El Islam no es una religión. O no sólo eso. Es un imperio comunista primitivo que ha sido troceado y corrompido por las ideologías liberales de Occidente. Cada vez que renace, desenvainando la cimitarra sangrienta, lo hace desde la nostalgia de los califatos totalitarios de sus primeros siglos y como espantajo al servicio de intereses ajenos. Pero da la sensación de que, de alguna manera, el NOM duda... Los amos del mundo juegan con los ismaelitas y no durarán en sacrificar peones cuando les convenga. Un año aparecen como grandes aliados y al tiempo devienen en enemigo numero uno como Bin Laden. Repasen la lista de amigos y enemigos de Jomeini, Arafat, Sadam, Gadafi, Bashar al Hasad... ¿Qué pasará con Hassan II, nuestro vecino, el del palacio parisino? En este momento Marruecos es al mismo tiempo la reserva espiritual del mundo musulmán y el último amigo estratégico de Washington. ¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? Lo cierto es que alguien está jugando con fuego. Y con nosotros.
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24 may 2021
La inmigración como arma ¿al servicio de quién?
1 jun 2020
La historia de España en un tuit
Nuestro sino es luchar por Cristo, contra un "reino-de-cristo-sin-cristo" que a veces se llama Islam y a veces comunismo.
Y luchar asimismo contra los que allanan el camino a la tiranía. Esos que antes se llamaron witizanos y hoy liberales.
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Díganme qué episodio de nuestra historia no está contemplado en ese resumen. España nació en los concilios de Toledo. Antes solo había unas provincias de Roma, o una Península caótica. En Toledo nació un proyecto, una misión. Esa misión es la que nos hizo ser lo que somos. Y así fue como, cuando nos dejaron los traidores (witizanos, liberales, etc.) y los fanáticos (islamistas, comunistas, etc.), construimos una civilización, la Hispanidad.
16 nov 2015
Esto es una guerra. Y no es mi guerra.
Lo que ha sucedido en París este viernes no ha sido terrorismo. Empeñarse en hablar de terrorismo en el caso de los atentados yihadistas no deja de ser una forma de minusvalorar el problema. Ha sido una auténtica acción de guerra. No puede calificarse de otro modo una intervención de comando, instigada por un "estado" extranjero, cuyo resultado ha sido similar al que hubiera tenido un bombardeo. Estoy absolutamente en contra del terrorismo pues me parece guerra sucia. Estoy especialmente en contra del indiscriminado y por la misma razón también estoy en contra de los bombardeos *. Así que dejémonos de eufemismos. Esto es una guerra. Sucia, como no puede ser de otra forma cuando ya no hay caballeros.
Es una guerra entre los fanáticos de una religión falsa y unos gobernantes que dicen que la religión no importa. Estos despertaron a la bestia con la primera guerra de Irak, aquella de las famosas "armas de destrucción masiva" que nunca llegaron a aparecer, aquella que trató de evitar San Juan Pablo II, aquella a la que respondíamos los carlistas diciendo "Guerra no... aborto tampoco". Y lo han hecho muy mal desde entonces. Han desestabilizado una decena de países musulmanes posibilitando la llegada al poder de los islamistas radicales que se han impuesto a las masas moderadas. Han llenado Europa de mahometanos a conciencia, para que dejara de ser este continente un conglomerado de reinos cristianos, buscando un pluralismo que en teoría iba a facilitarles la manipulación de las masas desarraigadas pero que puede que se les haya ido de las manos. O no. Liberales radicales, llevan mucho tiempo diciéndonos que la religión no importa, que en el mejor de los casos la moral es un asunto para la conciencia individual, que las leyes son otra cosa. Nos piden demasiado a los creyentes. Nos piden que actuemos como si el motor de nuestra vida fuera el aditamento menos importante de todos. Y por eso al final se están encontrando sin moralidad y sin legalidad y enzarzados en una guerra absolutamente imprevisible.
Ahora, ante actos de guerra como la última batalla de París se levantan con ira para ejecutar su venganza contra los nuevos almohades del E.I. Pero esto no son Las Navas de Tolosa ni Lepanto. Los gobiernos de la OTAN no van a lanzar una cruzada en defensa de la fe cristiana sino de su nihilismo y su relativismo. Hasta es posible -ojo- que traten de manipular a la Iglesia desempolvando cruces y discursos pseudorreligiosos como acaban de hacer en la catedral de Notre-Dame, como hizo el tirano Stalin cuando necesitaba hablar de la Santa Rusia en sus arengas.
Si acaban con los yijadistas me alegraré pero seguiré en guardia, vigilante contra el Nuevo Orden Mundial y sus corifeos porque se que los ideólogos progres no odian a Mahoma -que está muerto- sino a Jesucristo -que vive-.
Es una guerra entre los fanáticos de una religión falsa y unos gobernantes que dicen que la religión no importa. Estos despertaron a la bestia con la primera guerra de Irak, aquella de las famosas "armas de destrucción masiva" que nunca llegaron a aparecer, aquella que trató de evitar San Juan Pablo II, aquella a la que respondíamos los carlistas diciendo "Guerra no... aborto tampoco". Y lo han hecho muy mal desde entonces. Han desestabilizado una decena de países musulmanes posibilitando la llegada al poder de los islamistas radicales que se han impuesto a las masas moderadas. Han llenado Europa de mahometanos a conciencia, para que dejara de ser este continente un conglomerado de reinos cristianos, buscando un pluralismo que en teoría iba a facilitarles la manipulación de las masas desarraigadas pero que puede que se les haya ido de las manos. O no. Liberales radicales, llevan mucho tiempo diciéndonos que la religión no importa, que en el mejor de los casos la moral es un asunto para la conciencia individual, que las leyes son otra cosa. Nos piden demasiado a los creyentes. Nos piden que actuemos como si el motor de nuestra vida fuera el aditamento menos importante de todos. Y por eso al final se están encontrando sin moralidad y sin legalidad y enzarzados en una guerra absolutamente imprevisible.
Ahora, ante actos de guerra como la última batalla de París se levantan con ira para ejecutar su venganza contra los nuevos almohades del E.I. Pero esto no son Las Navas de Tolosa ni Lepanto. Los gobiernos de la OTAN no van a lanzar una cruzada en defensa de la fe cristiana sino de su nihilismo y su relativismo. Hasta es posible -ojo- que traten de manipular a la Iglesia desempolvando cruces y discursos pseudorreligiosos como acaban de hacer en la catedral de Notre-Dame, como hizo el tirano Stalin cuando necesitaba hablar de la Santa Rusia en sus arengas.
Si acaban con los yijadistas me alegraré pero seguiré en guardia, vigilante contra el Nuevo Orden Mundial y sus corifeos porque se que los ideólogos progres no odian a Mahoma -que está muerto- sino a Jesucristo -que vive-.
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* Por cierto, sobre los bombardeos... ¿Quién puede decir que sea peor arrojar una bomba con la mano que lanzar una bomba desde un avión? Cuando comenzaron los modernos bombardeos aéreos, en los inicios de la primera guerra mundial, hubo un debate ético que se cerró demasiado pronto, como si el acto de bombardear a toda la población enemiga fuera un peldaño inevitable en la evolución del arte de la guerra. Siempre he pensado que el aumento de la distancia física entre los contendientes no hace más civilizadas las guerras sino más inhumanas si cabe. Dar una cuchillada a un enemigo que te mira a los ojos es un acto deplorable pero infinitamente más humano que lanzar un misil por medio de un dron mientras se sorbe un café americano a 5.000 kilómetros de la explosión. Además, para trabajar con drones o en un bombardero sirve cualquier perfecto cobarde y se puede no creer en nada. Y a quienes argumentan que a pesar de los frecuentes "daños colaterales" los bombardeos del siglo XXI son más selectivos les diría que lo más selectivo del mundo es la carta bomba y que no por ello debe ser alabado este método.
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