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17 sept 2022

SONETO: A LA HERMANA REALIDAD

Hermana realidad, misterio y vida,
regalo para el alma y los sentidos,
espejo sostenido en los latidos
de un Dios que nos creó y que nos cuida...

divina inabarcable reina huída,
madre de los sucesos desvalidos:
¡feliz aquel que humilde en tus sonidos
escucha la promesa bien cumplida!

Tú eres, realidad que nos envuelves, 
la playa interminable en que palpitan, 
-amor, y compañía y testimonio-
partículas de amor con las que vuelves
ideología vana cuanto gritan, 
inútil el esfuerzo del demonio. 







---
Javier Garisoain
Tfno: 609408204

3 sept 2022

Como convertirse en un robot


Hace tiempo que decidí ignorar los requerimientos que suelen hacer las grandes empresas para valorar la atención recibida. Es un engorro, una pérdida de tiempo, alimenta de forma enfermiza los datos y estadísticas y es una opresión añadida para el trabajador. Si el empresario, o el jefe de turno, quiere conocer a sus empleados que hable con ellos y que no nos utilice a los clientes de chivatos. En alguna ocasión puede ser útil hacer una valoración general de una empresa pero pedir la valoración de cada llamada es, como digo, enfermizo. 

Estoy hablando de una más de entre todas las chorradas inclusivas, garantistas y políticamente correctas que les encantan a las grandes empresas o a los gobiernos y que si se extendieran al trato social normal harían la vida insufrible. Imaginen llamar al fontanero y que les diga eso de que "esta conversación puede ser grabada". O ir a la peluquería y que nos pregunten cómo queremos el corte primero en castellano y luego en el idioma regional. O que el frutero te llame para pedir una valoración del ultimo servicio.

Toda esa farfolla acartonada con la que nos hacen perder el tiempo los poderosos es absolutamente prescindible. Vaya desde aquí mi más elegante corte de manga a todos ellos, aprendices de robot. Conmigo que no cuenten. Por cierto, la palabra robot, en el sentido moderno del término, es un invento del escritor checo Karel Capek. "Robota" en su idioma significa esclavo. Y recuerden que el transhumanismo progre consiste en robotizarnos de una u otra forma. Sin necesidad de convertirnos en cyborgs, existen métodos sutiles de deshumanizar nuestras relaciones como hacen cuando nos rodean de locuciones absurdas o nos exigen el rellenado de formularios recurrentes. La misma especialización de las tareas típica de la vida urbanita y exagerada por un sistema obsesivo, la que denunciaba Chaplin en la hilarante cadena de montaje de "Tiempos modernos", es algo que nos acerca peligrosamente a la esclavitud.

Las grandes empresas, los organismos estatales monstruosos, tienden a considerar al empleado como una simple pieza, fácil de formar, fácil de sustituir. Y al cliente como a una estadística, un conjunto de datos con ojos, carne de formulario. Buscaban la excelencia pero han caído en un fariseísmo frío y repelente, robotizado y robotizador en el que no se permiten las humanas imperfecciones que son la chispa de la vida. Nada que ver con la vida familiar o las relaciones humanas propias de las pequeñas empresas en las que se permite a la persona pensar y ser libre. 

Es por eso que Chesterton decía que "Cuando una cosa merece la pena, incluso merece la pena hacerla mal". Y es por eso que lo pequeño es hermoso. Estemos en guardia frente a las automatizaciones, las rutinas y las burocracias. Para seguir siendo libres, para seguir siendo humanos.

17 jul 2022

Desnazificar los sanfermines


Esto sí que es culpa de Putin. Ha sido el ruso quien ha puesto de moda el concepto de desnazificación -que suena a desratización- sobreactuando a cuenta del famoso batallón ucraniano de Azov. El caso es que donde sí que haría falta una buena desnazificación es en Navarra. Aquí llevamos décadas sufriendo la imposición por la violencia de los símbolos y políticas del nacionalismo euskadiano y aunque la que era propiamente organización terrorista dicen que ya se disolvió algunos de sus cipayos más cerriles parece que aún no se han enterado. Los incidentes protagonizados por ellos en los sanfermines de este año en el chupinazo, en la procesión o en los toros contra la peña Mutilzarra así lo atestiguan.

Durante décadas la mayoría de los navarros ha tenido que guardarse opiniones, banderas, canciones y símbolos de toda clase por no molestar a los correveidiles de la mafia etarra. Para tener la fiesta en paz. Porque dos no discuten si uno no quiere. En todo este tiempo los conflictos han sido apagados a menudo por una especie de autorrepresión y en las situaciones más tensas mediante el recurso de encomendar a papá-Estado y a sus policías el establecimiento de un orden mínimo. Ha sido para muchos un ejercicio humillante, que ha dejado en entredicho la proverbial bravura de la gente de esta tierra; que nos ha hecho a todos más desconfiados, más prudenticos, más gallináceos. Que nos ha provocado una especie de síndrome de Estocolmo colectivo que tardará tiempo en desaparecer del todo. Y si en eso nos ha convertido a los ajenos el veneno del terror imagínense qué destrozos habrá hecho en el alma de los que se acostumbraron sin pudor a llamar bien al mal. El terrorismo, esa táctica inmoral que consiste en matar a uno para paralizar a cien mil, ha funcionado. Y lo peor es que ha creado escuela. Muchos de los matones que pululan por España en cada confrontación ideológica, territorial, laboral, sea cual sea, han cursado sus estudios más siniestros en las txoznas, las herriko tabernas o la kale borroka del norte. 

Una vez desaparecida la ETA, esa madrastra que mataba a sus desertores, tendríamos de ir volviendo a la normalidad, pero algo pasa que no lo estamos consiguiendo. La universidad del miedo ya no expende títulos, pero los viejos graduados siguen ostentándolos con orgullo. Los nostálgicos de la goma2 continúan soñando con sus mapas imperialistas y su red artificial de organizaciones de barrio, sus peñas, sus sindicatos o sus chiringuitos culturales que siguen siendo aún, en muchos casos, peleles abducidos, rehenes de la inercia mafiosa, correas de transmisión de una ideología cada vez más desquiciada. 


En algún momento esto tendrá que acabar y ojalá que sea por las buenas. Porque si tensan la cuerda un poco más podría suceder aquello de que el miedo cambiase de bando. Eso sería otro desastre. Creo que no me equivoco si digo que la mayoría de los navarros, la mayoría de los españoles, no queremos eso, que abogamos por una convivencia respetuosa, nada más y nada menos. Por una sociedad en la que uno pueda discrepar con educación, argumentar con libertad, y vestirse con los colores preferidos sin tener que recibir insultos o botellazos. A mí al menos me encantaría poder hablar tranquilamente con mis compatriotas rojo-separatistas. Estoy convencido de que así, por las buenas, sin politiquerías de esas que parten, podríamos entendernos en muchas cosas. 

Estamos hablando de un problema universal y general. El que provocan con descaro, en todo el mundo, aquellos que se dicen demócratas pero que salen en algarada cuando no les gusta lo que dice la mayoría. Su estrategia es clara: victimistas cuando son pocos, matones cuando son bastantes, dictadores cuando pisan moqueta. Por eso creo que Navarra, Pamplona y los sanfermines, podrían ser en los próximos años una piedra de toque para ver hasta qué punto sería posible desmontar esa política-basura. Para ver si sería posible recuperar una normalidad social cuando ha sido aplastada por una cotidianeidad enferma. Podría ser en esta Navarra increíble y contradictoria, la misma que un año se subleva en masa contra el gobierno de Madrid y otro condena el alzamiento; la que se desangró enviando misioneros y que ahora clama por un laicismo radical; la que ha pasado de un claro españolismo al desapego total como quien no quiere la cosa... Podría ser esta Navarra extremada la que nos diga si la convivencia es una utopía, si la realidad acabará por hacerse valer, si la libertad es un sueño.

25 jun 2022

Aborto: ni un paso atrás. Celebraciones las justas


¿Soy el único que cree que la derogación de la sentencia "Roe vs Wade" por parte del tribunal supremo de los EE.UU. se queda muy corta? En realidad lo único que han dicho los jueces es que son los estados los que tienen "derecho a elegir".

Soy consciente de que este fallo es histórico porque de hecho va a disminuir el numero de muertes, y me alegro por ello, pero el debate sigue intacto. Una justicia justa debería abolir el crimen del aborto provocado igual que se hizo con la esclavitud. Como hiciera Lincoln con su Proclamación de Emancipación de 1863, que no permitió dejar el asunto de la esclavitud en manos de los estados... (o como la misma Isabel de Castilla en su decreto de 1500, tan solo 363 años antes, por cierto). ¿No nos habían contado siempre que la Guerra de Secesión se produjo porque los yanquis no querían dejar el tema de la esclavitud en manos de cada estado?

Siento decir que veo un exceso de euforia en la celebración de este paso. Sí, hay que celebrarlo, pero no tanto. El fallo de Tribunal Supremo de los USA no es una sentencia provida sino una simple aclaración técnica de unos expertos constitucionalistas que han necesitado 40 años para determinar que el aborto no era un derecho constitucional. Celebraciones las justas. 

En la batalla del aborto hay algo que está distorsionado. Me dicen que los promuerte están rabiosos y furiosos pero yo pienso que la rabia y la furia tenían que ser de los provida, de los que vivimos sin resignarnos al cinismo de los promuerte. Es inaceptable que de alguna manera les permitamos a quienes defienden un genocidio aparecer como si ellos fueran los indignados. No se por qué razón el bando provida tiene que estar a menudo marcado por un tono buenista, por un lenguaje blandito que suele impulsar a sus portavoces a endulcorarlo todo, a difundir canciones ñoñas o manifestaciones de saltos y globitos.
 
El movimiento promuerte es un dragón malvado. Ha establecido un régimen con sacrificios humanos, una industria siniestra, una aberración moral que solamente considera digna la vida cuando es deseada. Me temo que mientras sigamos así, negociando con el mal o celebrando en vez de exigiendo no nos van a tomar en serio.  

Tampoco nos van a tomar en serio, por cierto, si damos la voz cantante del movimiento provida a políticos peperos como Jaime Mayor Oreja, malminoristas que fueron ministros mudos en gobiernos abortistas y que ahora parece que no han roto un plato. Y tampoco nos van a tomar en serio mientras los obispos no encabecen las manifestaciones. ¿No clama al cielo la extensión del crimen? Pues los gestos se han de corresponder con las palabras. Demasiado cálculo, demasiada estrategia.

En el fondo lo que desapruebo es la extensión del malminorismo y del maquiavelismo entre las bases provida. No está bien que los defensores de una causa tan clara, tan nítida, tan rotunda, andemos haciendo cálculos, maniobras de distracción o planes de desembarco, como si todos fuéramos estrategas. Que el presidente Trump jugara bien su baza en la renovación del Tribunal Supremo, o que los gobernadores provida lo vean como su gran oportunidad es estupendo. Ellos hacen lo que deben. Pero la gente provida no debería concederse ni un minuto para la euforia, no vaya a ser que la alegría lleve al relajo o a la desmovilización. Hay que abolir el aborto provocado, ese es el objetivo, y punto.

23 jun 2022

Crisis de vocaciones y espíritu de servicio



Algunos creían, cuando oían eso de "crisis de vocaciones", que la expresión aludía a la falta de curas o de monjas. Pues no. La crisis es manifiesta en todas las vocaciones. En las sagradas y en las profanas. En todo aquello que signifique voluntad libre, determinación y responsabilidad, perseverancia o compromiso. La misma vocación natural al matrimonio está sumida en una profunda crisis, algo casi inaudito en la historia de las civilizaciones. ¿Sería muy descabellado pensar que el brutal descenso de la nupcialidad es peor aún que la reducción de ordenaciones sacerdotales? Lo peor es esta sensación de que se trata de un plan premeditado. Como si alguien hubiera querido construir un mundo, un sistema, sin familias libres, sin profesionales autónomos, sin aprendices, sin maestros, sin sabiduría, sin tradición. Pensemos en los quebraderos de cabeza que daba el proletariado. Los proletarios eran pobres, habían sido desarraigados y embrutecidos, pero al menos tenían una prole, lazos familiares a los que servir, ganas de luchar por un futuro mejor aunque sólo fuera para sublevarse contra la explotación y morir en el intento. Los tiranos de ahora han conseguido un ejército de solteros que revolotean entre trabajos basura y que no se inmutan mientras les llenen la nevera. 

Miren a su alrededor ¿qué profesión honrada puede presumir de un incremento de vocaciones? Mecánicos, albañiles, modistas, arquitectos, médicos, hosteleros, agricultores... Cada vez cuesta más encontrarlos buenos y con espíritu de servicio. Las razones son múltiples y complejas, pero yo diría que la clave está ahí, en esa misma idea de servicio que, en el mundo economicista de las ideologías, ha sido sustituida por el mero afán de lucro.

Sí, por supuesto, existe un ánimo de lucro legítimo. El mismo Jesucristo es comprensivo con el que encuentra un tesoro, recupera una moneda o multiplica los talentos. Pero la vocación es otra cosa. Es servicio más que lucro. Y servicio que no es servilismo sino entrega de uno mismo, por el bien de los demás. 

Los primeros liberales, los padres de la patria moderna, tenían fijación por este tema y acusaban de serviles, servilones o encadenados a quienes no apostaran por un individualismo radical. Hoy, 200 años después, así nos va. Ya casi no nos molestamos unos a otros, pero tampoco nos servimos.

No hay que profundizar demasiado para entrever que la raíz teológica en esta cuestión es la del "non serviam" luciferino. Nos han querido vender la idea de un mundo para millonetis, en el que nadie sirve a nadie pero donde todos somos servidos por un servicio invisible y eficaz como el de Downton Abbey. La realidad nos demuestra que esta promesa del liberalismo no es mas que un timo piramidal. Porque donde no hay servicio no hay vocación, ni profesión, ni profesores, ni profesos, ni siquiera profetas. 

Volviendo a este valle de lágrimas... ¿Sabían que el principal problema de la hostelería es la falta de personal cualificado? ¿Sabían que en Irlanda se están cerrando casi mas pubs que iglesias? Y esto es solo un botón de muestra...

Servir tiene muy mala prensa. Y sin embargo, como decía en aquella escena magistral de "La vida es bella" de Roberto Begnini el sabio tío Eliseo: "servir es el arte supremo. Dios es el primer servidor". Ojalá lo entendieran así esos jóvenes postmodernos que renuncian a la gloria de una buena vocación, de un oficio honrado, de un servicio útil a sus semejantes, por una paguita y una suscripción a matrix.

16 jun 2022

No es el calor, es otra cosa


Por favor, ¿pueden dejar de quejarse por el calor que hace? Si usted tiene una vivienda, o un trabajo, o unos horarios laborales que le hacen estar muy incómodo ahora que suben las temperaturas, tal vez la culpa no sea de un sol que está a 150 millones de kilómetros de distancia sino de quienes han organizado su vivienda o su trabajo como lo han hecho. 

El clima que hay en España (y en la mayor parte de este planeta) es maravilloso. Los astros mas cercanos son inhabitables para nosotros y no existe ningún otro a nuestro alcance. Si no cree usted en la divina providencia al menos reconozca que hemos tenido mucha suerte. ¿Se han parado a pensar alguna vez que las temperaturas posibles van desde los -273º del cero absoluto a los 15 millones de grados del interior del sol? ¡Pues qué casualidad que de toda esa gigantesca cantidad las temperaturas más extremas de nuestra Tierra no oscilan más allá de 100º!

No se enfaden con los calores, ni con los fríos cuando toque. Acepten de una vez que el clima terrestre que acoge a nuestra especie está muy bien pensado... o que se ha producido por una casualidad extraordinaria. La inmensa mayoría de la humanidad nace, vive y muere dentro de una pequeña horquilla que varía entre los -20º y los 40º. Vistas así las cosas ¿a qué viene tanta protesta?

El ser humano es perfectamente capaz de adaptarse a climas extremos, incluso con tecnología primitiva como demuestran tuaregs o inuits. Y no creo que esas gentes se quejen tanto de los rigores climáticos como los pobres urbanitas occidentales del siglo XXI.

Volviendo a la cuestión de quién será el culpable de su falta de confort... No, no es culpa del verano, no es culpa del sol, no es culpa de la realidad natural. La responsabilidad de su desasosiego es de quienes han diseñado ciudades y formas de trabajar, desplazarse o divertirse que no tienen en cuenta la realidad, la meteorología o los materiales autóctonos. Y si me apuran es culpa también de los titulares alarmistas, de esas infografías diabólicas que pintan de rojo los mapas como para alentar la histeria colectiva.

Las ideologías, los voluntarismos, los idealismos, parecen juegos inocentes cuando se limitan a emborronar papeles pero cuando infectan al urbanismo, a la política laboral o a la de transporte... y cuando ocupan todos los grandes altavoces mediáticos... Entonces es cuando viene el choque con la realidad y con la misma humanidad. Es entonces cuando hacen sufrir de verdad. 

Fíjense en la gente mayor que vive aún en entornos rurales o tradicionales. Ellos son como nuestros propios tuaregs o inuits. ¿Por qué apenas se quejan del calor o del frío? ¿No será que ellos, lo mismo que nuestros antepasados, vivían mejor adaptados al clima, construyendo, vistiendo, trabajando o divirtiéndose de forma auténticamente sostenible? La siesta, el botijo, el abanico, el adobe, la cal, los patios, los horarios, las comidas, las plantas, las fuentes, los sombreros, la fresca, el sol y la sombra... nada que tenga que ver con la sabiduría o la tradición popular parece tener cabida en las ofertas tecnológicas para la vida moderna. La famosa sostenibilidad insostenible de los veintetrentistas consiste en tratar a toda la humanidad como si fuéramos neoyorkinos, y por eso se empeñan en crear un mundo artificial, calefactado, refrigerado, iluminado y humectado para lograr el máximo confort. Y se creen que lo pueden lograr prescindiendo de la realidad. Perdonad que os hable con crudeza: todas vuestras cansinas quejas por la calorina demuestran que, al menos mientras dure esta ola, vuestra civilización ha fracasado.

11 jun 2022

¿Por qué se tolera la pornografía?



Se habla estos días, por enésima vez, de la abolición del llamado oficio más antiguo del mundo. Y resulta curioso ver cómo hay un punto en el que parecen encontrarse los santones abstemios del progresismo con los moralistas más clásicos. Es curioso porque coinciden en los medios, no en el fin. Parecen en cualquier caso muy valientes y muy dignos los señores diputados cuando reprueban la prostitución. ¿Pero se atreverán algún día con la pornografía?

Pocas son las civilizaciones que han conseguido eliminar la prostitución. Ni San Luis ni San Fernando lo consiguieron en sus reinos. Pero con ser dañina, el porno es mucho peor. Es aparentemente mas suave, menos escandaloso, y sin embargo es más inhumano, a la larga más destructivo. Al menos estamos de acuerdo en castigar la pornografía infantil, que es el porno hecho con niños para consumo de adultos. ¿Pero qué pasa con la pornografía hecha por adultos para consumo de niños? ¿Por qué se tolera?

La pornografía que se acumula en internet, al alcance de cualquiera, es más dañina y más deshumanizadora y sería más fácil de prohibir que la prostitución. Además, sin porno habría menos prostitución. ¿Por qué no hacen nada al respecto los poderosos? Los partidos, que ahora se alborotan hablando de las trabajadoras del sexo y sus proxenetas ¿Por qué no toman alguna medida? Cualquiera diría que los partidos tienen miedo. ¿Temen acaso que sin esa droga podría ocurrir que los jóvenes se desfogaran rebelándose contra el sistema?

Los que dicen que no se pueden poner puertas al campo y que es imposible eliminar, o reducir drásticamente, el porno por internet. ¿Han probado a hacer una pequeña búsqueda para localizar a las principales porno-productoras? Sí se puede. Claro que se puede. Que opinen los informáticos de la sala, o que inventen algo. Mientras tanto nada me quitará el convencimiento de que, queriendo, eliminando para empezar todo lo que se entiende que es pornografía de libre acceso, se podría limpiar fácilmente por ley la inmensa mayoría de todo este vertido. Quedarían resquicios, claro, pero al menos ya no habría porno para cualquier niño a golpe de un simple clic que es lo que pasa ahora. 

En realidad bastaría para empezar con cerrar o bloquear unas pocas empresas. Si expulsaron a presidente de los USA de Twitter ¿no podrían expulsar a esa gentuza? Observen que esa industria no ha creado una mera opción de ocio alternativo sino un producto adictivo que genera zombies al servicio del sistema y para su lucro personal.

Este asunto de la pornografía se suele entender como un simple vicio oculto personal -que lo es- y por eso a veces no es fácil apreciar su dimensión social. La realidad es que el porno enrarece las relaciones entre los sexos y afecta a la nupcialidad y a la natalidad. La escalada en internet de esta peste en los últimos 20 años es comparable a la de los juegos de azar y no sería muy descabellado incorporarla al caldo de cultivo que ha convertido el suicidio en la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes. No, con las adicciones que tolera -o que alienta- el sistema lo que está en juego no es la libertad o la responsabilidad individual sino el mismo orden social.

El mundo necesita personas virtuosas, lo mismo que espacios limpios, humor blanco, pureza e inocencia. Si rezáramos bien el Padrenuestro entenderíamos lo que encierra su última doble petición. No se trata tan solo de educar niños fuertes para que sean capaces de mantener la virtud en medio de un burdel. Hay que exigir a los gobiernos que acudan en socorro de los débiles y los inocentes. No se trata tan solo de no caer en la tentación. Hay que exigir, a quien tenga poder para ello, que nos libre del mal.

5 jun 2022

Herencia, familia y suerte


Nunca gustaron ni las tradiciones ni las herencias a los ideólogos. Recientemente, un portavoz de las locuras progres, Antonio Maestre, se ha asomado a su ventana de Overton desde La Sexta para arremeter contra la misma idea de herencia. Según su argumentación el solo hecho de que existan legados hereditarios en las familias es un ataque al santísimo dogma laico de la igualdad de oportunidades. Y lleva a tal extremo su discurso desquiciado que hecha pestes de la mismísima suerte. Porque, claro está, la suerte, el hado, la rueda de la fortuna o la divina Providencia no son ni comunistas ni justas. Pero yo me pregunto: ¿es justa la lotería? ¿y la genética repartiendo enfermedades? ¿y las catástrofes naturales eligiendo a sus víctimas? ¿Son justas -por cuestionar algo que toca de lleno esos entes puros y ecuánimes que son los órganos ministeriales- todas las decisiones que toman los estados? Si elimináramos de nuestra vida todo eso que llamamos "suerte" nos convertiríamos en animales, o peor aún, en piedras. 

En realidad este comunista no está atacando la idea de herencia sino la de familia. En su esquema ideológico es el estado -siempre benéfico- quien otorgaría la herencia a cada recién nacido. Curiosamente con ello no terminaría la desigualdad porque los hijos de los estados ricos serían los nuevos privilegiados. Y no siempre es maravillosa esa herencia que transmite papá-estado. Las familias no suelen dejar deudas, sin embargo el estado español en 2021 endosaba a cada nuevo españolito al nacer una deuda de 30.157 euros ¡Menudo negocio! ¡Qué mala suerte y cuánta desigualdad fascista para los niños españoles!

Todo esto esconde un animalismo atroz. Porque el animalismo más dañino no es el que humaniza a las cebras sino el que rebaja al ser humano al plano instintivo. La herencia en los seres humanos es cultural, familiar, se transmite de padres a hijos. En los animales es sólamente genética.

Así pues, los cerdos de Orwell empiezan eliminando la herencia material en nombre de la justicia. Que la gente pueda tener la suerte (y la responsabilidad) de heredar propiedades pone nerviosos a los burócratas. Pero no nos engañemos: lo peor es que van a por la otra herencia, la espiritual. Lo que de verdad molesta a los ideólogos progres es que existan tradiciones, costumbres o herencias previas, moralmente superiores y enriquecedoras que dejen en ridículo las escuálidas y farisaicas ocurrencias que copia y pega en la cabeza de los niños el sistema estatal de educación.

Ellos ridiculizan la cuestión caricaturizando al tipo de millonario yanqui. Evidentemente la resistencia a estas consignas ideológicas no puede pasar por ensalzar el individualismo del american-way-of-life sino por crear familias fuertes, que se blinden frente los ataques de los tiranos, y que transmitan de generación en generación sus propiedades mientras puedan, y su fe siempre.

3 jun 2022

Errare humanum est


Las compañías de internet tratan de convencernos de que sus algoritmos son buenos para nosotros porque nos facilitan la toma de decisiones. Pero, ¿y si esa facilidad fuera en realidad mala para nosotros, especialmente para los más jóvenes, aquellos que no necesitan la solución de los problemas sino aprender a resolverlos? Por ejemplo: ves unas películas y la máquina te dice: «si te gustó A te gustará B». Tanta amabilidad ¿no debería ser respondida con un «gracias»? Pues no. En el caso de las aplicaciones de mapas de carretera todos lo vemos claro: «el gps nos hace cada vez más tontos». ¡Qué nostalgia sentimos por aquellos taxistas de antaño que habían metido en su cabeza hasta el último callejón de la ciudad!

Resulta que nuestra psicología no está pensada para vivir en un perpetuo jardín de infancia en el que únicamente se nos alimenta de papilla. Resulta que es con el esfuerzo, o cuando nos levantamos después de una caída, como crecemos. Necesitamos vivir aprendiendo de nuestros errores. Errar es humano ¿recuerdan? Los animales no tienen la opción de rechazar su instinto. Nosotros sí. Nosotros necesitamos pasar sed para disfrutar del agua. Necesitamos aburrirnos para tener ideas. Necesitamos meter la pata para madurar.

Vivir entre algodones, en un sistema de «realidad aumentada», de «crédito social» o con paranoias similares en el que una organización perfecta te garantiza un 100% de aciertos es inhumano, anestesiante, esterilizante. Es, en definitiva, un error mayúsculo. Porque nosotros necesitamos cosas imperfectas.

Se me dirá que todo esto viene de antes, claro, que desde que existe el comercio han existido los vendedores de comodidad. Desde la secadora a la ballesta, los inventos siempre tienden a hacer la vida más muelle. Sí, pero es que lo de ahora amenaza con anularnos. Ya no se trata de ahorrarnos el esfuerzo físico, ni siquiera el mental. Se trata de rendir la propia voluntad en manos de un «gran hermano» que lo sabe todo sobre mí, y que poco a poco me fuerza a vivir de una manera que no era la que yo pensaba antes… cuando todavía cometía errores.

Dios, que nos quiere bien, nos pide que seamos perfectos. Nos lo manda y cuenta para ello con nuestro barro y nuestra libertad. En cambio este mundo feliz de los algoritmos infalibles nos engaña haciéndonos creer que ya somos perfectos. ¿Unos perfectos inútiles? Cuando «estamos» conectados, en fin, vivimos con la sensación de ser tratados como si fuéramos diamantes. Y en efecto, así es como nos tratan: como a pedruscos.

Votar o rascar


Esta es mi aportación al debate de si hay que votar, o abstenerse o qué con el fin de denunciar un sistema electoral que es una engañifa: lo que hay que hacer es no dar importancia a la cuestión. Creo que no merece la pena acalorarse. Abogar por una abstención activa, por ejemplo, haciendo campaña de la misma como si fuera la única opción válida para un verdadero antisistema no me parece la forma más adecuada de desacreditar la gran mentira de la democracia porque supone en cierto modo sobrevalorar la intrascendencia ínfima del voto tal como está planteado en el sistema actual.

La realidad es que influimos más en la marcha del mundo cuando decidimos nuestras compras, por ejemplo, que al votar en el sistema partitocrático. Somos infinitamente más decisivos en la configuración de la realidad que nos rodea eligiendo amistades, aficiones, profesión, vecindad, proveedores o estado que yendo a votar cumplidamente en cada paripé electoral.

El sistema político al que estamos sometidos es una tiranía cuatrienal. Cada cuatro años existe la posibilidad de cambiar de tirano y nos han acostumbrado a que veamos eso como una ventaja. Como si dos o tres tiranías turnantes, pretendidamente legitimadas por las papeletas del 51% del censo, fueran más deseables que una dictadura impuesta directamente por la fuerza. Yo desde luego preferiría tener un dictador odioso, sobrevenido y conocido, impuesto por las circunstancias, que uno de estos igualmente opresivos que presumen de dictadura porque eso es «lo que nos hemos dado los españoles». ¿Para qué otra cosa sirven las elecciones sino para legitimar al partido triunfante? Si fuéramos capaces de abstraernos de la omnipresente propaganda electoral que alimenta esta tramoya; si viéramos las elecciones como quien oye llover o -como quien tose- viviríamos más felices, y centrados en las cosas que de verdad importan.

Por ello… ¿Que un día te apetece votar? No pasa nada. Hazlo como quien espanta una mosca. Dedica tus energías a todas aquellas otras cosas que te hacen un hombre libre. Vota si quieres, como quien se rasca, o no votes, sin darle la más mínima importancia. Pero centra tus acciones serias (o tus mismas discusiones de bar), en esas cosas que se quedarán sin hacer si no las haces tú.

El fraude del reciclaje


El reciclaje se ha convertido en el negocio del siglo, o al menos, en un negocio inevitable y creciente debido a dos razones. Por un lado, en el origen de todos los procesos de fabricación o producción de bienes materiales hay una fiebre consumista, una publicidad desaforada y un dispendio gigantesco en envases. Y por otro lado, al final de la cadena, se pierden unas cantidades ingentes de energía en concienciar, separar y transportar la basura en lugar de invertir todo ese esfuerzo en el tratamiento de los vertederos.

Todo el esfuerzo que se hace -cada vez más por obligación y bajo amenaza de multa- en separar los deshechos es en gran medida es un trabajo inútil. Y cada vez compensa menos al consumidor medio que no gana nada con ello más allá de la comodidad instantánea que aportan el usar y tirar, la cocina rápida, el abre fácil y la comida basura. 
Hay negocio en todo este proceso, un gran negocio, y por eso la misma propaganda lo vende como sostenible y reciclable. Unos hacen negocio con los productos basura. Otros, al final de la película, buscando los últimos vertederos, aquellos en los que ya no se recicla nada. Como esos que dicen que han enriquecido durante décadas a las mafias del sur de Italia. 
Si en vez de la cultura consumista del usar y tirar se primara el trabajo artesano y de calidad habría menos residuos. Si en vez de una globalización que lleva a Vizcaya hierro de China o a Valencia naranjas sudafricanas habría menos contaminación.
Suena muy bonito eso de la aldea global, el libre comercio y la disponibilidad barata de tonterías exóticas, lo que no se suele considerar mucho es que la basura también se ha globalizado. Por cada contenedor de productos transoceánicos que viene para acá quemando gasóleo hay otro de material reciclable que no está muy claro dónde terminará almacenándose. La psicología refranera lo explica con claridad, tanto para las personas como para las ciudades: ojos que no ven, corazón que no siente. En cuanto perdemos de vista la bolsa de la basura deja de ser nuestro problema. En este momento lo fácil es pagar por exportar la hez propia a cualquier vecino pobre. Pero si cada ayuntamiento, o cada barrio, tuviera que gestionar su propio vertedero ¿no se las ingeniarían para reducirlo? La solución para los vertederos tiene que estar ahí, en el ingenio y la ingeniería. Estoy convencido de que si toda la energía y recursos que se dedican a concienciar, separar, poner contenedores de colorines y transportar de aquí para allá todas las basuras se concentraran en una verdadera ingeniería para el reciclado de vertederos, saldría a cuenta. Seguro. Claro que para que todo esto se enderece tendría que importarnos el futuro de nuestros hijos. Y si no hay hijos…

Todo es don


Nos pasamos la vida escondiéndonos del sol y de la lluvia, arrancando los frutos de los árboles, cortando la hierba, extrayendo minerales, quemando madera, limpiando el polvo, segando vidas, desechando ideas de nuestra imaginación, depurando amistades, eligiendo lecturas y candidatos y regalos, arrugando papeles, generando basura, midiendo nuestras palabras y tratando de recordar los sueños. Lo único que hacemos, hasta los más miserables de nosotros, es dedicar cada minuto a nadar en la sobreabundancia. Ni creamos ni inventamos. Tan solo descubrimos y descartamos. Es evidente que alguien nos sostiene cada segundo de vida. Que alguien nos regala apasionadamente, sin medida. La mayor estupidez de las estupideces es creer que estamos aquí para decidir o para dar algo nuestro. No hay nada nuestro. Todo es don.

15 mar 2022

Nos mienten. Cada vez más.





Amigos, bienvenidos al reino de la mentira. No dejéis de ver este vídeo y pensad en las consecuencias que puede provocar esta tecnología. 

Siempre fue difícil resistir a los halagos, las manipulaciones y a los cantos de sirena que promovían los poderosos. Ahora estamos llegando a la mentira máxima, al bulo perpetuo. Matrix se extiende para engañar a nuestros sentidos y acomodarnos al rebaño sin cerebro, a la masa de los esclavos. 

Si quieres vivir, vivir libre, tendrás que aferrarte a la hermana realidad. 

Nos vemos en el mundo real.

9 mar 2022

Los veinte mil millones



Sí, yo también llevo varias horas pensado en esa cifra de los 20.000 millones de euros para políticas feministas anunciada ayer por la ministra Irene Montere. Para que se hagan una idea, esa cantidad equivale a la recaudación del cine español a lo largo de 475 años. No es moco de pavo. Pero como soy un optimista he llegado a la conclusión de que es un farol. No existen tantas feministas en España capaces de gastarse esa cantidad en cuatro años. Podrían derrocharla como suelen hacer tan a menudo, pero gastarla bien, aunque fuera en sus ocurrencias, no sabrían.

Dice la Montero que esa pasta es para "impulsar políticas feministas de forma transversal en todas las administraciones". La cuestión es ¿cómo han hecho esas cuentas? ¿Cuánto cuesta de más, por ejemplo, un carro de combate con perspectiva de género comparado con el típico tanque patriarcal de toda la vida?

Son unos trileros. Tengan por seguro que van a seguir sangrándonos con impuestos, tasas y multas todo lo que puedan. Y que van a seguir regando los chiringuitos feministas, abortistas y aberrosexualistas para mantener su ejército de estómagos agradecidos. Pero eso no es nada nuevo. El anuncio de los 20.000 millones tiene como único objetivo acaparar titulares en las noticias del 8M. ¿No se acuerdan de cuando en marzo de 2020 el caracemento dijo aquello de "Vamos a movilizar 200.000 millones. La mayor movilización de la historia reciente de España"? Pues bien, ¿en qué quedó aquello? Pues en nada nuevo. La mayor "movilización" de dinero en España es la que se produce hora tras hora desde nuestros bolsillos a las arcas de un estado vampiro.

En definitiva, no nos dejemos embaucar o mucho menos asustar por la propaganda del gobierno ni por su terrorismo fiscal. Mientras estén donde están seguirán contando mentiras. Recuerden que ellos no creen en el octavo mandamiento. Ni en ningún otro.

4 mar 2022

Polarización: vacunistas, antivacunas, globalistas y prorrusos



De la misma forma que creo no haber perdido en estos últimos meses a ningún amigo vacunista, espero no perder ahora ni a mis amigos prorrusos ni a los proucranios. Creo que hemos de ser capaces de opinar siempre con respeto y con santa libertad sin alimentar esa polarización ciega que esclaviza cada vez a un mayor número de personas. Tenemos que ser capaces de aplaudir, cuando haya algo que aplaudir, sin mirar a quien se aplaude. Los prejuicios son útiles, pero en su justa medida. No hay nada más bonito que ver a alguien ideologizado diciendo cosas sensatas después de tropezar con la realidad, y un exceso de prejuicios nos puede privar de ese placer. En mi caso, en apenas veinticuatro horas me he visto compartiendo sendas intervenciones de dos personajes que no me representan. He aplaudido a Pablo Iglesias porque yo también opino en relación con la guerra de Ucrania que es preciso romper la dinámica belicista, forzar la vía diplomática y no alargar la guerra con torpes envíos de armas. Es mi opinión. Y he aplaudido a Isabel Díaz Ayuso porque a mí también me parece ridículo cambiar el nombre de unas estaciones de tren y venderlo como un logro feminista. 

No tiene sentido enfadarse, romper relaciones o silenciar a los que no piensan lo mismo que nosotros cuando se hace tan complicada la tarea no ya de pensar sino siquiera la de obtener datos fiables sobre los que pensar. No tiene sentido encasillar a la gente para demonizarla por lotes. Menos aún, por supuesto, cuando se hace al dictado de esa otra mano invisible que hasta ahora estigmatizaba a los antivacunas y que ahora se ensaña con los prorrusos... A este paso la moda absurda de la cancelación democrática acabará con todos los progres viviendo en el metaverso y dejándonos el mundo real a los que por alguna razón no encajemos en esa democracia que, como el mundo sabe, consiste en ser intolerante hacia el 49%.

Pero tampoco tiene sentido desde el lado minoritario odiar a los que dicen representar a ese 51% empoderado y abusón. El mundo real contempla una batalla eterna entre el bien y el mal. Pero en el día a día la cosa no suele ir de buenos y malos. El mal nunca viene en grandes bloques sino que trabaja disperso como la cizaña. Crece hasta en las mejores familias. Y en nuestro propio interior.

Ninguno de los diez mandamientos exige tener razón. Por el contrario, obligan a respetar incluso a los que no la tienen. Por tanto, intentemos discutir de todo sin enfadarnos, sin bloquear o cancelar a la gente por etiquetas, sin animalizar o cosificar a los grupos que parecen disentir en todo. El diablo es el que gusta de hacer divisiones tajantes entre "buenos" y "malos" . Dios nos pide que aprendamos a convivir incluso con la cizaña, amando al prójimo, o sea, amando al enemigo.

2 mar 2022

En defensa de la neutralidad



Es lo que tienen las guerras. La tentación de tomar partido es muy fuerte. Sin embargo creo que la posición de España en la presente guerra de Ucrania debería ser de absoluta neutralidad porque, una vez más, esta no es nuestra guerra. 

Gracias a nuestra neutralidad contemporánea España se libró de las dos guerras mundiales. No somos conscientes de la bendición que eso ha supuesto en nuestra historia. Sería un momento precioso para dar gracias a Dios por haber librado a España de las dos grandes guerras del siglo XX, aunque leyendo opiniones belicistas se diría que algunos lo lamentan. Al abogar por la neutralidad no defiendo ninguna tesis ingenua o pacifista. España ha sido grande cuando ha sido fiel a sus propias batallas -que son las de la Cristiandad y la Hispanidad- y no actuando de comparsa, cipayo al servicio de intereses anglos.

Dicen que Ucrania nos necesita. Así es. Los ucranianos llevan muchos años necesitándonos. Algunos parece que se enteran ahora de que hay una guerra en Ucrania. ¿Dónde estuvo la condena internacional cuando era el gobierno de Kiev el que bombardeaba Donetsk y Lugansk? De todas formas, ¿quién dice que la neutralidad supone no ayudar a las víctimas? Ayudar sí, pero con medicinas, no con cañones. Hay cariños que matan: he visto en twitter varios perfiles con el símbolo nazareno, el que se puso de moda para identificarse con los cristianos irakíes, apoyando la entrega de armas a Ucrania -o sea, animando a prolongar la guerra- como si los rusos fueran un nuevo ISIS. Sin embargo en Siria no defendían una intervención armada para proteger a los cristianos. Me extraña. 

No estoy hablando por tanto de ignorar el conflicto ni de mirar para otro lado sino de entender, sopesar y tomar distancia respecto a las razones de uno y otro bando. 

Me caía simpático Putin cuando arremetía contra "el imperio de la mentira", el de los falsos pacifistas que tienen sus manos manchadas de sangre de Yugoslavia, de Libia, de Irak, de Siria... y me alegro todavía cuando dice que nunca dejará que entren en Rusia esas ideas -las locuras del aberrosexualismo- "que contradicen la propia naturaleza humana". Ahora bien, ¿era inevitable que llevara las cosas a este punto? ¿Por qué no ha limitado su intervención a las repúblicas separatistas del este? ¿Y hasta qué grado va a llegar su acercamiento a China? Nos faltan datos. Escasean las fuentes fiables. La desinformación y manipulación en el asunto de Ucrania está superando todo lo conocido. La realidad es que Rusia y Ucrania tenían un conflicto entre hermanos. Sus vínculos históricos y culturales son enormes. Ambas son parte de la Europa eslava. ¡Si hasta ambos, Putin y Zelensky, se llaman Vladimiro! Si alguien -la OTAN o la UE -quería ayudar a la paz tendría que haber mediado y no echar más leña al fuego. 

Ojalá fuéramos neutrales. Es verdad que, de hecho, no podemos serlo porque estamos en la Alianza Atlántica, así que de entrada el papel de cipayos de los anglos ya lo tenemos. Podría ser este un buen momento para recordar cómo entramos en la OTAN y de qué nos ha servido. Pros y contras... Tampoco estaría de más reflexionar en el camino que han recorrido los rusos -no sólo Putin- después de cerrar su largo paréntesis comunista. Hay muchas buenas enseñanzas ahí y haríamos bien en aplaudirlas. No vaya a ser que obcecados por la desnazificación de moda pongamos en peligro la feliz desovietización de Rusia. 

No sabemos, en fin, ni la décima parte de lo que pasa en realidad. Pero sí que vamos conociendo día a día los intereses que mueven tanto a los denostados oligarcas rusos como a los oligarcas de Bruselas, los Soros, los Gates, etc. Y mucho nos tememos que al final quien más pueda ganar sea el partido comunista chino. Ante este panorama la neutralidad es la postura más razonable. Y además es la postura lógica porque, pase lo que pase, ya sabemos que nuestro adversario será el bando ganador.

Hoy es miércoles de ceniza. Un día perfecto para recordar que todos nosotros, tanto los individuos como los imperios, no somos mas que polvo. Que estamos en las manos de Dios. Que el bando correcto es el Suyo. Menos geopolítica y más teología de la historia.

17 feb 2022

¿Románticos carlistas?


Hace tres días, en una ocasión solemne que no quiero mencionar, haciendo el panegírico de un buen amigo y correligionario alguien dijo que era un "romántico carlista". Estoy seguro que ese recurso al típico tópico fue hecho sin malicia, como queriendo incluir uno más en la larga lista de méritos del homenajeado. Quiero aprovechar la ocasión para advertir que ese no tan inocente adjetivo puede también ser entendido como un menosprecio. Porque en el lenguaje popular decir romántico suele ser tanto como decir iluso, loco, idealista o soñador de causas perdidas. 

Como ustedes pueden suponer, no me agrada esta forma condescendiente de despacharse al Carlismo. Pero me preocupa aún más que seamos nosotros mismos, los propios carlistas, quienes nos lo hayamos creído. Bien está el reírse de uno mismo, pero no consintamos que otros caricaturicen a los nuestros.

No es ese el Carlismo que a mí me enseñaron. El Carlismo no es una escuela de soñadores sino la Comunión de los católicos prácticos. Es el ejército de aquellos que no se dedican a lamentarse o a acomodarse, sino que tratan por todos los medios de buscar soluciones a los males del mundo.  El hecho de haber perdido todas las guerras no quiere decir que no se pensara seriamente en ganarlas. El hecho de emprender batallas incómodas no quiere decir que se está loco sino que se está vivo. El hecho de no callar ante el poderoso no quiere decir que te guste ser perseguido, sino que tu sentido práctico se enfoca en el largo plazo y no tanto en la mirada corta de quienes sólo piensan en salvar el pellejo.

Los carlistas somos los herederos de los viejos realistas, y podemos ser llamados así por querer un rey bueno y, a la vez, por respetar la realidad de las cosas. Nuestro realismo, como el de Santo Tomás de Aquino, no es materialista porque incorpora a la realidad tanto lo visible como lo invisible. Ese es el quid de la cuestión: que nosotros servimos a un ideal, amamos cosas que no se ven, pero lo hacemos sirviendo a la realidad, amando una Tradición que hemos oído, hemos tocado y hemos visto.

4 feb 2022

Ridículo en el Congreso de los Diputados: el peor de los sistemas políticos tiene los días contados



¿El sistema político menos malo? ¿De verdad? La democracia, esta dictadura cada vez menos sutil que funciona aparentemente como una partitocracia pero que esconde una plutocracia criminal está empezando a ser amortizada. Dentro de poco ya no va a seguir siendo útil. Si todo sale según los planes de los globalistas y demás fanáticos ideologistas la gente está cada día más cerca de asumir el modelo chino que se basa simplemente en juntar lo peor del capitalismo con lo peor del comunismo. Un sistema en el que nunca falla el voto telemático. Un sistema en el que el gobierno nunca pierde. 

Lo que acaba de pasar en el Congreso de los Diputados es patético. El último capítulo de un circo con el que nos entretienen a la vez que nos toman por idiotas. 

Había una vez un gobierno que quería sacar adelante una ley (la reforma de la legislación laboral) pero no contaba con la mayoría suficiente porque algunos políticos de las taifas más díscolas estaban, como casi siempre, en plan aprovechategui. Sin embargo las cuentas podían salir si los dos diputados de UPN (de Navarra Suma en realidad: UPN+PP+Ciudadanos) se ponían del lado del gobierno. Para justificar esto la dirección de UPN mentía diciendo que la nueva ley les parecía estupenda. Aunque en realidad ya se sabe que había algún que otro trapicheo que luego ha salido a la luz como una reprobación al alcalde de Pamplona y algunas otras prebendas. Por su parte los del PP no decían nada porque en realidad tampoco estaban en contra de que la ley saliera adelante aunque por pura estética partidista no querían aparecer votando a favor del gobierno. Por eso animaron a los de UPN a descolgarse. Sin embargo la cosa se torció cuando los dos diputados de UPN (Adanero y Sayas) en un ejercicio de inconsecuencia democrática se olvidaron del dogma liberal que afirma que cada diputado encarna de forma inefable la soberanía nacional española. Dicen ahora que se deben a sus votantes, como si los navarros les hubieran obligado con un mandato imperativo cosa que está expresamente prohibida por la Constitución. Una prueba más de que los dogmas liberales no sirven para la realidad ni para cuando uno quiere obrar en conciencia. Para colmar el espectáculo va un diputado pepero que vota telemáticamente y dice que no sabe qué ha pasado, que el quería votar que no pero que ha votado que sí. Y resulta que ese voto es el decisivo para que las cosas salgan tal como quería el gobierno. 

Aplicando un poquito de lógica a todo este barullo las conclusiones podrían ser las siguientes: 

1. Si lo del diputado pepero ha sido un error evidente la votación debería repetirse. 

2.  Si no se puede repetir la votación quiere decir que en el Congreso, como ya en cualquier empresa, mandan las máquinas y los protocolos y no las personas. ("No, si yo te entiendo, tienes razón, pero el ordenador no me deja..." ¿no oímos esto cada vez más?)

3. Si no ha sido un error es que detrás del paripé de las votaciones hay una mafia de partidos títeres cuyos intereses están por encima de cualquier apariencia.

4. Si los diputados de UPN díscolos deben abandonar su escaño porque han desobedecido al jefe de su partido que asuman directamente los escaños los jefes de los partidos. Que voten todos telemáticamente. Así al menos nos ahorraremos la calefacción del Congreso.

3 feb 2022

¡Pobres perros!

Cartel de la dictadura perruna colocado en un parque de Villava (Navarra)


¡Pobres perros! No se imaginaban que equipararlos a los humanos iba a suponer para ellos un recorte de sus derechos animales a orinar, morder o excavar. Si yo fuera perro empezaría a dudar de si fue una buena idea la de dejarnos domesticar. 

El mandato originario que recibió Adán fue el de dar nombre primero y someter después a las bestias. La domesticación por tanto es un proceso naturalmente bueno y absolutamente "ecológico", porque está inscrito en nuestra propia naturaleza de domadores. Pero la locura y la pérdida inmoral de la razón son una pesadilla recurrente en nuestra historia. Aparecen siempre cuando se trastocan las categorías y empezamos a confundir al hombre con el animal. Cuando se bestializa al hombre institucionalizando la esclavitud, o permitiendo el canibalismo, por ejemplo. Pero también cuando se humaniza al animal fuera de las fábulas. Cuando se pretende salvar al lince antes que al niño, al huevo de aguilucho antes que al feto humano. Cuando se criminaliza la mismísima cadena trófica. Cuando se trata al perrito como a los hijos que no se quisieron tener. O cuando se deja la herencia al gato. 

Las bestias son bestias. Y los hombres son hombres. El mundo de Tolkien, o el de Walt Disney, con sus seres intermedios y sus animales parlanchines es divertido e instructivo, ciertamente, pero mucho mas confuso que el nuestro en este aspecto. Aquí no hay confusión posible salvo cuando triunfa el materialismo radical que es lo que está sucediendo ahora. Lo que está haciendo tambalear en nuestros días el sentido común, la nítida distinción entre animal y humano es el materialismo que, al prescindir del espíritu, solo considera la existencia de cuerpos mortales, o en el plano social, de ciudades que son poco más que colmenas.

¿Derechos de los animales? Sí, por supuesto. Los animales, lo mismo que las piedras, tienen un "derecho": el derecho a ser lo que son. Por eso los perros tienen "derecho" a orinar en los árboles, a ladrar y a enterrar huesos. Y por eso tienen "derecho" a ser perros o perras. ¿Qué clase de defensores de los animales son esos que niegan a los perros el "derecho" a reproducirse? ¿Cómo es posible que pasen por amigos del mejor-amigo-del-hombre aquellos que pretenden esterilizar o castrar a todos para que solamente se reproduzcan aquellos ejemplares designados para ello? ¿Sabían que según la nueva Ley de Protección de los Derechos de los Animales, queda prohibida la compra y venta de animales en las tiendas de mascotas y entre particulares?  Esto es una atrocidad contra los animales y un atropello a la libertad de las personas.  

Las ideologías progres son así, siempre mentirosas. No elevaron -por ejemplo- el promiscuo arrejuntamiento homosexual a la categoría de matrimonio para dignificar a los gays sino para rebajar los votos sagrados. Y ahora no reconocen derechos a los animales para proteger a la zoosfera, no, sino para animalizar a las personas.

26 ene 2022

Ideologitis



Estamos en manos de políticos enfermos de ideologitis. Para ellos lo que cuenta no es la realidad sino su capricho. Cualquier cosa libre o espontánea es sospechosa para sus lacayos. Cualquier cosa. Con todo hacen lo mismo. Son como vigilantes de museo, fanáticos del reglamento para quienes la contradicción carece de importancia.

Dicen por ejemplo que quieren favorecer las energías renovables pero cualquier iniciativa en ese sentido es asfixiada por su burocracia. Como se te ocurra aprovechar para leña un tronco traído por la riada tendrás problemas. Los ríos solo los pueden tocar los funcionarios del gobierno. ¡Ay de tí, iluso!, como pretendas montar una pequeña central hidroeléctrica en tu pueblo. Espera sentado. ¿Placas solares? Sí, claro, ponlas, pero prepárate para lidiar durante meses con las eléctricas como pretendas compensar lo que te sobre.

Dicen que les preocupa la España vaciada mientras se dedican a machacar a los autóctonos rurales. ¿Abrir las casas de los pueblos para dar alojamiento y desayuno? No se puede. ¿Vender mermelada en la puerta de casa, o queso, o huevos de tus cuatro gallinas a tus vecinos o a los turistas ? No puedes a no ser que instales un auténtico laboratorio en el patio trasero. Dicen que les preocupa la baja natalidad pero como tienen una ideología promuerte se ven impelidos a fomentar el aberrosexualismo estéril, la anticoncepción, el aborto y el suicidio como servicio público.

Dicen que quieren facilitar una buena inmigración pero no es fácil contratar. Y cuando se quiere dar trabajo a inmigrantes es casi peor cuando son legales. En realidad es casi imposible contratar a nadie. Porque el impuesto a la contratación ha convertido la mano de obra en un producto de lujo. Dicen que quieren facilitar el emprendimiento pero cada día imponen diez nuevos mandamientos y veinte trámites. 

Son tantas las contradicciones, se mire donde se mire, que ya no parecen contradicciones sino partes de una misma gran mentira. Cualquiera diría que los gobiernos están ahí para mentir. O que sus ideologías les obligan a ello.

Cada cosa que hacen es un golpe contra la realidad de las cosas, pero las ideologías son tan ciegas que cuando sus servidores se dan cuenta de ello no cambian su actitud sino que pretenden cambiar la realidad. De ahí ese empeño en cambiar la historia, en cambiar a los niños de los demás, en cambiar el lenguaje por decreto, en cambiar los letreros, los nombres de las calles, los mismos idiomas, la forma de pensar. Y de ahí su última locura, el metaverso: un mundo artificial, una realidad sin leyes naturales ni divinas que acabará convirtiendo en pilas de matrix a los desgraciados que sigan las consignas progres. Si logramos salvarnos de ese desastre será porque Dios habrá querido conservarnos el sentido común y los otros cinco sentidos. Y porque seremos conscientes de que sólo existe un "-ismo" aceptable: el realismo.

22 ene 2022

Cáritas intraeclesial




Cáritas está bien, ayuda a todo quisqui sin poner condiciones, sin dar explicaciones, sin pedir nada a cambio. A veces separa demasiado el pan de la verdad corriendo el riesgo de convertirse en un antitestimonio. Pero, como digo, no está mal. El problema es que falta una Cáritas intraeclesial.
  
"Mirad cómo se aman", dicen que decía la gente de los primeros cristianos. Seguro que eso mismo lo han dicho en otros muchos momentos y lugares de la Cristiandad. ¿Y ahora? ¿Dónde están ahora todas aquellas pequeñas o grandes instituciones que te hacían ver a los otros bautizados como auténticos hermanos? ¿Dónde están las hermandades, cofradías, gremios y fraternidades que facilitaban a los cristianos una auténtica vida de comunidad? Ahora, como mucho, los restos de aquella constelación son apenas reuniones periódicas para rezar. No está mal, no está mal... pero ¿es eso una comunidad? ¿Se puede hablar de amor al prójimo cuando no existe convivencia? Convivir es algo más que juntarse para rezar de vez en cuando. Si no hay una convivencia social, cultural, económica... vivencial... ¿Por qué hablamos tan a la ligera -por ejemplo- de comunidad parroquial?
 
Claro que se podrían poner - aún hoy- muchos casos de ayuda mutua entre parroquianos. Pero me temo que son en cierto modo casos residuales, obras de caridad o iniciativas esporádicas. Nada que ver con lo que fue, o con la maquinaria sistemática en que se ha convertido Cáritas. Todos tenemos muy asumido que una parroquia pueda tener su grupo de caridad pero ¿por qué ha de ser todo caridad ad-extra? Cada parroquia debería establecer -ad intra- todas esas cosas prácticas que hacen comunidad: bolsa de trabajo, apoyo escolar, vida cultural, mercadillo y trueque de objetos, ayuda en mudanzas o desplazamientos, cuidado de niños, mayores o enfermos, ocio juvenil...

Tampoco estoy descubriendo ningún mediterráneo. Venimos de los restos del naufragio de una hermosa tradición comunitaria. Está todo inventado. Pero ahora toca sacudirse la modorra con que nos envenenan a dos manos el liberal-capitalismo del dios-mercado por un lado, y el papá-estado del chiringuito ideológico por otro. Hay que aprender a ver más allá del beneficio egoísta, de la subvención, la prestación o el subsidio. Hay que hacer comunidad. Piedras vivas. 
  
Y no han de ser los sacerdotes quienes lleven a cabo esta labor. Bastante tienen ellos con los sacramentos y con lidiar con la burocracia. ¿Ya no nos acordamos de para qué fue instituido el orden de los diáconos? Lo que necesitan la Iglesia y el Mundo, aquello con lo que muchos soñamos, son grupos de laicos que, puestos a constituir núcleos de resistencia ante el tsunami social que viene, decidan armarlos en su misma parroquia.

Para eso habrá que cambiar de actitud: hay que empezar a pensar en comunidad; hay que entender bien el sentido de la palabra prójimo; hay que ordenar la caridad desde dentro hacia afuera. Habrá que renunciar al papel de ONG secundaria que nos asigna el sistema, luchar contra corriente y construir, en definitiva. Si todo eso se hace por amor a Dios y al prójimo, sobrenaturalizando el día a día, y si se dejan de lado los miedos, entonces estaremos construyendo algo grande y la gente dirá "mirad como se aman".