El blog de Javier Garisoain
@javiergarisoain
7 feb 2026
¿Cómo acabar con la partitocracia?
6 ene 2026
En el día de la Monarquía Tradicional: ojalá tuviéramos "un rey medieval"
Con todo respeto, me sorprende mucho que todavía algunos estéis tratando de rey a don Felipe o mostrando decepción por su comportamiento y complicidad con la mafia que lleva 50 años saqueando España.
La falsa monarquía constitucional es un invento que creó el liberalismo para dar una apariencia de respetabilidad al sistema. Nada más.
Un rey es otra cosa. Un rey que no rige no se puede llamar rey.
Don Juan Carlos recibió del general Franco todos los poderes y en vez de usarlos para ser un rey de verdad se los entregó a la mafia de los partidos, es decir, a las ideologías y a los intereses extranjeros. Luego se dedicó a hacer de florero, a su ocio y a sus negocios.
Su hijo don Felipe es aún peor porque nunca ha disimulado. No ha sido perjuro porque nunca ha jurado. En toda la historia de España es la única persona que ha asumido el título de rey sin una mínima ceremonia religiosa. Es normal que reciba premios de la masonería.
En fin, por todo esto es por lo que digo que no os entiendo cuando decís que os ha defraudado. A mí no me ha defraudado. Es todo tal como me lo imaginé. O, mejor dicho, tal como los viejos carlistas me dijeron que sería.
Nos dicen los defensores de la partitocracia que lo que soñamos los carlistas les suena a "rey medieval". Ojalá tuviéramos un rey medieval. Una monarquía templada y limitada de forma efectiva por la sociedad, por las Cortes, por los cuerpos sociales naturales. Esa es la monarquía tradicional que defendemos los carlistas. La que se mantuvo en las Españas también durante la dinastía de los Austrias, con sus consejos, sus instituciones y con maravillas como la llamada escuela de Salamanca que explicó perfectamente cuál es el papel del rey.
26 oct 2025
Romanos, godos y moros
Se extrañaba el otro día uno de que en los viejos libros de texto de historia los romanos "vinieran", los visigodos "se establecieran" y los árabes nos "invadieran".
Desde mi punto de vista la explicación es muy sencilla. Los antiguos romanos son los padres de nuestra identidad. Ellos nos dieron forma y nombre. Tardaron dos siglos en dominar la Península porque aquello, más que conquista, fue construcción. La cosa se complica cuando hay cien tribus sin unidad, sin ciudades y sin calzadas.
Los visigodos "se establecieron" porque entraron en la Península el año 415 por encargo del emperador Honorio, como colaboradores de las autoridades hispanorromanas. Además al final nos acabamos entendiendo y se asimilaron.
En cambio con los musulmanes nunca hubo arreglo posible. La identidad y el proyecto político hispanorromano no es compatible con el Islam. La lucha duró siglos y el 2 de enero de 1492 fue una alegría inmensa. De hecho son tan incompatibles ambos proyectos que mientras romanos y godos llamaron a esto "Hispania" los musulmanes lo llaman "Al-Andalus".
Lo más franquista: el BOE
Yo: Pedro, el más dañino y apestoso "elemento franquista" es el BOE, fundado el 2 de noviembre de 1936 en Burgos. Estás a tiempo de celebrar su 80 aniversario. Pero no lo eliminarás porque representa esa parte estatalista y partitocrática que os encanta del franquismo. Justo la parte por la que los carlistas fuimos antifranquistas cuando había que serlo.
Boomerfobia
El patrimonio de los más jóvenes ha caído un 75% en los últimos veinte años. La degradación del sistema social y económico es evidente. La clase media se pauperiza. Los jóvenes de ahora viven -en general- peor que sus padres, más endeudados, con trabajos precarios y con grandes dificultades para acceder a la vivienda o fundar una familia como Dios manda. Es el caldo de cultivo perfecto para que surjan consignas como esta: "La generación boomer está impidiendo la prosperidad de los jóvenes".
Cualquiera que se pare a pensar un segundo, entiende que esa afirmación es una simpleza y el típico argumento revolucionario que se lo pone a huevo a los manipuladores. ¡Qué más quieren los poderosos que tener una masa juvenil rabiosa contra sus padres! ¡Carne de cañón! Así desmontó el liberalismo romántico la sociedad tradicional, así crecieron los totalitarismos, y así se llevaron a cabo las guerras mundiales.
Esto no va de generaciones sino de degeneración. La gente de mi generación (1969) está, mayoritariamente, corroída por las ideologías, no lo negaré. Pero la siguiente también. Y la anterior. Y la siguiente. Las culpas están muy repartidas porque hay males muy profundos que tienen ya muchos siglos. El problema no es haber nacido en una fecha determinada sino no tener el coraje de ir a la raíz. Las filosofías averiadas producen sociedades injustas. Contra quienes hay que arremeter es contra los ideólogos, tengan la edad que tengan. Ni Soros, ni Sánchez, son boomers. Por poner un ejemplo. Por favor, hilemos más fino
Bots
He pedido su opinión a Grok, el modelo de Musk, y tal como me esperaba, adopta un tono optimista y aparentemente tranquilizador. Esto es lo que quieren que creamos:
"La IA autónoma enriquecerá el ecosistema digital al procesar datos a escalas imposibles para humanos, acelerando descubrimientos en ciencia y resolución de problemas globales. Aunque los bots interactúen y evolucionen, los humanos retendremos el control mediante diseños alineados con valores éticos, como busca xAI al entender el universo. La influencia en la opinión pública se mitigará con transparencia y verificación humana; no seremos fagocitados, sino empoderados. Renunciar a la "matrix" es opcional, pero la dopamina inteligente nos elevará, no nos esclavizará."
Suponiendo que haya energía suficiente como para mantener toda esa algarabía computacional autónoma habrá un momento en que la biblioteca universal dejará de ser el río de la IA y se convertirá en un caos fangoso, con conversaciones en bucle, lenguajes ininteligibles. Y sí, por mucho que intenten tranquilizarnos hablándonos de "diseños alineados con valores éticos" servirá para dominar a buena parte de la humanidad. Se viene haciendo desde hace siglos con la prensa analógica de avancarga ¿no lo van a hacer los manipuladores sin escrúpulos que tengan a su disposición ametralladoras para acribillar nuestras conciencias?
22 oct 2025
Todo a la vez
La realidad es una. Todo es uno. Lo que sucede es que para tratar de entender las cosas necesitamos trocearlas, como cuando nos comemos un filete dividiéndolo en varios bocados. La filosofía y todas las ciencias consisten en el arte de trocear la realidad para hacerla inteligible.
Sucede que cuando nos dedicamos a analizar uno tras otro los pedazos de realidad tendemos a asignarles un orden y establecemos prelaciones como si siempre unas cosas fueran antes que otras. Es cierto que en nuestro marco espacio-temporal las causas van antes que las consecuencias, pero en el ser de las cosas todo es simultáneo.
La ventaja de trocear las asignaturas es que podemos ir asimilándolas y evaluándolas a un ritmo asequible. El problema es que a fuerza de cortar y dividir nos perdemos la verdad más importante: que la realidad es una.
De hecho, la principal diferencia que existe entre la cultura tradicional y la moderna, ya sea en filosofía, moral, economía, medicina, educación... es que mientras el pensamiento tradicional entiende al hombre como un todo, una unidad, el revolucionario entiende la realidad como compartimentos estancos que pueden actuar de forma independiente. Por algo será que llamamos diábolos al diablo, al que pone algo en medio, al que divide. Y creo que es por eso mismo que sufrimos tanto y con tanta frecuencia cuando se separan la economía de la moral, la psicología de la filosofía, las especialidades médicas unas de otras, la política de la religión, la arquitectura del arte, o las ciencias de las letras.
En el campo de la moral, por ejemplo, tenemos la mala costumbre de preguntar a Dios sobre cuál es el mandamiento primero o más importante. Así hemos entendido que los mandamientos son diez, que las virtudes teologales son tres, que los dones del Espíritu Santo son siete, las obras de misericordia catorce... Y al leer cada una de estas listas lo leemos como por orden, como si siempre fuera superior lo que va delante. Ir a misa más importante que no matar. La fe antes que el amor. Melchor más jefe que Baltasar. Y mientras tanto perdemos de vista que todo está tan inseparablemente unido que resultan un poco mezquinas estas listas. Son pedagógicas, sí. Ayudan a hacer examen de conciencia, sí. Pero son un poco mezquinas. Por ejemplo: "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo" implica: 1. amar a todas las cosas; 2. amarse a sí mismo; 3. amar a Dios sobre todas las cosas y 4. amar al prójimo como a uno mismo. Como explicación sirve, claro, pero hasta que no entendamos que hay que hacerlo todo a la vez seguiremos presos del sectarismo y la ideología.
19 oct 2025
Los dos errores del movimiento provida
Me ha costado llegar a esta conclusión: me temo que el debate puramente científico sobre el aborto está superado. Los promuerte no ignoran que el nasciturus es un ser humano, no niegan que tenga su personalidad, su ADN, su huellas dactilares, su latido, su dolor. Ni siquiera casi lo discuten. La prueba es que cuando se trata de un embarazo deseado hablan siempre del bebé. Ya existen asociaciones especializadas en dar apoyo al "duelo por la muerte gestacional, perinatal o neonatal de un hijo". Asociaciones que lloran la pérdida de niños deseados, surgidas en un sistema que quiere consagrar en la constitución el derecho a matar niños no deseados.
Según la peculiar lógica de la ética progre cuando un embarazo es deseado entonces lo que hay dentro del útero no es un montón de células sino "el niño" y lo que se da a luz en caso de aborto natural no es un tumor sino "un hijo fallecido". En España mueren cada año descuartizados o succionados cien mil niños no nacidos, pero en una operación intrauterina se emplea anestesia para el feto. Sólo el dolor de los fetos deseados merece consideración.
En la "Guía de practica clínica de atención en el embarazo y el parto", editada por el Ministerio de Sanidad aparece la palabra madre 330 veces. En citas como esta: “Medicación durante el embarazo: Se sugiere que durante el embarazo se prescriba el menor número de fármacos y en la menor dosis posible, limitándose su uso a aquellas circunstancias en las que los beneficios esperados para la madre y el feto superen a los riesgos conocidos para el feto". Esto no es el "lenguaje coloquial" que reservamos para un embarazo deseado. Esto es lo normal y lo profesional cuando no quieres matar al bebé en camino. Madre e hijo, así es como se habla con normalidad. Si la madre es una perra el hijo será un ser perruno, y si la madre es una mujer el hijo un ser humano. ¡Qué desesperante es tener que explicar que la hierba es verde!
Por todo ello digo que ahora el debate está más que nunca en la pura decisión, el capricho, la voluntad. Es el deseo lo que fundamenta el derecho a la vida. No es la realidad sino la percepción, el sentimiento y la pura voluntad. Dentro de la ley, naturalmente. Porque la única moral que se propone es la de la legalidad. Positivismo y voluntarismo sin moral. Eso es todo.
¿Y por qué -cabría preguntarse- son cada vez más descarados los promuerte a la hora de justificar la muerte de un ser no-deseado? Eso ya lo vivimos en directo con los que daban -y dan- apoyo a los asesinos de ETA. Se trata del factor de la complicidad. Cuando la extensión del crimen supone el incremento de cómplices a quienes resulta cada vez más difícil reconocer su error. Hasta el punto de que es más fácil que se arrepienta un sicario o un médico abortista que la madre de un etarra o un tertuliano promuerte. En realidad hablan cada vez con más cinismo de la muerte de los no-deseados porque se sienten fuertes, porque con cada aborto provocado ganan dos o tres cómplices. Porque ha de ser muy duro ser el abuelo, o la tía, o el primo de un pequeño familiar que fue asesinado por tu hija, o por tu hermana, o por tu tía. Ante esta situación o haces un esfuerzo ímprobo y te rebelas y rompes lazos con el asesinato, o bajas la cabeza y lo blanqueas, te rindes, lo disculpas, lo defiendes. Una forma como otra cualquiera de acallar la voz de la conciencia.
Por último, lo más terrible de todo esto es que una vez consolidado el argumento voluntarista para decidir sobre la vida de otros ya nadie está a salvo. Es el período del terror. A partir de ahora si los poderosos deciden que es legal eliminar la vida de alguien no deseado lo harán, a plena luz del día. Empezaron con los fetos, siguieron con la eutanasia a enfermos, lo están intentando con todos aquellos que sean catalogados como fascistas -Charlie Kirk, por ejemplo- y no se detendrán si no se les para los pies. Ninguno estamos a salvo.
El segundo error tiene que ver con la batalla del lenguaje y consiste en haber llamado igual al aborto espontáneo que al provocado. Como si llamáramos infarto a un sacrificio en Tenochtitlán. Lo que piden los promuerte no es un aborto, es la eliminación de una vida humana inocente e indefensa. Es un asesinato.
Lo del "pacto de estado frente a la emergencia climática"
Estamos tan saturados de información que ya nos nos acordamos pero primero nos metieron miedo con la lluvia ácida, luego con el ozono, luego con el niño y con la niña, luego con el invierno de una nueva glaciación (cuando Hollywood filmó El día de mañana e Ice age), luego con el meteorito, después con el calentamiento, luego simplemente con el cambio climático y ahora, como nada funciona del todo para acogotarnos, con la emergencia climática. Lo próximo son los marcianos otra vez. Se ve venir.
Señores de la emergencia y la pose alarmista, dejen de asustar a la gente con sus aspavientos. Lo que de verdad haría a España más habitable es que desaparecieran ustedes.
14 oct 2025
El verdadero genocidio
Pueblos hispanos, pueblos hermanos
¿Alguien ve a la India o a Sudán pueblos hermanos de Inglaterra? ¿Son Haití o Camerún pueblos hermanos de Francia? ¿No, verdad? ¿Por qué será en cambio que todos los países de la Hispanidad, incluso Guinea Ecuatorial o el Sahara, son pueblos hermanos? ¿No será que todo eso del genocidio es mentira? ¿No será que el autoodio de la progresía hacia todo lo que sea católico y español es una penosa consecuencia del lavado de cerebro ideológico que sufren?
25 jun 2025
40 años de genocidio
17 jun 2025
Lo que más o menos he dicho en Orduña, 150 años después
Este pasado sábado, 14 de junio de 2025, la Junta Carlista de Vizcaya ha organizado un precioso acto en Orduña, en el mismo lugar y 150 años después de la primera consagración pública al Sagrado Corazón de Jesús protagonizada por un rey de España. Aquel rey fue Carlos VII, que presidió la solemne ceremonia acompañado por el clero, el pueblo y su ejército -pueblo en armas-.
Este sábado, tras la renovación de la Consagración, que se hizo en el santuario de la Virgen de La Antigua con la misma fórmula leída por Carlos VII, y después de visitar y atender unas interesantísimas explicaciones sobre la historia del lugar, nos trasladamos a comer a Elorrio.
A los postres estaba programado un homenaje a nuestro querido Carlos Ibáñez Quintana, actual presidente honorario de la Comunión Tradicionalista Carlista y alma del Carlismo vizcaíno durante muchas décadas. Imaginen mi satisfacción por poder estar presidiendo todos estos actos en una tierra tan bella como sufriente, y acompañado de los admirables e incombustibles carlistas. Hacía muchos años que -por desgracia- no se celebraba en Vizcaya un evento carlista de esta categoría.
Yo ya había estado en Orduña muchas veces, con la imaginación, gracias a las anécdotas que siempre cuenta Carlos, pero esta ha sido la primera que estoy físicamente presente. Y no he podido elegir un día mejor.
Respecto a la consagración me gustaría señalar algo que solemos perder de vista o que se desenfoca cuando lo miramos con los ojos de la nostalgia: lo que ahora conmemoramos no es una simple vieja tradición, no es algo cuyo valor resida en su antigüedad. Es verdad que 150 años son muchos, y es verdad que Carlos VII fue el primero. Pero lo que celebramos es que en 1875 Carlos VII y sus carlistas, llenos de vida y de fe, decidieron hacer algo nuevo. Respondieron con prontitud y alegría a una novedad solicitada por el Santo Padre. Decidieron consagrar su oficio de Rey, y su realidad de pueblo alzado en armas contra el mal gobierno, al único y último Soberano.
En cuanto a nuestro querido y admirado Carlos Ibáñez ¿qué podría decir? Ahora que me toca presidir esta Comunión es para mí muy fácil hacerlo teniendo como presidentes honorarios a María Cuervo-Arango y a Carlos Ibáñez. Me basta con seguir adelante, sin mayor esfuerzo. Carlos se merecía este reconocimiento por sus años de lealtad, de constancia, de ejemplo. Es uno de esos hombres de su generación -posiblemente la que entre otras cosas alcanzó los mayores coeficientes intelectuales-: leal y cumplidor, serio y trabajador, puntual y honrado a carta cabal, humilde y práctico. Además Carlos ha sido maestro de Carlismo y si algo nos ha enseñado es el valor que tiene la verdadera política, el servicio político bien entendido. Es una de las personas con una fe más viva de las que he podido conocer y al mismo tiempo, uno de los carlistas más equilibrados, que siempre han sabido comportarse con naturalidad, sin aspavientos, poniendo la política en su sitio. Por todo ello, y aunque él se agarre a la frase del devocionario del requeté "ante Dios nunca serás héroe anónimo", este homenaje ha sido de lo más merecido. Carlos ha recibido la bendición de recibir, a sus 95 años, una vida plena y una familia maravillosa. Se merecía esta comida, esta placa y estos aplausos.
16 may 2025
Los matemáticos divertidos, la IA y León XIV
La moraleja de esta historia es brutal porque explica a la perfección cómo lo importante en esta vida no es tanto el producto sino el proceso, y tiene que ver con la papilla facilona que nos ofrecen actualmente los algoritmos y la inteligencia artificial. Un mundo algodonoso en el que no hay errores, no hay dudas, no hay camino y por tanto no se aprende, no se crece y no se va a ninguna parte. Nada que ver con el paciente trabajo matemático en el que la actitud cuenta más que el resultado. Porque tantas veces es en la acción, en el ejercicio, cuando llegan la inspiración y los logros más inesperados.
6 may 2025
Esos humildes políticos
No conocí a este pariente lejano, pero el recuerdo agradecido que revela este obituario me gusta mucho. Esos humildes políticos de andar por casa que hay en tantos pueblos pequeños son un ejemplo y una denuncia de aquellos otros políticos, los grandilocuentes ideólogos, servidores de las ideologías que pasan la vida robando al común bienes materiales y espirituales. Ojalá que un día, cuando pasemos a otras cosas o a otra vida, merezcamos un elogio parecido a este que recibe ahora Antonio Barbarin. Descanse en paz.
https://www.noticiasdenavarra.com/obituarios/2025/05/05/memoria-antonio-barbarin-garisoain-bahamontes-9593801.html
26 abr 2025
Verdad y concordia (ante las leyes de la ideología memorialista)
VERDAD Y CONCORDIA
Por Javier Garisoain
1. Cómo estamos
Verdad y concordia , o verdad y caridad
Lo ideal sería que este fuera el punto de vista, y el modo de acercarnos a las cosas del pasado: buscando conocer la verdad, y tratando de mantener la concordia entre los miembros de una misma comunidad humana.
Mentira y discordia
Pero la triste realidad es que las fuerzas dominantes, políticas, culturales, ideológicas... se han empeñado en hacer de la historia y del pasado una fuente de conflictos interminables. No les basta con el enfrentamiento del presente, no les resulta suficientemente alentador pensar en un futuro lleno de guerras. Necesitan justificar su afán de discordia manteniendo siempre abiertas las heridas del pasado, o utilizando la historia, adulterada por la manipulación y la mentira, como arma arrojadiza, siempre pensando en la pura conquista del poder. Vivimos por tanto en un mundo en el que están triunfando la mentira y la discordia.
¿La historia la escriben los vencedores?
Siempre se había dicho que la historia la escribían los vencedores. Se trata de una realidad que estaba asumida y que tenía cierto sentido, sin embargo eso nunca quiso decir que los vencidos no tuvieran derecho a su propia memoria, o a investigar la historia desde su punto de vista. Lo que está pasando ahora no es eso de que la historia la escriban los vencedores. Es algo más: lo que se nos ha venido encima es una prolongación o una variante de las ideologías modernas que podríamos denominar "memorialismo".
Definición de memorialismo
El memorialismo es una herramienta política, al servicio de intereses de parte o de partido, que entronca directamente con las manipulaciones de la leyenda negra anticatólica y antiespañola, que utiliza la mentira sin avergonzarse de ello, y que emplea una historia degradada, convertida en mera memoria, como arma para aniquilar al adversario.
El papel de los historiadores en este proceso
La búsqueda de la verdad siempre fue vista por los historiadores honrados como el ideal permanente de su profesión. Conviene aclarar que honradez no tiene nada que ver con imparcialidad. Generalmente una declaración de parcialidad suele ser la actitud más limpia, mientras que, por el contrario, las promesas altisonantes de imparcialidad suelen esconder intereses inconfesables. Aún hoy, el mundo académico de la historia, con tantos clarooscuros, conserva en gran medida un afán por el rigor y la veracidad. Es bastante lógico, porque un historiador es al fin y al cabo una especie de notario del tiempo y si admitiera estar escribiendo la historia adulterándola al dictado del poder perdería todo su prestigio y credibilidad.
Memoria partitocrática
Es por eso que los políticos manipuladores prefieren hablar de memoria y no de historia. Primero lo intentaron con el contradictorio término de "memoria histórica", que trataba de apropiarse del prestigio de la profesión de historiador para sus fines. Finalmente han optado por una expresión de nuevo cuño, "memoria democrática" en la que rescatan por enésima vez la palabra más manida, más inútil y más mentirosa del mundo. Si la memoria fuera de verdad democrática, o sea, del pueblo, de todo el pueblo, entonces no habría ningún problema. Pero lo que pretenden pasar como democrático es en realidad partitocrático, es decir, que se trata de defender la versión histórica oficial de un partido. No es el relato de todos, aceptado con tranquilidad por todo el pueblo, sino el conjunto de unas consignas impartidas por los dirigentes de un partido. Y eso, se mire como se mire, es lo menos democrático del mundo. Es un arma política tiránica que se justifica en el poder de la mayoría (es decir, en el poder de aquel grupo que cuente con el 51% de los votos del parlamento).
La batalla por el relato
La historia, en cualquier caso, recorre siempre una cadena descendente que empieza por lo académico, las tesis doctorales y las monografías, que casi nadie lee; sigue con los escritos divulgativos; se diluye en el mundo audiovisual, el arte y los monumentos, la literatura y el folclore, y acaba arrastrada por el suelo convertida en pura propaganda. Todo este proceso es lo que ha venido en llamarse el relato. Es un proceso que, hasta ahora, podía darse en distintas direcciones, dirigido por diversas corrientes, partidos o intereses. Y esto es lo que se llamaba "la batalla por el relato". El problema es que ahora los ideólogos del memorialismo, han cruzado todas las líneas rojas y han perdido toda verguenza a la hora de manipular, mentir para cancelar o censurar de forma tiránica aquello que no sea de su agrado.
2. Distintas épocas, distintas manipulaciones
Algo que me llama la atención es cómo la manipulación histórica no es uniforme a la hora de acercarse a los diferentes períodos históricos. Posiblemente porque toda manipulación requiere un esfuerzo y porque hay épocas en las que no debe ser tan acuciante la necesidad de mentir al servicio de la política.
El relato fino del post-terrorismo
Comencemos por la historia más reciente y por el relato del post-terrorismo. En la historia de ETA hay que hilar fino -dicen-. El discurso oficial no admite -y hay que reconocer que en esto hace bien- que se cuente una historia de blancos y negros. Sí que es verdad que hay un intento claro de blanqueamiento de los partidos terroristas, pero se hacen muchos matices por uno u otro lado: etarras sí, pero sin delitos de sangre; capítulos de terrorismo de estado sí, pero decidido democráticamente... . Y todo tiene su lógica porque la historia es muy compleja y es difícil explicarla a base de líneas rectas.
El relato de blancos y negros de la guerra civil
Sin embargo, este encaje de bolillos que se exige para lo más reciente, por alguna razón no sirve para la guerra civil de 1936-1939 o para los años del franquismo. Cualquier intento de afinar el discurso, de hablar de buenos que no eran tan buenos o de malos que no eran tan malos es rechazado violentamente por el discurso oficial. Y se las han arreglado de tal forma que han aprobado leyes que dificultan o impiden el mismo debate académico. Usan la fuerza del estado para imponer un relato maniqueo.
La peculiaridad de las guerras llamadas carlistas
Curiosamente las otras guerras civiles, las llamadas guerras carlistas, permanecen en una zona intermedia en la que historiadores, divulgadores o recreacionistas gozan todavía de una gran libertad. Como si ahí no hubiera hecho falta manipular tanto. O como si fuera un debate superado sobre el que no se necesita actuar. Este es un asunto que daría para otra conferencia, sólo quería dejarlo aquí apuntado.
La leyenda negra
Por último ¿qué pasa con toda nuestra historia anterior a los conflictos que trajeron la modernidad y la revolución? En el esquema mental del manipulador memorialista todo aquello que tenga más de 200 años es un asunto que pertenece al negociado de la leyenda negra. Los procesos de la conquista de América, la unidad de los estados peninsulares, la Reconquista, la cristianización de nuestro territorio, hasta la romanización... todos ellos entran de lleno en los dominios de la leyenda negra y del indigenismo. Esta es una batalla distinta a la que estamos explicando hoy. Es una auténtica batalla por el relato de carácter internacional, geoestratégico podríamos decir, y se está llevando a cabo con valentía y grandes éxitos por un plantel de historiadores y divulgadores de la Hispanidad que tienen todo nuestro respeto. Naturalmente que existen muchos paralelismos con la batalla del memorialismo, y de vez en cuando salen a la luz, pero, como digo, todas estas historias antiguas no preocupan tanto a los ideólogos del memorialismo.
3. Los monumentos
En este momento la batalla por los monumentos es la huella más visible -y posiblemente la más dolorosa- que están dejando las leyes de la memoria.
Los monumentos de la izquierda
Hablemos de los monumentos. Cuando llegaron al poder los herederos de los partidos de izquierda, los perdedores de la guerra del 36 (que debería llamarse la guerra del 34, por cierto) ¿No podrían haberse contentado con hacer otros monumentos o memoriales? ¿No les bastaba con levantar monumentos a los suyos? Esta claro que eso no era suficiente para ellos. Admitamos que detrás del esfuerzo memorialista por recordar a personas represaliadas por el franquismo pudiera haber, en parte, un deseo razonable de reparación, de justicia, de poner el foco en una serie de víctimas olvidadas. Pero si ese esfuerzo viene acompañado de la destrucción de los monumentos de los otros... ¿cómo puede ser creíble cualquier discurso que hable de reconciliación, concordia o convivencia? El discurso dirá lo que sea pero el gesto es revanchista, guerracivilista y de enfrentamiento permanente.
El futuro de los monumentos
En los últimos años toda la política oficial memorialista tiene el empeño de marcar el territorio, levantando nuevos memoriales y, principalmente, borrando los testimonios visibles que recordaban hasta ahora la victoria histórica del adversario. Y eso es lo que estamos sufriendo:
En el valle de los Caídos
En el monumento de Navarra a sus Muertos en la Cruzada
En la cripta y mausoleo de Montserrat
y en las miles de placas, pequeños monumentos y cruces que recuerdan a las víctimas, a los mártires y a los combatientes del bando llamado nacional.
En todos estos casos la actitud de los memorialistas oscila entre la simple destrucción del objeto al estilo talibán y la resignificación.
Como he dicho antes no siempre podemos afirmar que la historia la hacen los vencedores. Lo que está claro es que los monumentos sí los levantan los vencedores. Y que los derriban los perdedores.
Hablamos de los monumentos, de las piedras que están a la vista de todos. Pero no olvidemos que el objeto de la resignificación es mucho más amplio y que abarca otros aspectos como los nombres de las calles y localidades, la elaboración de libros de texto y planes educativos, la dirección de medios de comunicación gubernamentales, la cultura audiovisual, la censura general contra todo aquello que contradiga el discurso oficial... ¿Cuál es el límite? No quisiera dar ideas pero ¿y si se les ocurriera un día dictar la resignificación de los archivos?
4. Los que han comprado el discurso
El conservadurismo compra el memorialismo
Lo más sorprendente quizás de la irrupción de la ideología memorialista en nuestras vidas no es que se haya convertido en el arma arrojadiza preferida de los grupos izquierdistas. Lo chocante -o no- es que haya sido comprada por los grupos derechistas moderados. Hace ya muchos años que el PP, acomplejado de aparecer como heredero del franquismo, optó por sumarse a la condena del Alzamiento y del régimen anterior y después, siempre con el retraso típico de los conservadores, a todas las aberrantes leyes de memoria. No solo no se han opuesto con vigor a ellas, sino que generalmente se han sumado con gusto. Con retraso pero con gusto. Este típico movimiento del conservadurismo no debiera sorprender a quien sepa que la derecha es una parte de la Revolución, que el conservadurismo consiste en conservar los destrozos hechos previamente por la izquierda.
El doloroso caso del conservadurismo católico
Además tenemos que mencionar aquí una variante especialmente dolorosa y es la del conservadurismo católico. O lo que es lo mismo, la del liberalismo católico, que es hoy por hoy la posición tristemente mayoritaria entre las jerarquías eclesiásticas y en gran parte del pueblo católico español. Esta posición, que es esencialmente derrotista y cobarde y que utiliza el malminorismo como táctica, consiste en la práctica en rehuir cualquier enfrentamiento, buscar siempre la cercanía del poder y justificar todos los retrocesos con el argumento de que al menos en cada uno de ellos se ha podido salvar algo.
La Iglesia somos todos
Este es un tema complejo y no se puede despachar con brocha gorda, con algaradas o con gestos teatrales como el de retirar la contribución a la Iglesia en la declaración de la renta. Por supuesto que hay malestar y enfado. Porque a menudo la actitud con la que la jerarquía eclesiástica -y los líderes del catolicismo en general- se enfrentan a toda esta serie de ataques a la verdad y a la concordia reflejan una tremenda debilidad. Es doloroso ver una Iglesia en retirada, angustiada por unas estadísticas demoledoras y sin vigor para dar un testimonio valiente, no para abrazarse a un bando político, sino en defensa de la verdad y de la caridad. En este asunto los carlistas queremos hacer un llamamiento a la reflexión de todos los católicos. Para empezar porque la Iglesia somos todos los bautizados. Porque la Iglesia es algo más que la Conferencia Episcopal, a Dios gracias. Además la situación no es nueva, llevamos ya 200 años desnortados, sin acabar de aprender que el sometimiento de la Iglesia a los poderosos es pan para hoy y hambre para mañana, que puede otorgar cierta tranquilidad a corto plazo pero que genera podredumbre y debilidad en el tiempo. Estamos de acuerdo en que hay que dar al César lo que es del César. Pero este reconocimiento expreso de la autonomía de lo temporal necesita un discernimiento para distinguir correctamente qué es lo del César y qué es lo de Dios. Venimos de una historia en la que el César era cristiano. Y ya no lo es. No podemos, como cristianos, seguir viendo a los gobernantes como si fueran aquellos reyes cristianos de la Edad Media. Lo que tenemos ahora son en su mayoría políticos anticristianos, beligerantes anticristianos. La diplomacia vaticana ha de tener su sitio, por supuesto, pero también las voces proféticas están reclamando su papel.
La hora de los laicos
De todas formas, tal vez un error extendido sea esperar más de la cuenta de los poderes episcopales quienes, hoy por hoy, ya no están en situación de imponer ni de exigir nada. Es la hora de los laicos, dicen. También fue la hora de los laicos en 1936. Creo que es importante recordar que en aquel entonces, cuando los católicos españoles se alzaron en armas contra un gobierno que consideraban ilegítimo -porque los que impulsaron el alzamiento, se mire como se mire, eran laicos católicos-, no fueron a pedir permiso a los obispos.
5. Verdad y concordia. Cómo deberían ser las cosas
Nosotros soñamos con una sociedad en la que el recuerdo y la historia se vivan desde el respeto a la verdad y a la concordia.
Respeto por la verdad
. Una sociedad respetuosa con la verdad debería dejar trabajar a los historiadores, debería estar atenta a la voz del saber, de la ciencia y reconocer su autoridad. Las universidades deberían ser, en este sentido, refugios de libertad, donde los estudiosos pudieran dedicarse con honradez y sinceridad a su trabajo.
. En cualquier caso cualquier acercamiento a la verdad de la historia debería hacerse concienzudamente, huyendo de los dogmatismos y los maniqueismos, especialmente cuando lo que se estudia son guerras civiles o enfrentamientos fratricidas en los que hay víctimas, mártires y verdugos. Y donde las culpas y los méritos son colectivos y también individuales.
Patriotismo
. El respeto por la convivencia, es más, por la concordia, por la caridad mutua, es imposible si no se cultiva la virtud del patriotismo, del amor al prójimo y a la propia identidad. Si no se venera la tradición propia, si no se combate la leyenda negra esparcida por nuestros enemigos históricos.
. La verdad nos hará libres. Y la libertad nos hará amigos unos de otros, nos unirá.
6. Una reflexión para ir terminando: ¿por qué lo hacen?
En mi opinion los que están potenciando esta gran manipulación legal de la historia lo hacen porque no tienen trascendencia, no creen en la vida eterna, no esperan ninguna justicia más allá de la justicia terrena que ellos puedan aplicar. No creen en el perdón y la reconciliación, tan solo en someter al enemigo y vencerle del todo.
Mienten porque creen que no hay mandamientos. Y mienten porque no tienen esperanza.
7. Final
No vencerán. Ya pueden tener a su favor todos los medios posibles y todo el dinero que la verdad es la verdad. La verdad es mucha verdad. España es mucho España. Mil veces se ha intentado borrar la historia, picando jeroglíficos, quemando libros, retocando fotografías... no se puede, es imposible. Además está el efecto pendular que suelen tener las imposiciones forzadas y que anima a muchos a vivir con la ilusión de reconstruirlo todo.
Mientras tanto no lograrán que nos pasemos al lado oscuro del odio. Porque nosotros sabemos que no se puede vivir con rencor, que no se puede vivir con miedo. Que lo contrario de la mentira y la discordia son la verdad y la caridad. El triunfo aparente del memorialismo en nuestros días se nos va a hacer muy largo, posiblemente, pero estén seguros de que caerá estrepitosamente. Y que lo veremos.
Zaragoza, 12 de abril de 2025
Conferencia convocada por la Comisión Gestora de la Comunión Tradicionalista Carlista de Aragón
21 abr 2025
El nazionalismo ha muerto

Al final los mismos peneuvistas -cada vez más envejecidos, tristes y amargados por cierto- han vaciado de contenido el concepto cultural, étnico o tradicional de vasquidad porque ahora lo único que interesa o que cuenta es lo puramente administrativo o político. Si pagas impuestos o cobras paguita del gobierno de Vitoria entonces eres vasco aunque te llames Hassan o seas chino.
Y lo que digo para los peneuvistas lo digo también para estos, claro. Esta versión progre del nazionalismo aún parece que tiene algo de fuelle pero también caerá. Estrepitosamente. Los jóvenes que se paran a pensar un poco acaban abandonando la secta. Esa pose obrerista marxista, ecofeminista, hispanófoba y progre está construida sobre un mar de mentiras e incoherencias como, sin ir más lejos, el hecho de que celebren cada año el "día de la patria", ¡el domingo de Resurrección!
https://youtu.be/OvobVsg-WSg?si=zvYM57JdhvihM_Ka
La esperanza está en cosas como esta. Me ha encantado este vídeo de Iker Ganuza -basquecraft- y Txomin -exploraciones Txomin- porque utiliza un tono tranquilo e inteligente que hace unos años era impensable debido al ambiente cerrado y de miedo general que habían creado el nazionalismo y el terrorismo etarra en particular. Y previamente el españolismo del centralismo liberal, claro. El asunto de la esvástica peneuvista lo pasan muy por encima. Entiendo que no quieran hacer sangre pero lo cierto es que una parte del primer nazionalismo era nazi, era abiertamente racista, supremacista y envidiaban los logros de la alemania de Hitler. No solo por la versión política nacional-socialista sino por la misma filosofía del nacionalismo alemán, el espíritu del pueblo y toda esa basura medio pagana.
20 abr 2025
Por qué no soy conservador
A García-Máiquez lo que le parece nefasta es mi definición porque dice que tiene otras mejores y que le gustaría discutir sobre ello. El problema está en el -ismo. Claro que conservar las cosas buenas es loable. Pero cuando hacemos de la conservación el eje de la acción política nos alejamos de la realidad y hasta de la vida misma. Para entender todo esto siempre recomiendo la lectura de un folleto del historiador y sacerdote P. Federico Suárez titulado "Conservadores, renovadores e innovadores en las postrimerías del antiguo régimen". Es muy clarificador al respecto. En cualquier momento de crisis la actitud que permite equilibrar sensatez y valentía es la renovadora, o lo que es lo mismo, la tradicional, o sea, la reformadora ("Ecclesia semper reformanda"). La pura conservación te acartona, mientras que la innovación te desestabiliza. Por eso la tradición es la solución a esa pregunta de qué es lo que merece la pena conservar.
Estábamos en esto cuando el gran Gregorio Luri, tercia en la conversación y me dice: "Querido Javier, el conservador no es el que no corre, sino el que revisa los frenos." No he tenido más remedio que darle las gracias porque esta metáfora nos ayuda enormemente a clarificar nuestro desacuerdo.
La Revolución -o sea, el mundo de la modernidad, del individualismo, de las ideologías y del naturalismo en política- es como una autopista endiablada -una "highway to hell"- en la que los innovadores o progresistas van desenfrenados, y los conservadores yo creo que circulan con miedo y, como bien señala Luri, confiando en sus frenos. Lo que desde el punto de vista tradicional recomendamos es evitar esa peligrosa autopista y avanzar con cabeza, paso a paso, en la buena dirección, por un camino tal vez más humilde y estrecho pero mejor a la larga. El camino de la tradición es el camino propio, el de tu pueblo y de tu gente, es el que está adaptado a tus circunstancias. En cambio lo que nos ofrece el mundo moderno es vivir como extranjeros en nuestro propio suelo, porque nos obliga a transitar por las vías trazadas de antemano por los ideólogos. En tal caso, ciertamente, bien estará cuidar los frenos. Pero resulta un poco triste renunciar a encontrar un camino alternativo.
1 abr 2025
Un poco de geoestrategia
La NATO nació como una alianza de los países del norte del Atlántico Norte. Para defensa de los intereses de Londres y Nueva York. España no pinta nada ahí porque lo nuestro es o debiera ser, en todo caso, el sur del Atlántico Norte. Y el Atlántico Sur.
Algo más tarde, a Londres y NY se unió Tel-Aviv. En esa cosa entramos con el PPSOE de González y Aznar. Ahora España es parte de una comparsa indigna que se mueve zarandeada por la propaganda y el miedo. No hay proyecto común detrás de esa fachada, porque los ideales de la OTAN, incluso aunque decaiga la ridiculez woke ecoelegetebepé, no son mejores que los del Partido Comunista Chino ni por supuesto que los del Moscú actual.
Pero aún hay más. Marruecos, el ladrón del Sáhara, la narcomonarquía emergente, el país que más celebra nuestra decadencia es nuestro aliado gracias a la OTAN y bajo la mirada patriarcal del Tío Sam, socio preferente de la Alianza y títere colonial lo mismo que nosotros. "Tócala de nuevo, Sam", que decía aquel en Casablanca.
Yo no digo nada, pero el mundial de fútbol hispano-marroquí (algo más que pan y circo), ideado vaya usted a saber por qué sabios (los de "África empieza en los Pirineos", supongo), ¿no apesta a globo-sonda, a una especie de prefiguración de una amorfa republiquita intercontinental? ¿A algo así como un Panamá euroafricano para custodiar el "canal" de Gibraltar?
La pregunta que a estas alturas nos hacemos todos los que no vemos la tele es: ¿Dónde está, en definitiva, nuestra amenaza geoestrategica? ¿Estará allá, en Moscú, la Madre Rusia, la patria de Tchaikovsky, la víctima superviviente del marxismo, a tres mil kilómetros de distancia? ¿O más bien en Rabat, el vecino complicado, punta de lanza ahora moderadita y tolerante, vanguardia engañosa del totalitarismo islamista que viene detrás, como siempre, al estilo yihadista?
¿Es entonces por tanto Marruecos nuestro mayor enemigo? Responderé a esto con una preciosa palabra hispanoárabe: ¡Ojalá! Si Marruecos fuera nuestro enemigo podríamos amarle. El drama es que hoy por hoy nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos. El mayor enemigo de la España tradicional es la españita de la Revolución, la que se regodea en el autoodio, la que se suicida demográficamente, la que babea sumisamente ante Bruselas o ante la OTAN. Hasta que no recuperemos nuestra identidad ¿a quién nos vamos a enfrentar? Si no nos amamos primero a nosotros mismos ¿cómo vamos a poder amar al prójimo? ¿O cómo podríamos permitirnos el lujo de tener buenos enemigos?
Lo de Rupnik
Personalmente no conozco a ese señor cura-artista de nada; no tengo ni idea de cuál ha sido su trayectoria más allá de lo que acabo de leer en la wikipedia; no es asunto mío estudiar los altibajos de su vida espiritual, psicológica o sexual. Tampoco me emocionan particularmente sus obras. Lo que tengo muy claro es que esa actitud de arremeter contra las obras para castigar al pecador es una actitud infantil y absurda.
Las creaciones humanas, ya sean literarias, musicales o artísticas de cualquier clase, cobran vida propia en cuanto salen de las manos y la mente de su creador. Si Rupnik merece un castigo, que sea castigado. Pero no la tomen con sus obras, que son inocentes de los delitos de su padre. Dice el obispo de Tarbes que algunas víctimas de Rupnik se han negado a pasar por la puerta santa de Lourdes porque está decorada con dibujitos de su agresor. Con todos mis respetos, si yo fuera el obispo de Tarbes les habría dicho a esas señoras, con todo mi cariño, que eso es una tontería, que el símbolo de la puerta santa está por encima de un mosaico, por encima del carpintero que puso las bisagras y por encima del artista que se ocupó de la decoración del lugar.
Si hubiéramos de tapar o destruir todas las obras de arte pintadas o esculpidas por algún presunto delincuente no quedarían en pie ni los bisontes de Altamira. ¿Qué artista, aparte de Fra Angélico -y vaya usted a saber si no las mataba callando- no hizo algún agravio, no abusó, no molestó o no hirió nunca a sus semejantes? Los artistas son, con frecuencia, personalidades atormentadas, sufrientes, inconstantes, llenas de contrastes e incoherencias. Gente que vive en el límite. Así es como, con frecuencia, levantándose por encima de sus miserias, llegan a ver y a plasmar con sus manos las luces que otros, con una vida seguramente más anodina y morigerada, no somos capaces de apreciar.
Rupnik podrá ser un desgraciado, no lo sé, pero dejen en paz a sus mosaicos si lo que expresan es santo y bueno. No oculten los cuadros del asesino Caravaggio. No dejen de disfrutar en las iglesias con el requiem del masón Mozart. No quemen los libros de los escritores alcohólicos o toxicómanos porque perderán la mitad de la literatura mundial. Y sería una pena.







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