacle à la révolution.

- Parallèlement à la sécularisation de la politique et par un certain machiavélisme, ils commencent à ignorer les arguments religieux au moment de faire des propositions dans l'illusion de capter ainsi le soutien des non-catholiques. Certains en viennent à affirmer, comme justification pour ne pas parler de la Rédemption, que "La doctrine chrétienne est plus importante que le Christ", ce qui ne laisse d’être du pur pélagianisme.

- L’étape suivante dans la tactique du Moindre Mal est une tentative d’union des catholiques autour d'un programme minimum, non pour présenter une alternative au nouveau régime, mais pour mieux s’y intégrer avec l'idée de "le changer de l'intérieur." On s’efforce ainsi de discréditer d'autres politiques et tactiques catholiques marginales.

- Une technique fréquente chez les tenants du Moindre Mal est d’essayer de gagner la sympathie de la hiérarchie par des promesses "de paix et de réconciliation" qui permettent la reconstruction matérielle des Églises et le maintien régulier du culte. Il s'agit d'une tentative désespérée de sauver "ce qui peut être sauvé", de séduire la hiérarchie de l'Église par une orientation politique qui ne lui est pas propre. Cela pourrait être quelque chose d'exceptionnel mais pas le type courant de la participation politique catholique.

- Parfois, sont les évêques ou les membres du clergé eux-mêmes qui font la promotion des groupes politiques de cette ligne, avec une mentalité purement défensive de l'Église. Cette intrusion appauvrit l'action politique des catholiques, la fait "aller à la remorque" des propositions révolutionnaires et compromet l'Église avec des solutions politiques légitimes mais discutables. Quand quelqu'un propose de faire de l'action sociale, comme l'a fait en Espagne un évêque influent, «pour que les travailleurs de l'Église ne disparaissent pas", il fausse la finalité de la véritable action sociale, qui ne peut être un simple instrument de catéchèse, mais un devoir de justice et de responsabilité pour les laïcs.

- Le cas du Ralliement proposé par Léon XIII, qui a encore encouragé les ennemis de l'Église en France, ou la véritable trahison de certains évêques mexicains envers les catholiques Cristeros, miraculeusement excusée par les fidèles, sont deux exemples des conséquences désastreuses auxquelles peut mener la tactique du Moindre Mal. En ce sens, la clarté du Concile Vatican II quand il exige que les membres du clergé s'abstiennent de toute activité politique représente une rectification importante. Il faut reconnaître que le lâche acharnement de certains chrétiens pour rechercher la survie purement matérielle de l'Église, le "surcroît", a été un anti-témoignage scandaleux. C'est un scandale que ceux qui disent avec l'Évangile: "Cherchez le Royaume de Dieu et sa justice..." oublient que le mal moral est "
sans commune mesure plus grave" que le mal physique. (Cat. 311)

- Plus récemment et coïncidant avec l'euphorie qui a suivi le Concile Vatican II, on a cherché la désintégration des partis, associations, institutions et États catholique avec l'idée de promouvoir une sorte de "guérilla" qui pourrait ainsi gagner l'opinion publique et atteindre tous les recoins du tissu social. Les résultats sont évidents : non seulement on a affaibli ou détruits les vieux outils, mais cette nouvelle "guérilla» n’a pas vu le jour et rien de nouveau n'a été conquis - ou si peu – qui ne fût déjà catholique.

- La dernière étape de la tactique du Moindre Mal et la démonstration tangible de son machiavélisme est la justification du vote utile qui, paradoxalement, est en contradiction avec le moindre mal, puisqu’il préconise que l’on ne vote déjà plus pour l'option la moins mauvaise, mais pour celle qui a les plus grandes chances de succès, même si elle est pire que les autres options qui ont moins de chances.

L'inefficacité de la tactique du Moindre Mal

En analysant la genèse et le développement des tactiques du Moindre Mal, je ne condamne ici en aucun cas l'intention de ceux qui les ont soutenues ou les soutiennent. Je veux simplement mettre en évidence quelques-unes des raisons qui expliquent pourquoi la tactique du Moindre Mal ne réussit jamais ce qu'elle se propose. Elle ne parvient pas à réduire le mal plus grave :

- Parce que les énergies qu’il faudrait consacrer à proposer des biens parfaits se perdent à proposer des moindres maux.

- Parce que c'est une option de retrait, pessimiste, dans laquelle l'homme politique catholique cache ses talents par crainte ou fausse prudence.

- Parce que la tactique du Moindre Mal prêche la résignation ; et pas précisément la résignation chrétienne, mais la soumission et la tolérance au tyran, à l'injustice et à la violation. Avec les tactiques du Moindre Mal, on n'aurait jamais décidé le soulèvement nationaliste espagnol de 1936 et le Mur de Berlin ne serait jamais tombé. Il n’y aurait pas eu la Guerre d'Indépendance Espagnole, ni l'insurrection catholique en Vendée, ni les Carlistes en Espagne, ni les Cristeros au Mexique. Et la propagation de l'islam en Europe n’aurait peut-être pas trouvé d'opposition. Ni Lépante, ni les croisades, ni la Reconquista n’auraient eu lieu.

- Parce que le moindre mal est présenté comme une façon intelligente d’avantager l'Église économiquement et physiquement, en oubliant que la plus grande richesse de l'Église - sa seule richesse - est le témoignage de la Vérité, témoignage qui, s'il est encore vivant aujourd'hui, le doit au sang des martyrs.

- Parce qu'il y a plus que suffisamment d'exemples dans lesquels le triomphe de la tactique du Moindre Mal a donné le pouvoir à des partis qui, en exigeant le vote de catholique, a protégé, et ceci s'est passé dans la moitié de l'Europe, une législation anti-chrétienne (divorce, avortement, etc.).

En définitive, la tactique du Moindre Mal n’a jamais été mise en échec parce qu’elle est elle-même est une défaite anticipée, une sorte de commode suicide collectif. C'est le recul, la position honteuse et défensive, le complexe d'infériorité. En défendant une tactique du Moindre Mal, les chrétiens renoncent à tenir le premier rôle historique, comme si le Christ n'était pas Seigneur de l'histoire. Ils se croient machiavéliques et ne sont qu’une ombre en déroute. Ils nient dans pratique la possibilité d'une doctrine sociale chrétienne et nient l'évidence d'une société qui, avec toutes ses imperfections, a été chrétienne. La tactique du Moindre Mal, en tant que contrepoids nécessaire à une révolution qui est fondamentalement anti-chrétienne, a toujours échoué, dès son origine.

Au lieu de cela, l'histoire de l'Église et des peuples chrétiens est remplie de beaux exemples dans lesquels l’optimisme – ou mieux, l’espérance chrétienne - nous enseigne qu'il est possible, avec l'aide de Dieu, de construire de véritables sociétés chrétiennes. La politique chrétienne n'a pas échoué dans la mesure où, aujourd'hui encore, nous vivons des gains de la chrétienté occidentale ancienne.
Conclusions

Il est encourageant de constater que, grâce à Dieu, les erreurs philosophiques ou théologiques, quand elles se concrétisent dans les mouvements et les individus, suivent leur cours parmi de joyeuses incohérences, en proie à la réalité des choses. Elles arrivent rarement à développer les ultimes conséquences de leurs principes. C’est pourquoi le résultat de l'action politique, même si elle part de principes erronés, est incertain et surprenant. "Dieu a créé un monde imparfait,
en état de voie" (Cat. 310) et même l'accession au gouvernement politique de saintes personnes ne pourrait éliminer toutes les imperfections de ce monde.
Ayant reconnu cette limitation considérable de la réalité politique, notre responsabilité de laïcs catholiques ne peut être la résignation à un monde imparfait, mais la lutte et l’entreprise en vue de rechercher à s’approcher de cet idéal de perfection que propose également l'Évangile au niveau social. C'est là que réside le véritable et sain pluralisme qui doit exister parmi les catholiques, parce que, sans la reconnaissance d'un certain "droit à l'erreur", il sera impossible de corriger et d'améliorer.

La Doctrine de l'Église demande aux laïcs catholiques une participation active à la vie politique, qu’ils soient seuls ou accompagnés. Un appel à l'unité entre les catholiques ne peut exiger plus qu’une union dans les principes pré-politiques, c'est à dire autour d’une même idée du bien commun. Et cette action politique catholique est de la seule responsabilité des laïcs, et non pas de l'Institution hiérarchique. Des laïcs seuls ou des laïcs regroupés. Mais des laïcs.

En ce qui concerne les notions de moindre mal et de vote utile concepts, voici mes conclusions :

- Le moindre mal en tant que doctrine morale est toujours valable si notre responsabilité est uniquement le choix.

- Le moindre mal en tant que tactique politique naît dans l'Europe postrévolutionnaire dans un contexte de faiblesse des options politiques chrétiennes.

- La tactique du Moindre Mal est pessimiste et inefficace.

- La tactique politique du vote utile est pur machiavélisme politique et, bien qu’elle contredise apparemment la tactique du Moindre Mal, est en réalité une distorsion du même concept qui stérilise l'action politique des laïcs catholiques.
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F. Javier Garisoain Otero

1 Catéchisme de l’Église Catholique (N.d.T.)