La revolución sexual iniciada en los 60 tenía que haber llenado el mundo de niños, y cincuenta años después nos ha dejado un mundo de viejos.
Si todos hubieran hecho el amor y no la guerra vaya usted a saber dónde estaríamos ahora. Pero ya se sabe que los lemas ideológicos de la Revolución afirman lo contrario de lo que pretenden. Aquello que comenzó como adoración de los órganos genitales y la fornicación ha terminado como sucede siempre cuando se desordenan las cosas. El sexo, la unión sexual natural, se adora y se idealiza según los cánones de la pornografía, pero ya no se practica. El mundo moderno, que empezó siendo un burdel, se parece cada vez a una casa de albigenses perfectos, cátaros lunáticos que se dedican a hacer la guerra y a fornicar virtualmente con la IA. Hacer el amor a la vieja usanza queda para los ultracatólicos, los mahometanos y otros pueblos primitivos. Los maltusianos deberían estar contentos. Los cálculos mas conservadores estiman que desde 1970 han sido ejecutados en el vientre materno, en todo el mundo, unos tres mil millones de seres humanos. Mucha guerra y poco amor. Los sacrificios humanos del genocidio abortista están frenándose, porque cada vez hay menos concepciones. Pero si los sumamos a la esterilidad del aberrosexualismo, al feminismo histérico, a la adicción virtual solitaria y a la normalización de la castración anticonceptiva el resultado es exactamente el que uno podía esperar cuando san Juan Pablo II hablaba de "cultura de la muerte". Aquella revolución diabólica, la que propagó y llevó a sus últimas consecuencias el individualismo liberal, está implosionando. Lo que nos espera en las próximas décadas va a ser un desorden terrible. Pero si Dios tiene un poco más de paciencia con estas Sodoma y Gomorra saldremos adelante. En ese futuro ya no dominarán ni los prostíbulos ni los cátaros. Habrá hombres y mujeres "haciendo el amor" como Dios manda. Y seguirá habiendo problemas, pero habrá familias para afrontarlos.El blog de Javier Garisoain
@javiergarisoain
18 may 2026
11 may 2026
Los jefes de los pueblos los tiranizan
"Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos". (Mt. 20:25)
En estas palabras de Nuestro Señor se condensa toda la idea de política cristiana. Y fijaos que Jesús dice, como con optimismo: "No será así entre vosotros". Claro, él ya sabía que una cosa es el Ideal al que aspiramos y otra cosa es la pobre realidad de nuestros intentos. Pero, aún así, ¡qué importante es tener claro ese Ideal!
Dicen que en la antigua Roma los generales victoriosos salían en sus triunfos acompañados por un esclavo que les repetía "recuerda que eres mortal". Pues en todos los siglos de la cristiandad, los príncipes cristianos pasaban su vida rodeados de curas, monjes, confesores y moralistas que les repetían al oído: "Serviam". La Cristiandad era ese camino. No fue un mundo perfecto pero era un mundo que luchaba por la perfección.
Me viene a la memoria la bellísima imagen del entierro de la emperatriz Zita de Austria en 1989. Para entrar en la cripta imperial un encargado llamaba a la puerta y pregonaba todos los títulos y grandezas de la difunta. Desde dentro, un simple fraile, se negaba a abrir. Al final se permite la entrada cuando dicen, simplemente, "Zita, una pecadora". Así eran nuestros reyes. ¿Qué sería de los políticos si no tuvieran clara esa vocación de servicio? Pues ya lo estamos viendo.
Recuerdo también, por contraste, aquella entrevista que le hizo hace unos años Risto Mejide a Pedro Sánchez en la que decía "soy ateo" cinco veces seguidas. Seguramente muchos verían esa declaración como una especie de garantía de neutralidad, como si el situarse fuera del marco religioso te hiciera más capaz de servir a todo el mundo. Pero eso es un espejismo, una simple inercia de lo que fue cultura cristiana. La realidad es que cuando se reniega del Ideal cristiano lo que pasa -lo que está pasando- es que se vuelve a la casilla de salida, donde los jefes tiranizan y los grandes oprimen. No hay término medio.
Los políticos no sirven. Con honradas excepciones, pero en general no sirven en ninguno de los sentidos. Por una parte no sirven porque tenemos un sistema que premia la mediocridad. Un sistema que ha encumbrado a una casta partitocrática que siempre se interpone entre los buenos funcionarios -que los hay- y las necesidades reales de la gente. No sirven cuando hay una catástrofe, un accidente, una emergencia, una crisis. Estamos ya hartos de verlo.
Pero la cosa es más grave. El problema es que no quieren servir. Lo que quieren es tiranizar y oprimir. En su beneficio, claro. Y lo más curioso es que por acaparar el poder y la riqueza, y por no querer servir a su pueblo, acaban sirviendo a otros poderosos. Y por eso San Agustín dijo que cuando falta la justicia, o sea, cuando se pierde de vista ese ideal cristiano de servicio, los estados se convierten en bandas de malhechores.
Esto es exactamente lo que estamos viviendo, una ineptitud tan grande para resolver los problemas cotidianos, la vivienda, el agua, la demografía, la crianza de los hijos, etc. que resulta sospechosa. Llega un momento en que es evidente que no es posible que sean tan inútiles. No puede ser que sean tan torpes. Porque a la hora de enriquecerse a sí mismos parecen bastante avispados. Y porque cuando tienen que engañar a la gente a través del sistema electoral tampoco lo hacen tan mal.
Es decir, que todo parece indicar que tenemos unos gobiernos, bandas de malhechores, cuyo servicio consiste en destruir, en empobrecer. Y en el caso de España, en extender el autoodio, en someternos y humillarnos claramente a nuestros enemigos internacionales, ideológicos y económicos.
Cuando los carlistas aspiramos a la restauración de una monarquía católica, cuando decimos "Nada sin Dios", o cuando afirmamos simplemente que la confesionalidad es un bien, es porque sabemos que no es lo mismo un estado laico que uno cristiano.
4 may 2026
Vídeo9: Malminorismo y aborto
"La ciencia es unánime al afirmar que lo que se gesta en el útero materno durante los nueve meses antes del parto es no solamente un ser vivo sino además un ser humano. Ese ser humano, que según su estado de desarrollo llamamos embrión, feto, bebé, niño, adolescente, adulto o anciano, posee desde el principio y hasta el final de su vida una personalidad única e irrepetible, un adn propio, unas huellas dactilares, etc. Por tanto, lógicamente, este gobierno ha decidido que va a modificar toda la legislación vigente para que lo mismo que actualmente se persigue y condena el asesinato de un niño cinco minutos después del parto se pueda perseguir y condenar ese mismo asesinato cinco minutos antes. Y quien dice cinco minutos, dice seis, o siete, o una semana, o tres meses, o nueve meses. Y la razón es que no estamos seguros de cuál es el momento en que ese ser humano empieza a ser ser humano. Así que por asegurarnos vamos a considerar que el inicio de esa vida humana está el momento de la concepción.
Por consiguiente, a partir de ahora, estarán prohibidos los abortorios. Los médicos que se presten a la ejecución de seres humanos inocentes serán, lógicamente, juzgados y privados del título profesional correspondiente. Y en general el estado hará lo que tiene que hacer que es velar por la vida de los más débiles."
Hay muchos precedentes. La sociedad española ha aceptado sin rechistar la limitación a mil euros de los pagos en metálico; ha aceptado la criminalización de los fumadores; ha aceptado que más de la mitad de tu trabajo se esfume en impuestos; ha aceptado unas leyes de memoria que obligan a odiar a media España; aceptó sumisamente todas las locuras del confinamiento por el covid... Si hay voluntad política para acabar con el aborto provocado se acaba y punto. Pero parece que ni unos ni otros quieren acabar.
La posición más incoherente y la que hasta ahora ha impedido que se ponga fin a este genocidio es la del malminorismo conservador. La doctrina católica del mal menor dice que cuando estás obligado a elegir entre varias opciones tienes que elegir la menos mala. Pero esto no tiene nada que ver con la táctica política inmoral del malminorismo.
28 abr 2026
Video8: Política familiarista
Otra de las cosas que diferencia radicalmente la política tradicionalista de todo el panorama político actual es nuestra idea de familia como base de la organización política de la sociedad. Todo el mundo se llena la boca hablando de la familia y aún muchos repiten -aunque cada vez menos- eso de que "es la célula básica de la sociedad". Aparentemente todos están a favor de la familia, tanto los liberales como los izquierdistas. Pero la realidad es que sus políticas son antifamilia.
Los liberales desde los principios de su proceso revolucionario, y los peperos durante décadas, lo que han hecho ha sido procurar que la familia se vacíe de contenido. Todo su empeño ha sido trabajar en favor del individualismo y por la destrucción de los vínculos familiares. Empezando por la legislación divorcista, claro, que para ensalzar la libertad individual permite la ruptura de un voto sagrado, el abandono del cónyuge, la destrucción del matrimonio y el sufrimiento de los hijos. Además, como una cosa lleva a la otra, el riesgo de un posible divorcio es una de las causas que incluso conservadores muy conservadores han llegado a ver como lo más deseable que la mujer desarrolle una carrera profesional de corte masculino y que trabaje fuera de casa. Ojo, no es que pidan que la mujer pueda estar fuera si así lo desea, ese no es el problema. Todo su empeño es que la mujer trabaje fuera de casa. Todo su empeño es procurar que los ancianos estén fuera, en centros de día o en residencias. Todo su empeño es procurar que los niños estén escolarizados el mayor tiempo posible, incluso de cero a tres años. Y en cuanto a los jóvenes lo mismo: sí, en casa hasta los cuarenta, pero como en una pensión.
La izquierda hace lo mismo. Dicen que defienden lo comunitario, pero eso para ellos no es la familia. Para ellos lo comunitario es lo público, lo estatal, lo administrativo, lo que depende de los sueldos del gobierno. La típica mentalidad progre comunista dice: "no, yo no quiero cargar a mi familia el cuidado de mi persona porque me parece injusto. Yo aspiro a que me cuide la sociedad". Ya. Es decir, que le cuiden unos funcionarios que dependen del sueldo público. Yo, por el contrario, lo que no quiero es que las competencias de la familia no sean arrebatadas por el estado, no sean burocratizadas o moterarizadas. La familia, que al fin y al cabo proviene etomológicamente de "famulus", o sea, sirviente, es inseparable de la idea de servicio.
Al final, entre unos y otros, izquierdas y derechas, tienen a la familia en la peor de las situaciones. La OCDE acaba de advertir que las familias con hijos son maltratadas en España. Para unos es la última de sus prioridades. Para otros es el primero de los objetivos a batir.
Entonces, ¿qué tienen que ver la familia y la política según los carlistas? Cuando decimos que la familia es la célula básica de la sociedad, de lo que hablamos es que la primera instancia de participación ha de ser a través de la familia, no del individuo. En los partidos políticos el clásico afiliado es un hombre o mujer joven, lo que llaman un "single", que no cuenta con su familia para nada. En cambio el Carlismo siempre se ha caracterizado por organizar su militancia en torno a las familias. Por eso todos los partidos van pasando y pasarán mientras que nosotros seguiremos aquí. Porque al final de todo -y ya está pasando- sólamente habrá dos tipos de personas, los que tengan familia y los que no. Y es importante añadir que esta misma idea tradicional de familia como agente de participación política es la misma que nos lleva a la familia real. Porque nosotros no estamos suspirando por la autoridad de un solitario, un caudillo, fürer o lider supremo individual sino que estamos a favor de que el rey sea la cabeza de una familia real. Una familia que ordena y gobierna al resto de familias, que da continuidad al servicio político en el tiempo por encima de las personas.
Antiguamente la participación política se articulaba en torno al concepto de fuego, de casa. Quien tenia voz y voto no era cada individuo sino cada fuego, cada casa, cada familia. Esta es una idea radicalmente contraria al sistema liberal y moderno. Entre otras cosas porque ese voto, por cierto, podía ser ejercido por el cabeza de familia, hombre o mujer, eso no importa. Es un voto familiar, no individual.
Claro, lo difícil ahora es pensar cómo se podría ordenar la vida política en el siglo XXI con esta concepción familiarista. Lo primero es tener en la cabeza esta idea. Sólo así es como se podrá pasar del maltrato a la familia al respeto desde la administración, y también desde Hacienda.
Y lo primero es que los familiaristas dejen de apoyarse en los destructores de la familia.
13 abr 2026
Vídeo7: ¿La solución al desastre autonómico?
Podrás estar de acuerdo o no con lo que decimos los carlistas pero hay que reconocer que lo que decimos nosotros no lo dice nadie más.
En cuestión de política territorial todos los partidos políticos, todas las ideologías que circulan en esto que Juan Manuel de Prada llama "demogresca" están de acuerdo en un concepto fundacional. Todos ellos creen en la superstición de la soberanía nacional. Tanto los centralistas como los separatistas, en todos sus grados, parten de ese concepto que nació en la Revolución Francesa y que es el padre de todos los nacionalismos y la raíz del 80% de todas las guerras modernas.
A principios del siglo XIX, cuando aún no hacía falta el Carlismo, en España, en lo que entonces todavía se llamaba la Monarquía Católica, el soberano, con minúscula, era el rey. La soberanía política estaba en sus manos y era una soberanía muy limitada. Antes de acceder al trono el rey debía jurar respeto a todas las leyes de cada reino, principado, señorío, ciudad, etc. Y eso se hacia porque la idea de servir no consistía en cambiar a la gente o sus opiniones sino simplemente en ayudar a cada cuerpo social a cumplir con sus fines. El Rey era el responsable del gobierno, sí, en persona o a través de sus virreyes y sus corregidores, pero estaba obligado a gobernar junto con los consejos y oyendo a los legítimos representantes de cada territorio.
Además, la palabra soberanía se utilizaba poco porque todos entendían que el auténtico Soberano, con mayúsculas, es Dios. Y eso quiere decir que ningún rey, por muy poderoso que fuera, tenía derecho a ignorar la ley natural o a actuar sin moral. Esa moderna razón de estado, entendida como "licencia para matar" o para cometer cualquier inmoralidad al servicio del príncipe o de la soberanía nacional era inaceptable para nuestros bisabuelos.
Aun se podría hablar de otro tipo de soberanía, que es la soberanía social, y que consiste en el derecho que tienen los pueblos a decidir sobre sus cosas, sobre qué impuestos tienen que pagar o sobre hasta dónde se pueden tolerar injerencias de entidades superiores.
Y cuando los carlistas hablamos de fueros -leyes justas- o de soberanía social, o de principio de subsidiaridad, no estamos pensando únicamente en las relaciones entre el estado y sus regiones. No. Estamos pensando en una escalera de afectos y de cuerpos naturales territoriales que nacen en la familia, siguen en el municipio, pasan a la comarca o al reino y terminan en la unidad de todos aquellos que sirven al mismo Dios y al mismo Rey. No se puede presumir de libertades si cada región se convierte en un nuevo centralismo que ignora las libertades municipales. O si los ayuntamientos ignoran las libertades de las familias.
El sistema autonómico del régimen del 78 es un desastre. Es una estructura de saqueo y de control social que ha destrozado esa escala y que sin renunciar al centralismo de la soberanía nacional de la Españita liberal peninsular se dedica a ofrecer trozos de soberanía a los partidos políticos regionales. Esto es lo que se ha llamado sistema de las autonomías. ¿Y qué es la autonomía? Autonomía es lo que se va dando poco a poco a los hijos hasta que llega un momento en que se independizan. El sistema de las autonomías nació para eso, como un cambalache entre los partidos estatalistas y los separatistas de forma que el sueño de los políticos regionales es llegar a tener su propia soberanía nacional-regional. Y mientras tanto después de haber pasado de un centralismo a 17 centralismos sigue el saqueo y sigue el control.
No. La solución al separatismo y al desastre pro-separatista de las autonomías, no es, como propone Vox, o como hizo el franquismo, volver a ese liberalismo rancio, jacobino, que se inventó las provincias, al estilo de los departamentos franceses, como sistema racional de control. La solución pasa por reconocer y respetar la realidad, y por amar nuestra identidad y por honrar nuestra historia. España no se constituyó en 1978. España se forjó en un proceso muy largo y muy lento y muy sabio. Fue un proceso federativo, no uniformista, en el que la base común era, como he dicho más arriba, el servicio a Dios y a un mismo Rey.
En fin. Si todo esto que estoy diciendo te parece razonable igual es que eres un poco carlista y no lo sabes. Así que te animo a seguir investigando.
Gracias por llegar hasta aquí y hasta la próxima.
1 abr 2026
Trasplantes: el fin no justifica los medios
La Organización Nacional de Trasplantes ha manifestado su preocupación sobre las noticias, rumores y dicen que bulos que se han generado en torno al caso del asesinato legal de la joven Noelia Castillo. Es una cuestión grave porque la donación tiene que basarse en la confianza y el simple rumor de que podría haber médicos con conflictos de intereses o incluso presionando de alguna forma para seguir adelante con la eutanasia "por estar comprometidos los órganos" es evidente que deteriora enormemente la confianza en la limpieza del sistema de trasplantes.
30 mar 2026
Vídeo6: Te espero el 2 de mayo en El Escorial (con video)
CIRCULAR A AFILIADOS Y SIMPATIZANTES
2. ¿Qué tareas pendientes debería acometer la Comunión en los próximos años?
PROGRAMA:
12:30 Saludo y recepción
Aperitivo en la terraza del hotel Los Lanceros c/Calvario, 47 - S. Lorenzo de El Escorial
13:00 Acto público
14:30 Comida de hermandad
Reserva en carlistas@carlistas.es y 913994438 . Precio: 30€
Imprescindible reserva y pago previo en cuenta: ES89 2100 2146 1802 0018 7257
Indicando nombre y la palabra “Escorial”.
19:00 Santa Misa en la basílica del Monasterio
29 mar 2026
Noelia Castillo: un antes y un después
Noelia Castillo ha sido una victima de la eutanasia. Esto es verdad, pero no es toda la verdad.El caso de Noelia es un antes y un después. Porque es un compendio de todos los errores y de todos los horrores de la modernidad y del régimen del 78. Es en primer lugar una víctima del laicismo y la descristianización, de un mundo que se ha construido sin Dios y que, como dijo San Juan Pablo II, es un mundo contra el hombre. Un mundo que no tolera el dolor y que no es capaz de ofrecer la menor esperanza. Es una víctima del divorcio, de una sociedad que decidió que, en nombre de la diosa libertad, estaba bien romper un voto sagrado lo que ha provocado el infinito dolor de familias rotas e hijos traumados. Es una víctima de las políticas antifamilia, del desprecio a la patria potestad y de la creación de centros de acogida que no funcionan bien. Es una víctima de la revolución sexual, de la hipersexualizacion de la juventud, del feminismo hembrista y de la corrupción de la feminidad con la que son cosificadas y sufren especialmente las jóvenes. Es una víctima de un sistema educativo nefasto, que no prepara a los jóvenes para afrontar las dificultades de la vida y que fomenta el materialismo, el placer y el bienestar por encima de cualquier sentido trascendente. Es una víctima también del desorden migratorio y del incremento de la inseguridad. Es una víctima de un sistema sanitario perverso que pone a los médicos al servicio de la cultura de la muerte, que los convierte en sicarios oficiales, en verdugos, en sacerdotes de unos ritos satánicos. Un sistema con el que los centros de salud han dejado de ser espacios seguros. Un sistema en el que, en vez de expulsar a los médicos inmorales, se hacen listas de médicos objetores decentes. Es una víctima, en fin, de la partitocracia corrupta, en la que se aprueban leyes inmorales, impulsadas por ideologías diabólicas en la sombra, a cambio de puestos, cargos y privilegios para la casta. Este caso debiera ser un antes y un después. Digamos basta. Acabemos de una vez por todas con esta tiranía del relativismo. La constitución era esto. La democracia liberal era esto. La modernidad era esto. Ni un día más sin comprometerse en la lucha contra este horror. Cada uno que ocupe su puesto, según su vocación, al servicio del bien, que hoy, aquí y ahora no es otro que la restauración de la España tradicional, la España católica. La España de siempre.
24 mar 2026
Vídeo5: Lo pagaremos
Un año más se acerca el 25 de marzo, festividad de la Encarnación del Señor, día del niño por nacer. Un día muy apropiado para hacer un parón, tomar perspectiva y darse cuenta de que esto no puede terminar bien. Estamos inmersos en lo que San Juan Pablo II llamaba la cultura de la muerte.
Aparentemente la vida sigue con cierta normalidad, las noticias se suceden una tras otra y nos sobresaltan más o menos pero sin afectarnos demasiado. Mientras haya salud, no nos caiga un misil encima, o no nos ocupen la casa cualquiera diría que vivimos como puros espectadores de un carrusel en el que todo tiene sus ciclos: la guerra y la paz, la crisis y la bonanza, la izquierda y la derecha. Sin embargo hay algo muy siniestro detrás del mundo moderno. Según la OMS se ejecutan en el mundo, cada año, 73 millones de abortos provocados. La dignidad de la vida humana carece de valor intrínseco. Depende de algo tan frágil como la pura voluntad. Deja de existir cuando un ser humano es no-deseado. 73 millones de niños no-deseados.
Y además está la eutanasia, el suicidio asistido, la eliminación de otras vidas declaradas indignas por el sistema, vidas no-deseadas. Y por si fuera poco el agravio comparativo del animalismo enfermo: romper un huevo de águila real supone cárcel, multa, inhabilitación y pago de indemnizaciones. Matar un feto humano es un derecho garantizado.
En medio de este horror, este baño de sangre provocado por los sacrificios rituales de una especie de falsa religión satanista que odia a los niños, a los ancianos y a los enfermos, tenemos que pararnos a pensar un poco. Y si pensamos un poco veremos que, todos aquellos que de alguna manera conformamos lo que se podría llamar "movimiento pro-vida" hemos cometido varios errores:
1º. Hemos trivializado el problema como si fuera un simple problema de ignorancia o asistencial. Demasiadas manifestaciones festivas y con globitos y poca contundencia. Demasiados debates dedicados a explicar que la hierba es verde y que matar a un ser humano inocente está mal. No hemos creído a quienes nos advertían del avance de una agenda política pro-muerte. Una estrategia que empezó pidiendo la despenalización en algunos casos y que ha terminado prácticamente reclamando el derecho al infanticidio descarado. Claro que hay que hacer un trabajo educativo. Por supuesto que está bien asistir a las víctimas. Pero el problema no es la atención de personas ignorantes o descarriadas. El problema que surgió en 1985 es político, porque consiste en la aprobación de unas leyes diabólicas que han permitido la apertura de negocios para asesinar a gente no-deseada. Esa es la clave: personas no-deseadas.
2º. Hemos dejado que la derecha instrumentalice el movimiento pro-vida. Y lo ha hecho a su estilo, cobardemente, siempre siguiendo los pasos marcados por la izquierda. Consolidando de hecho con sus gobiernos todos y cada uno de los pasos degenerados de los radicales pro-muerte. A cada nuevo órdago de la izquierda la derecha no ha respondido manteniendo la posición previa sino cambiando su programa, contentándose siempre con ser un poquito más moderada. Un poquito menos criminal. Cuando la izquierda pidió despenalización, la derecha dijo que sólo en algunos supuestos. Cuando la izquierda amplió los supuestos la derecha acabó dándolos por buenos. Cuando la izquierda empezó a hablar de derecho al aborto la derecha dijo que vale pero que antes había que escuchar el latido fetal. El malminorismo pepero nos ha engañado, ha utilizado la buena voluntad de los pro-vida. Nunca ha tomado medidas y nunca ha sido capaz de reducir el genocidio.
3º. En tercer lugar, hemos permitido que los médicos escurran el bulto. Todos los códigos deontológicos han sido dinamitados. En lugar de expulsar de su seno a los inmorales los colegios de médicos se han dedicado a mendigar un miserable derecho a la objeción de conciencia. El resultado es que hoy entras a un hospital buscando ser curado y ves que en una habitación están liquidando a un anciano; en un quirófano matando a un feto; y en otro amputando a un hombre para reasignarle una nueva identidad. Los centros sanitarios han dejado de ser espacios seguros. ¿Qué tiene que ver la cultura de la muerte con la salud o la sanidad? Más les valdría haber creado un cuerpo estatal de verdugos, dependiente del ministerio del interior, con licencia para matar. Así sabríamos a qué atenernos.
El 25 de marzo es un día para la reflexión y la rebelión. La vida humana no depende de su utilidad, ni de que sea más o menos deseada. Desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural, merece respeto y protección. Y cuando un gobierno no es capaz de proteger a los más débiles se hace inútil, y tiránico. El asesinato en masa de los inocentes clama al cielo. El un crimen tremendo que pide justicia. Y lo hemos de pagar.
CARLISTAS.ES - SEMANA 12/2026
16 mar 2026
Vídeo4: En qué consiste la neutralidad carlista
Vaya usted a saber qué es lo que está pasando en Oriente, o en Tierra Santa, o en Ucrania o lo que estarán tramando en todas las cloacas de todos los sistemas. Dicen que la primera víctima de la guerra es la verdad. Oímos que en Irán el gobierno ha masacrado a miles de opositores y clamamos contra los ayatolas, nos dicen que Israel ha bombardeado una escuela iraní y maldecimos a los sionistas, llega la triste noticia del asesinato de un párroco libanés y lloramos con la comunidad maronita. Lo que resulta más difícil de juzgar es el conjunto. Porque los árboles nos impiden ver el bosque. Porque no sabemos. Porque nos faltan datos o, mejor dicho, nos sobran datos para llegar a la esencia y poder decir con seguridad qué es lo que está pasando.
En este contexto internacional es difícil hilar fino. Pero hay que hilar fino. Es absurdo ese empeño en que tomemos partido pero hay intereses poderosos que nos empujan constantemente a ello. Si estás contra la occidentalización de Ucrania eres pro-Putin. Si estás contra el fanatismo de la guardia revolucionaria iraní eres entonces pro-Netanyahu. Pero no. No es necesario tomar partido en todas las guerras. Lo de Ucrania, por ejemplo, había un problema entre Vladimir y Volodomir (¡que los dos se llaman Vladimiro! ¿y saben qué significa Vlad-Mir?: "el que gobierna la paz"). ¿Por qué la comunidad internacional no les forzó a sentarse a negociar en lugar de echar leña al fuego? No, no siempre hay que tomar partido.
¿Quiere eso decir que estamos con el populismo buenista del NO A LA GUERRA? No. Quien conozca un poco la historia del Carlismo y las gestas de nuestros auténticos "ejércitos populares" en los siglos XIX y XX vería poco coherente si nos sumáramos a ese pancartismo hippie. Guerra no, o sí, depende. Porque lo cierto es que existen o pudieran existir guerras justas, causas por las que sea lícito en un momento dado tomar las armas. El tema de la guerra justa y sus condiciones es un asunto bien estudiado por teólogos y moralistas. No vamos a inventar nosotros nada nuevo. Lo que sí sabemos que no existe, o que es profundamente inmoral, es la llamada guerra preventiva.
Tenemos unos aliados, unos compromisos internacionales, unas obligaciones con nuestros socios de la OTAN, nos dicen. ¿Y por qué tenemos esos aliados? ¿Desde cuándo los tenemos? ¿Quién decidió esas alianzas? ¿El general Franco en 1953? El famoso referendum de la OTAN de Felipe González ganó por los pelos. En 1986, de todo el censo electoral, sólamente votó SÍ a la OTAN el 33,8% del censo. Y además lo hizo con condiciones. La integración militar plena en la OTAN llegó de la mano de Aznar, sin consulta alguna, en 1997, y dejó claro el respeto de los partidos a sus propios referendums. Ahora mismo tenemos 1.700 soldados, y barcos, y aviones a miles de kilómetros ¿defendiendo qué?
Cuando escuchan nuestro punto de vista algunos podrían pensar que tenemos una posición soberanista. Ese concepto de soberanía es bastante problemático desde el punto de vista tradicional. Por supuesto que no defendemos el concepto de soberanía nacional al estilo moderno. Sin embargo, si lo que queremos decir es independencia, entonces sí. Nosotros pensamos de hecho que la guerra de la Independencia todavía no ha terminado. Empezó en el siglo XVIII con los afrancesados, siguió en el XIX contra los britanizados, luego en el XX contra los estadounidensizados y ahora mismo, de lo que se tiene que liberar España, es del yugo anglo-sionista. Esto no va de aliados ni de socios. Va de neocolonialismo. España actualmente es una colonia. Nuestro ejército tiene armas y aviones con una dependencia tecnológica y logística total de Estados Unidos y de Israel. Eso no es ni independencia ni soberanía.
Aunque la historia nos haya pintado como unos talibanes la realidad es que los carlistas somos gente pacífica. Conocemos, y lo sabemos por experiencia, que no hay nada peor que una guerra. Por eso el objetivo número uno de un buen gobierno español sería liberarse de cualquier atadura que limite nuestra independencia y soberanía. Después vendría profundizar en la amistad y la colaboración con Portugal. Y después todo lo que tenga que ver con tender puentes de todo tipo con los países que conforman la Hispanidad. Ni OTAN, ni Unión Europea. Ya tenemos experiencia sobrada para saber que eso no ha sido un buen negocio para España. A partir de ahí el papel de España, y Portugal, y toda la Hispanidad, debiera ser el de mantener relaciones de amistad con todos los países del mundo, con un especial cuidado a los cristianos perseguidos, y tratando de ayudar o mediar en la resolución de conflictos.
En definitiva, nuestra idea de neutralidad no es neutralidad a la Suiza. No es debilidad. Es la posición de quien tiene unos principios claros y eso le permite hilar fino, ser independiente, pensar por su cuenta y no tomar partido cuando no sea estrictamente necesario.
7 mar 2026
Video3: Política sin literatura
La política lleva al menos doscientos años fuera de quicio. Entendida en el mejor de los sentidos como una elevada forma de caridad, como un servicio al bien común, siempre estuvo sometida, como todas las realidades humanas, a los vaivenes del pecado y de la imperfección, de la ambición, la corrupción y el ansia de poder. Pero la tentación de crecer para invadirlo todo es relativamente reciente.
Uno de los mundos que ocupa ilegítimamente es el de la cultura y las emociones. Hasta el punto de que resulta difícil imaginar un movimiento político moderno sin su propia literatura. La política de las ideologías nació en la Ilustración y el enciclopedismo confundiendo letras con derecho. Rousseau, Voltaire, los románticos, Byron, Larra... Los peores políticos de la historia han sido literatos o artistas frustrados como Marx, o como Hitler. Todo en la modernidad política aparece revestido de un aura literaria, desde las cursilerías de Podemos hasta el estilo de la Falange.
La manipulación emotivista, que antiguamente estaba recluida y apenas asomaba en las arengas bélicas, se pasea hoy entre nosotros revestida con las ropas brillantes del marketing y la psicología de masas. ¿Cómo le haremos frente?
La Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española acaba de publicar una nota doctrinal sobre el papel de las emociones en la vida de fe. En ella los obispos hablan del peligro pastoral de descompensar el ámbito emocional cayendo en el sentimentalismo y descuidando los aspectos más racionales de la fe. Pues resulta que este toque de atención, escrito para encauzar la pastoral religiosa, sirve también, mire usted por dónde, para ordenar este mundo tan loco de la política ideologizada.
La política, como venimos diciendo, lleva tiempo moviéndose en parámetros de emotivismo: el marketing electoral, las consignas, el nacionalismo, la libertad guiando al pueblo... El sistema electoral de la partitocracia no busca lectores de programa sino votantes compulsivos e irracionales.
¿Y qué pasa con la épica, me dirán? ¿No es acaso el Carlismo, como todas las gestas de la historia de España, un objeto literario de primera magnitud? Sí. Pero en esto el orden es importante.
Está muy bien que haya épica, pero eso viene después de los hechos. No antes. Primero la batalla, luego la crónica. El buen orden de las cosas es: primero haga usted lo que haya que hacer, que luego ya vendrán los romances. Don Pelayo, el Cid, Blas de Lezo, Zumalacárregui o los requetés han tenido y tendrán sus cantores pero antes tuvieron sus acciones, su entrega, su heroísmo, su servicio.
En 1947 un grupo de excombatientes carlistas peregrinó a Roma. Al ser presentados en audiencia ante Pío XII dicen que dijo el santo padre: "Ah, los requetés, los católicos prácticos".
¡Qué importante es entender este equilibrio! Los políticos nos enfrentamos constantemente a dos tentaciones. La primera es el purismo, el creer que lo único que importa es tener razón. Y eso nos hace duros, estériles... y poco prácticos. La segunda es el romanticismo, el sentimentalismo, que nos hace blandos, inútiles... y también poco prácticos.
El emotivismo produce grandes discursos, arengas dignas de ser enmarcadas, y luego se desvanece al choque de la realidad. Este es mi llamamiento y mi discurso de hoy, con el que no quiero llegar ni a la cabeza ni a las tripas, sino al corazón. Si te interesa el servicio político haz todo lo posible por dejarlo en su lugar. La academia en su sitio, la literatura al final y en medio, en el campo del deber y la acción, la política. Porque nuestro espacio no es el de podemos, sino el de debemos.
28 feb 2026
ENTREVISTA RESUMEN DE FEBRERO 2026 EN AHORAINFORMACION.ES
TEMAS QUE TRATAMOS EN ESTA ENTREVISTA RESUMEN DE FEBRERO:
- LA CUTREZ "LATINA" DE BAD BUNNY VS LA HISPANIDAD
- LA LOCURA ANIMALISTA DE LOS THERIANS
- EL 23F Y LOS DISCURSOS MÁS CAROS DE LA HISTORIA
- EL DESASTRE DE MERCOSUR Y NUESTRA SOBERANÍA ALIMENTARIA
- LO QUE DICE EL PAÍS QUE HA DICHO EL PAPA SOBRE LA ULTRADERECHA
- NUESTRA CRÍTICA A LOS OBISPOS
- POR QUÉ NO SOMOS DE ULTRADERECHA
- NUESTRA CRÍTICA AL SISTEMA DE PARTIDOS
- POR QUÉ LOS CARLISTAS SOMOS COMUNION Y NO PARTIDO
- AVANCE DE AGENDA CARLISTA 2026
TEMAS QUE TRATAMOS EN ESTA ENTREVISTA RESUMEN DE FEBRERO:
- LA CUTREZ "LATINA" DE BAD BUNNY VS LA HISPANIDAD
- LA LOCURA ANIMALISTA DE LOS THERIANS
- EL 23F Y LOS DISCURSOS MÁS CAROS DE LA HISTORIA
- EL DESASTRE DE MERCOSUR Y NUESTRA SOBERANÍA ALIMENTARIA
- LO QUE DICE EL PAÍS QUE HA DICHO EL PAPA SOBRE LA ULTRADERECHA
- NUESTRA CRÍTICA A LOS OBISPOS
- POR QUÉ NO SOMOS DE ULTRADERECHA
- NUESTRA CRÍTICA AL SISTEMA DE PARTIDOS
- POR QUÉ LOS CARLISTAS SOMOS COMUNION Y NO PARTIDO
- AVANCE DE AGENDA CARLISTA 2026
27 feb 2026
Video2: La peste de los partidos
¿Qué tienen en común el franquismo, la China actual, los USA, el castrismo cubano, el nazismo, el PSOE, Bildu y VOX? Que todos ellos han basado o basan su acción política y, lo que es peor, su ideal político, en esas estructuras sectarias, auténticas bandas de pirados o ladrones que son los partidos. Estructuras mafiosas gracias a cuyas artes por un lado nos trocean -nos parten- y por otro nos controlan los poderes ideológicos y extranjeros. Maquinarias inventadas para anular a la sociedad y a los cuerpos sociales naturales, para usurpar sus funciones y erigirse en sus portavoces-manipuladores.
Los partidos son malos no sólo porque sean creaciones humanas formadas por humanos. Es peor que eso. El problema no es sólo que los partidos estén formados por humanos imperfectos, lo peor es que además de eso son estructuras que lo que hacen es alentar la imperfección, la ambición, la desconfianza, el servilismo y la corrupción.
¿Y cómo sería un mundo sin partidos? Ese es el reto que tenemos por delante: construir una política sin partidos. Parece difícil, pero es posible porque de hecho ya ha sido posible. La prueba es que los partidos políticos, tal como los conocemos, no tienen más de 200 años.
En la política se puede tomar partido y hay que tomarlo ante los problemas que vayan viniendo, pero eso de institucionalizar y blindar una toma de partido de forma que a partir de ahí se constituya una especie de banda para la conquista del poder es algo que nos retrotrae a los episodios de guerras de banderías nobiliarias.
Lo que merece ser institucionalizado no son los grupos ideológicos o de ambición de poder sino todos y cada uno de los sectores del cuerpo social. Cada parte de la sociedad, colectivo, comunidad, gremio, sindicato, interés, etc. debería tener sus representantes, libres, libremente elegidos desde la base, que sean capaces de responder ante los suyos y de poder reclamar ante la autoridad. Las cortes regionales, por su parte, podrían perfectamente constituirse sin partidos desde la representación municipal, de abajo hacia arriba.
En un sistema tradicional sería fundamental distinguir entre gobierno y representación. Soberanía política y soberanía social. Los representantes han de ser libres y tener fuerza para votar impuestos, presentar proyectos y negociar lo que haga falta. Por su parte el rey y sus representantes, su gobierno, formado por funcionarios sin partido, han de poder trabajar sirviendo al bien común, sin presiones de partido, es decir, sin presiones ideológicas o de intereses extranjeros. Ningún sistema es perfecto pero este esquema sería mil veces mejor que lo que tenemos.
Entonces ¿hay vida más allá de los partidos?... Hemos caído en la trampa de pensar que si no hay partidos no hay democracia entendida como respeto al pueblo; o que sin partidos no se puede ni siquiera gobernar un país. Estamos tan metidos en el sistema de partidos que cuesta imaginar algo alternativo. Algunos creen que la única alternativa posible a la partitocracia es la dictadura totalitaria. Por eso dicen que es el mejor de los sistemas posibles. Pero no es así. La monarquía tradicional que durante siglos funcionó en España y que reivindicamos los carlistas no era para nada un sistema dictatorial. Y tampoco se basaba en partidos institucionalizados. Poner al día aquel ideal de monarquía católica, he aquí un reto apasionante. Una salida y una esperanza cierta para salir de la decandencia. Lo que cada vez está más claro es que España no se librará de la peste partitocrática con más partidos. Las cosas empezarán a arreglarse cuando entendamos que los partidos son un invento del sistema para tenernos entretenidos mientras son otros los que mandan de verdad.
Ojalá llegue el día en que se realice ese viejo lema carlista de "todos unidos, no partidos".
25 feb 2026
Vídeo1: Miedo y deshumanización
Así es como nos quieren, atemorizados, acobardados, cada vez menos humanos, más robotizados. Si queremos hacer frente al mundo de las ideologías lo primero es darse cuenta de esto:
17 feb 2026
Realismo versus ideologías
7 feb 2026
¿Cómo acabar con la partitocracia?
6 ene 2026
En el día de la Monarquía Tradicional: ojalá tuviéramos "un rey medieval"
Con todo respeto, me sorprende mucho que todavía algunos estéis tratando de rey a don Felipe o mostrando decepción por su comportamiento y complicidad con la mafia que lleva 50 años saqueando España.
La falsa monarquía constitucional es un invento que creó el liberalismo para dar una apariencia de respetabilidad al sistema. Nada más.
Un rey es otra cosa. Un rey que no rige no se puede llamar rey.
Don Juan Carlos recibió del general Franco todos los poderes y en vez de usarlos para ser un rey de verdad se los entregó a la mafia de los partidos, es decir, a las ideologías y a los intereses extranjeros. Luego se dedicó a hacer de florero, a su ocio y a sus negocios.
Su hijo don Felipe es aún peor porque nunca ha disimulado. No ha sido perjuro porque nunca ha jurado. En toda la historia de España es la única persona que ha asumido el título de rey sin una mínima ceremonia religiosa. Es normal que reciba premios de la masonería.
En fin, por todo esto es por lo que digo que no os entiendo cuando decís que os ha defraudado. A mí no me ha defraudado. Es todo tal como me lo imaginé. O, mejor dicho, tal como los viejos carlistas me dijeron que sería.
Nos dicen los defensores de la partitocracia que lo que soñamos los carlistas les suena a "rey medieval". Ojalá tuviéramos un rey medieval. Una monarquía templada y limitada de forma efectiva por la sociedad, por las Cortes, por los cuerpos sociales naturales. Esa es la monarquía tradicional que defendemos los carlistas. La que se mantuvo en las Españas también durante la dinastía de los Austrias, con sus consejos, sus instituciones y con maravillas como la llamada escuela de Salamanca que explicó perfectamente cuál es el papel del rey.
26 oct 2025
Romanos, godos y moros
Se extrañaba el otro día uno de que en los viejos libros de texto de historia los romanos "vinieran", los visigodos "se establecieran" y los árabes nos "invadieran".
Desde mi punto de vista la explicación es muy sencilla. Los antiguos romanos son los padres de nuestra identidad. Ellos nos dieron forma y nombre. Tardaron dos siglos en dominar la Península porque aquello, más que conquista, fue construcción. La cosa se complica cuando hay cien tribus sin unidad, sin ciudades y sin calzadas.
Los visigodos "se establecieron" porque entraron en la Península el año 415 por encargo del emperador Honorio, como colaboradores de las autoridades hispanorromanas. Además al final nos acabamos entendiendo y se asimilaron.
En cambio con los musulmanes nunca hubo arreglo posible. La identidad y el proyecto político hispanorromano no es compatible con el Islam. La lucha duró siglos y el 2 de enero de 1492 fue una alegría inmensa. De hecho son tan incompatibles ambos proyectos que mientras romanos y godos llamaron a esto "Hispania" los musulmanes lo llaman "Al-Andalus".
Lo más franquista: el BOE
Yo: Pedro, el más dañino y apestoso "elemento franquista" es el BOE, fundado el 2 de noviembre de 1936 en Burgos. Estás a tiempo de celebrar su 80 aniversario. Pero no lo eliminarás porque representa esa parte estatalista y partitocrática que os encanta del franquismo. Justo la parte por la que los carlistas fuimos antifranquistas cuando había que serlo.
Boomerfobia
El patrimonio de los más jóvenes ha caído un 75% en los últimos veinte años. La degradación del sistema social y económico es evidente. La clase media se pauperiza. Los jóvenes de ahora viven -en general- peor que sus padres, más endeudados, con trabajos precarios y con grandes dificultades para acceder a la vivienda o fundar una familia como Dios manda. Es el caldo de cultivo perfecto para que surjan consignas como esta: "La generación boomer está impidiendo la prosperidad de los jóvenes".
Cualquiera que se pare a pensar un segundo, entiende que esa afirmación es una simpleza y el típico argumento revolucionario que se lo pone a huevo a los manipuladores. ¡Qué más quieren los poderosos que tener una masa juvenil rabiosa contra sus padres! ¡Carne de cañón! Así desmontó el liberalismo romántico la sociedad tradicional, así crecieron los totalitarismos, y así se llevaron a cabo las guerras mundiales.
Esto no va de generaciones sino de degeneración. La gente de mi generación (1969) está, mayoritariamente, corroída por las ideologías, no lo negaré. Pero la siguiente también. Y la anterior. Y la siguiente. Las culpas están muy repartidas porque hay males muy profundos que tienen ya muchos siglos. El problema no es haber nacido en una fecha determinada sino no tener el coraje de ir a la raíz. Las filosofías averiadas producen sociedades injustas. Contra quienes hay que arremeter es contra los ideólogos, tengan la edad que tengan. Ni Soros, ni Sánchez, son boomers. Por poner un ejemplo. Por favor, hilemos más fino




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