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23 jun 2023

Autodeterminación y exopercepción


Ya está bien de tanta tontería. Un día tras otro la locura colectiva de la moda woke se extiende como un virus afectando a la masa digital como si de una nueva caza de brujas se tratara. Hay que parar esto como sea y mandar a la basura de una vez por todas una ideología que riza el rizo del voluntarismo más cabezón. 

Empezaron con la autoayuda americanista diciendo que si el poder de la mente, que podíamos ganar un millón si nos lo proponíamos, que el tener una vida próspera y confortable estaba en nuestra pura fuerza de voluntad. Que tú si que puedes. Que basta con proponérselo. Que nosotres Podemos...  De ahí se pasó, no se sabe como, al endiosamiento del capricho y al dogma de la autopercepción. Y ahora resulta que si te encuentras con un maromo con el culo tatuado a rayas tienes que tratarle de señora cebra. 

Nos hemos pasado décadas explicando a los separatistas que no, que una cosa es cuánto de vasco se sienta uno cada mañana o cuando se mira al espejo, y que otra cosa es la realidad, que si te apellidas Monteiro y vienes de Lugo no eres vasco ni por el forro. Y sin embargo la autodeterminación ya es legal en España. Han empezado por lo más difícil, la autodeterminación de sexo, ¿por qué no habrían de venir luego las fáciles como el cambio de nación, de edad o de titulación? 

Puestos a jugar al juego del relativismo y las autopercepciones, o jugamos todos o pinchamos el balón. Hay que reivindicar la exopercepción. O sea, el derecho a percibir y expresar con libertad lo que pasa delante de nuestros ojos. Si yo digo que eres un hombre y tú me dices que eso te ofende porque tú te autopercibes hembra aunque parezcas Bud Spencer tienes que saber que me estás ofendiendo tú a mí. Exijo que respetes mi forma de percibir la realidad.


20 jun 2023

El mes del orgullo político


Ahora que se nos viene encima otra campaña electoral conviene recordar que el pecado típico del político es el orgullo y que lo único que ha podido amortiguarlo en la historia es el sistema hereditario, la elección por sorteo, o la formación moral.

Cuando uno llega a un gobierno por la acumulación aparente de méritos propios (por ser más fuerte, más listo, más guapo o más rico que sus competidores) está perdido, a no ser que disponga de una moral recta así como de un buen confesor a su lado. La acumulación de parabienes, peloteos y palmaditas puede ser abrumadora y la capacidad de resistir a todo ello, menospreciando los halagos, excede a las meras fuerzas humanas. El orgullo es autodestructivo y contagioso y por eso, si los aprendices de político se fijaran no sólo en los triunfos de los poderosos de la historia sino también en sus finales, entenderían en primer lugar que todos terminan, y segundo, que pocos terminan bien. 

La escuela maquiavélica -siempre las escuelas son peores que su fundador- ha envenenado a todos los ambiciosos de los últimos cinco siglos con promesas falsas de gloria y fama. Al principio sus consejos parece que sirven. Al final lo destruyen todo, y es porque no suelen tener en cuenta el pecado de orgullo. Siempre tener explicaciones, jamás rectificar, no conceder ni un ápice de razón al adversario... Así son las guías morales del típico político de la partitocracia. ¿Cómo extrañarnos de que abunden en el oficio los psicópatas, los chulos y los desvergonzados? ¿Qué dice el manual del buen político democrático? Que ante la crítica, comprar al periodista. Ante la hemeroteca, cinismo. Ante el error evidente, el contraataque. ¿Qué político en activo ha reconocido un error? ¿Quién ha pedido perdón? Lo que está mal está mal y no se pierde dignidad por reconocerlo, pero... Los narcisismos de uno, los enfados gesticulantes de otras, y hasta la doble vara de medir típica de la izquierda, con ser significativos, sólo son la punta más ridícula del iceberg. Estamos, en general, en manos de incompetentes y desaprensivos... y orgullosos.

El "recuerda que eres mortal" de los antiguos triunfadores entrando en Roma; el cilicio del rey San Luis; los confesores incómodos de Isabel la Católica... Los gobernantes sabios procuraron algunos medios para contener el poder del orgullo. ¿Y quién lo frena en este mundo moderno, cuando el mismo acceso al mando, a través de los comités de listas, aparece contaminado por el orgullo expreso de ser "cabeza de cartel"? Todos los jefes deberían llegar a su mando de forma natural, por herencia, por pura inercia, por simple eliminación, por sorteo... suavemente, de forma análoga a cómo recibe su autoridad un padre de familia.  O, en último extremo, por medio de una votación sin publicidad, como sucede con el ritual discretísimo que los cardenales de la Iglesia tardaron siglos en perfeccionar. Los políticos son altamente dañinos cuando están infectados por una ideología. Pero lo que los hace verdaderamente insufribles es la campaña electoral. 

15 jun 2023

En esto se diferencian los libros de las pantallas



Lo mejor que ofrece un libro es ese momento en el que, manteniéndolo en la mano, levantas la vista para asimilar lo que acabas de leer, para completar un retrato con la imaginación, para dialogar mentalmente con un autor que vivió quizás hace cien años, para encontrar argumentos en contra o a favor, para recuperar vínculos olvidados con otras lecturas previas. Todo ello forma parte de la lectura y nada de eso es posible cuando se lee en una pantalla electrónica. Porque las pantallas no están hechas para servirnos sino para captar nuestra curiosidad.

Los libros, hasta los más atractivos, no son mas que siervos, esclavos a nuestra disposición. Las pantallas por el contrario son, cada vez más, ingenios aspiradores de nuestra atención. Esos tiempos "perdidos", esos espacios intermedios, esos instantes entre plato y plato, entre conversación y conversación, entre canción y canción, entre lienzo y lienzo, son los que nos hacen la vida esponjosa y humana.

La cultura contemporánea podría mejorar mucho con sólo incluir pequeñas pausas entre píldora y píldora. Y si no cambia nos convertirá a todos en esclavos, carne de discoteca como esas masas abducidas que bailan sin parar al ritmo del pinchadiscos. Porque si llenamos de ruido o de publicidad los momentos que estaban destinados a la reflexión acabaremos por perder la costumbre de pensar.

“Para uso de... ". Esto es lo que hay que poner en los libros
y no esa frase tan pretenciosa de "pertenece a..."




11 jun 2023

El consentimiento y la Montero


Ahora que la ministra Irene Montero parece que va a dejar la primera línea política debido a los navajeos cutres que caracterizan a la partitocracia, quisiera romper una lanza en su favor y agradecerle al menos una cosa: el haber puesto sobre la mesa un concepto, el consentimiento, que se nos estaba olvidando. 

La Montero no entiende nada, y por eso ella y sus compañeres ecofeministes han acusado a las derechas de querer "eliminar el consentimiento" insinuando que todos los que no piensen como elles están, por aquello de la presunción de inocencia, de parte de los violadores.

Lo que yo digo es que quienes eliminaron de verdad el consentimiento, eso que en forma de promesa solemne se intercambiaban los contrayentes en cualquier cultura humana decente, son ellos, tanto los progres de izquierdas como los progres de derechas. Unos y otros se lamentan de unos conflictos que día a día enrarecen el ambiente y dificultan cada vez más unas sanas relaciones entre hombres y mujeres ¿Les extraña que un mundo sin matrimonio y antifamilia se haya vuelto oscuro?

El invento del ministerio podemita consiste en imaginar un consentimiento que necesita ser compulsado cada cinco minutos: ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no... Sin embargo, como digo, resulta que en todas las culturas humanas decentes, cuando existe un consentimiento matrimonial serio, solemne y público, hombres y mujeres saben a qué atenerse. El problema creciente por lo tanto no lo tienen aquellos que se ajustan al intercambio ceremonioso de unos votos sagrados, sino los que se arrejuntan trivializando el sexo. Porque eso del aquí te pillo, aquí te mato, se mire como se mire, siempre será una fuente enorme de problemas. Si supiérais, progres, un poquito más de literatura, sabríais que vuestras cuitas son las mismas que sufrían hace cinco siglos la puta vieja celestina y sus compañeras, las mismas preocupaciones que salpican todas las culturas con historias de celos, cuernos, violaciones y crímenes pasionales. 

La locura del solo sí es sí equivale a prostituir a hombres y mujeres, porque aunque no haya un pago monetario por medio es como si hubiera que abonar un peaje, facturar y guardar el ticket por cada encuentro sexual. Por eso he dicho hace tiempo que la solución sería la de volver al "Sólo "sí quiero" es sí, quiero". *

¿Queréis fomentar el respeto mutuo entre sexos y unas sanas relaciones entre hombres y mujeres? ¿De verdad? Pues pedid perdón todos -unos y otros- por haber pisoteado la institución matrimonial. Y si no lo hacéis así esto irá cada día a peor. Porque normalmente se cosecha lo que se siembra.



(* https://www.ahorainformacion.es/blog/la-ley-del-solo-el-si-quiero-es-si-quiero/)