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8 ene 2021

Su democracia ha muerto

La democracia, su democracia, ha muerto. Y eso solo puede significar una cosa: que ya no la necesitan.

 Las elecciones siempre fueron mentira desde el momento en que para ganarlas había que pertenecer al partido con mayor presupuesto. Había que tener de tu parte a la televisión. Había que disponer del candidato más fotogénico. Donald Trump nos hizo soñar porque descubrió una grieta en el sistema. Descubrió que la gente normal ya no se fiaba de los grandes medios de comunicación y supo sintonizar con esa desconfianza para llevar la contraria a las ideologías modernas en sus planteamientos más perversos. Pero el sistema es poderoso. Ha tardado cuatro años en sellar la fuga y lo ha hecho, como siempre que lo ha necesitado, de forma expeditiva e inmisericorde. 

Con dos muertos dejaron al Carlismo fuera de combate en 1976, cuando era todavía una fuerza popular sin domesticar. ¿Se acuerdan? Hoy, salvando las distancias, pueden dar al trumpismo por amortizado. Sí, el trumpismo es algo más -y seguramente algo mejor- que Trump. Pero costará mucho volver a aglutinar una fuerza semejante, que sea capaz de poner en jaque a los partidos, al sistema, a los globalizadores y al deep state. No sabemos si Trump era el katejon o un katejoncito, lo que está claro es que este golpe lo vamos a sentir en todas partes, también en esta triste colonia yanqui llamada Estado Español. 

¿Que cómo lo han conseguido? No olviden que los Estados Unidos es el país del cine, de la CIA y de las maniobras de falsa bandera. Tienen expertos en producir un tipo de literatura oficial que solo se puede desmontar décadas después, cuando ya solo interesa a los historiadores. No compren el relato cínico de los cínicos. Resistan y cultiven siempre el espíritu crítico. Piensen mal -de los inmorales- y acertarán.  

Y piensen, como les decía, que el mantra democrático podría estar llegando a su fin. En todo el mundo, aquí y allá, son imparables los rumores de amaños cada vez más descarados, crece la desconfianza hacia los sistemas de recuento. La respuesta nerviosa del sistema a estas acusaciones tan sólo está consiguiendo un efecto: aumentar la desafección de la gente hacia ese que denominaron "el menos malo de los sistemas". El número de los antidemócratas crece día a día porque ahora ya, todo el mundo que se para dos minutos a pensar se da cuenta de que los políticos democráticos representan sin disimulos los intereses de las corrientes dominantes, de los poderosos, y no las creencias de la gente. El problema es que hay que detenerse dos minutos a pensar. En Argentina, por ejemplo, todas las encuestas daban una oposición mayoritaria al aborto. Sin embargo la mayoría de los senadores ha decidido representar en este asunto a otras personas que no son sus votantes. En los Estados Unidos será presidente Biden, pero nadie, ni siquiera después del teatro sangriento representado en el capitolio, logrará hacer creer a medio mundo que Biden ha jugado limpio. 

La democracia lo ha aguantado todo hasta ahora, pero todo tiene su límite. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. 

Sumen a todo esto el que los políticos partidistas no pierdan ocasión de hacer el ridículo y de desprestigiar cada vez más el sistema por el que prometieron dar la vida. De la corrupción y las incoherencias de "la casta" hablaremos otro día. Lo que ha sucedido con la designación del candidato del Partido Socialista para las próximas elecciones catalanas es de libro. A los protagonistas de este entremés no les importa lo más mínimo, porque saben que sus marrullerías son siempre sepultadas por el telediario de mañana. Traten de recordar porque esto es de hace cuatro días: una mañana el ministro Illa declaraba rotundamente que el candidato iba a ser Iceta. Al día siguiente el partido comunicaba que el candidato iba a ser el ministro Illa. ¿Han salido los protagonistas para dar alguna explicación razonable? No. Esperen sentados porque eso no va a suceder. Y así funciona todo. Nos toman por idiotas. O lo que es peor, por esclavos. 

21 dic 2020

Se cumplieron las profecías políticas del Carlismo. ¿Y ahora qué?



Los carlistas tenemos un problema. Llevamos toda la vida, pero especialmente el último medio siglo en plan profeta, anunciando las desgracias que iban a ir viniendo. Y todo se ha cumplido. Anunciamos, como si fuera una escalera previsible de calamidades, una tras otra, el divorcio, el aborto, la eutanasia, la destrucción de la familia, el aberrosexualismo, la venta de España, el sometimiento general a la cultura anglosajona, el avance de los separatismos, la perdida de libertades, la despoblación, la crisis rural, y la urbana, la inmigración desordenada, la perdida de las tradiciones, la manipulación de las culturas y lenguas regionales, la droga y otras adicciones, la pornografía, la crisis de autoridad, el totalitarismo en la enseñanza, el feísmo, la cultura de la subvención, la manipulación de la historia, el laicismo, el anticlericalismo, la cristofobia, la descristianización sistemática... Y todo se ha ido cumpliendo, una cosa ha llevado a la otra porque los males nunca vienen solos. Porque todos ellos están íntimamente relacionados. 

La frase más repetida por los carlistas en las últimas décadas ha sido esa tan manida de "Tronos a las premisas, cadalsos a las consecuencias". Es una sentencia que recoge a la perfección la incoherencia de los que se iban lamentando por cada nuevo peldaño en la degradación general de las cosas sin querer reconocer que, paso a paso, seguíamos descendiendo porque en su momento alguien decidió que había que bajar. 

Ahora ya pocos avisos nos quedan. ¿La tercera república?, ¿la persecución abierta?, ¿el modelo chino de totalitarismo?... Todo ello, aunque terrible, no dejaría de ser una vuelta de tuerca más en una sucesión de hechos lógicamente perversa. Los que han escuchado la voz del tradicionalismo clamando en el desierto ya saben qué cabe esperar. Los que se rieron de nosotros han sido barridos por la ola. Por nuestra parte de nada nos serviría, sino para engordar el orgullo, exigir que se nos reconociera que teníamos razón. Sí, por supuesto que la teníamos... ¿pero ahora qué?

Ahora se abre un tiempo nuevo. La travesía del desierto toca a su fin. ¿Para llegar a la Tierra Prometida? Si, al final sí, por supuesto. Estamos llenos de esperanza. Pero no somos ingenuos. Después del desierto vienen las tribulaciones, la lucha contra los filisteos, el combate de David contra Goliat, y también la resistencia martirial de los Macabeos.

Llegan tiempos de acción mas que de precaución. Todos nuestros avisos son humo y llegan tarde. Ahora ya no es momento de más profecías políticas sino de organizar la resistencia y la reacción. Si has leído hasta aquí... quienquiera que seas, y estás donde estés, crea un núcleo de resistencia, una guerrilla política, social, cultural o, simplemente, familiar. Allí donde perviva un núcleo carlista ponte a su servicio. La Comunión Tradicionalista Carlista permanece vigilante y se está preparando, con humildad, con constancia, con toda su experiencia. Si llegas ahora se bienvenido. No será fácil. Ten ánimo, ten fe, haz lo que debas... Y suceda lo que Dios quiera.

15 nov 2020

¡Libertad!

Estamos llegando a un punto en el que vamos a tener que entendernos -sí o sí-  todos los que queremos libertad para vivir. La tiranía estilo chino avanza a marchas forzadas, a golpe de decretos y utilizando todos los recursos que la partitocracia ha entregado a los gobernantes. Recursos que, en la mayoría de los casos, suponen la sangría vía impuestos y multas del 50% de lo que gana un contribuyente medio.

Diciendo esto no me acerco al liberalismo. Al revés. Siempre he pensado que liberalismo es a libertad como carterismo a cartera. El liberalismo no tiene nada que ver con el recto ejercicio de la libertad. Esa ideología irrumpió hace 200 años en la historia de la Cristiandad occidental para proponer la adoración de la diosa libertad. Pero la libertad no se adora. Se usa. Y es para todos, no solo para aquellos que puedan pagársela. Por eso aquella falsa liberación abrió las puertas a nuevas opresiones.

Ahora mismo, lo que está llegando con el Nuevo Orden Mundial es una tiranía de amos liberales y plebe comunista. Un mundo en el que no hay sitio para las familias, los pequeños propietarios o las clases medias. Ideólogos millonarios que viven engañando a un populacho cada vez más esclavizado. Su progresismo consiste en el retorno a un paganismo precristiano que cambia el culto a Dios por la adoración al emperador. Y que con ello supone una vuelta a la esclavitud generalizada. Porque las antiguas termas se construían con esclavos, pero las catedrales fueron obra de hombres libres. 

Es el momento de alzar de nuevo la bandera de la libertad verdadera. La que surge de la Verdad, el Bien y la Belleza. Es el momento de resistir cueste lo que cueste a los nuevos tiranos. En esta lucha cuenten con los carlistas. 

2 nov 2020

La Hispanidad, un proyecto político

Algo está cambiando poco a poco en torno al 12 de octubre. El ideal de la Hispanidad -que no puede ser sino el de una Hispanidad católica- está propagándose en miles de almas hermanas como alternativa a las miserias políticas y a los problemas de toda índole que los partidos y las ideologías de la modernidad nos han traído a los países hispanos durante los dos últimos siglos.

En palabras de Javier Barraycoa, a quien publicamos en este número una importante declaración que hacemos nuestra, la Hispanidad no es un sentimiento, ni una ideología, por eso, aunque no sea todavía un ideal mayoritario entre los hispanos, está logrando paso a paso desenmascarar todas las construcciones falsas y mentirosas que se asocian a la leyenda negra. 

La Hispanidad, afirma Barraycoa, es Maestra, porque enseña que lo que ha sido posible puede volver a ser. Es una idea política, aunque no sepamos aún cómo podría llegar a concretarse. Y es una esperanza porque en medio de la crisis de la globalización se alza como una realidad emergente que solo necesita brazos dispuestos a su reconstrucción.  

No se trata de volver con nostalgia a tiempos pasados, se trata de construir, aquí y ahora, con los materiales de que disponemos. Y se trata de construir desde fuera del sistema. A lo que aspira en última instancia es a la unidad de las naciones hispánicas, pero el cómo haya de concretarse esa unidad -cultural, política, militar, monetaria...- queda abierto a la Providencia y tendrá que adaptarse, con sano realismo, a las circunstancias del momento.

El proyecto político de unidad hispana podría ir desde la pura amistad y cooperacion, hasta la confederación o integración en algún tipo de unidad política mas sólida. Lo importante ahora es cambiar la tendencia y aprender a sumar "materiales de construcción" vengan de donde vengan. No es realista pensar que esa unidad futura tenga que pivotar necesariamente en torno a Madrid. La "Españita" peninsular que constituyeron en el solar de la vieja Hispania los revolucionarios liberales en el XIX es ahora -por desgracia- una república bananera más, un pedazo de nuestra auténtica Madre Patria, aquella Monarquía Católica en la que no se ponía el sol.

En este contexto la revista Ahora información quiere ofrecer su humilde aportación a la causa de la Hispanidad. Su equipo de redacción, sus colaboradores, y la "empresa" editora que no es sino la antigua y gloriosa Comunión Tradicionalista, estaremos siempre en la vanguardia hispanista, y por ello permaneceremos cada vez más atentos para divulgar los ecos de este mismo ideal que nos lleguen desde cualquier país hermano. 

Editorial de la revista Ahora información nº 166 (Octubre-noviembre 2020)

24 oct 2020

Moción de censura a la partitocracia



Acaban de emitir en la tele un "reality show" llamado "Moción de Censura". Ha sido interesante porque ha puesto de manifiesto, una vez más, qué es lo que puede dar de sí este sistema político que llamamos partitocracia. Esto de censurar al mal gobierno está muy bien. Era necesario. Pero la próxima moción de censura habría que hacerla contra el sistema. O sea, contra la Constitución, la falsa monarquía, los partidos y sus ideologías.

Hay quien prefiere tomárselo a broma asumiendo que el Parlamento es un teatro, pero el hecho de que los partidos hayan convertido la política en un enfrentamiento teatral es un gran problema. Y es un problema porque debajo de esos aplausos y esos discursos llenos de autobombo, chulería y faltas a la caridad, se esconde un sistema tiránico y corrupto. Sí, la corrupción no son casos aislados sino el funcionamiento habitual del sistema de partidos. Un sistema que necesita matar el alma de España para medrar alimentándose de su cadáver. Un sistema ladrón que no respeta a los españoles.

La corrupción no son solo las tarjetas black, o la caja B, o el desvío de los fondos del paro. También es corrupción el currículum sorprendente de los políticos profesionales así como su convicción declarada de que los partidos son empresas y los políticos sus empleados. También son corrupción los impuestos abusivos, y las multas recaudatorias, y las leyes inmorales.

En este sistema todo resta. Los partidos parten. Sustraen energías al cuerpo social y son correas de transmisión de quienes les financian desde el extranjero. Todos los partidos al final, por encima de sus muletas ideológicas, responden al mismo esquema porque son la puerta de entrada para los intereses que se dedican a mangonear en las cosas de España. Son los hilos con los que otros nos manejan y vacían de sentido la palabra soberanía. Los partidos políticos institucionalizados deberían estar prohibidos. Son un invento de la revolución francesa - de la Revolución- para cumplir con sus objetivos en forma de carrera de relevos. Los partidos, los bandos, son inevitables en las guerras civiles. Fuera de ahí solo representan la corrupción del cuerpo social y la puerta de entrada para los enemigos externos.

Por eso no es buena idea la de utilizar un partido político para enfrentarse a los partidos políticos. Es una tentación que también nos ha afectado a los carlistas. Sin embargo el Carlismo ha sido mas de partidas que de partidos. Y cuando más allá de una organización política hemos querido ser un partido y entrar en el juego del sistema hemos perdido nuestra esencia y sido parte del problema.

Pero volvamos a la puesta en escena del circo parlamentario. Los insultos que se reparten unos a otros no son insultos. Si al menos hubiera en estos actores alguna expresión de auténtica ira, algún pronto... eso sería un gesto de humanidad. Lo que hay es puro teatro, pura partitocracia. Así funcionan los partidos, con la bronca permanente, el menosprecio como gesto habitual y la representacion de unos papeles acartonados. 

En definitiva, en esta última moción, Casado lo tenia muy fácil. Le bastaba con abstenerse y decir "Mira, Abascal, tienes razón en que este gobierno es un desastre, pero tú tampoco me gustas". Eso lo habrían tragado el 90% de sus asustadizos votantes. Pero no, eso era mucho pedir. La partitocracia es destructiva. Corroe el sentido común. Ciega el orgullo. Mata la empatía. RiP PP.

31 may 2020

La verdadera guerra



San Millán, ruega por nosotros*

La verdadera guerra que ha destruido Occidente es la guerra revolucionaria contra la tradición. El ruidoso enfrentamiento entre la derecha liberal capitalista y la izquierda marxista es un episodio menor y seguramente acabará pariendo un régimen de consenso al estilo chino.


El que finalmente gane, ese será nuestro mayor enemigo. Nosotros, los carlistas, estaremos en contra del vencedor, sea quien sea. 

La vieja cristiandad ha sido aniquilada. Quedan pequeños núcleos de resistencia que serán lo que Dios quiera, cuando Dios quiera. El grano de mostaza. La levadura. La sal. Los panes y los peces. Piedras para sacar hijos de Abraham. No tiene sentido que nos desgastemos más de la cuenta tomando partido en los rifirrafes de izquierdistas contra derechistas. 

Unos y otros tratarán de ganarnos para su causa. Pero haremos bien en reservarnos para la siguiente Reconquista, cuando de verdad vayamos a luchar por amor y no por miedo. 

Me dicen que esta estrategia es errónea, que nos lleva a la invisibilidad, a la marginalidad, que sería mejor juntarse con los conservadores, con la derecha liberal, con los libertarios, con los nacional-sindicalistas... Yo respondo que nuestra estrategia consiste en hacer lo que hay que hacer. Insisto en que no hay que luchar por miedo así que, con todo mi respeto a las buenas intenciones, diré que muchos de esos partidos, el ultraderechismo en general, no es más que una respuesta provocada por el miedo a los rojos, contaminada de las mismas viejas ideologías y que no profundiza en la Tradición. 

Queda la incógnita de nuestro viejo adversario, el Islam. Los musulmanes son ahora los nuevos proletarios. Crecen en Europa porque son casi los únicos que tiene prole. ¿Se enfrentarán con el Occidente progre igual que lo hacieron antaño con la Cristiandad? No lo creo. Más bien pienso que acabarán siendo domesticados. Porque la izquierda marxista y el Islam en realidad se parecen bastante. Ambas son herejías del cristianismo que buscan un "reino de Cristo" sin Cristo. Se que esto no sonará demasiado optimista, pero en mis peores pesadillas me imagino un enemigo futuro que junta lo peor de cada casa. Como una mezcla de China, Holanda y Arabia saudita.

Así que mucho ánimo, mucha paciencia, y mucha ilusión. Porque la historia no está escrita. Solo el final, y acaba bien. 


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Mención en HISPANIDAD.COM
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* Por cierto, el caballero de la imagen no es Gandalf. ¡Es San Millán! 

22 mar 2020

Unidos, sin partidos, rezando. Y sin caceroladas

Desde que comenzó esta crisis sanitaria llevo oyendo teorías de la conspiración a cual más peregrina. Que si los chinos, que si la CIA, que si un plan de eutanasia globalista para matar a los viejos y quitarnos la Santa Misa... Son teorías contradictorias unas con otras... Explicaciones incompletas que se suman al rifi-rafe partidista de siempre, multiplicado ahora por cien.

Todo ello son sombras que se superponen a las tinieblas, oscuridades que no ayudan. La verdad es una, no me cabe duda. Y algún día todo se acabará sabiendo: el origen del brote, los ocultamientos y las chapuzas, los intereses inconfesables y las incompetencias... Pero a mí ahora no me interesa lo más mínimo ver esa película, ni saber si lo que nos amenaza son galgos o podencos.

Ahora es el momento de la auténtica unidad. La de los hombres de buena voluntad, la de quienes renuncian a las banderías y a las jugadas partidistas para salir de esta pandemia de la mejor manera posible.

Porque lo que tenemos ahora en juego no es el colchón de Pedro Sánchez, ni una convocatoria de premios al mejor gestor de la crisis. Ni siquiera es lo más importante saber si la hegemonía mundial acabará siendo deTrump o de Xi Jimping.

Lo que nos jugamos con el coronavirus es la vida de miles de abuelos, bibliotecas andantes, un eslabón de nuestra misma identidad. Pero también la vida misma del tejido social. Ese ecosistema de los cuerpos sociales naturales que lleva dos siglos bombardeado por las ideologías liberales y que ahora está a merced de un estado orwelliano. Queríamos individualismo y ya tenemos prohibido el abrazo. Queríamos eutanasia y ya tenemos la muerte más indigna. Queríamos un mundo sin Dios y lo hemos conseguido. Queríamos seguridad y al fin hemos logrado que la delincuencia se reduzca a mínimos históricos. ¿Era esto lo que queríamos? ¿No? ¿Cómo haremos entonces para salir de aquí con el menor daño posible?

Mi respuesta es clara: unidos y rezando. Sin quejas y sin caceroladas. Entiendo el cabreo de muchos con los partidos del gobierno, que ni siquiera en una crisis como esta han sido capaces de soltar el lastre de sus ideologías; entiendo el hartazgo que producen los monólogos cínicos y caraduras de Pedro Sánchez. Pero es que Sánchez ya era así antes del COVID-19. El personaje es ya conocido. No necesitaba una gran crisis sanitaria para descubrir su cinismo y sociopatía. El problema es que detrás de Sánchez y de Iglesias hay muchos compatriotas abducidos y el rencor crece con cada cacerolada. Por eso, si de verdad queremos cambiar la tendencia guerracivilista que nos amenaza debemos actuar de una forma distinta. Esta crisis era una ocasión de oro para unirnos todos los españoles como nunca. Sería muy irresponsable dejar pasar este momento. Sería criminal. 

Por eso termino animando a que sepamos al menos aprovechar esta crisis para crecer. Y para prepararnos bien para lo que vendrá después.

No entremos en partidismos suicidas, manías conspiracionistas ni quejas inútiles. Busquemos la unidad y construyamos lo que otros destruyen. Todo esto parece nuevo... pero no lo es: la lucha es la de siempre.

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Apostilla sobre las caceroladas:
Si las caceroladas fueran solo contra los políticos estupendo. Pero son de una parte de los españoles contra otra parte. Ahora no podemos alentar eso. No debemos ser como ellos.
No pretendo imponer mi opinión pero tengo la convicción de que el papel del Carlismo no puede ser en este momento el de sumarse a la queja ni alimentar el cabreo. Para eso ya están otros.

4 feb 2020

Estética bolivariana en La Moncloa


No se... A lo mejor soy un conspiranoico pero con la que está cayendo sobre Venezuela, y conociendo de qué va el totalitarismo y la importancia que esta gente da a la puesta en escena... No me resulta casual la coincidencia en el decorado de estas ruedas de prensa. Solo falta que la ministra se deje bigote.

En la Moncloa hay al menos 500 asesores. 500 personas para quitarle la caspa de los hombros a Sánchez y cosas de esas. Zapatero llegó a tener 641 asesores. ¿No van a cuidar hasta el último detalle? La imagen que transmiten nunca es casual. Eso es lo más importante para ellos. Si yo, que estoy trabajando, he perdido unos minutos comparando y compartiendo estas dos fotos imaginen a 500 personas que tienen 4.000 horas cada día entre todos para hacer sus cosas. El parecido de las banderas no es casual.

24 ene 2020

La batalla del pin: hay que apuntar más alto

Podríamos decir con Chesterton que la autoridad del estado sobre las familias puede ser invocada en los casos de familias anormales. Ahí es donde el estado, si quisiera y pudiera hacerlo, podría ayudar a muchas familias. Nuestro problema es que ahora lo más anormal es el estado. Porque el estado del estado, -como dirían los luthiers- es un estado lamentable.

El plan de la Revolución es simple y descarado: abortemos a todos los niños que podamos y eduquemos a los supervivientes. Dicho así, a lo bruto, suena conspiranoico, como siempre que terminamos hablando de "ellos" sin determinar quiénes son exactamente esas mentes capaces de tan tremendas maldades. Y sin embargo los hechos son los que son. No hace falta demostrar que las mismas corrientes de pensamiento, los mismos periódicos y televisiones, los mismos políticos que promueven el aborto denominándolo salud reproductiva son los mismos que luchan con todas sus fuerzas por acabar con la patria potestad y el derecho primordial de los padres a educar a sus hijos.

La salida de la ministro progre abortista Celaá y la de todos sus corifeos ha sido asombrosa por el descaro con el que han respondido a una medida tan básica y de sentido común como el llamado pin parental. En su argumentación, histérica e ilógica, han pasado del "es mi cuerpo" al "los hijos no son de sus padres" sin despeinarse. Pero si los hijos no son de los padres (que es verdad porque lo que es de los padres es el derecho a educarlos) entonces ¿por qué los abortan diciendo que son suyos?

Lo que tendría que haber dicho la ministro es que los hijos no son de los padres, lo que es de los padres es la responsabilidad de su cuidado y por eso no pueden abortarles. O que los hijos no son de los padres, lo que es de los padres es la responsabilidad de educarles y por eso no pueden permitir que asistan a unas enseñanzas aberrosexualistas. 

Resulta curioso leer que en las escuelas británicas son los musulmanes quienes están logrando eliminar talleres LGTBP gracias a mantener intactos algunos principios de derecho natural. ¿Y en España? ¿Tendrán que sacarnos las castañas del fuego los marroquíes?

De todas formas lo más llamativo de esta "batalla del pin parental" es la aceleración del proceso y el descaro con el que la izquierdona arrincona cualquier tímida reacción de la derechona. Por su parte, los que en teoría dicen defender la libertad han apuntado el tiro tan bajo con eso del pin que al final va a quedar en nada. Se han quedado cortos. Lo que tendrían que haber hecho es apuntar más alto. Cuando haya políticos que exijan que no haya corrupción aberrosexual en los colegios, para ningún alumno, entonces sí tendremos un debate mucho más productivo. Por el mismo precio los políticos conservadores podrían haber exigido una limpieza general para dejar las escuelas libres de aberrosexualismo. Les aseguro que la respuesta del rojerío no habría sido más histérica que la que están teniendo. ¡Pero si hasta han llegado a pedir la aplicación del 155 para Murcia!

Pedir el pin o, más concretamente, pedir que el pin sea aceptado por el profesorado para que determinados niños puedan dejar de asistir a las charlas y talleres aberrosexualistas está bien, no digo que no, pero para pedir eso no hace falta ser político. Eso lo puede hacer cualquier padre responsable. Y cuando el cole no haga caso los padres, la familia, siempre pueden plantearse la insumisión. Todo eso sirve para que un padre proteja a sus hijos. Pero un político decente tendría que tratar de proteger a todos -no solo a sus hijos- y exigir algo así como un "pin patriótico". Porque si no quieres mierda para tu hijo no la toleres para los demás ¿no?.

Entonces, ¿cuál es la propuesta realizable que pediría? Muy sencillo. Para los padres: pin, objeción o insumisión según convenga en cada caso. Para los políticos: que utilicen sus altavoces y sus votos para denunciar la presencia de corruptores de niños en los colegios. ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no empiezan la batalla un poco más arriba? Porque la cobardía de la derechona es paralela a la sobreactuación y la jeta de acero de la izquierdona. Así ha sido toda la vida. 

Estas cosas pasan cuando se pierde el concepto de Revolución, cuando no se entiende que hay algo más gordo detrás de algunos políticos radicales y caprichosos. Y con la Revolución no se puede negociar. Es inútil ceder o dialogar. No hay que pasarles ni una. Hay que negar la mayor. A todos esos políticos e ideólogos progres habría que decirles, por ejemplo:

– que el estado no tiene que organizar la enseñanza

– que el ministerio de educación debe desaparecer

– que los padres son los responsables de la educación

– que los niños tienen derecho a rezar en el colegio y a que se les hable de Dios en cualquier asignatura

– que las ideologías aberrosexuales tendrían que estar prohibidas

– que hay que recuperar el delito de corrupción de menores

– etc.

¿Existe algún político que diga todo esto?

Bueno, aquí hay uno.

7 dic 2019

El profeta Elías y el cambio climático

La mentira del calentamiento global es una versión refinada del terror que provocó "La guerra de los mundos" de Orson Welles. Una patraña destinada a establecer en última instancia una dictadura mundial. La literatura lleva siglos advirtiéndonos de esta amenaza.
Ahora no son los marcianos ni los selenitas ese enemigo exterior que impulsa a la masa al sometimiento sino la engañifa climática. ¿Será esta la mentira definitiva? No lo creo. Este terror apocalíptico ya lo han experimentado antes en nuestras carnes con otras medias verdades: la capa de ozono, la gripe aviar, las armas de destrucción masiva, las vacas locas, el ébola… son solo algunos ejemplos de las campañas sembradas para ensayar un poder que se autojustifica por el terror y en nombre de la seguridad.
No es verdad que el hombre tenga poder sobre el clima. La Tierra se mantiene en un admirable equilibrio porque así lo quiere Dios. Los milagros solo Él los hace. Él es el único que puede mandar diluvios o poner fin a la sequía. Está todo escrito. Lean la historia de Elías en el primer Libro de los Reyes. Les hará pensar. Aquel profeta anunció al rey Ajab -y lo demostró- que el fin del cambio climático llegaría cuando se abandonara el culto idolátrico al dios Baal. Fue entonces Yavé quien acabó con la sequía y restableció el "orden climático" por medio de su profeta Elías. Es una estupidez creer que los microbios humanos podamos tener fuerza como para cambiar la temperatura de una bola que gira a 30Km por segundo alrededor del Sol, una estrella de fuego que arde a 15 millones de grados, y que está a 150 millones de Km de la pequeña Tierra. … Y mientras tanto nosotros extrañados porque la temperatura de esta bolita azul pueda oscilar en uno o dos grados más allá de nuestras costumbres.
Oigan. Si de verdad les preocupa el clima hagan rogativas al Dios Creador del Universo, y abandonen esas ideologías raquíticas que recuerdan al inútil Baal. Y lean la Biblia. Por ejemplo la instructiva historia de José. ¿No se acuerdan de las vacas gordas y las vacas flacas? Aquello que preocupaba al Faraón también era un cambio climático. ¿Y qué hizo José? ¿Buscó acaso una niña autista para que ejerciera de sacerdotisa animista? ¿Se dedicó a aterrorizar a la gente exigiendo de paso más poder? No. Lo que hizo fue construir graneros.
Y en cuanto a esa pobre niña no teman, no es el Anti-Cristo. No llega a tanto. La pobre Greta es, como mucho, una especie de Anti-Juana de Arco. Pasará.

29 ago 2019

Unidad del Carlismo y estrategia a seguir

El pasado domingo tuve la ocasión de participar en Leiza (Navarra) en un encuentro de hermandad carlista que había sido convocado por el concejal de la villa, Silvestre Zubitur. Quiero escribir en estas líneas algunas reflexiones que ya compartí en mi intervención a los postres, así como otras con las que trataré de avanzar algunas ideas sobre estrategia. Espero que vayamos dando forma a las mismas de aquí a la reunión de la Diputación General de la Comunión Tradicionalista que celebraremos en octubre.
La “excusa” del encuentro de Leiza era la reposición temporal del monolito que recuerda a Joaquín Muruzábal, primer requeté muerto en combate en 1936. Pero la jornada sirvió para algo más que para alimentar la nostalgia. Iba a calificar el encuentro de “ecuménico” aunque sé que el profesor Miguel Ayuso, que se sentaba a mi lado en la comida, no me permite utilizar esa palabra. Así que vamos a dejarlo en “encuentro de hermandad”. Sin embargo es de destacar que estuviéramos sentados a la misma mesa, un grupo bien heterogéneo en el que había militantes de la Comunión, así como carlistas adheridos a la Secretaría Política de don Sixto, algunos parlamentarios forales de UPN (Navarra Suma), y tradicionalistas independientes procedentes de distintos lugares de España. El mérito de Silvestre Zubitur y sus amigos consiste ni más ni menos en haber creado un núcleo de resistencia. Un reducto que se ha convertido en punto de referencia útil para personas de concepciones políticas diversas. Y tienen además el coraje de haberlo hecho en un lugar inhóspito para cualquier amante de la Navarra tradicional, la Vasconia tradicional, la España tradicional. Un lugar dominado hoy en día por las ideologías postmodernas entre las que el mismísimo nacionalismo vasco, o hasta el viejo izquierdismo clásico, están siendo superados por las locuras globalistas del feminismo radical, la ideología de género o el animalismo.
La situación extrema de un pueblo como Leiza (82% de votos municipales a Bildu) podría tranquilizar a algunos pensando que en la inmensa mayoría de España “no estamos tan mal”. ¿De verdad?. En mi opinión la situación actual de España se parece a la del 718 (tras la invasión musulmana); a la de 1808 (tras la invasión revolucionaria liberal); o a la de 1936 (tras la “invasión” revolucionaria marxista). La única diferencia es que ahora estamos invadidos o colonizados por todos nuestros enemigos al mismo tiempo. Los núcleos de resistencia, como este de Leiza, o como supongo que fue en su día el de Covadonga, son fuertes porque son un último reducto. Porque han llegado a la roca. Porque han tocado fondo. Y son una esperanza, paradójicamente, porque demuestran que llega un momento en el que físicamente ya no es posible retroceder más. Día a día estamos viendo cómo se constituyen, aquí y allá, cada uno con sus peculiaridades, otros muchos núcleos de resistencia. El reto que tenemos por delante es el de lograr que esos núcleos de resistencia se conviertan en núcleos de reconquista. Pero eso no será posible si nos contentamos con recrearnos en la pureza doctrinal de nuestras pequeñas burbujas. Es preciso que por encima del orgullo de saberse “el resto”, prime un amor inmenso hacia nuestros compatriotas, nuestros vecinos, nuestros hermanos, aunque hayan sido arrastrados por la moda, los respetos humanos y la propaganda fanática de las ideologías. Hemos estado en Leiza, si, pero porque nos han convocado los carlistas leizarras. No hemos ido al estilo de esos partidos que presumen de españoles al mismo tiempo que dan por perdidos a los españoles separatistas. Nosotros sabemos que la reconquista es algo más que pasear una bandera. Nosotros sentimos un gran respeto por cada pueblo. Nosotros no damos a nadie por perdido. Solo así, desde este respeto, será posible, cuando Dios quiera, y donde Dios quiera, que surja una nueva Covadonga. Un punto de inflexión en el que pasemos del retroceso y de la resistencia a la misión y a la reconquista.
El ejemplo histórico de las grandes crisis hispánicas -718, 1808, 1936- nos enseña que, en general, la estrategia de la guerra de guerrillas no nos ha ido tan mal. Es iluso pensar hoy por hoy en grandes ejércitos si no se realiza previamente, un oscuro trabajo a pie de calle, casa por casa, familia por familia. Por algo será -y no por pose feminista- que los carlistas hemos sido más de “partidas” que de “partidos”. Bromas aparte, soy consciente, por cierto, de estar utilizando una terminología bélica y nada más lejos de mi intención que exaltar los ánimos por esa vía. La durísima experiencia de nuestros mayores basta para saber que hay muchas formas de luchar. Y me atrevo a decir que se precisa, a veces, más valentía para hablar con tu vecino que para disparar un cañón. Y hablando de vecinos. Lo que nunca debería hacer una guerrilla inteligente es enzarzarse con los otros guerrilleros en riñas sobre si mi estrategia es mejor que la tuya. Cuando se comparten ideales y objetivos generales es fundamental no perder el tiempo en discusiones estériles. Relean la fábula de los galgos o los podencos y sabrán a qué me refiero. Mediten en el conocido adagio de “In necessariis unitas, in dubiis libertas, in omnibus caritas” y tendrán, en esencia, un manual para guiar sus relaciones con amigos y adversarios. En la Comunión Tradicionalista Carlista, en cumplimiento de uno de los acuerdos de nuestro último Congreso, estamos trabajando en la elaboración de un plan estratégico. ¿Va a ser el mejor plan estratégico del mundo? ¿Será, una vez definido, el único válido para cualquier partidario de la España tradicional? No. En absoluto. Pero va a ser nuestro plan, y exigiremos disciplina a todo aquel que quiera comprometerse con nosotros para llevarlo a cabo. El tiempo dirá si dicho plan sirve para convertir los núcleos de resistencia en guerrillas y las guerrillas en ejércitos. Otras personas, otros grupos, tendrán otros planes. Y puede que lleguen  a acertar más que nosotros. No importa. No vamos a perder el tiempo discutiéndoselo ni vamos a empeñarnos en lograr una unidad teórica, diseñada por decreto. Eso nunca funciona. La unidad está sobrevalorada cuando la experiencia nos demuestra que lo primero es dejar que exista una diversidad armónica. La unidad se produce en la acción, no tiene otro camino.
Precisamente en estos días, a raíz de ciertos artículos en los que el escritor Juan Manuel de Prada pone en cuestión la llamada “opción benedictina” propuesta por  Rod Dreher se ha desatado cierta controversia en la que no siempre se guardan las formas. Y en la que unos y otros corren el peligro de perder el tiempo o, peor aún, de perder la oportunidad de atraerse el máximo de voluntades a cualquiera de las opciones que tienen ya algo en marcha. Se agradecen en este panorama voces como la del Responsable del blog “Sosiego acantilado” cuya lectura recomiendo.  Hace mucho tiempo que elegí como uno de mis lemas vitales ese de “¡que alguien haga algo!”. Supongo que es un lema más de político que de intelectual. La verdad es que nunca desdeño una buena discusión. Porque creo que es posible discutir sin enfadarse. Pero creo, por encima de eso, que el tiempo que tenemos es una responsabilidad y que no debemos perderlo en riñas. Creo que siempre hay varias soluciones para un mismo problema. Creo que nos quejamos demasiado. Creo que hacemos poco.
Gracias por eso a los que nos dan ejemplo y empezaron ya la reconquista sin pedir permiso a nadie. Gracias en fin, a todos aquellos que ya están haciendo algo.

27 jul 2019

Al César lo que es del César

El liberalismo y todas las ideologías progres de moda suelen decir que cuando se juntan religión y política caemos en un desastre. Porque entonces es cuando vienen la censura, la persecución al disidente, las dictaduras y todo eso.
Tienen razón en el sentido de que cuando se confunden la religión y la política las leyes humanas se convierten en normas sagradas, mientras que las prácticas religiosas pasan a ser ley obligatoria. Tienen razón, pero resulta que acaban cayendo en aquello mismo que condenan. Eso es lo que ha sucedido en prácticamente todos los imperios de la antiguedad (Egipto, China, Roma…) así como en el ideal islámico. En todos esos sistemas la religión oficial se convierte en un conjunto farisaico de preceptos humanos mientras que los jefes religiosos han sido a la vez los reyes temporales (el faraón, el emperador, el califa…).
Si algo hizo el Evangelio en relación con este problema fue poner orden en el mismo explicando aquello de que “hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Pero eso no quiere decir, como predica el liberalismo, que haya que separar totalmente el ámbito espiritual del temporal. Lo que hay que hacer es distinguirlos, diferenciarlos y entender su relación. El poder temporal es, en cierto modo, anterior al espiritual. El poder espiritual es superior al temporal. La autoridad espiritual, que para los católicos se encarna en la jerarquía de la Iglesia, no puede suplantar la autonomía de lo temporal. Por su parte la política no puede dejar de someterse a las normas morales si no quiere caer en la tiranía. La Cristiandad medieval (prolongada en la Hispanidad y en otros territorios católicos hasta bien entrado el siglo XVIII) se forjó gracias a ese equilibrio entre el Papa y el Emperador, el poder político y la autoridad espiritual. Ese equilibrio es lo que vino a romper la Revolución.
Lo que ha hecho la Revolución moderna en este sentido, ya desde los tiempos de Lutero y de la Paz de Westfalia, no es para nada novedoso. Creyéndose originales no hicieron mas que volver a la época del Faraón. Dicen los liberales y todos los ideólogos modernos que ellos no tienen religión, o al menos que no la necesitan en el campo de la vida pública porque las creencias espirituales pertenecen al estricto ámbito de la conciencia individual. Sin embargo, lo cierto es que no es posible el vacío religioso puro. Por eso todas las ideologías progres acaban adoptando formas religiosas. Todas ellas, nacionalismo, socialismo, feminismo… acaban teniendo sus ritos, liturgia, sacerdotes, textos sagrados, peregrinaciones y romerías, santos, colectas, monjes, pecados y sacramentos.
¿Qué es lo que ha sucedido de hecho cuando se ha querido separar en Occidente la política de la religión verdadera? Pues que la política se ha convertido en una religión; la ley en los mandamientos; la libertad en una diosa; la nación en un espíritu; la lucha de clases en un camino ascético; la esotérica en una mística; los presentadores de televisión en sacerdotes; los mítines en eucaristías; los militantes en consagrados; los reality-shows en autos de fe y las multas en la penitencia. La política sin Dios, la política endiosadora de ídolos, se ha convertido en una falsa y cruel religión pro-muerte que empieza pregonando los derechos humanos y termina decretando los sacrificios humanos.
Las guerras de religión no han terminado. La guerra de los 30 años lleva en realidad 300 arremetiendo contra la armonía que inspiraba a la vieja Cristiandad y ya les quedan pocos frentes que completar. Las religiones ideológicas neopaganas tienen el mundo en sus manos. Pero el Reino de Dios, grande como el imperio de Felipe II o pequeño como el grano de mostaza llevará siempre en su seno la Verdad en todo, también cuando lo que se pretenda sea organizar la vida social y política de los pueblos. Tengamos confianza. Dios es el señor de la Historia. Él sabe más.

18 feb 2019

La insoportable vanidad del ser político


Edit
La vanidad, ese es el cáncer de la política. Por eso son malas las campañas electorales. Porque al final el candidato triunfante y fotogénico, rodeado de pelotas y trepas, se acaba creyendo un ser especial. Y por eso tiene bastante sentido que el poder pueda ser hereditario, o sea, alcanzado como un talento gratuito, sin méritos ni marrullerías propias. Ahora que se va, o que se está yendo otra vez, según parece, ese robot vanidoso llamado Pedro Sánchez, aprendamos algo de ese gran hombre: Aprendamos al menos lo que no hay que hacer.
He dicho “campañas electorales” y no “elecciones” a propósito. Una elección es un método como otro cualquiera para asignar el poder que nunca viene de la fuerza de la masa porque siempre “viene de lo alto”. Los papas de Roma, por ejemplo, son elegidos sin campaña electoral. Y lo mismo pasa con todos aquellos cargos que exigen un trabajo altruista y poco lucimiento personal: los delegados de clase, los presidentes de las comunidades de vecinos…
La elección por sorteo, o por pura rotación, tampoco suele ser mal sistema cuando hay que elegir entre iguales.
El problema está en las campañas electorales, porque las vemos como un desatino inevitable cuando en realidad todos sabemos lo que conllevan: promesas electorales, donaciones interesadas, adquisición de compromisos ocultos, negación partidista de lo bueno que pueda tener el adversario, publicidad engañosa…
No existen en este mundo gobernantes perfectos. Hasta el rey Salomón acabó mal. Lo que existen son gobiernos mejores o peores. ¿Y saben cuál ha sido el mejor gobierno de los últimos 40 años en España? Sin duda alguna, el que hubo durante los primeros meses del año 2016, la XI legislatura. Fueron 111 días de gobierno en funciones en los que los candidatos electos hubieron de dejar el gobierno, de hecho, en manos de los funcionarios.
He mencionado que el sistema hereditario tiene sentido. Tampoco garantiza la perfección, ojo, porque quien prometa un sistema infalible miente. Pero me resulta tremendamente atractiva la idea de que el poderoso no haya alcanzado el poder a fuerza de empeñarse en alcanzarlo. ¿No tenemos todos, de una u otra forma, acaso esa misma experiencia personal? ¿No hemos sido mejores jefes cuando no pretendíamos ser jefes? Y no sólo estoy pensando en reyes e hijos de reyes. Me atrevo a soñarlo también para los políticos del montón ¿no sería estupendo aspirar a un acceso al poder que no dependiera directamente del pavoneo electoral?

8 feb 2019

El mejor Vox de la historia

Ya está en marcha un nuevo gobierno regional en Andalucía y los que confiaban en la gran alianza del centroderecha para hacer realidad el cambio del cambio del cambio se están llevando disgusto tras disgusto. Algunos ya lo vimos desde el minuto uno de las negociaciones tripartitas. Juan Manuel de Prada, lo denunció con acritud en un artículo titulado “Voxecita”. Sin embargo, en mi opinión, no tiene sentido ser tan duro. Claro que el grado del chasco recibido depende de las espectativas. O sea, que cuando no esperas demasiado no existe demasiado riesgo de resultar decepcionado.
Hace tiempo que vengo diciendo que ya hemos visto el mejor Vox de la historia. Y todo lo que empeore a partir de ahora no será ni porque sean débiles ni especialmente malas personas. Todos sabemos que dentro de Vox hay bellísimas personas. Las mismas buenas gentes que durante décadas han ayudado a apuntalar el malminorismo pepero. Así que su problema no es principalmente de personas -al menos por el momento-. Su error es haber aceptado las reglas del sistema, las premisas del liberalismo y de la constitución. Y en este sistema lo que manda es la hegemonía cultural anticristiana,  antitradicional y antiespañola. Es eso lo que hay que cambiar. Y eso se cambia luchando contra el sistema, no vitoreando a la constitución o al jefe del estado.
No nos extrañemos de que Vox negocie, ceda, haga lo que pueda ni de que intente vender cualquier cosa como el inicio de una nueva “reconquista”. Alegrémonos -con moderación- si consiguen alguna cosita que haga alborotarse a los feministos pero no pidamos peras al olmo.
Hoy por hoy desde la Comunion Tradicionalista no nos planteamos hacer campaña en contra de Vox. Nos alegra que el sistema entre en contradicciones. Nos parece estupendo que se cuestionen el feminismo y la ideología de género, y el desmadre autonómico y separatista y algunas otras cosas. Solo pedimos que nadie se emocione. Porque este no es el inicio de la Reconquista sino tan sólo un bandazo dentro de un mismo sistema revolucionario.

2 feb 2019

Se postrarán ante tí, Señor

“Se postrarán ante Tí, Señor, todos los reyes de la tierra”. Esa es la promesa central del Salmo 71. Promesa o profecía en la que nosotros, los carlistas, creemos. Por eso vamos a celebrar y a renovar este año 2019 el centenario de la consagración de España al Corazón de Jesús. Por eso celebramos también la primera consagración pública, que es la que realizó el rey Carlos VII en Estella, ante su ejército, y la que reafirmó Alfonso Carlos I decretando la entronización de ese emblema sagrado en el escudo de la Monarquía.
Lo determinante en esa visión del salmo no es el debate entre monarquía o república. Esa no es la cuestión porque al final, en cualquier sistema, siempre hay un “rey”, se llame príncipe, o presidente, o comité del partido, o amado líder.
La cuestión es que los cristianos debemos esperar y desear que nuestro Rey se postre ante el Señor. O sea, que reconozca que ni él, ni su partido, ni su gobierno tienen siempre la última palabra sobre todo. Mientras no sea así haremos lo que podamos, y viviremos bajo gobiernos impíos que se burlan de nosotros (ese es el lenguaje de los salmos). Lo que es una ingenuidad tremenda es pensar que sin esa postración es posible la existencia de poderes, reyes o estados neutrales. Si no tienen a Dios ni se postran ante Él, no serán cristianos, pero tampoco serán neutrales.

1 feb 2019

¿Qué es ser carlista hoy?

El otro día, y a raíz del vídeo de la valiente intervención de Jaume Vives en la convención nacional del PP lanzaron esta pregunta en un grupo de guasap. Lo primero que respondí, un poco a vuelatecla, fue esto: “Ser carlista es ser contrarrevolucionario. Antiliberal y antisistema. No constitucionalista. Católico no clerical. Tradicionalista. Foralista e hispanista amante de la diversidad de las Españas… cosas de esas”. Luego, la conversación fue derivando hacia el liberalismo católico, ese intento vano que trata de adaptar el Evangelio a los principios de la Revolución.
Cada vez que llegamos a ese punto, y para poder definir al carlista, tenemos que definir qué es la Revolución. Pues bien, digamos que la Revolución -así, con mayúscula- es un proceso de corrosión y disgregación de la Cristiandad que empieza con la ruptura protestante y sigue con la Ilustración, las revoluciones liberales, el nacionalismo, las ideologías socialistas y totalitarias y termina con las locuras actuales del aberrosexualismo, el animalismo… y lo que vendrá. Todo este movimiento tiránico (si, al final todas estas ideologías acaban asfixiando las libertades) tiene en común -aparte del tufillo luciferino- la confusión y mezcla entre política y religión. No saben distinguir -y esa fue la mayor originalidad política de la Cristiandad- entre Iglesia y Estado. Entre Papa y Emperador. No pueden tolerar que exista una Iglesia libre. Tienden a convertir a los funcionarios en sacerdotes y a los sacerdotes en funcionarios. A las leyes civiles en preceptos morales y a las leyes morales en retahílas de normas humanas. Es un proceso en el que la política se sale de quicio y da lugar a pseudorreligiones laicas, inmanentes. Como los antiguos emperadores de Roma o de Japón, como los faraones, como los califas islámicos… la partitocracia liberal moderna une y mezcla todos los poderes, todas las “soberanías”, (la soberanía espiritual de la Iglesia, la política del rey y la social de los cuerpos sociales naturales) en una amalgama supersticiosa llamada “soberanía nacional” que no es al final mas que la voluntad del partido más fuerte o más rico.
Pues bien, en defensa de aquel orden tradicional, en contra de todo ese proceso de ruptura de la Cristiandad y en contra de todas las tiranías de los nuevos faraones nació, creció, vivió y dió frutos la Hispanidad. El Carlismo, hoy, no es mas que la continuidad, arruinada y derrotada, pero llena de esperanza, de aquellos principios de la Hispanidad.

20 feb 2018

¿Un congreso carlista extraordinario en octubre?

El XIIº Congreso nacional de la Comunión Tradicionalista Carlista se celebró en noviembre de 2014. El primero fue en 1986. Hace 31 años. Desde entonces la Comunión ha mantenido una actividad constante lo cual, en medio de una situación política y social cada vez más dramática para España no deja de ser un milagro. A lo largo de tres décadas, en medio de un mundo cambiante y acelerado hemos mantenido este pequeño resto de lo que antaño fuera “el pueblo carlista” haciendo un poco de todo y poniendo el foco en diversos aspectos: doctrina, formación, juventud, periodismo, propaganda, acción electoral, organización…

Hace tres años fijamos en el Cerro de los Angeles un listado de 22 objetivos concretos dirigidos todos ellos a la consolidación de nuestra pequeña organización carlista. Si de lo que se trataba era de “mantener unas brasas” podríamos darnos por satisfechos. Porque eso ya lo estamos haciendo con sus más y sus menos cuando trabajamos -tal como se expresaba en la Ponencia de Organización aprobada- por tener una Comunión “rica”, “organizada”, “sabia”, “elocuente” y “amistosa”. Cuando mantenemos una tesorería saneada y en orden; una mínima estructura bien definida; unas herramientas para garantizar la formación de nuestros jóvenes; unos medios de comunicación propios con los que llegar a nuestro ámbito más próximo; una serie de contactos que nos mantienen bien relacionados con entidades católicas, grupos afines, etc.

Todo esto era un mínimo necesario. Equipaje y entrenamiento adecuados para una “travesía del desierto” inevitable. Pero resulta muy insuficiente si de lo que trata es de servir a España, a la verdadera y decadente España del año 2018.

Miremos una vez más al exterior. ¿Qué sociedad tenemos? ¿qué juventud? ¿qué futuro? La partitocracia se alarma cuando advierte destrucción de empleo. Nosotros lloramos porque lamentamos cosas aún peores: destrucción de familias, destrucción de conciencias, destrucción de nuestras tradiciones.

España pierde su religiosidad a chorros, la Iglesia pierde día a día capacidad de convocatoria e influencia, las familias católicas pierden el derecho a educar libremente a sus hijos, y todos perdemos incluso la libertad de condenar en público el error, la mentira y la manipulación de las ideologías oficiales.

Las autoridades que detentan la soberanía política española actúan como delegados coloniales, sometidas a intereses extranjeros. España se aleja cada día del proyecto histórico y político de la Hispanidad y se convierte en un apéndice anodino de una Unión Europea masónica.

Por el contrario la actitud de los dirigentes de la partitocracia -un monstruo con 17 tentáculos autonómicos- respecto a la vida social, a los municipios, las empresas y las familias resulta cada vez más despótica. Los gobiernos regionales acumulan competencias, regulan, inspeccionan y asfixian la vida social.

El marco constitucional, más degradado si cabe gracias a los partidos separatistas (y a los separadores) sigue manteniendo en su cúspide una caricatura de monarquía que carece de autoridad moral para resistir a la insistente propaganda republicana.

Así es como tenemos a nuestra vieja y querida, cristiana y heroica España.

¿Cómo podríamos nosotros, los carlistas, apenas un puñado de españoles conscientes de la herencia recibida en lo que llamamos la Santa Tradición, servir a la reconstrucción, al rearme, a la revitalización de nuestra Patria?

—–

En el próximo mes de octubre vamos a celebrar, pues así lo mandan nuestros estatutos, un nuevo Congreso nacional ordinario de la Comunión Tradicionalista. ¿Podríamos limitarnos a organizar un Congreso “ordinario” estando España en una situación tan extraordinaria? Claro que no. Por eso nuestro XIII Congreso no puede ser un trámite rutinario, un fin de semana para renovar la junta y poco más. Tendremos que renovar la junta, eso está claro, pero además, de alguna forma, porque queremos ser útiles en el momento histórico que estamos viviendo, vamos a procurar que el de octubre sea un Congreso Extraordinario.

No será un Congreso de “refundación” puesto que los fundamentos, los del Ideario tal como quedó fijado en los Congresos de la Unidad Carlista de 1986-1987, son la mejor base para cualquier proyecto político netamente carlista. Tampoco nos perderemos en esta ocasión revisando aquellos objetivos organizativos del último XII Congreso. En el momento actual la Comunión no necesita ni mejores principios ni mejores medios. Ni más doctrina, ni más organización. Lo que necesita es que haya más personas, más entrega, más entusiasmo. Por eso el XIII Congreso no será ni “ideológico”, ni “organizativo”. Va a ser, fundamentalmente, “programático”. Y desde la Junta de Gobierno queremos que sirva para implicar, desde ya, al mayor número posible de personas poniéndolas a trabajar para que sea un éxito.

A lo largo de estos próximos meses vamos a incentivar un trabajo de debate y de síntesis, de traducción y de propaganda, que nos ayude a llevar los viejos principios de la Tradición al español medio. Vamos a esforzarnos para hacer más atractivo, más inteligible y más sencillo nuestro mensaje.

El Congreso ya ha iniciado sus trabajos y culminará, Dios mediante, en el mes de octubre con un gran encuentro tradicionalista. Será un Congreso abierto a la participación, con ponencias, con comunicaciones, con enmiendas, con reuniones sectoriales y regionales previas… Ojalá que se comprometan a asistir y participar en el mismo muchos carlistas que por una u otra razón no militan hoy activamente en la Comunión. El Ideario no se toca porque no se puede, y la organización tampoco porque no conviene, pero una vez afirmados esos límites queda espacio para un debate profundo, con libertad plena, sin miedo a la discusión de las propuestas programáticas.

El objetivo que nos hemos propuesto con este Congreso “extraordinario” es el de atraer y esperanzar a los carlistas para explicar nuestro programa a todos los españoles. Estoy convencido de que muchos podrían redescubrir y amar el tesoro de sus propias raíces si lográramos acercárselo, si lográramos encender, en medio del marasmo de las ideologías, la luz que representa la genuina Tradición política española.

14 dic 2016

Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC (2010)

El Foro Santo Tomás Moro fue una iniciativa de la Delegación de Relaciones Sociales de la CTC que a lo largo de unos cuantos años -en aquella época dorada de los foros de internet- se ganó un buen prestigio como punto de encuentro virtual “para católicos con vocación política”. En el mes de diciembre de 2010, inicié un “hilo” en ese foro bajo el televisivo encabezamiento de “Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC” con la sana intención de aclarar dudas y dar la cara. No pretendía con mis respuestas ser un oráculo del carlismo sino, sencillamente, responder a la obligación que tengo de dar razones, en nombre propio y de la Junta de Gobierno. Juzguen vds. el resultado.

El primer forista en intervenir me preguntaba por las relaciones que desde la Comunión mantenemos con otros grupos autodenominados carlistas y si las diferencias eran muchas, pocas o insalvables.

Mi respuesta fue la siguiente:

A todos nos gustaría que hubiera una única organización carlista, lo más grande y fuerte posible. El problema es que la unidad, si no se hace asegurando con prudencia los elementos comunes, se convierte en pan para hoy y hambre para mañana. En 1986, pronto hará 25 años, fue un logro importante que un buen número de carlistas (encuadrados en la Comunión Tradicionalista, en Unión Carlista, en la Comunión Católico Monárquica y otros "independientes") decidieran reconstituir la Comunión en torno al ideario de siempre para tratar de superar de esta forma, al menos en la acción política cotidiana, la lamentable orfandad dinástica.

En el momento actual, si no existe un diálogo en proceso, al menos sí puedo decir que permanecen abiertas varias vías de comunicación tanto con el Partido Carlista como con la Secretaría Política de don Sixto.

Ideológicamente tenemos grandes problemas para entendernos con el P.C. Ha pasado tanto tiempo desde la ruptura doctrinal de don Carlos Hugo que se ha ido gestando una especie de pequeña tradición heterodoxa "socialista-autogestionaria-federalista" cada vez más incompatible con el carlismo de Dios, Patria, Fueros, Rey. Me temo que la única posibilidad de encuentro con ellos, al menos por el momento, está en el campo del recuerdo histórico.

En cuanto a la secretaría de don Sixto no se puede decir que tengamos diferencias doctrinales graves con sus seguidores. El problema está por un lado en su apuesta por la persona de don Sixto, que presentan no se sabe muy bien si en calidad de Rey, de abanderado o de regente, ignorando que la inmensa mayoría de los carlistas, especialmente aquellos que le han conocido personalmente, no confían en él. Por otra parte tampoco compartimos con ellos su opción de incluir como si fuera parte del programa político de los carlistas -o como si el carlismo hubiera de ser el brazo político del lefevrismo- una crítica frontal al Concilio Vaticano II. Por último, pero no menos incómodo a la hora de pensar en una mejora de relaciones, está el hecho de que insisten en utilizar -aunque sólo en internet- nuestro nombre (Comunión Tradicionalista) lo cual crea una confusión innecesaria.

En fin, ésta es a mi juicio la situación. La unidad imperfecta de los que se llaman carlistas nos preocupa, pero en ningún caso nos agobia. Porque al fin y al cabo el objetivo del carlismo no es la unión de los carlistas sino el servicio a Dios y a España. Tengamos amplitud de miras. Trabajemos por promover la unidad de todos los españoles en torno al Ideario de Dios, Patria-Fueros, Rey, verdadero esquema constitucional de la España tradicional. Solo así, en la acción, como bien dice el Oriamendi, "lucharemos todos juntos en unión".

A continuación van, tal cual, las primeras preguntas recibidas y sus correspondientes respuestas que van en negrita: 



#4 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Bueno, otra pregunta.

Familia y vida, Alternativa Española, Solidaridad Autogestión Intenacionalista...... y el resto de fuerzas, si las hubiere, que tienen el nexo común de los principios no negociables.

Todavía no hemos sido capaces de presentar alguna fórmula concreta "electoral" que nos agrupe.

Teniendo en cuenta las posibilidades de obtener algún resultado, es decir, ningún resultado, aunque nos presentáramos coaligados ¿cómo entonces no ha sido posible llegar a un acuerdo de mínimos si todos defendemos los no negociables y no hay nada que repartir? ¿Dónde están las dificultades? ¿Cómo se van a desbloquear esos obstáculos?

¿Los no negociables no servirían para el Partido Carlista? Lo veo más difícil con la Secretaría porque aunque tienen mucho más en común me temo que lo que quieren es un acuerdo de máximos.

********

22/Dic/2010 09:12 GMT+1
Perfil · Privado
indometacina
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Desde: 06/Ago/2004
#5 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Hola, soy Ignacio. Esta pregunta se basa en que hago una suposición. La CTC espera, o esperamos, a crecer un poco para actuar; yo pienso que es al revés, que para crecer hay que actuar y tenemos que arreglarnoslas los que somos, en colaboración con otros buenos españoles, para salir a la calle y ocuparla, que está vacía; ya se asomarán los intrépidos a las ventanas y empezarán a bajar para unirse, sin necesidad de que tengan que saber qué es el carlismo. Tenemos que aguzar el ingenio para gobernar sin tener diputados. ¿cuándo puede haber un cambio de tendencia?

22/Dic/2010 09:24 GMT+1
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Javier_Garisoain
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Mensajes: 13
Desde: 15/Dic/2010
#6 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

SOBRE LOS PRINCIPIOS NO NEGOCIABLES (vida, familia, libertad y bien común) lo primero que hay que decir es que al referirnos a ellos estamos hablando exclusivamente en el plano electoral. Nosotros consideramos que la vida política no puede reducirse al marketing de maquinarias electorales. Por tanto la tarea en el día a dia de la Comunión no se limitará nunca a esos cuatro principios mínimos. Nuestros propios principios no negociables son los de siempre: Dios, Patria, Fueros, Rey.

Ahora bien, la estrategia electoral de los principios no negociables nace al constatar que los católicos españoles, en general, no estamos aprovechando bien los medios que el sistema ofrece. La prueba es que después de décadas de régimen constitucional no existe ningún grupo político con representación parlamentaria que respete con coherencia ni siquiera esos cuatro valores mínimos. Nosotros mismos, al igual que otros grupos, hemos utilizado algunas convocatorias electorales para hacer propaganda. Pero lo que la inmensa mayoría de gente espera no es propaganda sino elección. Cuanto tú te presentas "solo para hacer propaganda" la gente lo nota y es entonces cuando vota al "mal menor" porque a nosotros ni siquiera nos considera como una opción elegible.

En este contexto, el llamamiento de Benedicto XVI a defender como mínimo los principios no negociables ha sido providencial. Es verdad que hasta el momento no hemos logrado ningún fruto, pero en las últimas elecciones europeas nos acercamos bastante y lo vamos a seguir intentando. Si no salió adelante lo de las europeas fue por la negativa del PFyV y de SAIn a entrar en el proyecto y por la labor de zapa que desde algunos medios amigos del PP hicieron al dar cancha al irlandés Declan Ganley y su partido europeo "Libertas" que al final se presentó en coalición con Ciutadans.

En cualquier caso, nosotros pensamos que una simple coalición de los grupos que tenemos miles de votantes (CTC, AES, PFyV, SAIn...) no sirve para el objetivo propuesto que es empezar a colar voces amigas en las instituciones. Para ello hará falta pasar a los cientos de miles de votos. Con proyectos partidistas, sin dinero y sin medios de comunicación favorables, no vamos a ningún lado. Para ir a la lucha electoral sin alcanzar representación es mejor que nos presentemos por separado. Necesitamos, por tanto, además del apoyo de varios grupos políticos, el compromiso de personalidades independientes, caras conocidas, que se atrevan a dar el paso y faciliten llegar a la opinión pública.

22/Dic/2010 10:33 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#7 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

SI. HAY QUE ACTUAR YA.

Hola Ignacio... me alegra que me hagas esta pregunta.

Tienes parte de razón en tu crítica porque a veces los carlistas, tal vez impresionados por la grandeza de la herencia recibida, tenemos miedo de sacarla a la calle no vaya a ser que se manche con el barro. Pero claro, esa actitud no es carlista sino más bien "carlistista", es decir, que sería algo así como considerar al carlismo una pieza de museo, valiosísima, pero inútil.

Otra tentación -mucho peor porque nos convierte en un juguete de los conservadores- es la que considera al carlismo una especie de "guardia civil-civil" que ahora se mantiene en las brasas pero que volverá a salir a la calle "cuando se nos necesite".

Creo que estamos de acuerdo en cuál es la actitud correcta: hay que actuar ya. Cada uno en la medida de sus posibilidades, sin esperar a que seamos muchos, o ricos, o famosos. Es cierto que la calle está vacía (a lo mejor porque pasamos demasiado tiempo en internet, por cierto ) así que salgamos sin miedo que tenemos mucho por hacer.

22/Dic/2010 10:48 GMT+1
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indometacina
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#8 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Internet es una parte necesaria, pero no suficiente; y es una buena herramienta para los pobres y los que no pasamos muchas horas clavados al trabajo.

22/Dic/2010 10:59 GMT+1
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capitan_valor
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#9 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Me gustaría plantearle una cuestión al scr. gen. de la CTC que llevo madurando un tiempo. Y es la separación entre el Carlismo, lo que es el Carlismo propiamente dicho, y su brazo político, es decir, el partido. El Carlismo se ha llamado históricamente Comunión Tradicionalista Carlista pero, ¿Porqué se ha de llamar así también el partido político que lo representa? Lo digo porque ese nombre creo que le perjudica, no llega al elector y si acaso le suena raro (por largo) o antiguo. Y si en el régimen actual no hay otra forma de influenciar en política que no sea a través de un partido político hay que buscar las fórmulas de hacerlo lo más atrayente posible, lo importante no es tanto cómo se llame cuanto los principios doctrinales que defienda.


Históricamente la CTC era una Comunión de ideales en la que el partido no era lo más importante. En ella se encuadraban el requeté, los círculos, las asociaciones estudiantiles como la AET, las margaritas, etc. etc. y también un partido político. Hoy día creo que existen las condiciones para que la CTC sea los círculos, la asociación Cruz de Borgoña, la Asociación Cruz de S. Andrés... y el partido que no tiene que llamarse igual que la Comunión porque forma parte de él. No se si me explico bien. Quizá con un nombre que no recuerde a nada del pasado (pero dejando bien claro a lo que pertenece, es decir, a la CTC) se pueda llegar más fácilmente o con más posibilidades de éxito a los españoles y por ende a los electores. Recuerdo que RENACE no actuaba políticamente como tal sino como Unión Carlista. Pues a algo así me refiero. No sé qué opinará al respecto pero me gustaria saber su opinión.


Muchas gracias.

22/Dic/2010 18:03 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#10 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

SOBRE LA COMUNION AMPLIA Y LA CTC PARTIDO

Buenas tardes "capitan_valor" y gracias por plantear este asunto tan interesante.

Nosotros siempre hemos dicho que el carlismo es algo más que un partido. Lo que sucede es que el estado de nuestra organización política allá por los años 80 era tan débil que desde los Congresos de la Unidad se prefirió trabajar preferentemente en el fortalecimiento de la CTC como núcleo político. Ello ha supuesto un cierto abandono en el campo social o asociativo que estamos tratando de corregir en los últimos años con la creación o promoción de asociaciones y círculos. De hecho el proyecto de la Liga Tradicionalista, aprobado en el XI Congreso del pasado mes de mayo, va en esta línea de dotar al proyecto político tradicionalista de un "colchón" social favorable.

Por suerte o por desgracia la denominación de CTC está desde 1986 vinculada a la dirección política y electoral que es la CTC como partido. En teoría -en mi opinión personal- sí que sería bueno ceder el nombre de CTC al conjunto social pero en la practica me temo que eso resultaría muy complicado. Por eso, en principio, la CTC seguirá siendo el "partido" mientras que la Liga Tradicionalista tendrá que ir tejiendo esa red social que cada vez es más necesaria.

22/Dic/2010 18:39 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#11 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Por cierto, no estoy de acuerdo en que Comunión Tradicionalista Carlista sea un nombre mucho más raro, más largo o más antiguo que otros bastante exitosos como por ejemplo el de esos dos grupos que están sacando adelante los presupuestos generales del estado: Partido Socialista Obrero Español y Eusko Alderdi Jeltzalea - Partido Nacionalista Vasco.

Con un poco de dinero para marketing electoral se pueden hacer maravillas.


Editado por Javier_Garisoain, Miércoles, 22 de Diciembre de 2010, 18:51
22/Dic/2010 18:48 GMT+1
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eusebito
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#12 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

El nombre ideal sería Partido Carlista; la gente lo entiende así.

22/Dic/2010 19:00 GMT+1
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capitan_valor
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#13 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

El caso es que para el españolito medio el nombre Comunión Tradicionalista Carlista (por desgracia) sí que es raro. Primero no entienden bien eso de "Comunión", y segundo lo de carlista les retrotrae ineludiblemente al s. XIX. Y lo digo porque lo sufro en mis carnes cada vez que hablo a alguien de la CTC. Incluso he visto varias veces cómo en la propaganda electoral de la TV a veces se habla de "Comisión", en vez de Comunión y algunas pifias más.


Estoy de acuerdo con la Liga Tradicionalista pero es que creo que ya existe, es la propia Comunión. ¿No crees que sería mejor precisamente invertir los términos y llamar al partido Liga Tradicionalista? No creo que fuera tan complicado hacerlo, tan sólo sería cambiar el nombre al partido y ya está.

22/Dic/2010 19:02 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#14 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Cierto, Eusebito, tú lo dices, Partido Carlista sería el nombre ideal. Pero está ocupado, así que no vamos a atascarnos en eso.

Capitán_Valor, en cuanto a las pegas que despierta nuestra denominación en el plano electoral estoy seguro que por un lado se pueden superar teniendo una buena base social, y también avanzando en el proyecto de los principios no negociables. El mundo de marketing electoral ofrece muchos ejemplos de "marcas electorales" que no tienen por qué coincidir con la denominación oficial del partido político que las promueve.


Editado por Javier_Garisoain, Miércoles, 22 de Diciembre de 2010, 19:14
22/Dic/2010 19:04 GMT+1
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indometacina
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#15 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Eusebito soy yo, es el apodo que uso en el foro antiusura, je, je.

22/Dic/2010 20:02 GMT+1
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capitan_valor
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#16 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

¿Se va a presentar la CTC a algún municipio en las próximas elecciones municipales? En caso negativo, ¿Porqué?

23/Dic/2010 17:40 GMT+1
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currez
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#17 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Javier,

Varias preguntas y un comentario que han dejado comentaristas en mi bitácora. Las preguntas:

- Rojobilbao: Hace años la bilbaína calle Espartero cambió de nombre (cosas del PNV) por el de un político de ¡oh casualidad! dicho partido "Juan de Ajuriaguerra". ¿Qué nombre fastidia más? (Sin acritud, que es sólo mera curiosidad)

- Al Neri: ¿Qué libro (solo uno) recomendaría a una persona que quisiera acercarse o conocer el carlismo sin conocimientos previos?

y un comentario/pregunta de un anónimo:

- Pues a mí la respuesta sobre Don Sixto me ha dejado desvelado. No aceptan en Don Sixto porque no confían en él. ¿No es un hipócrita decirse monárquico y luego elegir a dedillo el rey?. Más bien parecen que son demócratas o que se trata de una monarquía electiva... pero en fin, que se le va a hacer.

________________________________
26/Dic/2010 22:12 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#18 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

SOBRE ELECCIONES MUNICIPALES

A Capitan_Valor

Ante todo muy felices pascuas a todos los foristas y visitantes.

Lamentablemente, a día de hoy no tenemos confirmada ninguna candidatura con las siglas de la CTC en las elecciones municipales. La presentación de una candidatura municipal exige que haya un equipo de trabajo local que tenga un conocimiento suficiente de los problemas y necesidades de ese municipio concreto, así como una base social suficiente como para obtener algún concejal.

Por otra parte la presentación puramente propagandística en este tipo de elecciones, sin esperanzas de obtener representación, no nos parece demasiado interesante.

Dicho esto es importante recordar que desde la Comunión siempre hemos animado a todos nuestros afiliados y simpatizantes a que participen y se impliquen en la vida social y política más cercana. Ello supone también el apoyo y participación activa de todos los tradicionalistas en aquellas listas verdaderamente independientes -que las hay, especialmente en municipios pequeños- en las que se busque una política municipal libre de prejuicios ideológicos y centrada en los problemas reales de los vecinos.

Javier Garisoain

27/Dic/2010 15:36 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#19 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Y respondo ahora a las tres cuestiones transmitidas por Cúrrez (gracias!).


SOBRE EL CAMBIO DE NOMBRE DE UNA CALLE EN BILBAO (A Rojobilbao)

Siempre he pensado que los nombres de las calles son más importantes de lo que parece tanto para crear comunidad como por su componente educativo para los jóvenes. No es lo mismo nacer y vivir en la calle Pablo Iglesias que en la de Las Navas de Tolosa. Pero en el caso concreto que mencionas me da exactamente lo mismo (me caen igual de mal) Espartero que Ajuriaguerra.


SOBRE RECOMENDACION DE UN LIBRO PARA ACERCARSE AL CARLISMO (A Al Neri):

Hay muchos recomendables pero la novedad de este año, el grandísimo libro "Requetés, de las trincheras al olvido", sirve para entrar en el conocimiento del carlismo por la puerta grande.


SOBRE LA FALTA DE CONFIANZA EN DON SIXTO (A un comunicante anónimo)

He dicho sobre don Sixto, efectivamente, y es un dato objetivo a tener en cuenta, que "la inmensa mayoría de los carlistas, especialmente aquellos que le han conocido personalmente, no confían en él". Y tiene razón el opinante al decir que para un monárquico esa no es razón suficiente para rechazar o aceptar la legitimidad de nadie. Pero es queademás y antes que eso he dicho también que quienes presentan a don Sixto no se sabe muy bien si lo hacen "en calidad de rey, de abanderado o de regente". Don Sixto es un hombre soltero, de edad avanzada, sin descendencia, enfrentado a su familia, y alejado políticamente de la mayoría de los carlistas. Es duro tener que decir esto, pero es la verdad. ¿Qué esperanza puede ofrecer a los españoles?


Editado por Javier_Garisoain, Lunes, 27 de Diciembre de 2010, 15:44
27/Dic/2010 15:43 GMT+1
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martin_ant
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Desde: 26/Dic/2008
#20 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Una última pregunta acerca de la cuestión dinástica.

Se trata de si la CTC ha mantenido o tiene pensado iniciar conversaciones o relaciones con Don Carlos Javier, Don Jaime o Don Sixto (u otro) en orden a dilucidar y cerrar de una vez por todas la legitimidad monárquica en favor de alguno de los mencionados (o de otro).

Félix Martín

27/Dic/2010 22:14 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#21 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

SOBRE LA CUESTION DINASTICA

A Félix Martín

En este asunto tan delicado hay que hilar fino pero espero saber expresar a continuación no mi opinión personal sino la de la CTC como grupo y más concretamente la de mis compañeros de la Junta de Gobierno. Si yerro en algo no tendré ningún problema en rectificar lo que sea necesario.

Como es bien sabido el fallecimiento sin descendencia del Rey Alfonso Carlos I abrió en el seno del legitimismo español una crisis sin precedentes que, de hecho, no pudo ser resuelta ni por la Regencia de don Javier, ni menos aún por sus hijos don Carlos Hugo o don Sixto. Tampoco por otros grupos minoritarios como el octavismo o la regencia de Estella. Ante esta situación, hubo -y hay- carlistas que consideran que lo único que resta a un carlismo descabezado es retirarse a casa para morir de viejo, arropado con el recuerdo y la nostalgia de lo que fuimos. Por contra, los carlistas que reconstituyeron la Comunión en aquel Congreso providencial de 1986 pensaron -de acuerdo con el mandato dado por Carlos VII en su Testamento político- que su responsabilidad era mantener al carlismo vivo, en torno a las banderas de siempre. Por eso se decidió entonces dejar aparcada la cuestión dinástica. Porque no se sabía o no se estaba de acuerdo en quién era el Rey, pero al menos si que estaba claro quién NO era el rey legítimo.

Y ahora... ¿estamos buscando al rey? Pues sí y no. Sí, porque ni aquel Congreso de la Unidad, ni la CTC en todos estos años, han cerrado nunca la puerta a la posibilidad de encontrarlo. Y no, porque los desengaños sufridos por el pueblo carlista nos obligan a ser extremadamente cautos.

Nuestra actitud hacia la familia Borbón-Parma, -como hacia cualquier otra familia que pueda reclamar para sí los derechos de la legitimidad-, quiere ser ante todo de respeto, y también de comprensión ante la dificultad evidente que supone asumir como Dios manda una carga tan pesada. Entiendo que esta posición de la CTC pueda parecer a algunos un tanto pasiva o tranquila. Queremos que nos conozcan -en esa línea va alguno de los contactos habidos-, pero no tomamos la iniciativa. El tiempo dirá si esta estrategia es o no acertada. En cualquier caso lo que pretendemos es ser muy realistas... en todos los sentidos de la palabra.


28/Dic/2010 00:49 GMT+1
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kabeltz
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#22 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Hola Javier, me gustaría conocer tu opinión sobre el modelo empresarial tipo "cooperativismo de raiz católica" tipo Mondragón.


28/Dic/2010 15:09 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#23 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

SOBRE EL COOPERATIVISMO DE RAIZ CATOLICA

A Kabeltz

Buenas noches,
Cualquier carlista, y de hecho cualquier católico que se tome en serio la Doctrina Social, entiende que las cooperativas (igual que otras instituciones, como las cajas de ahorro, nacidas para paliar las consecuencias desastrosas del liberalismo) son un modelo a estudiar, recuperar, actualizar y defender. Porque potencian la justicia y el equilibrio social; porque premian la solidaridad y los valores comunitarios sin negar la propiedad privada y el valor del esfuerzo personal; porque generan empresas arraigadas, beneficiosas para todo un territorio, difíciles de "deslocalizar" y hasta porque son en general más ecológicas. Además no se trata de una bella teoría sino que hay ejemplos bien patentes de empresas exitosas y que han hecho mucho bien a mucha gente.
Ahora bien, es evidente que muchas de las cooperativas católicas nacidas a finales del XIX y principios del XX (gracias en muchos casos al esfuerzo de carlistas) han perdido hoy el rumbo y hasta su mismo espíritu cooperativo. En gran medida porque han dejado de ser verdaderamente católicas. Poniéndonos un poco solemnes podríamos decir que han dejado de buscar "el Reino de Dios y su justicia..." . Por eso muchas han acabado convertidas de hecho en sociedades anónimas, con unos asociados que no participan, y con unos gerentes que se aprovechan de la pasividad de los socios para llevar las empresas con criterios puramente economicistas, cuando no especulativos.
No conozco demasiado el caso del grupo Mondragón, pero intuyo que su crecimiento desmesurado, unido a una innegable contaminación de nacionalismo vasquista, ha venido a ocupar el hueco que nunca debió dejar vacío el auténtico cooperativismo católico.

Toda esta historia del nacimiento, auge y adulteración de las obras sociales católicas nos demuestra que en esta vida no se puede dar nada por hecho o "atado y bien atado". Cada generación tiene la responsabilidad de mejorar la tradición recibida y a nosotros posiblemente nos toque, más que tratar de enderezar instituciones viejas, empezar algunas otras nuevas desde su base.

Estas son algunas ideas que me sugiere la pregunta a título personal. De todas formas invito a todos los interesados en el tema a que participen el próximo verano en los Cursos del Foro Alfonso Carlos I que se celebrarán en el mes de septiembre de 2011 en Toledo, porque precisamente se van a dedicar de forma monográfica a analizar cuestiones económico-sociales.

29/Dic/2010 23:12 GMT+1
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Hispanista
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#24 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Javier, una pregunta, y es sobre un tema que no tengo nada claro y del que soy totalmente ignorante: El tema energético. Ahora han vuelto a subir la luz, según el señor ministro, "apenas lo que cuesta un café". Pienso que España tiene una dependencia energética brutal, y más de países como Libia, Argelia o Venezuela (Con jugosas comisiones para el campechano de la Zarzuela), que ya sabemos cómo están. Algunos hablan de energía nuclear, creo que incluso Blas Piñar lo llegó a formular. Países como Finlandia, Dinamarca o Noruega, que tiran bastante de este tipo de energía, no son precisamente los más antiecológicos de Europa, en cambio aquí estamos invirtiendo fortunas en molinillos de viento y cosas así (¡Con materiales chinos principalmente!), pagando a Francia la energía nuclear por otra parte, y somos de los países más contaminantes del Viejo Continente. En resumidas cuentas, ¿podríamos proponer a la sociedad un plan adecuado para, amén de no tener que depender tantísimo, no se le rascara tanto el bolsillo? ¿O quizá esto se escapa a nuestro cometido?

Gracias de antemano y muy feliz año nuevo.

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Nunca nos quitarán,
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¡Dios, Patria y Rey,
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30/Dic/2010 18:33 GMT+1
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Irmao_de_Ca
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#25 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

Hola Javier

Empiezo por expresarle mi admiración y estima por la forma como la Comunión Tradicionalista Carlista viene haciendo realidad de la tradición política española. Soy un monárquico tradicionalista portugués y veo en la vitalidad actual de la C.T.C. un ejemplo y una motivación para que en Portugal se empiece a trabajar en la construcción de un proyecto congénere. Infelizmente el tradicionalismo portugués no tuvo el mismo trayecto histórico ininterrumpido del carlismo o tampoco la misma concreción política; el miguelismo nació mezclado de absolutismo, jamás se libertó de ese estigma y hace mucho tiempo que no pasa de una lealtad dinástica malquerida por sus príncipes. Habrá que empezar de menos que cero; quiera Dios que un día podamos los miguelistas también, efectiva y organizadamente, luchar por Dios, Patria y Rey (siendo que los carlistas también lucháis por vuestros Fueros).

Diseñado el contexto, le coloco mis cuestiones: qué cuadro de relaciones desea la C.T.C. que se establezcan entre España y Portugal? Teniendo por referencia la idea de "federación con Portugal" que consta del testamento político de S.M.C. Carlos VII y de la programática de Vásquez de Mella, en que acepción o que plan es la misma vista por los carlistas actuales? Como califica las relaciones o los contactos actuales entre la C.T.C. y los monárquicos portugueses, particularmente los tradicionalistas? (si algún existe)y, por fin, en que modelo plantea la C.T.C. lo tan necesario refuerzo de lazos y integración de la Hispanidad? (Hispanidad tomada en su lato sensu, es decir, Portugal y países lusofonos inclusos)

Muy grato desde ya, con votos de un 2011 pleno de éxitos para la Comunión Tradicionalista Carlista, por ende, para el pueblo español.

Un saludo,

Luís

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Editado por Irmao_de_Ca, Miércoles, 5 de Enero de 2011, 19:09
05/Ene/2011 19:08 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#26 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

SOBRE POLITICAS ENERGÉTICAS

A Hispanista

Buenos días, y perdón por tardar tanto en responder, espero estar un poco más pendiente del foro en adelante.

Empezando por tu última pregunta te diré que efectivamente, "quizá esto (el proponer a los españoles un plan energético nacional) escapa a nuestro cometido". Desde nuestra situación actual, al tratar de concretar demasiado posibles medidas de gobierno podríamos caer en la demagogia. En este como en cualquier otro asunto administrativo debemos siempre recordar que el objetivo de los carlistas, al revés que todos los demás "partidos", no es que gobiernen "los nuestros" sino los mejores y con la mayor imparcialidad posible. ("... que venga el Rey de España a la Corte de Madrid").

En lo que estamos todos de acuerdo es en señalar que la dependencia energética de España es, para cualquier gobierno, un problema prioritario que hay que resolver. En este sentido, en la última redacción de nuestro programa político, hemos incluido una referencia a las centrales nucleares. No tiene sentido que por purismo ecológico nos neguemos a que existan en España y que sin embargo estemos comprando energía de origen nuclear a Francia, que tiene varias centrales a pocos kilómetros de nuestra frontera. Por otro lado la energía cuesta lo que cuesta y es bueno que el consumidor final, empresa o particular, sea consciente de ello. La subvención de la energía enmascara la realidad y no puede ser buena para un desarrollo armónico de la actividad económica.

02/Feb/2011 09:25 GMT+1
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Javier_Garisoain
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#27 · ▲
RE: Tengo una pregunta para el secretario general de la CTC

SOBRE LA HERMANDAD CON PORTUGAL

A Irmao_de_Ca (Luis)

Estimado Luis,

Empezando por las raíces comunes, y sin querer hacer historicismos de ninguna clase, no olvidemos que Portugal fue parte de la Hispania romana, que compartió con otros pueblos peninsulares el dominio de los suevos y los visigodos, que junto con el resto de Hispania sufrió la invasión musulmana y los largos avatares de la Reconquista, que en su origen fue un condado perteneciente al reino de Asturias-León. Que hasta mediados del siglo XII no se consolida como un reino independiente. Que más adelante vivió aún sesenta largos años compartiendo reyes (Felipe II, Felipe III y Felipe IV) con los otros reinos hispánicos. Desde entonces España y Portugal han vivido dándose la espalda, y este alejamiento se hizo más profundo con la consolidación de los estados-nación liberales.

La propuesta carlista de "federación" con Portugal se enmarca, como bien apuntas, en una unidad más amplia que es la de todos los países hispánicos. Los carlistas quisiéramos que aquella gran confederación de "repúblicas" que fue la Monarquía Católica volviera a renacer con el mismo espíritu, aunque las formas fueran diferentes hoy en día. A veces desde el entorno tradicionalista se oye hablar con cierta envidia de la Commonwealth británica y es que hay que reconocer que dentro de su típico sentido práctico los ingleses lo han sabido hacer bastante bien al mantener una estructura de asociación política, cultural y económica presidida por la reina de Inglaterra. Ojalá pudiera existir también algo parecido -y mejor- para España, Portugal, Hispanoamérica, Filipinas y todos los antiguos territorios hispanoportugueses de Africa, Asia y Oceanía.


En cuanto a nuestra relación con miguelistas portugueses existen contactos con particulares, pero como bien sabes lamentablemente no hay en Portugal un grupo político que pueda ser equiparable a nuestra CTC.