25 ene. 2011

Razones para ser Carlista (IV) Objeciones sobre religión y carlismo

Objeciones sobre religión y Carlismo

Los carlistas son teocráticos
Somos teocéntricos, porque sabemos que Dios es el centro de todo, pero no somos teocráticos porque creemos que los hombres son libres incluso hasta para desobedecer al que es el Centro de todo.

Los carlistas mezclan política con religión
Al revés. Nosotros creemos que la política es mucho menos importante que la religión, así que no mezclamos sino que subordinamos aquélla a ésta. Los que mezclan y confunden las cosas son los que hacen de la democracia de partidos un dogma indiscutible, o los que adoran a su nación por encima de todo, o los que sacrifican su vida por una ideología, o los que venden su alma al Diablo con tal que la economía crezca. Los que viven como si Dios no existiera creen que el cielo se tiene que encontrar en este mundo. Por eso mezclan todo. Nosotros distinguimos perfectamente entre las cosas temporales, como la política, y las eternas, como Dios y el amor que El nos tiene.

El carlismo compromete la tarea evangelizadora de la Iglesia
El carlismo es un movimiento de laicos que actuan como católicos en el ámbito político bajo su exclusiva responsabilidad. ¿No habrá sido más comprometedor el papel de una democracia cristiana que, nacida y mantenida a la sombra de la Iglesia, ha sido incapaz de crear instituciones cristianas?

La Confesionalidad está pasada de moda. La Iglesia ya no la defiende
Falso. La confesionalidad de las instituciones es un bien que debe ser reconocido como tal por todo católico. Un cristiano que no tenga la aspiración de que su comunidad reconozca a Dios como Señor es un hereje. De todas formas antes de hablar de ello hay que aclarar bien qué se entiende por confesionalidad.

Si el carlismo es tradicionalista tendría que defender siempre y no admitir otra liturgia que la tridentina según el rito anterior al Concilio Vaticano II
El carlismo no es un movimiento religioso y no puede vincularse a una opción litúrgica o a una espiritualidad concreta renegando de la pluralidad legítima que existe dentro de la Iglesia. Se equivocan quienes levantan la bandera del rito tridentino como si fuera una bandera política. También se equivocaron hace años los que pretendieron vincular el carlismo a la moda de la teología de la liberación.

No es necesario que exista una opción política que defienda a Dios
Efectivamente, Dios puede pasar sin nuestra ayuda. Pero es que si nosotros invocamos a Dios en nuestro lema no es para defenderle nosotros a él, sino para que sea Su Divina Omnipotencia la que nos guarde. Le invocamos para que nos ayude a los carlistas a defender a la sociedad de la tiranía y la injusticia. Para que sepamos defender a las personas, especialmente a los más débiles.

Los carlistas deberíais implicaros más y enfrentaros contra todo el progresismo que hay dentro de la Iglesia

En todas las batallas o debates o tensiones que pueda haber dentro de la Iglesia debemos estar presentes todos los bautizados. También los carlistas en tanto que hijos de la Iglesia, PERO nunca EL CARLISMO como tal. Las organizaciones carlistas tienen una misión fuera del santuario, en el campo social y político, no en el intra-eclesial. El carlismo no es un movimiento espiritual, ni una congregación, ni una cofradía. Un rey o gobernante que pretendiera hacer política católica necesitaría un apoyo espiritual fuerte y cohesionado (algo que, evidentemente, está muy flojo en nuestros días) pero su misión sería servir a toda la sociedad, también a los súbditos no católicos y no podría, no debería, entrometerse en lo que es responsabilidad exclusiva de los sacerdotes y los obispos. Acompañemos a nuestros obispos, animémosles, respetemosles, obedezcámosles... y si se equivocan en cuestiones de política expongámosles con toda caridad nuestra legítima discrepancia. No confundamos lo que está claro. Una cosa es la vocación de pastor de la Iglesia y otra distinta la de "perro pastor", o sea, la vocación de político.

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Razones para ser Carlista (III) Objeciones sobre la presunta intolerancia del Carlismo

Objeciones sobre la presunta intolerancia del Carlismo

Los carlistas son intolerantes
Todos los seres humanos son intolerantes hacia algo. Todos somos capaces de imaginar cosas intolerables. Lo que nos diferencia es dónde ponemos el límite de lo tolerable. Yo, por ejemplo, no tolero que insulten a mi madre. A algunos parece que hasta les gusta.

No respetáis la libertad de conciencia. Quereis imponer vuestras ideas
Quienes merecen siempre respeto son las personas. Pero no todas las ideas son igualmente respetables. Hay ideas que se refieren a cuestiones opinables y discutibles. Pero cuando las ideas entran en la categoría de lo verdadero y lo falso entonces existe el deber moral de defender las verdaderas y atacar las falsas.

El carlismo es absolutista
Falso. El heredero político del absolutismo ilustrado es el liberalismo. La soberanía absoluta de los reyes absolutos del siglo XVIII es la misma que la que se atribuyen actualmente los parlamentos absolutos en nombre de una soberanía nacional también absoluta.

Hoy el discriminar el acceso a una organización política por razon de raza sexo o religión, está en contradicción con la Carta de Derechos Humanos
¿Es discriminatorio que un zulú no pueda afiliarse a una asociación gitana? ¿Es discriminatorio que un hombre no pueda pertenecer a una asociación de viudas? ¿Es discriminatorio que no se permita a un musulmán ingresar en un seminario? Entonces... ¿por qué va a ser discriminatorio prohibir que un no-católico acceda a una asociación católica como es la Comunión Tradicionalista Carlista?

No es bueno que haya asociaciones políticas formadas exclusivamente por católicos
¿No es bueno que un grupo de católicos con vocación política trabajen juntos? La existencia de asociaciones u organizaciones o partidos políticos de católicos no impide que además se pueda llegar a acuerdos puntuales con los no católicos en busca del bien común.

El Carlismo ha sido siempre enemigo de la libertad
El liberalismo ensalza a la libertad como a una diosa. Pero prohibe su ejercicio como si fuera un sacrilegio. En cambio el Carlismo ha sido siempre amigo de usar la libertad y enemigo de conservarla en una vitrina intocable. En uso de su libertad, los carlistas han sido capaces de organizar al menos en cuatro ocasiones una sublevación general armada contra el gobierno. ¡Hay que ser muy libre para hacer eso!

Es una vergüenza que los carlistas no respeten la democracia
Es que ni esto es verdadera democracia, ni está tan consolidada como parece. ¿Qué pasaría con esta "maravillosa" democracia si no existiera la ETA? La pregunta tiene más miga de lo que parece.

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Razones para ser Carlista (II) Objeciones sobre los mismos carlistas

Objeciones sobre los mismos Carlistas

Los carlistas son unos fanáticos
Un fanático es alguien que no razona, o que es puro sentimiento, y si razona, lo hace por libre. Pero el carlista, por definición, tiene poderosas razones en las que apoyarse. Son razones que él asume con total libertad, pero que le limitan y moderan en sus ímpetus porque le vienen dadas.

Los carlistas son revolucionarios
Todo lo contrario. El carlismo es un movimiento contrarrevolucionario. Es decir contrario a la revolución, no es partidario de otra revolución que "desrevolucione" lo que se ha revolucionado.

El Carlismo es sólo para hombres. No hay mujeres. Es machista
Falso. Lo que apartó a la mujer de la vida pública fue la revolución liberal. La "mujer objeto" nace en la sociedad liberal. En la Europa cristiana pre-liberal existieron reinas de verdad (no comparables con Isabel II, que fue una "reina objeto") y el derecho a voto no era voto masculino, sino voto familiar. El sufragio universal no se instaura en España hasta 1934 y fuimos los carlistas los primeros en pedirlo.

Los carlistas son violentos
Decir que la violencia de las guerras carlistas es culpa de los carlistas es como decir que la violencia de las guerras indias de Norteamérica es culpa de los sioux. La violencia de las guerras civiles de los siglos XIX y XX fue causada y sufrida por todos los españoles cualquiera que fuese su forma de pensar. A pesar de eso, y sin renegar del pasado épico de los voluntarios carlistas, el carlismo merecería el premio Nobel de la Paz. Porque aunque los voluntarios carlistas se enfrentaron en la guerra, lo hicieron siempre de forma abierta e incluso caballeresca. No han sido los carlistas quienes han promovido el terrorismo, ni el golpismo de Estado, ni la pena de muerte, ni los campos de concentración, ni el aborto, ni el cine violento, ni las cámaras de gas, ni el bombardeo indiscriminado, ni la bomba atómica...

Los carlistas están divididos y por lo tanto son ineficaces
En primer lugar los integrantes de la Comunión Tradicionalista Carlista no estamos divididos. Tratamos de trabajar todos juntos en una misma dirección porque pensamos que sólamente las organizaciones compactas, disciplinadas y unidas pueden hacer cosas con coherencia y cierta eficacia. Una organización pequeña y coherente puede hacer mucho más que una grante -o no tan grande- llena de incoherencias. Fuera de la CTC hay simpatizantes que van por libre y que colaboran o no con nuestra organización puntualmente. También hay otras organizaciones que proclaman su fidelidad a los principios del carlismo. Y otras más -pocas- con las que compartimos un mínimo común respecto "a la patria, la familia, la religión, la moral", etc. Nosotros nunca negamos el carlismo de nadie. Ni somos nadie para poner o quitar etiquetas de validez a nadie. No estamos enfrentados a ninguna otra organización. En ese sentido no estamos divididos ni fomentamos ninguna división. Es más: estamos abiertos a colaboraciones puntuales y estamos trabajando desde hace algún tiempo para que algún día sea posible una gran plataforma de políticos decentes. El problema es que para que se unan unas partes tendrán primero que existir esas partes ¿no? En definitiva, que no estamos divididos, lo que estamos haciendo es ocuparnos de nuestra parte.

Los carlistas dicen grandes palabras, pero no concretan nada
El talante carlista contrasta enormemente con la política de los liberales que consiste en concretarlo todo de manera enfermiza. Los políticos del sistema liberal hacen leyes como churros. Porque quieren regularlo todo, normalizarlo todo, codificarlo todo. Son unos locos que han colocado las pequeñas cosas triviales en el lugar que correspondía a las trascendentes y vitales. Como carlistas defendemos la libertad tanto que nuestra intención es que la gente use de esa libertad y opine en libertad y discrepe en libertad. Los carlistas estamos de acuerdo en lo fundamental y luego podemos discrepar en mil cosas. En cambio los miembros de los partidos liberales se ven obligados a defender una cuestión opinable y luego pueden discrepar sobre lo fundamental. Primero acuerdan repartir mil pesetas de subvención a cada familia y luego discuten sobre qué es una familia.

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Razones para ser Carlista (I) Objeciones sobre la antigüedad o ineficacia del Carlismo

Razones para ser Carlista (I) 
Objeciones sobre la antigüedad o ineficacia del Carlismo

El carlismo es algo muy antiguo
Sí. El carlismo es antiguo como la música clásica, los monumentos nacionales, la boina, los juegos olímpicos, la romería del Rocío o la tortilla de patata. Y tambié es antiguo como el liberalismo, el marxismo, el PSOE, los pantalones vaqueros o los tipos con pendiente. Antiguo no quiere decir ni bueno, ni malo.

El carlismo está pasado de moda
El carlismo nunca estuvo de moda. Porque moda es lo que pasa de moda. El carlismo es lo que es y si tiene que triunfar no será mediante el engaño o el borreguismo superficial de la moda. La Comunión no es un partido "encuestista" de esos que primero sondea los anhelos que pueden ilusionar a la sociedad y luego los incluye en su programa aunque sean contradictorios unos con otros.

El carlismo está fuera de época
El carlismo son los carlistas. Los carlistas podremos ser pocos, pero estamos tan vivos como nuestros enemigos. Asi pues, la época de los carlistas vivos es esta, la presente. Por eso cuando presentamos soluciones lo hacemos pensando en el mundo de hoy.

El carlismo es un conjunto de perdedores
Si el triunfo o el fracaso consisten en la conquista del poder político el carlismo es, por ahora, un movimiento perdedor. Sin embargo a pesar de la derrota militar, el carlismo ha influido en la realidad española más de lo que reconoce la doctrina liberal oficial. ¿Cómo sería hoy España si no hubiera existido el carlismo?

El carlismo ya triunfó cuando Franco
Falso. El carlismo fue utilizado por Franco. El decreto de unificación con Falange fue una operación hecha desde arriba sin contar con la dirección de la Comunión. Fal Conde, jefe delegado, fue condenado a muerte y luego exiliado. En cuanto a si los principios carlistas triunfaron o no, y en qué medida, habría mucho que discutir.

El carlismo va contra el mundo moderno
El mundo moderno va contra la monarquía tradicional, contra la concepción cristiana de persona y de familia, contra la utilización racional, ecológica y sostenible de los recursos naturales, contra la estabilidad psicológica de la gente, contra la inocencia de los niños, contra la feminidad de las mujeres, contra la virilidad de los hombres, contra la espiritualidad y la religión, contra la moralidad y el buen gusto de las costumbres, contra el respeto que se merecen los mayores, contra las entidades sociales anteriores a los estados-nación, contra las ballenas y la diversidad biológica... también va contra el carlismo.

El carlismo no tiene sentido en el mundo moderno
El carlismo tiene mucho sentido en el mundo moderno precisamente porque se opone a él.

Los carlistas son enemigos de la evolución natural de las cosas
No, hombre, nosotros no nos oponemos por principio a la evolución de todas las cosas. Lo que pasa es que hay evoluciones y evoluciones. Por ejemplo, la corrupción de los cadáveres ¿no es una evolución natural de las cosas?

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10 ene. 2011

UNA ENTREVISTA AL SECRETARIO GENERAL DE LA CTC

CUESTIONARIO


¿Qué significa ser carlista en 2011?
R: Significa ser heredero de una causa limpia que lleva 175 años defendiendo la auténtica tradición política española. Significa ser una persona normal y realista, pero libre de los prejuicios de un sistema que nos presenta como si fuera inevitable una única forma de ver las cosas de la vida pública.
► ¿Sigue teniendo sentido un partido que surgió hace 175 años por una disputa sucesoria?
R: El pleito dinástico entre carlistas e isabelinos se puede decir que fue el detonante pero no la raíz del problema que hizo surgir al carlismo. Hay que tener en cuenta que a principios del siglo XIX aparecen movimientos contrarrevolucionarios similares al carlismo por toda Europa. Por lo tanto lo que provoca la aparición del carlismo y lo que hace que hoy en día siga teniendo sentido es la irrupción en la historia de la Cristiandad de una serie de ideologías que han provocado intencionadamente la destrucción de un orden social cristiano previo. Ante estas ideologías (liberalismo, socialismo, comunismo, nacionalismo, etc.) que han ido levantando una verdadera "civilización del egoísmo" nosotros estamos por la construcción de lo que Juan Pablo II llamó la "civilización del Amor".
► ¿Qué tiene que aportar su partido al panorama político español?
R: La Comunión Tradicionalista Carlista no es un partido más ni tiene la vocación de limitarse a representar ciertos valores  o matices dentro de un sistema esencialmente injusto. Nuestra aportación, aunque suene presuntuosa, es la de representar una alternativa  radical al sistema político constitucional actual.
► ¿Por qué cree que el Partido Carlista (1956 votos) consiguió 9 veces más votos que la Comunión Tradicionalista Carlista (218) en las últimas elecciones al Congreso del los Diputados, en 2008?
R: En esas elecciones generales del 2008 nosotros nos presentamos al Senado en todas y cada una de las circunscripciones electorales españolas y logramos en total el apoyo de 45.000 personas. Este dato -a pesar de las grandes imperfecciones del sistema electoral- nos parece mucho más relevante que los 218 votos obtenidos en 6 provincias en las que presentamos candidatura únicamente a título experimental y sin hacer la más mínima propaganda. En cuanto a esos 1.956 votos del P.Carlista hay que tener en cuenta que fueron obtenidos en un total de 13 circunscripciones. En definitiva, independientemente de los resultados es evidente que la inmensa mayoría de los carlistas del siglo XXI, especialmente los más jóvenes, son seguidores de la CTC.
► ¿Piensa usted que partidos cristianos y conservadores como Familia y Vida o Alternativa Española son los competidores naturales de la Comunión Tradicionalista Carlista, o más bien otros partidos carlistas o algunos foralistas como Unión del Pueblo Leonés o Unión del Pueblo Navarro?
R: En raras ocasiones hablamos nosotros en términos de "competidores" porque no entendemos, no queremos entender, la vida política  como si fuera un mercado. En todo caso nuestro punto de vista a la hora de plantear estrategias electorales puntuales,ha sido siempre el de buscar puntos en común que permitan al menos colocar en las instituciones a personas que defiendan con claridad los cuatro principios no negociables (vida, familia, libertad y bien común). Por este camino estamos abiertos al diálogo con otros grupos políticos.
► En su programa político de 2010, la CTC propugnaba una reforma constitucional que declare la confesionalidad católica del Estado, expulse a la Familia de Real de nuestro país e implante una monarquía tradicional en la que el rey detente la soberanía política. ¿Están convencidos de que con estos postulados se erigirán en una fuerza política importante en España?
R: ¿Que hemos pedido que se "expulse a la Familia Real de nuestro país"? Me extraña, porque los carlistas somos monárquicos. Lo que recoge nuestro programa al plantear nuestra propuesta de Reforma Constitucional es el "alejamiento de la familia que por tres veces ha entregado España a la Revolución". Todo lo demás que afirma es correcto. En cuanto a si pedir para España un sistema de Monarquía Católica nos va a convertir o no en una fuerza política importante el tiempo lo dirá. Nosotros pensamos que aunque actualmente los españoles estén secuestrados por un  sistema político ateo y pseudo-republicano en el fondo de sus corazones y mayoritariamente (incluso según las encuestas) son católicos y monárquicos. Así que al menos no se puede decir que nuestra apuesta no sea lógica.
► ¿Cree usted que con propuestas como las anteriores, y otras como el recuperar la emisión de moneda para España podríamos continuar siendo miembros de la Unión Europea?
R: Los carlistas no estamos por principio en contra de una unión o confederación de las naciones europeas, pero sí estamos radicalmente en contra de la actual Unión porque es burocrática y oscurantista; porque está empapada de consignas masónicas, porque pretende vaciar a Europa de sus raíces y construir un estado cada vez más totalitario.
► ¿Qué futuro augura para la Comunión Tradicionalista Carlista?¿Piensa que en los próximos años ganará en influencia, en simpatizantes, en votos y en peso político en España?
R: Si, estoy convencido de que el carlismo está llamado a ir ganando peso conforme se acelera el proceso de descomposición de la democracia partitocrática. El sistema político actual es un gigante con los pies de barro. Resulta muy difícil borrar las raíces de los pueblos y las de España son al 100% las mismas que defiende el carlismo.
► ¿Cuáles son los retos más inmediatos de la Comunión Tradicionalista Carlista y del carlismo?
R: Una vez consolidada la CTC como núcleo más propiamente político el reto principal que tenemos actualmente es ir potenciando nuestras propias redes sociales, círculos, asociaciones, foros, etc. es lo que siempre ha hecho el carlismo y lo que actualmente denominamos Liga Tradicionalista.
►¿Se siente orgulloso de toda la historia del carlismo?
R: La historia del carlismo, como la de cualquier realidad humana, tiene luces y tiene sombras. Yo no me siento orgulloso -así, en general- de nada, ni de la historia de mi pueblo, ni de la de mi familia, ni de la mía propia. Ahora bien, en comparación con la historia de otros movimientos políticos, la del carlismo es una historia limpia y llena de buena gente, de heroísmo, de entrega.
► ¿Cómo se conjuga que la Comunión Tradicionalista Carlista propugne una monarquía tradicional como forma de Estado pero no tenga un pretendiente a ese trono?
R: Es que nosotros no queremos un "pretendiente nuestro" sino un rey para todos los españoles. Así que el problema no es de los carlistas sino de todos los españoles. Somos todos los españoles, carlistas y no carlistas, los que estamos huérfanos de un rey de verdad. Nosotros hacemos lo que está en nuestra mano que es reclamar el sistema tradicional.
►¿Cree que alguna vez volverán todas las ramas carlistas a unirse en torno a un único proyecto?
R: Actualmente solo hay tres "ramas" de cierta entidad que se denominen carlistas: la nuestra, la del Partido Carlista y la de los carlistas que están  desilusionados en su casa. Y esta tercera, a la que poco a poco vamos tratando de movilizar de nuevo es sin duda la más numerosa y la que esperamos que finalmente se reúna en torno al proyecto de la CTC.
► ¿Qué opina de los pretendientes Sixto Enrique de Borbón y Carlos Javier de Borbón-Parma, hijo del fallecido Carlos Hugo?
R: Con todos los respetos y aun tratando de comprender lo difícil de su situación, creo que en primer lugar tendrían que aclarar si son pretendientes y qué es lo que pretenden. Cuando lo sepamos podré decirle algo más al respecto.
► Por último, ¿qué opinión le merece el Partido Carlista, y otras organizaciones que se titulan carlistas, como la Candidatura Tradicionalista, inscrita hace unos meses?
R: Nosotros no queremos perder el tiempo entrando a discutir el carlismo de nadie. Lo que más nos interesa es saber quién está en la Comunión Tradicionalista Carlista. En todo lo demás lo único que podemos afirmar es que si alguien no defiende el ideario de Dios-Patria-Fueros-Rey como esquema constitucional de España entonces difícilmente podrá presentar un carlismo coherente.

(Cuestionario de Aurelio Ruiz Enebral)