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15 mar 2022

Nos mienten. Cada vez más.





Amigos, bienvenidos al reino de la mentira. No dejéis de ver este vídeo y pensad en las consecuencias que puede provocar esta tecnología. 

Siempre fue difícil resistir a los halagos, las manipulaciones y a los cantos de sirena que promovían los poderosos. Ahora estamos llegando a la mentira máxima, al bulo perpetuo. Matrix se extiende para engañar a nuestros sentidos y acomodarnos al rebaño sin cerebro, a la masa de los esclavos. 

Si quieres vivir, vivir libre, tendrás que aferrarte a la hermana realidad. 

Nos vemos en el mundo real.

9 mar 2022

Los veinte mil millones



Sí, yo también llevo varias horas pensado en esa cifra de los 20.000 millones de euros para políticas feministas anunciada ayer por la ministra Irene Montere. Para que se hagan una idea, esa cantidad equivale a la recaudación del cine español a lo largo de 475 años. No es moco de pavo. Pero como soy un optimista he llegado a la conclusión de que es un farol. No existen tantas feministas en España capaces de gastarse esa cantidad en cuatro años. Podrían derrocharla como suelen hacer tan a menudo, pero gastarla bien, aunque fuera en sus ocurrencias, no sabrían.

Dice la Montero que esa pasta es para "impulsar políticas feministas de forma transversal en todas las administraciones". La cuestión es ¿cómo han hecho esas cuentas? ¿Cuánto cuesta de más, por ejemplo, un carro de combate con perspectiva de género comparado con el típico tanque patriarcal de toda la vida?

Son unos trileros. Tengan por seguro que van a seguir sangrándonos con impuestos, tasas y multas todo lo que puedan. Y que van a seguir regando los chiringuitos feministas, abortistas y aberrosexualistas para mantener su ejército de estómagos agradecidos. Pero eso no es nada nuevo. El anuncio de los 20.000 millones tiene como único objetivo acaparar titulares en las noticias del 8M. ¿No se acuerdan de cuando en marzo de 2020 el caracemento dijo aquello de "Vamos a movilizar 200.000 millones. La mayor movilización de la historia reciente de España"? Pues bien, ¿en qué quedó aquello? Pues en nada nuevo. La mayor "movilización" de dinero en España es la que se produce hora tras hora desde nuestros bolsillos a las arcas de un estado vampiro.

En definitiva, no nos dejemos embaucar o mucho menos asustar por la propaganda del gobierno ni por su terrorismo fiscal. Mientras estén donde están seguirán contando mentiras. Recuerden que ellos no creen en el octavo mandamiento. Ni en ningún otro.

4 mar 2022

Polarización: vacunistas, antivacunas, globalistas y prorrusos



De la misma forma que creo no haber perdido en estos últimos meses a ningún amigo vacunista, espero no perder ahora ni a mis amigos prorrusos ni a los proucranios. Creo que hemos de ser capaces de opinar siempre con respeto y con santa libertad sin alimentar esa polarización ciega que esclaviza cada vez a un mayor número de personas. Tenemos que ser capaces de aplaudir, cuando haya algo que aplaudir, sin mirar a quien se aplaude. Los prejuicios son útiles, pero en su justa medida. No hay nada más bonito que ver a alguien ideologizado diciendo cosas sensatas después de tropezar con la realidad, y un exceso de prejuicios nos puede privar de ese placer. En mi caso, en apenas veinticuatro horas me he visto compartiendo sendas intervenciones de dos personajes que no me representan. He aplaudido a Pablo Iglesias porque yo también opino en relación con la guerra de Ucrania que es preciso romper la dinámica belicista, forzar la vía diplomática y no alargar la guerra con torpes envíos de armas. Es mi opinión. Y he aplaudido a Isabel Díaz Ayuso porque a mí también me parece ridículo cambiar el nombre de unas estaciones de tren y venderlo como un logro feminista. 

No tiene sentido enfadarse, romper relaciones o silenciar a los que no piensan lo mismo que nosotros cuando se hace tan complicada la tarea no ya de pensar sino siquiera la de obtener datos fiables sobre los que pensar. No tiene sentido encasillar a la gente para demonizarla por lotes. Menos aún, por supuesto, cuando se hace al dictado de esa otra mano invisible que hasta ahora estigmatizaba a los antivacunas y que ahora se ensaña con los prorrusos... A este paso la moda absurda de la cancelación democrática acabará con todos los progres viviendo en el metaverso y dejándonos el mundo real a los que por alguna razón no encajemos en esa democracia que, como el mundo sabe, consiste en ser intolerante hacia el 49%.

Pero tampoco tiene sentido desde el lado minoritario odiar a los que dicen representar a ese 51% empoderado y abusón. El mundo real contempla una batalla eterna entre el bien y el mal. Pero en el día a día la cosa no suele ir de buenos y malos. El mal nunca viene en grandes bloques sino que trabaja disperso como la cizaña. Crece hasta en las mejores familias. Y en nuestro propio interior.

Ninguno de los diez mandamientos exige tener razón. Por el contrario, obligan a respetar incluso a los que no la tienen. Por tanto, intentemos discutir de todo sin enfadarnos, sin bloquear o cancelar a la gente por etiquetas, sin animalizar o cosificar a los grupos que parecen disentir en todo. El diablo es el que gusta de hacer divisiones tajantes entre "buenos" y "malos" . Dios nos pide que aprendamos a convivir incluso con la cizaña, amando al prójimo, o sea, amando al enemigo.

2 mar 2022

En defensa de la neutralidad



Es lo que tienen las guerras. La tentación de tomar partido es muy fuerte. Sin embargo creo que la posición de España en la presente guerra de Ucrania debería ser de absoluta neutralidad porque, una vez más, esta no es nuestra guerra. 

Gracias a nuestra neutralidad contemporánea España se libró de las dos guerras mundiales. No somos conscientes de la bendición que eso ha supuesto en nuestra historia. Sería un momento precioso para dar gracias a Dios por haber librado a España de las dos grandes guerras del siglo XX, aunque leyendo opiniones belicistas se diría que algunos lo lamentan. Al abogar por la neutralidad no defiendo ninguna tesis ingenua o pacifista. España ha sido grande cuando ha sido fiel a sus propias batallas -que son las de la Cristiandad y la Hispanidad- y no actuando de comparsa, cipayo al servicio de intereses anglos.

Dicen que Ucrania nos necesita. Así es. Los ucranianos llevan muchos años necesitándonos. Algunos parece que se enteran ahora de que hay una guerra en Ucrania. ¿Dónde estuvo la condena internacional cuando era el gobierno de Kiev el que bombardeaba Donetsk y Lugansk? De todas formas, ¿quién dice que la neutralidad supone no ayudar a las víctimas? Ayudar sí, pero con medicinas, no con cañones. Hay cariños que matan: he visto en twitter varios perfiles con el símbolo nazareno, el que se puso de moda para identificarse con los cristianos irakíes, apoyando la entrega de armas a Ucrania -o sea, animando a prolongar la guerra- como si los rusos fueran un nuevo ISIS. Sin embargo en Siria no defendían una intervención armada para proteger a los cristianos. Me extraña. 

No estoy hablando por tanto de ignorar el conflicto ni de mirar para otro lado sino de entender, sopesar y tomar distancia respecto a las razones de uno y otro bando. 

Me caía simpático Putin cuando arremetía contra "el imperio de la mentira", el de los falsos pacifistas que tienen sus manos manchadas de sangre de Yugoslavia, de Libia, de Irak, de Siria... y me alegro todavía cuando dice que nunca dejará que entren en Rusia esas ideas -las locuras del aberrosexualismo- "que contradicen la propia naturaleza humana". Ahora bien, ¿era inevitable que llevara las cosas a este punto? ¿Por qué no ha limitado su intervención a las repúblicas separatistas del este? ¿Y hasta qué grado va a llegar su acercamiento a China? Nos faltan datos. Escasean las fuentes fiables. La desinformación y manipulación en el asunto de Ucrania está superando todo lo conocido. La realidad es que Rusia y Ucrania tenían un conflicto entre hermanos. Sus vínculos históricos y culturales son enormes. Ambas son parte de la Europa eslava. ¡Si hasta ambos, Putin y Zelensky, se llaman Vladimiro! Si alguien -la OTAN o la UE -quería ayudar a la paz tendría que haber mediado y no echar más leña al fuego. 

Ojalá fuéramos neutrales. Es verdad que, de hecho, no podemos serlo porque estamos en la Alianza Atlántica, así que de entrada el papel de cipayos de los anglos ya lo tenemos. Podría ser este un buen momento para recordar cómo entramos en la OTAN y de qué nos ha servido. Pros y contras... Tampoco estaría de más reflexionar en el camino que han recorrido los rusos -no sólo Putin- después de cerrar su largo paréntesis comunista. Hay muchas buenas enseñanzas ahí y haríamos bien en aplaudirlas. No vaya a ser que obcecados por la desnazificación de moda pongamos en peligro la feliz desovietización de Rusia. 

No sabemos, en fin, ni la décima parte de lo que pasa en realidad. Pero sí que vamos conociendo día a día los intereses que mueven tanto a los denostados oligarcas rusos como a los oligarcas de Bruselas, los Soros, los Gates, etc. Y mucho nos tememos que al final quien más pueda ganar sea el partido comunista chino. Ante este panorama la neutralidad es la postura más razonable. Y además es la postura lógica porque, pase lo que pase, ya sabemos que nuestro adversario será el bando ganador.

Hoy es miércoles de ceniza. Un día perfecto para recordar que todos nosotros, tanto los individuos como los imperios, no somos mas que polvo. Que estamos en las manos de Dios. Que el bando correcto es el Suyo. Menos geopolítica y más teología de la historia.

17 feb 2022

¿Románticos carlistas?


Hace tres días, en una ocasión solemne que no quiero mencionar, haciendo el panegírico de un buen amigo y correligionario alguien dijo que era un "romántico carlista". Estoy seguro que ese recurso al típico tópico fue hecho sin malicia, como queriendo incluir uno más en la larga lista de méritos del homenajeado. Quiero aprovechar la ocasión para advertir que ese no tan inocente adjetivo puede también ser entendido como un menosprecio. Porque en el lenguaje popular decir romántico suele ser tanto como decir iluso, loco, idealista o soñador de causas perdidas. 

Como ustedes pueden suponer, no me agrada esta forma condescendiente de despacharse al Carlismo. Pero me preocupa aún más que seamos nosotros mismos, los propios carlistas, quienes nos lo hayamos creído. Bien está el reírse de uno mismo, pero no consintamos que otros caricaturicen a los nuestros.

No es ese el Carlismo que a mí me enseñaron. El Carlismo no es una escuela de soñadores sino la Comunión de los católicos prácticos. Es el ejército de aquellos que no se dedican a lamentarse o a acomodarse, sino que tratan por todos los medios de buscar soluciones a los males del mundo.  El hecho de haber perdido todas las guerras no quiere decir que no se pensara seriamente en ganarlas. El hecho de emprender batallas incómodas no quiere decir que se está loco sino que se está vivo. El hecho de no callar ante el poderoso no quiere decir que te guste ser perseguido, sino que tu sentido práctico se enfoca en el largo plazo y no tanto en la mirada corta de quienes sólo piensan en salvar el pellejo.

Los carlistas somos los herederos de los viejos realistas, y podemos ser llamados así por querer un rey bueno y, a la vez, por respetar la realidad de las cosas. Nuestro realismo, como el de Santo Tomás de Aquino, no es materialista porque incorpora a la realidad tanto lo visible como lo invisible. Ese es el quid de la cuestión: que nosotros servimos a un ideal, amamos cosas que no se ven, pero lo hacemos sirviendo a la realidad, amando una Tradición que hemos oído, hemos tocado y hemos visto.

4 feb 2022

Ridículo en el Congreso de los Diputados: el peor de los sistemas políticos tiene los días contados



¿El sistema político menos malo? ¿De verdad? La democracia, esta dictadura cada vez menos sutil que funciona aparentemente como una partitocracia pero que esconde una plutocracia criminal está empezando a ser amortizada. Dentro de poco ya no va a seguir siendo útil. Si todo sale según los planes de los globalistas y demás fanáticos ideologistas la gente está cada día más cerca de asumir el modelo chino que se basa simplemente en juntar lo peor del capitalismo con lo peor del comunismo. Un sistema en el que nunca falla el voto telemático. Un sistema en el que el gobierno nunca pierde. 

Lo que acaba de pasar en el Congreso de los Diputados es patético. El último capítulo de un circo con el que nos entretienen a la vez que nos toman por idiotas. 

Había una vez un gobierno que quería sacar adelante una ley (la reforma de la legislación laboral) pero no contaba con la mayoría suficiente porque algunos políticos de las taifas más díscolas estaban, como casi siempre, en plan aprovechategui. Sin embargo las cuentas podían salir si los dos diputados de UPN (de Navarra Suma en realidad: UPN+PP+Ciudadanos) se ponían del lado del gobierno. Para justificar esto la dirección de UPN mentía diciendo que la nueva ley les parecía estupenda. Aunque en realidad ya se sabe que había algún que otro trapicheo que luego ha salido a la luz como una reprobación al alcalde de Pamplona y algunas otras prebendas. Por su parte los del PP no decían nada porque en realidad tampoco estaban en contra de que la ley saliera adelante aunque por pura estética partidista no querían aparecer votando a favor del gobierno. Por eso animaron a los de UPN a descolgarse. Sin embargo la cosa se torció cuando los dos diputados de UPN (Adanero y Sayas) en un ejercicio de inconsecuencia democrática se olvidaron del dogma liberal que afirma que cada diputado encarna de forma inefable la soberanía nacional española. Dicen ahora que se deben a sus votantes, como si los navarros les hubieran obligado con un mandato imperativo cosa que está expresamente prohibida por la Constitución. Una prueba más de que los dogmas liberales no sirven para la realidad ni para cuando uno quiere obrar en conciencia. Para colmar el espectáculo va un diputado pepero que vota telemáticamente y dice que no sabe qué ha pasado, que el quería votar que no pero que ha votado que sí. Y resulta que ese voto es el decisivo para que las cosas salgan tal como quería el gobierno. 

Aplicando un poquito de lógica a todo este barullo las conclusiones podrían ser las siguientes: 

1. Si lo del diputado pepero ha sido un error evidente la votación debería repetirse. 

2.  Si no se puede repetir la votación quiere decir que en el Congreso, como ya en cualquier empresa, mandan las máquinas y los protocolos y no las personas. ("No, si yo te entiendo, tienes razón, pero el ordenador no me deja..." ¿no oímos esto cada vez más?)

3. Si no ha sido un error es que detrás del paripé de las votaciones hay una mafia de partidos títeres cuyos intereses están por encima de cualquier apariencia.

4. Si los diputados de UPN díscolos deben abandonar su escaño porque han desobedecido al jefe de su partido que asuman directamente los escaños los jefes de los partidos. Que voten todos telemáticamente. Así al menos nos ahorraremos la calefacción del Congreso.

3 feb 2022

¡Pobres perros!

Cartel de la dictadura perruna colocado en un parque de Villava (Navarra)


¡Pobres perros! No se imaginaban que equipararlos a los humanos iba a suponer para ellos un recorte de sus derechos animales a orinar, morder o excavar. Si yo fuera perro empezaría a dudar de si fue una buena idea la de dejarnos domesticar. 

El mandato originario que recibió Adán fue el de dar nombre primero y someter después a las bestias. La domesticación por tanto es un proceso naturalmente bueno y absolutamente "ecológico", porque está inscrito en nuestra propia naturaleza de domadores. Pero la locura y la pérdida inmoral de la razón son una pesadilla recurrente en nuestra historia. Aparecen siempre cuando se trastocan las categorías y empezamos a confundir al hombre con el animal. Cuando se bestializa al hombre institucionalizando la esclavitud, o permitiendo el canibalismo, por ejemplo. Pero también cuando se humaniza al animal fuera de las fábulas. Cuando se pretende salvar al lince antes que al niño, al huevo de aguilucho antes que al feto humano. Cuando se criminaliza la mismísima cadena trófica. Cuando se trata al perrito como a los hijos que no se quisieron tener. O cuando se deja la herencia al gato. 

Las bestias son bestias. Y los hombres son hombres. El mundo de Tolkien, o el de Walt Disney, con sus seres intermedios y sus animales parlanchines es divertido e instructivo, ciertamente, pero mucho mas confuso que el nuestro en este aspecto. Aquí no hay confusión posible salvo cuando triunfa el materialismo radical que es lo que está sucediendo ahora. Lo que está haciendo tambalear en nuestros días el sentido común, la nítida distinción entre animal y humano es el materialismo que, al prescindir del espíritu, solo considera la existencia de cuerpos mortales, o en el plano social, de ciudades que son poco más que colmenas.

¿Derechos de los animales? Sí, por supuesto. Los animales, lo mismo que las piedras, tienen un "derecho": el derecho a ser lo que son. Por eso los perros tienen "derecho" a orinar en los árboles, a ladrar y a enterrar huesos. Y por eso tienen "derecho" a ser perros o perras. ¿Qué clase de defensores de los animales son esos que niegan a los perros el "derecho" a reproducirse? ¿Cómo es posible que pasen por amigos del mejor-amigo-del-hombre aquellos que pretenden esterilizar o castrar a todos para que solamente se reproduzcan aquellos ejemplares designados para ello? ¿Sabían que según la nueva Ley de Protección de los Derechos de los Animales, queda prohibida la compra y venta de animales en las tiendas de mascotas y entre particulares?  Esto es una atrocidad contra los animales y un atropello a la libertad de las personas.  

Las ideologías progres son así, siempre mentirosas. No elevaron -por ejemplo- el promiscuo arrejuntamiento homosexual a la categoría de matrimonio para dignificar a los gays sino para rebajar los votos sagrados. Y ahora no reconocen derechos a los animales para proteger a la zoosfera, no, sino para animalizar a las personas.

26 ene 2022

Ideologitis



Estamos en manos de políticos enfermos de ideologitis. Para ellos lo que cuenta no es la realidad sino su capricho. Cualquier cosa libre o espontánea es sospechosa para sus lacayos. Cualquier cosa. Con todo hacen lo mismo. Son como vigilantes de museo, fanáticos del reglamento para quienes la contradicción carece de importancia.

Dicen por ejemplo que quieren favorecer las energías renovables pero cualquier iniciativa en ese sentido es asfixiada por su burocracia. Como se te ocurra aprovechar para leña un tronco traído por la riada tendrás problemas. Los ríos solo los pueden tocar los funcionarios del gobierno. ¡Ay de tí, iluso!, como pretendas montar una pequeña central hidroeléctrica en tu pueblo. Espera sentado. ¿Placas solares? Sí, claro, ponlas, pero prepárate para lidiar durante meses con las eléctricas como pretendas compensar lo que te sobre.

Dicen que les preocupa la España vaciada mientras se dedican a machacar a los autóctonos rurales. ¿Abrir las casas de los pueblos para dar alojamiento y desayuno? No se puede. ¿Vender mermelada en la puerta de casa, o queso, o huevos de tus cuatro gallinas a tus vecinos o a los turistas ? No puedes a no ser que instales un auténtico laboratorio en el patio trasero. Dicen que les preocupa la baja natalidad pero como tienen una ideología promuerte se ven impelidos a fomentar el aberrosexualismo estéril, la anticoncepción, el aborto y el suicidio como servicio público.

Dicen que quieren facilitar una buena inmigración pero no es fácil contratar. Y cuando se quiere dar trabajo a inmigrantes es casi peor cuando son legales. En realidad es casi imposible contratar a nadie. Porque el impuesto a la contratación ha convertido la mano de obra en un producto de lujo. Dicen que quieren facilitar el emprendimiento pero cada día imponen diez nuevos mandamientos y veinte trámites. 

Son tantas las contradicciones, se mire donde se mire, que ya no parecen contradicciones sino partes de una misma gran mentira. Cualquiera diría que los gobiernos están ahí para mentir. O que sus ideologías les obligan a ello.

Cada cosa que hacen es un golpe contra la realidad de las cosas, pero las ideologías son tan ciegas que cuando sus servidores se dan cuenta de ello no cambian su actitud sino que pretenden cambiar la realidad. De ahí ese empeño en cambiar la historia, en cambiar a los niños de los demás, en cambiar el lenguaje por decreto, en cambiar los letreros, los nombres de las calles, los mismos idiomas, la forma de pensar. Y de ahí su última locura, el metaverso: un mundo artificial, una realidad sin leyes naturales ni divinas que acabará convirtiendo en pilas de matrix a los desgraciados que sigan las consignas progres. Si logramos salvarnos de ese desastre será porque Dios habrá querido conservarnos el sentido común y los otros cinco sentidos. Y porque seremos conscientes de que sólo existe un "-ismo" aceptable: el realismo.

22 ene 2022

Cáritas intraeclesial




Cáritas está bien, ayuda a todo quisqui sin poner condiciones, sin dar explicaciones, sin pedir nada a cambio. A veces separa demasiado el pan de la verdad corriendo el riesgo de convertirse en un antitestimonio. Pero, como digo, no está mal. El problema es que falta una Cáritas intraeclesial.
  
"Mirad cómo se aman", dicen que decía la gente de los primeros cristianos. Seguro que eso mismo lo han dicho en otros muchos momentos y lugares de la Cristiandad. ¿Y ahora? ¿Dónde están ahora todas aquellas pequeñas o grandes instituciones que te hacían ver a los otros bautizados como auténticos hermanos? ¿Dónde están las hermandades, cofradías, gremios y fraternidades que facilitaban a los cristianos una auténtica vida de comunidad? Ahora, como mucho, los restos de aquella constelación son apenas reuniones periódicas para rezar. No está mal, no está mal... pero ¿es eso una comunidad? ¿Se puede hablar de amor al prójimo cuando no existe convivencia? Convivir es algo más que juntarse para rezar de vez en cuando. Si no hay una convivencia social, cultural, económica... vivencial... ¿Por qué hablamos tan a la ligera -por ejemplo- de comunidad parroquial?
 
Claro que se podrían poner - aún hoy- muchos casos de ayuda mutua entre parroquianos. Pero me temo que son en cierto modo casos residuales, obras de caridad o iniciativas esporádicas. Nada que ver con lo que fue, o con la maquinaria sistemática en que se ha convertido Cáritas. Todos tenemos muy asumido que una parroquia pueda tener su grupo de caridad pero ¿por qué ha de ser todo caridad ad-extra? Cada parroquia debería establecer -ad intra- todas esas cosas prácticas que hacen comunidad: bolsa de trabajo, apoyo escolar, vida cultural, mercadillo y trueque de objetos, ayuda en mudanzas o desplazamientos, cuidado de niños, mayores o enfermos, ocio juvenil...

Tampoco estoy descubriendo ningún mediterráneo. Venimos de los restos del naufragio de una hermosa tradición comunitaria. Está todo inventado. Pero ahora toca sacudirse la modorra con que nos envenenan a dos manos el liberal-capitalismo del dios-mercado por un lado, y el papá-estado del chiringuito ideológico por otro. Hay que aprender a ver más allá del beneficio egoísta, de la subvención, la prestación o el subsidio. Hay que hacer comunidad. Piedras vivas. 
  
Y no han de ser los sacerdotes quienes lleven a cabo esta labor. Bastante tienen ellos con los sacramentos y con lidiar con la burocracia. ¿Ya no nos acordamos de para qué fue instituido el orden de los diáconos? Lo que necesitan la Iglesia y el Mundo, aquello con lo que muchos soñamos, son grupos de laicos que, puestos a constituir núcleos de resistencia ante el tsunami social que viene, decidan armarlos en su misma parroquia.

Para eso habrá que cambiar de actitud: hay que empezar a pensar en comunidad; hay que entender bien el sentido de la palabra prójimo; hay que ordenar la caridad desde dentro hacia afuera. Habrá que renunciar al papel de ONG secundaria que nos asigna el sistema, luchar contra corriente y construir, en definitiva. Si todo eso se hace por amor a Dios y al prójimo, sobrenaturalizando el día a día, y si se dejan de lado los miedos, entonces estaremos construyendo algo grande y la gente dirá "mirad como se aman".

12 oct 2021

La Hispanidad es regional, no provincial



No, Vox, no. Las tradiciones de la España viva no son provinciales sino regionales. El hecho de que los nazionalismos y las mafias autonómicas lo pongan difícil no es motivo para renunciar a nuestra verdadera diversidad. Las provincias son un invento jacobino, afrancesado, racionalista. Están bien para organizar el correo o los bomberos pero no responden ni a nuestra historia ni a nuestra identidad. Esa pluralidad de baraja infantil provincial ya se practicó durante el franquismo para acallar las incómodas reivindicaciones regionales. Y no resultó. El nacionalismo sin escrúpulos aprovechó el vacío para erigirse en defensor de unas regiones olvidadas.

Hay que acabar con las autonomías, sí, por supuesto, estoy de acuerdo. Porque son las nuevas taifas de los políticos corruptos. Pero poco arreglaremos con pasar de 17 a 52 departamentos. Lo que hay que hacer es recuperar las regiones, con su personalidad plena. Aunque sea complicado es lo que exige la realidad de lo que somos. 

En mi caso, como navarro, podría ahorrarme este artículo porque Navarra es región y provincia a la vez. Pero como español no puedo dejar de solidarizarme con castellanos, gallegos, aragoneses y con todos aquellos españoles cuya identidad es regional, no provincial.Vamos a ver, ¿qué quería demostrar Vox al apostar por esa pluralidad artificiosa de las 50 provincias? ¿Que son más plurales 50 provincias que 17 autonomías? Pues les brindo una idea para su próxima fiesta: que pongan una caseta por cada uno de nuestros 431 partidos judiciales.

El problema no está en las regiones sino en las autonomías. Y las regiones no se desautonomizarán hasta que desterremos el perverso concepto de autonomía. Nunca las regiones fueron tan dependientes del gobierno central como ahora. Tengan en cuenta que autonomía es lo que se va dando a los hijos antes de que accedan a la independencia. Y es en esa fase cuando más evidente es la dependencia y minoría de edad del hijo. Por eso afirmo que es un error de concepto equiparar la relación con las regiones con la de los hijos que van creciendo. Las regiones no son hijas de nadie. Las regiones son antiguos estados cuyo vínculo con el conjunto de España es conyugal, indisoluble. España en este sentido no es nuestra madre sino el proyecto común que nace de la unión conyugal de las regiones, la misión que llevan a cabo todos aquellos territorios que comparten el ideal de la reconquista.

Tienen razón los asturianos. Hubo un tiempo en que Asturias era España porque no quedaba más España que Asturias. A partir de ahí España siempre ha sido el suelo que han ido civilizando y evangelizando los españoles. Desde Oviedo hasta Manila, todo es España, o Hispania, o Hispanidad.

20 sept 2021

Presente y futuro del Carlismo (Lo que más o menos dije en el Club Empel de Barcelona)



Este domingo he tenido el honor de acudir como conferenciante invitado al Club Empel de Barcelona, un reducto de la Hispanidad que es a la vez refugio amistoso, catacumba, foro de debate, fuente de formación y punto de encuentro. El título asignado (Presente y futuro del Carlismo) me permitía hablar sobre casi todo y además dió lugar al final a un interesante diálogo con preguntas del público. En realidad lo único que quedaba descartado en el enunciado era el pasado del Carlismo, o sea, esa historia admirable de 180 años de lucha en defensa de la España tradicional, ese cúmulo de ejemplos admirables que, desde luego, hubiera exigido una mayor preparación por mi parte. Además, aunque soy licenciado en historia, siempre me ha interesado más el futuro que el pasado. Digamos que siempre me ha interesado conocer el pasado para entrever mejor el futuro. 


EL PRESENTE

Lo primero que hay que decir sobre el presente es que el Carlismo existe, que está vivo. La prueba es que hoy, 19 de septiembre de 2021 aquí estamos, un grupo numeroso de personas hablando sobre el Carlismo. Ayer un grupo de carlistas, en su mayoría jóvenes subieron al mítico Montejurra. Hoy mismo otro grupo estará reunido al pie de Isusquiza, en Alava. En fin, sería largo enumerar todas las ocasiones en las que hoy en día, se reúnen habitualmente los carlistas que quedan repartidos por el mundo. 

Es evidente que somos pocos, que tenemos pocos medios y que nos faltan millonarios financieros. También es verdad -aunque eso pasa en las mejores familias- que no siempre vamos a una. Pero tenemos nuestras organizaciones, empezando por la Comunión Tradicionalista Carlista, que a pesar de su humildad es una organización muy seria. Tenemos además en nuestro entorno decenas de pequeños núcleos de resistencia, pequeños círculos o asociaciones generalmente de ámbito local, que hacen un trabajo cotidiano muy respetable. Contamos, y esto es quizás lo más importante, con familias enteras leales a la Tradición. Familias en las que aún hoy en día, el amor a nuestros principios se transmite de padres a hijos como se ha hecho siempre, sin grandes discursos, con el ejemplo, en el día a día. Y seremos pocos, pero más de lo que parece a simple vista. 

Lo mejor de todo, nuestra mejor arma para el futuro es que podemos decir con el corazón en la mano una cosa sorprendente: que tenemos razón. Esto de tener razón es a veces una carga pesada y conlleva dos graves tentaciones que hemos de conocer y rechazar. 

La primera es la de pensar que ya está todo profetizado, que ya está todo dicho y todo hecho, que ya no queda nada mas que encerrarse en la catacumba para esperar la Parusía. A lo largo de nuestra historia los carlistas hemos ido anunciando una serie de males que se han ido cumpliendo uno tras otro: la destrucción del orden tradicional, municipal, laboral, familiar, educativo, de los principios de autoridad, solidaridad, etc. El separatismo, el engordamiento del estado, la inmoralidad hecha ley, etc.

La otra tentación es la del purismo. La de engreírse por pensar que todo lo sabemos, que nadie tiene nada que enseñarnos. La de  renunciar a cualquier clase de proselitismo porque eso, al fin y al cabo, implica tener un contacto con personas "impuras" que podrían contaminarnos o ensuciar nuestro sagrado depósito. 

En fin, si somos capaces de superar estas dos tentaciones y nos esmeramos en cuidar lo que tenemos -que no es poco- estoy convencido de que el Carlismo tiene por delante un futuro bien amplio; que habrá carlistas en el futuro y que además tendrán mucho qué hacer y qué decir. 

EL FUTURO

El futuro será lo que Dios quiera. Nosotros podemos prepararnos, podemos imaginar y podemos prever consecuencias aplicando la lógica. Pero agobios los justos. No es verdad que el futuro esté en nuestra mano. Nosotros podremos hacer mucho o poco pero quien dirige la historia es la Divina Providencia. Así que tranquilidad. No es difícil intuir que vamos a vivir una fase de agonía social que irá seguida por otras de persecución, de catacumbas, de resistencia y de reconquista. Lo que no sabemos son los ritmos con los que se irán sucediendo estas distintas fases. Además, a pesar de la globalización actual es probable que las cosas no sucedan de forma uniforme en todas las regiones y países. En todas y cada una de esas fases, en la agonía, en la persecución, en la reconstrucción... habrá carlistas. De hecho no me las imagino sin carlistas. Y también me aventuro a afirmar que esos carlistas tendrán un papel significativo: como aglutinante, como intendencia ideológica o para animar, para dirigir, para servir a los demás. En todas esas fases jugarán un papel importante las familias, las organizaciones, las "guerrillas" tradicionales y también, en un plano superior, para levantar el ánimo, el espíritu religioso así como la idea de la Hispanidad como gran ideal geoestratégco. 

CONSEJOS PARA EL FUTURO

Concluyo con algunos consejos que creo que nos ayudarán a enfrentar mejor el futuro, venga como venga. 

1º. Cuida tu familia. Conviértela en un bastión físico y espiritual que sirva de refugio para todos sus miembros, para los amigos y para otras familias. 

2º. Cuida la organización, las organizaciones que sirven a la Tradición hispana, empezando por la Comunión. No es lo mismo trabajar en solitario que hacerlo en equipo. Esto último es más difícil y requiere esfuerzo y paciencia, pero merece la pena. Obedece a las autoridades, se disciplinado cuando se dicten cosas realmente importantes. 

3º. Aprende a distinguir lo fundamental de lo accesorio. No discutas por tonterías. Se tolerante con los que en las cosas centrales piensan igual que tú. Cuando pienso en esto me viene a la memoria la rivalidad entre Quevedo y Góngora en el siglo de Oro. Los dos estaban absolutamente de acuerdo en lo fundamental. Casi hasta se podría aplicar a ambos en anacronismo de llamarlos carlistas porque efectivamente ambos creían en el mismo orden de Dios - Patria- Fueros y Rey tal como lo amamos los carlistas actuales. Sin embargo ellos son el paradigma del antagonismo vital. No deja de ser curioso. No saco este ejemplo para que les imitemos en sus riñas, lógicamente, sino precisamente para que caigamos en la cuenta de que dentro de la misma Hispanidad, y del mismo Carlismo, podemos caber personas con estilos, talantes o espíritus muy diversos. 

4º. Fomentad las guerrillas, o sea, toda clase de pequeñas organizaciones espontáneas, prácticas, locales, muy pegadas al terreno, que sirvan a un ideal común, que respeten la autoridad de los que saben y la buena doctrina, pero que sepan funcionar con libertad y flexibilidad máxima. No nos ha ido nada mal la estrategia de guerrillas a lo largo de nuestra historia.

5º. Estad atentos al problema religioso pero sin obsesionarse con el mismo. Si la gente no está catequizada poco podremos hacer como políticos católicos. Por ejemplo, ¿cómo explicar el amor a la Patria a alguien que no conoce el cuarto mandamiento o, peor aún, que ni siquiera tiene un padre como Dios manda? Cualquiera de nosotros puede ayudar a la catequización, a la evangelización pura y dura a través de las instituciones de la Iglesia, pero la misión del Carlismo no es catequizar sino completar la dimensión social y política de los ya catequizados. "Dadme católicos y los haré carlistas", decía Carlos VII. Pues eso. 

6º. Defendamos la Hispanidad, con ideas, libros y conferencias y con la práctica, fomentando sin descanso toda clase de lazos entre los pueblos hispanos. 

En fin, con todo esto y con algunas otras cosas que seguramente me dejo en el tintero cumpliremos con nuestra misión, cada uno en el puesto que Dios le reserve, con humildad, cada uno según su vocación. Y ojo: sin quemarse, porque ese es otro de los peligros que amenazan al militante. Hay que trabajar con entusiasmo pero sabiendo medir las propias fuerzas. Llevando a cabo el trabajo encomendado de forma sostenible en el tiempo. Durante toda la vida si fuera preciso. Porque como ya he dicho no sabemos los tiempos, ni los ritmos. Sabemos que podría terminar mañana mismo. Pero que nuestra actitud es la de la mirada larga, la del largo plazo. Esa es nuestra especialidad, fieles a ella será como mejor sirvamos a Dios y a España. 



18 sept 2021

Preceptos humanos



Respeto que puedas pensar que las vacunas están bien porque tanto ellas como los mensajes oficiales que las respaldan te ofrecen seguridad. Pero ¿de verdad que no te chirría este titular? (El Mundo. 16 de septiembre. "A partir del próximo 15 de octubre será necesario el pasaporte Covid para poder trabajar en Italia").

EL MUNDO
@elmundoes
· 16 sept.
A partir del próximo 15 de octubre será necesario el pasaporte Covid para poder trabajar en Italia http://socy.es/o4zwa1

Hoy un amigo afirma que se ha vacunado cediendo a las presiones familiares, no por la salud sino por la paz familiar. Otro me ha reconocido que lo ha hecho no por miedo al virus sino por miedo al gobierno. ¿No será eso lo que quieren los gobiernos? ¿Un gesto de sumisión? ¿Un trámite burocrático más que les proporcione un nueva vuelta de tuerca en el modelo totalitario chino por el que han apostado?

De todas formas, que exijan el trámite de la vacuna obligatoria poderes mundanos más o menos corruptos; políticos, científicos o periodistas regados con el dinero de empresas farmacéuticas de ética dudosa, entra dentro de lo esperable. Pero que lo exijan autoridades religiosas supone entrar en el terreno pantanoso del fariseismo. Y eso me preocupa bastante más. 

Por ejemplo ¿Se puede expulsar a un joven de un seminario diocesano porque no crea necesario vacunarse? ¿Habrá que recordar que lo que hace al hombre puro o impuro no es lo que se inyecta por una aguja sino lo que sale del corazón?

Ojo con este fariseismo que amenaza a la Iglesia, a su libertad y a su misma misión: preceptos humanos como reciclar la basura, o inyectarse una vacuna están siendo elevados a la categoría de mandatos divinos. Y al mismo tiempo, claro, para llenar el vacío y ordenar el desorden, preceptos divinos como no odiar están siendo legislados chapuceramente como delitos civiles. No olviden que el verdadero revolucionario no aspira a quemar los templos sino a tener los suyos propios. 


Amar incluso a los amigos



Hay católicos tan celosos del amor a los enemigos que no reservan ni amor, ni comprensión alguna hacia sus amigos. La frase es mía pero inspirada por un cura catalán llamado Félix Sardá. Él había estudiado a conciencia las distintas especies de liberalismo y conocía la típica incoherencia de los católicos liberales, tan blandos con los herejes, tan duros con sus hermanos ultramontanos.

Los mandamientos del amor incumben a toda la humanidad ¿pero no sería deseable que fuéramos nosotros, los cristianos, sus más fieles cumplidores? ¿No deberíamos tener grabado a fuego aquel primitivo elogio del "mirad cómo se aman"? 

El sorprendente mandato de amar a los enemigos está ahí, y hay que cumplirlo. Pero me parece no tendremos enemigos de verdad a quienes amar mientras no amemos al próximo. Amar al lejano no suele generar ni problemas ni enemigos. Porque la distancia todo lo difumina.

El verdadero reto del cristiano -el más difícil- es querer el bien del vecino. Solo cuando sepas amar de verdad a aquel que ves empezarán a surgir los enemigos que no ves.

Resumiendo el asunto con un criterio cronológico (y si algún teólogo pasa por aquí y percibe alguna herejía que me lo diga, por favor). La cuestión es que tienes que amar: primero, a Dios; segundo, a tí mismo; tercero, al próximo como a tí mismo; y cuarto: a los enemigos. 

15 sept 2021

La historia no os perdona, progres



Yo no olvido que los progres que ahora inventáis una neolengua inclusiva sois los mismos progres que hace doscientos años empezasteis con el rollo liberal y machista de los derechos del hombre y del ciudadano, siempre y únicamente en masculino.

No olvido que los mismos progres que ahora os arrodilláis ridículamente con el gesto del BLM sois los nietos de los esclavistas, los segregacionistas y los luteranos del apartheid que en su momento eran lo más moderno del mundo.

No olvido que los mismos que ahora imponéis letreros en viejas lenguas pastoriles -y lo digo sin afán de ofender a nadie- sois los que no hace tanto tiempo decretábais la obligatoriedad de una sola lengua oficial normalizada en vuestras repúblicas bananeras revolucionarias.

No olvido que vosotros, los progres que os dedicáis compulsivamente a pesar el CO2 del aire y a medir la carbonilla sois los mismos que inventasteis las cadenas de montaje, el ferrocarril y los petroleros.

No olvido que vosotros, que ahora presumís de arrojar solamente bombas ecológicas y selectivas fuisteis los inventores del militarismo y la guerra total.

No olvido que vosotros, los llorones del despoblamiento rural -y del despoblamiento en general- sois los mismos que procurásteis tener a todos los "paletos" amontonados en los suburbios y los mismos que lleváis décadas dictando leyes pro-muerte.

No olvido en fin que estáis, progres, buscando una moral universal, un credo internacional, un gran imperio benéfico y que sois los mismos que habéis arrasado la Tierra con guerras nacionalistas y con una persecución constante a todo lo que ya era católico (universal).

La historia no os perdona, progres, porque deja en evidencia vuestra inconsistencia, vuestras palabras vacías y el papel mojado de vuestras bellas declaraciones. No lograréis engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. Mientras haya un estudiante de historia habrá esperanza.

13 sept 2021

¿Por qué se ocultan?



Los drones, las agencias de verificación, los fondos de inversión, los comités de expertos... Todos los tentáculos y herramientas de la dictadura progre tienen el mismo aspecto opaco que los demonios. ¿Quiénes son? ¿Hasta dónde llega su poder? ¿Qué es lo que pretenden realmente? La respuesta a estas preguntas conlleva la etiqueta de conspiranoico para cualquiera que se atreva a formularlas. 

Matar, desprestigiar, arruinar, engañar... Al fin y al cabo es lo de siempre, pero lo que resulta admirable es la capacidad de adaptación y renovación que demuestran. Su arte para lanzar la piedra y esconder la mano. Para  dirigir al rebaño sin que se sepa cómo. ¿Cómo se explica esta humildad aparente, esta discreta presencia tan alejada del orgullo extremo que ha sido siempre la tentación preferente de los poderosos? 

Dicen que el mayor éxito del Demonio es hacer creer a la gente que no existe. No es que no ansíe un reconocimiento total de sus discípulos y sus víctimas. La cuestión es que es astuto y sabe esperar. Por eso creo que progreso de sus discípulos se observa también en esto: no necesitan que se sepa que son los que mandan. Hasta hace poco los bombarderos, los periodistas comprados, los banqueros sin escrúpulos y los científicos corruptos eran más fáciles de ver. De alguna manera sabíamos cómo ponernos a salvo de sus malas artes. Sus responsables aparentes solían coincidir con los reales. Uno podía poner cara a los genocidas. Ahora viven agazapados en la sombra y no es tan fácil escapar de ellos. George Soros o Bill Gates son una excepción. Y hasta es posible que sean un señuelo para facilitar el anonimato de sus colegas. 

He dicho que todo esto es admirable, pero nunca será imitable. Nuestros reyes, profetas, santos y mártires actuaron normalmente a pecho descubierto y gustaban de dar la cara andando en la verdad, sin falsa humildad. Ciertamente los hijos de la luz no somos tan astutos. Ni falta que hace. 


11 sept 2021

Suicídate, pero antes pasa por ventanilla



Los políticos que acaban de aprobar el suicidio asistido están alarmados por el incremento de los suicidios espontáneos. Da la sensación de que no les importa que la gente se mate sino que salpique al hacerlo.

No se dan cuenta, o sí, que un suicidio premeditado, planificado y legalizado es más inhumano e inmoral que un desgraciado arrebato de desesperación. Estoy seguro de que el juicio divino será más indulgente con los segundos que con aquellos que han creado una estructura oficial aséptica e inodora para facilitar la muerte voluntaria a manos de médicos renegados.

En realidad esos políticos hacen lo mismo con todo. No les importa el sufrimiento humano. Lo que quieren es que ese sufrimiento discurra por los cauces burocráticos para alimentar su afán de dominio.

No quieren broncas conyugales espontáneas -yo tampoco-. Prefieren que la gente sufra mediante denuncias, demandas de divorcio, o problemas en la custodia de los hijos, todo ello perfectamente tasado y asépticamente registrado por el funcionariado.

El pecado, en fin, para la dictadura progre no es el acto malvado en sí sino aquel que escapa a sus estadísticas: el aborto clandestino, la economía sumergida, la enseñanza en casa, las parejas de hecho, la fe, la reyerta, el maltrato o el suicidio por arrebato. Cualquiera de esas cosas, sean buenas o malas en sí mismas -eso es lo de menos-, pueden recibir la correspondiente bendición o absolución del Estado: pero antes que pasen por la ventanilla.

9 sept 2021

Aquellos pecadores humildes



Cada uno tiene sus cruces y sus pecados. Debilidades para las que hay siempre remedio cuando se conservan la fe, la humildad y la conciencia de pecado. 

El problema es cuando se engorda el ego dotando al individuo de una libertad exagerada que aumenta el orgullo y oscurece la conciencia. Hablamos de la hipertrofia de la libertad o, lo que es lo mismo, del liberalismo.

En la sociedad tradicional o pre-liberal cada persona era tentada en uno, dos o tres pecados. Pero no en todos. Por eso existían, tal y como atestigua la literatura en el caleidoscopio de sus tipos humanos, ladrones generosos, asesinos fieles a su palabra, o tiranos piadosos. Nuestros abuelos eran cristianos y disponían de la lista de los diez mandamientos como una ayuda práctica para minimizar los daños. Como los compartimentos estancos que evitan el hundimiento de un barco, así es como funcionaban. La expresión genérica de "es una buena persona" no les decía nada. Las tablas de Moisés, la lista de los pecados capitales, las bienaventuranzas... eso sí que ayudaba a crecer y no la ñoñez difusa de "procura ser una buena persona". 

En cambio, en este tiempo parece que final de la historia, los errores se encadenan constituyendo entre los adoradores de la intocable diosa libertad extensas estructuras de pecado. Lo de "ser buena persona" es tan solo el envoltorio del caramelo porque en realidad ellos viven y quieren que vivamos como si conculcar uno tras otro los diez mandamientos hiciera aumentar nuestros derechos. 

Alguna razón tiene que haber para que los pro-muerte, por ejemplo, sean al mismo tiempo mentirosos compulsivos, para que se hayan hecho ateos, renieguen de la familia, defiendan la pornografía y relativicen los ataques a la legítima propiedad. 

Me dirán que exagero, que en el mundo real hay muchos grises. Sí, aún hay grises. Todavía se vive de inercias. Pero cada vez menos. El mal se expande. Y si antes se contentaba con anularnos a cada uno con dos o tres pecados personales ahora tiene en su mano nuestra alma entera y a tiempo completo. 

En resumen: antes, señores liberales, teníamos diez pecados para elegir. ¡Hasta en eso éramos más libres! Ahora es o todo o nada. Ser relativista consiste en pecar contra todos los mandamientos a la vez. 

6 sept 2021

La derecha teme, la izquierda odia




¿Qué es lo que mueve el mundo? ¿El amor, el odio, la razón, el progreso...? ¿Y si fuera el miedo? Al fin y al cabo ¿qué es realmente el instinto de supervivencia? ¿es amor a la propia vida o miedo a la muerte? Se trata de sentimientos tan entrelazados que resulta difícil distinguirlos. ¿Cómo separar el amor de una madre del miedo a la pérdida del hijo amado? El miedo es muy poderoso. La historia de las sucesivas civilizaciones ha dejado un rastro de miedos dibujado en los perfiles de muros, murallas, refugios, castros, torres, puertas, rejas, trincheras, graneros y pozos. El terror levantó las pirámides aztecas, el miedo a los espíritus la práctica totalidad de las construcciones del paganismo. Y si en unos casos se procuraba conjurar el miedo propio, en otros el objeto deseado era causar miedo en los demás.  

En el desarrollo de los conflictos políticos podemos tratar de analizar también desde estos presupuestos los conceptos de derecha e izquierda. Ser de derechas, en el fondo, es lo único que puedes hacer cuando te domina el miedo al avance revolucionario. El derechista ama, pero lo que hace desgraciadamente es transformar el amor en miedo. El izquierdista lo sabe perfectamente y por eso ridiculiza a la derecha presentándola como una fábrica de fobias. El hombre de derechas llega un momento en que olvida afirmar aquello que ama y, preso de sus fobias, se conforma con frenar a la izquierda. Olvida sus raíces y traiciona sus orígenes por miedo a sufrir una pérdida que imagina insoportable. Por su parte ser de izquierdas consiste en dar un paso más para transformar el miedo en odio. Por eso la izquierda siempre parece ir por delante, y por eso es el campo abonado para el resentimiento y la venganza.

El católico en cambio, es -o debiera ser- alguien que no necesita ser de derechas, ni mucho menos necesita ser de izquierdas, porque no necesita ni tener miedo ni odiar, porque en el centro de su acción política no pone el miedo y mucho menos el odio sino la confianza en Dios. Porque lo contrario del odio es el amor, pero lo contrario del miedo no es la valentía sino la confianza en Dios. 

La autodeterminación de Novell



Lo del obispo de Solsona, Xavier Novell, solo demuestra una cosa: que la autodeterminación entendida como libertad para romper votos sagrados es insostenible tanto para las comunidades políticas como para las personas. No me voy a hacer aquí eco de las circunstancias escabrosas que rodean este caso. Las noticias vuelan, especialmente las malas, así que no creo que nadie me necesite para informarse. Sí en cambio quiero aprovechar la ocasión para decir, ante todo, que rezo por él y por Cataluña. 

Creo que merece la pena reflexionar sobre el significado de la tan manoseada autodeterminación. La idea de romper unilateralmente la unidad secular de los pueblos se facilita si previamente se ha admitido la posibilidad legal del divorcio matrimonial que no es mas que la ruptura de un voto sagrado. Porque los lazos que unen a unas regiones de España con otras, más que de hermandad son vínculos conyugales. De hecho, y muy significativamente, son uniones que a lo largo de la Reconquista se personificaron a menudo en pactos matrimoniales como, sin ir más lejos, el de Isabel y Fernando. 

Así, la unidad de lo que quedaba de España en 1975 fue sentenciada a muerte con dos cargas de profundidad: la denominación de "autonomías" a las regiones, partes de un mismo cuerpo, y la introducción legal del divorcio que no es sino pura autodeterminación individual. 

Por eso, volviendo a la historia del pobre Novell, el daño que su autodeterminación personal provoca al cuerpo de la Iglesia es simétrico -y coherente- con el daño que la autodeterminación separatista pretende causar en el cuerpo de lo que queda de España. Habrá más, cosas diversas que se nos escapan  en el trasfondo de esta historia, por supuesto. Pero también cabe la reflexión que acabo de lanzar. Porque cuando uno bendice una idea de autodeterminación basada en la pura voluntad, tal como predica el liberalismo, está dinamitando la posibilidad de establecer lazos y compromisos ya sean personales o comunitarios, perpetuos o sagrados.

28 ago 2021

Consecuencias históricas




La historia de las naciones tiene unos ritmos que escapan a las luchas de partidos y a las vomitonas ideológicas. Van más allá de los intereses personales de los políticos trileros y mucho más allá del horizonte electoral que mueve a la partitocracia. Eso que los derechistas más alarmistas llaman la "gran sustitución", o sea, la invasión demográfica y cultural que están sufriendo las viejas potencias coloniales europeas está directamente relacionada con decisiones que se tomaron hace casi dos siglos.

Los pueblos tienen pecados y virtudes pero sus cielos y sus infiernos no están más allá sino aquí mismo, y suelen parecerse mucho a eso que llamamos consecuencias.

Las colonizaciones europeas, salvo honrosas excepciones, fueron depredadoras, racistas y esclavistas. Los ingleses presumían de conocer a los clásicos grecorromanos pero a la hora de la verdad se dedicaron a imitar a fenicios y vikingos.

Los colonialistas franceses por su parte, siempre haciendo las cosas más complicadas de lo que son, algo debieron errar para acabar siendo expulsados como perros de indochina, de Argelia, de Costa de Marfil... Y eso por no mencionar el infierno de Haití que dejaron en su parte maldita de La Española.

Se mire como se mire, aunque viva uno empachado de leyenda negra, la Hispanidad brilla aún más cuando se comparan sus resultados prácticos con los de las otras formas de expansión europea que conocemos. El esclavismo que practicaron los europeos modernos, por ejemplo, ni siquiera tenía que ver con la brutalidad primitiva de los paganos sino que fue un neo-esclavismo, racionalista, utilitarista y racista, o sea, dotado de un aire científico. (Por cierto: "neo-" no suele significar nuevo sino peor. Casi siempre).

Pero he hablado de consecuencias. Hechos que se acumulan para anunciarnos uno tras otro la muerte del Occidente que conocemos. Creo que lo que esta aconteciendo en Europa no responde a un malévolo plan neocomunista que quería aplastar el paraíso liberal burgués sino que se trata de las puras consecuencias de malas ideas y de malas acciones.

Malas ideas que han vaciado a las naciones europeas. Vacío literal porque han hecho perder a los europeos hasta el gusto por vivir y dar vida. Y malas acciones que han creado legiones de pueblos rencorosos.

Una de las ironías mas sangrantes es que los cabecillas del rencor se han criado todos ellos en las universidades, ejércitos y logias europeas. Desde Gandhi, hasta Bin Laden, pasando por Idi Amin. ¿Qué clase de complejo autodestructivo fue el que les enseñaron sus maestros europeos? 

En la gran historia de los imperios los hay constructores e integradores como Roma, el Austro-Húngaro, la misma Rusia o la Monarquía Católica hispánica y depredadores racistas como los demás pequeños o grandes neoimperios. Lean a María Elvira Roca. Y cuando digo constructores e integradores no quiero decir perfectos. Lo que quiero decir es que sí, que es posible y sano establecer comparaciones. Porque conforme va pasando el tiempo la gran historia pone a cada uno en su sitio.