29 may. 2014

Nuestros mártires y el miedo

Me temo que algunos católicos que estudian las vidas de los mártires de la revolución marxista española de los años 30 en lugar de emularlos se están "acongojando". Los estudian, pero como quien estudia un virus, para alejarse de ellos o mantenerlos en un tubo de ensayo.

Sin embargo, por definición, los mártires son testigos a imitar. La Iglesia los está beatificando y canonizando por pura justicia con ellos, y para que los cristianos del siglo XXI tengamos modelos cercanos de entrega y virtud.

Lo que está sucediendo es que, empecinados en sus miedos y en sus políticas malminoristas, los católicos liberales ven a los mártires no como testigos sino como un horror, una exageración, un accidente histórico que hay que evitar a toda costa. Y para ello, llenos de temor, en vez de alejarse de él se pegan y confunden con el sistema vigente.

Lo que los católicos deberíamos evitar a toda costa es que los verdugos progres identifiquen a la Iglesia con los poderes corruptos del sistema (PPSOE, banca, sociedades secretas, casta política y económica...). Pero ojo, eso no quiere decir que tengamos que cambiar los miedos y los complejos de bando. El mismo tipo de error sería identificarse con este constitucionalismo decadente que canoniza a A.Suárez que hacerlo con el neomarxismo, sirviendo de comparsa a la galaxia progre.

Si han de ir a por nosotros que sea por defender el Evangelio, la verdad de las cosas, la caridad y el perdón, la vida, la familia, el matrimonio, la paternidad, las libertades, el bien común, el principio de autoridad, etc. Hagamos lo que esté en nuestra mano para que no quemen las iglesias sólo porque es más fácil y espectacular que quemar un banco. Pero aún así, cuando lleguen los incendios, confundidos o no confundidos, siempre nos quedará el testimonio de los mártires. Que no morían defendiendo una estructura podrida, ni una utopía demagógica, sino por una cosa tan concreta y tan viva como una España católica.
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