"La ciencia es unánime al afirmar que lo que se gesta en el útero materno durante los nueve meses antes del parto es no solamente un ser vivo sino además un ser humano. Ese ser humano, que según su estado de desarrollo llamamos embrión, feto, bebé, niño, adolescente, adulto o anciano, posee desde el principio y hasta el final de su vida una personalidad única e irrepetible, un adn propio, unas huellas dactilares, etc. Por tanto, lógicamente, este gobierno ha decidido que va a modificar toda la legislación vigente para que lo mismo que actualmente se persigue y condena el asesinato de un niño cinco minutos después del parto se pueda perseguir y condenar ese mismo asesinato cinco minutos antes. Y quien dice cinco minutos, dice seis, o siete, o una semana, o tres meses, o nueve meses. Y la razón es que no estamos seguros de cuál es el momento en que ese ser humano empieza a ser ser humano. Así que por asegurarnos vamos a considerar que el inicio de esa vida humana está el momento de la concepción.
Por consiguiente, a partir de ahora, estarán prohibidos los abortorios. Los médicos que se presten a la ejecución de seres humanos inocentes serán, lógicamente, juzgados y privados del título profesional correspondiente. Y en general el estado hará lo que tiene que hacer que es velar por la vida de los más débiles."
Si un presidente dijera esto no pasaría nada. Quiero decir que no habría una revolución ni un asalto al congreso ni nada parecido. Claro que habría algunas manifestaciones promuerte, eso duraría unas semanas, quizás meses, y luego se desinflaría. ¿Toleraría la sociedad a un gobierno que hiciera una propuesta firme para cortar de raíz el aborto provocado? Sí.
Hay muchos precedentes. La sociedad española ha aceptado sin rechistar la limitación a mil euros de los pagos en metálico; ha aceptado la criminalización de los fumadores; ha aceptado que más de la mitad de tu trabajo se esfume en impuestos; ha aceptado unas leyes de memoria que obligan a odiar a media España; aceptó sumisamente todas las locuras del confinamiento por el covid... Si hay voluntad política para acabar con el aborto provocado se acaba y punto. Pero parece que ni unos ni otros quieren acabar.
Hay muchos precedentes. La sociedad española ha aceptado sin rechistar la limitación a mil euros de los pagos en metálico; ha aceptado la criminalización de los fumadores; ha aceptado que más de la mitad de tu trabajo se esfume en impuestos; ha aceptado unas leyes de memoria que obligan a odiar a media España; aceptó sumisamente todas las locuras del confinamiento por el covid... Si hay voluntad política para acabar con el aborto provocado se acaba y punto. Pero parece que ni unos ni otros quieren acabar.
Hasta ahora, se ejecutan en España, cada año, cerca de100.000 abortos provocados. Esto es posible en primer lugar porque las ideologías ultraliberales consideran que la vida humana es digna solamente cuando es deseada por otros. O cuando es útil o productiva o rentable. De esta forma un embrión o feto que es deseado, aunque sea hijo de Irene Montero, se convierte ya antes de nacer en "mi bebé" y "mi niño", mientras que si se trata del hijo de una empleada que teme perder su puesto de trabajo o estropear su carrera por la crianza de un hijo, pasa a ser "un conjunto de células" cuya eliminación es considerada como un derecho.
La posición más incoherente y la que hasta ahora ha impedido que se ponga fin a este genocidio es la del malminorismo conservador. La doctrina católica del mal menor dice que cuando estás obligado a elegir entre varias opciones tienes que elegir la menos mala. Pero esto no tiene nada que ver con la táctica política inmoral del malminorismo.
El malminorismo es la táctica de aquellos que sabiendo que está mal hacer algo, por ejemplo matar a un ser humano inocente, sin embargo lo toleran, negocian con ello, o incluso hacen propuestas tibias e intermedias. Por ejemplo, aquella propuesta de Vox que ni siquiera llegó a materializarse de obligar a las madres a escuchar el latido fetal. No digo que siempre se hayan hecho con mala intención. Pero la realidad es que si ante un genocidio, ante una inmoralidad evidente, te pones a regatear, a negociar con lo no negociable, el mensaje que estás enviando es que se trata de un asunto discutible y opinable.
Si no se ha terminado con el aborto provocado es por culpa de esos que dicen que hay que ir poco a poco, haciendo propuestas malminoristas. Esos que afirman que habría que ir poco a poco, paso a paso, lo que están diciendo en realidad es: "vamos a permitir todavía el asesinato de algunos miles de niños en el vientre materno para que los promuerte no se nos alboroten".
Es como si para acabar con el terrorismo yihadista dijeras que hay que ir poco a poco, avanzando en la buena dirección, permitiendo veinte atentados para que no haya cincuenta atentados. O como si para acabar con el separatismo catalanista se propusiera la independencia de Gerona.
Los mayores enemigos de los provida no son los promuerte. Son los falsos provida.
