31 may. 2020

Abel Azcona y la leyenda negra



Abel Azcona, ese famoso loco que se ha especializado en divertir a los malvados, aquel que conocimos en la exposición sacrilega de Pamplona, ha lanzado una campañita presuntamente artística insistiendo en la vieja y cansina leyenda negra antiespañola. Bajo el lema "España os pide perdón" dice que quiere "abrir un debate en América latina". Pues bien, abrámoslo para impugnar a un moderador que ensucia todo lo que toca. Sé que hago publicidad de este individuo entrando al trapo, pero de perdidos al río. Esto es lo que le he escrito en twitter: 

Hola Abel, viejo amigo, eres un artista de la provocacióny por eso es normal que la gente normal te ladre y hasta te muerda. Lo has conseguido una vez más ¿Y ahora qué? A mí lo que me hace gracia de los progres como tú es ver cómo desprestigiáis vuestras propias ideologías al mezclarlas todas. 

Podrías contentarte con ser aberrosexualista, pero necesitas demostrar que eres antiteo. Podrías limitarte al feísmo en tus montajes, pero no puedes resistirte a declararte pro-muerte. Podrías ser vegano, transhumanista y loco, pero no tenías necesidad de defender la leyenda negra. 

Cada vez que aireas una de tus deyecciones provocas el enfado de la gente normal y el alborozo de los progres más rotos. A lo mejor crees que haces un servicio a la libertad pero solo lo haces a los malvados que desean una sociedad partida en dos bloques irreconciliables. 

Eres el bufón del diablo. Das mucha pena Abel. Arrepiéntete antes de que sea tarde.  

La verdadera guerra



San Millán, ruega por nosotros*

La verdadera guerra que ha destruido Occidente es la guerra revolucionaria contra la tradición. El ruidoso enfrentamiento entre la derecha liberal capitalista y la izquierda marxista es un episodio menor y seguramente acabará pariendo un régimen de consenso al estilo chino.


El que finalmente gane, ese será nuestro mayor enemigo. Nosotros, los carlistas, estaremos en contra del vencedor, sea quien sea. 

La vieja cristiandad ha sido aniquilada. Quedan pequeños núcleos de resistencia que serán lo que Dios quiera, cuando Dios quiera. El grano de mostaza. La levadura. La sal. Los panes y los peces. Piedras para sacar hijos de Abraham. No tiene sentido que nos desgastemos más de la cuenta tomando partido en los rifirrafes de izquierdistas contra derechistas. 

Unos y otros tratarán de ganarnos para su causa. Pero haremos bien en reservarnos para la siguiente Reconquista, cuando de verdad vayamos a luchar por amor y no por miedo. 

Me dicen que esta estrategia es errónea, que nos lleva a la invisibilidad, a la marginalidad, que sería mejor juntarse con los conservadores, con la derecha liberal, con los libertarios, con los nacional-sindicalistas... Yo respondo que nuestra estrategia consiste en hacer lo que hay que hacer. Insisto en que no hay que luchar por miedo así que, con todo mi respeto a las buenas intenciones, diré que muchos de esos partidos, el ultraderechismo en general, no es más que una respuesta provocada por el miedo a los rojos, contaminada de las mismas viejas ideologías y que no profundiza en la Tradición. 

Queda la incógnita de nuestro viejo adversario, el Islam. Los musulmanes son ahora los nuevos proletarios. Crecen en Europa porque son casi los únicos que tiene prole. ¿Se enfrentarán con el Occidente progre igual que lo hacieron antaño con la Cristiandad? No lo creo. Más bien pienso que acabarán siendo domesticados. Porque la izquierda marxista y el Islam en realidad se parecen bastante. Ambas son herejías del cristianismo que buscan un "reino de Cristo" sin Cristo. Se que esto no sonará demasiado optimista, pero en mis peores pesadillas me imagino un enemigo futuro que junta lo peor de cada casa. Como una mezcla de China, Holanda y Arabia saudita.

Así que mucho ánimo, mucha paciencia, y mucha ilusión. Porque la historia no está escrita. Solo el final, y acaba bien. 


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Mención en HISPANIDAD.COM
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* Por cierto, el caballero de la imagen no es Gandalf. ¡Es San Millán!