10 ene. 2011

UNA ENTREVISTA AL SECRETARIO GENERAL DE LA CTC

CUESTIONARIO


¿Qué significa ser carlista en 2011?
R: Significa ser heredero de una causa limpia que lleva 175 años defendiendo la auténtica tradición política española. Significa ser una persona normal y realista, pero libre de los prejuicios de un sistema que nos presenta como si fuera inevitable una única forma de ver las cosas de la vida pública.
► ¿Sigue teniendo sentido un partido que surgió hace 175 años por una disputa sucesoria?
R: El pleito dinástico entre carlistas e isabelinos se puede decir que fue el detonante pero no la raíz del problema que hizo surgir al carlismo. Hay que tener en cuenta que a principios del siglo XIX aparecen movimientos contrarrevolucionarios similares al carlismo por toda Europa. Por lo tanto lo que provoca la aparición del carlismo y lo que hace que hoy en día siga teniendo sentido es la irrupción en la historia de la Cristiandad de una serie de ideologías que han provocado intencionadamente la destrucción de un orden social cristiano previo. Ante estas ideologías (liberalismo, socialismo, comunismo, nacionalismo, etc.) que han ido levantando una verdadera "civilización del egoísmo" nosotros estamos por la construcción de lo que Juan Pablo II llamó la "civilización del Amor".
► ¿Qué tiene que aportar su partido al panorama político español?
R: La Comunión Tradicionalista Carlista no es un partido más ni tiene la vocación de limitarse a representar ciertos valores  o matices dentro de un sistema esencialmente injusto. Nuestra aportación, aunque suene presuntuosa, es la de representar una alternativa  radical al sistema político constitucional actual.
► ¿Por qué cree que el Partido Carlista (1956 votos) consiguió 9 veces más votos que la Comunión Tradicionalista Carlista (218) en las últimas elecciones al Congreso del los Diputados, en 2008?
R: En esas elecciones generales del 2008 nosotros nos presentamos al Senado en todas y cada una de las circunscripciones electorales españolas y logramos en total el apoyo de 45.000 personas. Este dato -a pesar de las grandes imperfecciones del sistema electoral- nos parece mucho más relevante que los 218 votos obtenidos en 6 provincias en las que presentamos candidatura únicamente a título experimental y sin hacer la más mínima propaganda. En cuanto a esos 1.956 votos del P.Carlista hay que tener en cuenta que fueron obtenidos en un total de 13 circunscripciones. En definitiva, independientemente de los resultados es evidente que la inmensa mayoría de los carlistas del siglo XXI, especialmente los más jóvenes, son seguidores de la CTC.
► ¿Piensa usted que partidos cristianos y conservadores como Familia y Vida o Alternativa Española son los competidores naturales de la Comunión Tradicionalista Carlista, o más bien otros partidos carlistas o algunos foralistas como Unión del Pueblo Leonés o Unión del Pueblo Navarro?
R: En raras ocasiones hablamos nosotros en términos de "competidores" porque no entendemos, no queremos entender, la vida política  como si fuera un mercado. En todo caso nuestro punto de vista a la hora de plantear estrategias electorales puntuales,ha sido siempre el de buscar puntos en común que permitan al menos colocar en las instituciones a personas que defiendan con claridad los cuatro principios no negociables (vida, familia, libertad y bien común). Por este camino estamos abiertos al diálogo con otros grupos políticos.
► En su programa político de 2010, la CTC propugnaba una reforma constitucional que declare la confesionalidad católica del Estado, expulse a la Familia de Real de nuestro país e implante una monarquía tradicional en la que el rey detente la soberanía política. ¿Están convencidos de que con estos postulados se erigirán en una fuerza política importante en España?
R: ¿Que hemos pedido que se "expulse a la Familia Real de nuestro país"? Me extraña, porque los carlistas somos monárquicos. Lo que recoge nuestro programa al plantear nuestra propuesta de Reforma Constitucional es el "alejamiento de la familia que por tres veces ha entregado España a la Revolución". Todo lo demás que afirma es correcto. En cuanto a si pedir para España un sistema de Monarquía Católica nos va a convertir o no en una fuerza política importante el tiempo lo dirá. Nosotros pensamos que aunque actualmente los españoles estén secuestrados por un  sistema político ateo y pseudo-republicano en el fondo de sus corazones y mayoritariamente (incluso según las encuestas) son católicos y monárquicos. Así que al menos no se puede decir que nuestra apuesta no sea lógica.
► ¿Cree usted que con propuestas como las anteriores, y otras como el recuperar la emisión de moneda para España podríamos continuar siendo miembros de la Unión Europea?
R: Los carlistas no estamos por principio en contra de una unión o confederación de las naciones europeas, pero sí estamos radicalmente en contra de la actual Unión porque es burocrática y oscurantista; porque está empapada de consignas masónicas, porque pretende vaciar a Europa de sus raíces y construir un estado cada vez más totalitario.
► ¿Qué futuro augura para la Comunión Tradicionalista Carlista?¿Piensa que en los próximos años ganará en influencia, en simpatizantes, en votos y en peso político en España?
R: Si, estoy convencido de que el carlismo está llamado a ir ganando peso conforme se acelera el proceso de descomposición de la democracia partitocrática. El sistema político actual es un gigante con los pies de barro. Resulta muy difícil borrar las raíces de los pueblos y las de España son al 100% las mismas que defiende el carlismo.
► ¿Cuáles son los retos más inmediatos de la Comunión Tradicionalista Carlista y del carlismo?
R: Una vez consolidada la CTC como núcleo más propiamente político el reto principal que tenemos actualmente es ir potenciando nuestras propias redes sociales, círculos, asociaciones, foros, etc. es lo que siempre ha hecho el carlismo y lo que actualmente denominamos Liga Tradicionalista.
►¿Se siente orgulloso de toda la historia del carlismo?
R: La historia del carlismo, como la de cualquier realidad humana, tiene luces y tiene sombras. Yo no me siento orgulloso -así, en general- de nada, ni de la historia de mi pueblo, ni de la de mi familia, ni de la mía propia. Ahora bien, en comparación con la historia de otros movimientos políticos, la del carlismo es una historia limpia y llena de buena gente, de heroísmo, de entrega.
► ¿Cómo se conjuga que la Comunión Tradicionalista Carlista propugne una monarquía tradicional como forma de Estado pero no tenga un pretendiente a ese trono?
R: Es que nosotros no queremos un "pretendiente nuestro" sino un rey para todos los españoles. Así que el problema no es de los carlistas sino de todos los españoles. Somos todos los españoles, carlistas y no carlistas, los que estamos huérfanos de un rey de verdad. Nosotros hacemos lo que está en nuestra mano que es reclamar el sistema tradicional.
►¿Cree que alguna vez volverán todas las ramas carlistas a unirse en torno a un único proyecto?
R: Actualmente solo hay tres "ramas" de cierta entidad que se denominen carlistas: la nuestra, la del Partido Carlista y la de los carlistas que están  desilusionados en su casa. Y esta tercera, a la que poco a poco vamos tratando de movilizar de nuevo es sin duda la más numerosa y la que esperamos que finalmente se reúna en torno al proyecto de la CTC.
► ¿Qué opina de los pretendientes Sixto Enrique de Borbón y Carlos Javier de Borbón-Parma, hijo del fallecido Carlos Hugo?
R: Con todos los respetos y aun tratando de comprender lo difícil de su situación, creo que en primer lugar tendrían que aclarar si son pretendientes y qué es lo que pretenden. Cuando lo sepamos podré decirle algo más al respecto.
► Por último, ¿qué opinión le merece el Partido Carlista, y otras organizaciones que se titulan carlistas, como la Candidatura Tradicionalista, inscrita hace unos meses?
R: Nosotros no queremos perder el tiempo entrando a discutir el carlismo de nadie. Lo que más nos interesa es saber quién está en la Comunión Tradicionalista Carlista. En todo lo demás lo único que podemos afirmar es que si alguien no defiende el ideario de Dios-Patria-Fueros-Rey como esquema constitucional de España entonces difícilmente podrá presentar un carlismo coherente.

(Cuestionario de Aurelio Ruiz Enebral)
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