2 feb. 2013

Nuevo debate sobre la monarquía en ETB

Amigos, aquí podéis ver un debate (un poco revuelto) en el que he participado esta tarde. Programa "Ni más ni menos", de ETB. El debate es de 1:15:00 a 1:30:00 más o menos.

El hilo conductor era si don Juan Carlos debe dimitir o no... ya me diréis si ha merecido la pena.



Algunas cosicas que creo que he dejado claras: 

- Don Juan Carlos no es el rey sino el jefe del estado. Por lo tanto no debe abdicar sino que simplemente debe dimitir. 
- Los carlistas llevamos 180 años denunciando este paripé de monarquía que desprestigia a la verdadera monarquía tradicional. 
- La sociedad es lo que es, ahora se ha hecho anti-juancarlista por lo de botsuana o por lo de Urdangarín pero hace cuarenta años era franquista y luego será antifelipista cuando se de descubra a don felipe alguna otra cosa fea. No se puede hacer depender las instituciones españolas de debates frívolos o modas. 
- Si se produce una abdicación en don Felipe para lo único que servirá es para consolidar o que continúe la partitocracia. 
- El problema no son ni los elefantes ni siquiera Urdangarin sino el sistema, la partitocracia, una tiranía en cuya cúspide está don Juan Carlos, ilegítimo de origen y de ejercicio, heredero de Franco, y el mayor enemigo de la auténtica monarquía.
- Porque esto no es una monarquía sino una farsa. Juan Carlos no es rey, no rige. Encabeza un sistema que adultera la verdadera monarquía. 
- El mito del 23F y la presunta acción "providencial" de don Juan Carlos en defensa de la presunta democracia es parte de la farsa general. A la monarquía liberal la pusieron para dar apariencia de respetabilidad al sistema ante la gente sencilla. 
- La situación de Holanda en la que la reina ha abdicado en su hijo a los 75 años no tiene nada que ver. Holanda está mucho más podrida aún que España, lo que pase allá ¿qué nos importa? 
- La llegada de don Felipe sería más de lo mismo (aunque está claro que la gente está dispuesta a creérselo todo y a verlo si hace falta como el salvador)
 - La legitimación de un rey no puede venir por las urnas. Si las urnas legitiman... ¿por qué ahora todo el mundo está contra Rajoy que sacó mayoría absoluta?
- La solución no es una revolución sino una contrarrevolución. Lo que hay que hacer es cambiar el sistema y quien lo tiene que hacer es la gente, la sociedad, no los políticos.

APÉNDICE... 
(Un blog lo soporta todo. Porque viene a cuento y porque es una síntesis del pensamiento político tradicional que hemos de esforzarnos en difundir más y mejor, copio a continuación el apartado "REY" del Ideario de la Comunión Tradicionalista Carlista:


Rey
La monarquía es el régimen que mejor se acomoda a la esencia del poder político por sus características de unidad, continuidad e independencia, y para España, es la que formó su nacionalidad y se adapta mejor a su idiosincrasia manifestada por su historia.

El concepto de monarquía va unido al de su legitimidad, pero la vacancia actual en la Dinastía carlista no puede hacer variar al tradicionalismo de sus convicciones monárquicas.

En la monarquía, el rey es el depositario de la soberanía política del Estado; pero el calificativo tradicional que se le une, significa que, el poder que ostenta está limitado por arriba, por las leyes naturales y divinas que no puede traspasar, y por abajo, por la soberanía social que las Cortes representan.

El ejercicio de la soberanía política se distribuye en tres funciones independientes entre sí, pero coordinadas en su titular, el rey: la legislativa, la judicial y la de gobierno o administración.

La función legislativa la ejerce el rey con la asistencia de las Cortes. La composición de Estas plantea el problema de la representación social en las mismas.

Por principio la representación no puede ser por partidos porque éstos no reflejan la estructura social sino los intereses políticos de los grupos que buscan el acceso al gobierno y lo que las Cortes significan es precisamente la contraposición de la sociedad al poder, para que las leyes que se dicten y que aquella tiene que cumplir lo sean con su colaboración y conformidad.

La representación será pues de aquellas asociaciones y corporaciones (territoriales e institucionales principalmente) en las que la sociedad se organiza espontáneamente en su variedad y que expresan la vivencia de los problemas que la ley debe regular o dar solución en su caso.

La función judicial se ejercita en nombre del rey, pero se aplica, por su carácter eminentemente jurídico, por un cuerpo de magistrados, peritos en derecho, que una vez nombrados se independizan hasta el punto de dirimir las contiendas que surjan con el mismo rey, sujeto a la ley igual que sus súbditos. Se suprime el ministerio de justicia, para asegurar la total imparcialidad de la función.

La función administrativa (la llamada ejecutiva en el sistema liberal) se lleva a cabo por el gobierno, cuyo presidente es libremente elegido y depuesto por el rey, no necesitando sus decretos llevar la firma regia.

La labor administrativa es la diaria de gobierno de la nación, sobre la que no puede trazarse una trayectoria predeterminada y su iniciativa o respuesta corresponde a la coyuntura circunstancial del momento, dentro del cuadro constitucional y del propósito del bien común de los administrados.

El gobierno se distribuye en ministerios especializados, cuyos miembros designa el presidente y para cuyas decisiones básicas se necesita el informe preceptivo de los diferentes consejos, según la distribución de competencias.

Al rey le corresponde la dirección de la alta política nacional y el mantenimiento del esquema constitucional de Dios, Patria, Fueros, Rey, que es por su propia enunciación inalterable. Está asistido de un consejo real y puede llamar a consulta a los presidentes de las cortes, de la justicia y del gobierno. Si el rey es el que se desvía del ideario indicado, decae de su soberanía y surge en el pueblo el derecho de rebeldía.
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