13 ene 2021

Cultivar las redes sociales




La noticia de la semana es la crisis de las redes sociales de internet. El descaro con el que han decidido actuar las plataformas casi monopolísticas de Twitter, Facebook y compañía para favorecer los intereses de sus ideologías cada vez más enloquecidas. Y de paso para atreverse a censurar incluso a todo un presidente estadounidense que les estaba resultando incómodo. 

La respuesta casi instintiva de muchos -y me incluyo- está siendo una emigración masiva hacia alternativas como Telegram, Parler o similares que hoy por hoy parecen ofrecer ámbitos de libertad mas generosos. Pero... ¿Y si en lugar de pasarnos a otras redes sociales virtuales aprovecháramos la ocasión para volver a cultivar las relaciones sociales normales?

En los últimos años somos muchos los que hemos ido abandonando a las televisiones y a los periódicos para informarnos e informar en Twitter, You Tube, Facebook, Instagram... El mismo Donald Trump ganó sus elecciones hace cuatro años por eso, porque se apoyó en la libertad que entonces ofrecían las redes sociales virtuales frente a los grandes medios acartonados y desprestigiados.

Parecíamos haber encontrado en la efervescencia de internet una solución para luchar contra la plutocracia del pensamiento único. Sin embargo esta estrategia ha demostrado sus limitaciones. Ahora ya sabemos que no va a ser tan sencillo zafarse de unos dictadores que concentran en sus manos prácticamente todo el poder económico, político y cultural del mundo.

Habrá por tanto que seguir luchando por tener periódicos, televisiones, radios y plataformas de Internet libres y amantes de la verdad. Habrá que crear y fortalecer comunidades de internautas en torno a las distintas guerrillas digitales (como la de Ahorainformacion.es, por ejemplo). Pero esta "Crisis de las Redes" tiene que hacernos reflexionar sobre cuáles son las redes que nos hacen verdaderamente fuertes. Y no son otras sino las redes humanas de siempre. Esas que todos conocemos y que están siempre ahí, dispuestas a acompañarnos en los buenos y en los malos momentos, a pesar de las medidas de alejamiento que las han puesto estos meses en el punto de mira... Son las redes familiares, las de amistad, las vecinales, las laborales, las religiosas y las culturales. Ellas son las que de verdad constituyen una amenaza para el sistema. 

---

Por cierto, para quienes se hayan pasado a Telegram... Este es el enlace para recibir mis artículos.

https://t.me/joinchat/R3pwXmLg9BM17R78

Gracias.

8 ene 2021

Su democracia ha muerto

La democracia, su democracia, ha muerto. Y eso solo puede significar una cosa: que ya no la necesitan.

 Las elecciones siempre fueron mentira desde el momento en que para ganarlas había que pertenecer al partido con mayor presupuesto. Había que tener de tu parte a la televisión. Había que disponer del candidato más fotogénico. Donald Trump nos hizo soñar porque descubrió una grieta en el sistema. Descubrió que la gente normal ya no se fiaba de los grandes medios de comunicación y supo sintonizar con esa desconfianza para llevar la contraria a las ideologías modernas en sus planteamientos más perversos. Pero el sistema es poderoso. Ha tardado cuatro años en sellar la fuga y lo ha hecho, como siempre que lo ha necesitado, de forma expeditiva e inmisericorde. 

Con dos muertos dejaron al Carlismo fuera de combate en 1976, cuando era todavía una fuerza popular sin domesticar. ¿Se acuerdan? Hoy, salvando las distancias, pueden dar al trumpismo por amortizado. Sí, el trumpismo es algo más -y seguramente algo mejor- que Trump. Pero costará mucho volver a aglutinar una fuerza semejante, que sea capaz de poner en jaque a los partidos, al sistema, a los globalizadores y al deep state. No sabemos si Trump era el katejon o un katejoncito, lo que está claro es que este golpe lo vamos a sentir en todas partes, también en esta triste colonia yanqui llamada Estado Español. 

¿Que cómo lo han conseguido? No olviden que los Estados Unidos es el país del cine, de la CIA y de las maniobras de falsa bandera. Tienen expertos en producir un tipo de literatura oficial que solo se puede desmontar décadas después, cuando ya solo interesa a los historiadores. No compren el relato cínico de los cínicos. Resistan y cultiven siempre el espíritu crítico. Piensen mal -de los inmorales- y acertarán.  

Y piensen, como les decía, que el mantra democrático podría estar llegando a su fin. En todo el mundo, aquí y allá, son imparables los rumores de amaños cada vez más descarados, crece la desconfianza hacia los sistemas de recuento. La respuesta nerviosa del sistema a estas acusaciones tan sólo está consiguiendo un efecto: aumentar la desafección de la gente hacia ese que denominaron "el menos malo de los sistemas". El número de los antidemócratas crece día a día porque ahora ya, todo el mundo que se para dos minutos a pensar se da cuenta de que los políticos democráticos representan sin disimulos los intereses de las corrientes dominantes, de los poderosos, y no las creencias de la gente. El problema es que hay que detenerse dos minutos a pensar. En Argentina, por ejemplo, todas las encuestas daban una oposición mayoritaria al aborto. Sin embargo la mayoría de los senadores ha decidido representar en este asunto a otras personas que no son sus votantes. En los Estados Unidos será presidente Biden, pero nadie, ni siquiera después del teatro sangriento representado en el capitolio, logrará hacer creer a medio mundo que Biden ha jugado limpio. 

La democracia lo ha aguantado todo hasta ahora, pero todo tiene su límite. No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. 

Sumen a todo esto el que los políticos partidistas no pierdan ocasión de hacer el ridículo y de desprestigiar cada vez más el sistema por el que prometieron dar la vida. De la corrupción y las incoherencias de "la casta" hablaremos otro día. Lo que ha sucedido con la designación del candidato del Partido Socialista para las próximas elecciones catalanas es de libro. A los protagonistas de este entremés no les importa lo más mínimo, porque saben que sus marrullerías son siempre sepultadas por el telediario de mañana. Traten de recordar porque esto es de hace cuatro días: una mañana el ministro Illa declaraba rotundamente que el candidato iba a ser Iceta. Al día siguiente el partido comunicaba que el candidato iba a ser el ministro Illa. ¿Han salido los protagonistas para dar alguna explicación razonable? No. Esperen sentados porque eso no va a suceder. Y así funciona todo. Nos toman por idiotas. O lo que es peor, por esclavos. 

4 ene 2021

La estupidez artificial



No me asusta la inteligencia artificial futurista. Es peor lo que ya estamos sufriendo, la estupidez artificial de empleados y funcionarios que no son capaces de tomar decisiones por su cuenta porque el ordenador no les deja.
Vayan a cualquier franquicia, a cualquier oficina moderna, cuando alguien pide algo adaptado a sus necesidades, algo que se sale de la basura normal, o cuando simplemente exige un trato humano y justo la respuesta típica es: "lo siento, el ordenador no me deja."

Introduzcan un dni erróneo, pidan algo que se salga del protocolo, intenten hacer cualquier pequeña negociación comercial y la respuesta del autómata que aporrea el teclado será invariable: "lo siento, el programa no me lo permite".

Doblegarse a los criterios estrechos de un formulario inflexible podría ser admisible a la hora de comprar algo por internet. Alguna rareza fabricada en las antípodas. Pero no tiene sentido encorsetarse así en las tiendas de barrio.

Malamente sobrevivirá el pequeño comercio si se dedica a reproducir, a escala menor, los procesos maniáticos de Amazon. Si prescinde del trato humano morirá igualmente y no merecerá que lloremos por él.

Yo no se si la profesionalidad, la flexibilidad y en trato humano serán suficientes para evitar el cierre de un pequeño comercio. Lo que sé es que cuando pierden eso merecen morir.

2 ene 2021

¿Feliz año nuevo?

No. Visto lo visto ya no voy a desear a nadie un feliz año nuevo. Porque lo que realmente quiero es desear a todos que seáis felices sea como sea el 2021.

No  hace falta ser profeta para darse cuenta de que lo que viene, si Dios no lo remedia, va a ser peor. Así que a mal tiempo... buena cara. Sean ustedes felices, que eso no es lo mismo que reír. Pero tengan la seguridad de que al final lo que cuenta es que nosotros reiremos los últimos.