Páginas

24 oct 2022

El sexo de los ángeles


Cuentan que la civilización bizantina se derrumbó entre otras cosas cuando, en vez de hacer lo que tenían que hacer, se dedicaron a discutir sobre el sexo de los ángeles. Tenían a los turcos a las puertas de Constantinopla y se perdían en chorradas... Pues ahora estamos parecido. Tenemos también al Islam -más grande y más expansivo que aquellos turcos- esperando la caída de Occidente como fruta madura, como fruta podrida, mientras nuestros líderes se hacen un lío ya no con la teología sexual sino con la pura y más básica realidad biológica. Tenemos en la vieja Europa una sociedad envejecida, débil, suicida, sumisa hasta el ridículo, atea y nihilista hasta el autoodio. ¿Y hemos de soportar que ahora mismo el debate del momento sea la trifulca entre las viejas feministas y los progres LGTBP-trans-woke?

Leo en Twitter a un pobre hombre, que se las da de médico científico, argumentando que "el sexo puede ser fenotípico, genotípico, cromosómico, cromatínico, biológico, hormonal, sentido, cerebral, jurídico, etc"... Y yo que pensaba que todo era más sencillo, un mundo de damas y caballeros, de chicos y chicas y ya está... Un mundo en el que todo parecía indicar que el sexo y la reproducción tenían alguna misteriosa relación entre ellos. Y lo cierto es que algo debía de haber porque si no ¿a qué ha venido tanta desgracia? Se empeñaron en desligar reproducción de sexualidad y al final se están quedando sin reproducción y sin sexualidad. Niños in vitro como mucho. Y sexo virtual y poco más. ¿Era ese el final de su maravillosa revolución hippie? ¿Suicidio demográfico e insatisfacción sexual? Vidas vacías, sin futuro y sin amor: esto es lo que han conseguido con su locura antinatural. 

Y hablando de locuras. De cosas como la mutilación genital occidental que perpetran cirujanos sin conciencia. ¿Qué hacemos con ellos, ellas o elles cuando están arrepentidos después de una operación de "cambio de sexo"? ¿Les ignoramos? Lo cierto es que nadie puede arrepentirse de cambiar de sexo porque no es posible cambiar de sexo. De lo que se arrepienten algunas personas es de que les hayan amputado las mamas o el pene. Eso sí que tiene que ser dramático.  

Así que no, no creo que haya que entrar en el juego de hablar en términos científicos, ni médicos, ni bioquímicos de estas obviedades. La ciencia no tiene nada que ver con el rollo trans, ni es preciso recurrir a ella para denunciar absurdeces. La idiotez de poner la voluntad por encima de la realidad no es un tema científico sino de puro sentido común. Cuando les digan que la hierba es verde no se pongan a discutir. Dejen que sea misma realidad de las cosas la que hable. Porque lo que no sospechan todos estos teóricos del nihilismo antropológico es que el mundo seguirá rodando sin ellos cuando se extingan, como -salvando las distancias- fue capaz de seguir su camino sin los pobres bizantinos. La gente normal les acabará olvidando como olvidó a los cátaros y a todas las sectas estériles. Id preparando vuestra despedida. Adios progres. Adiós hippies.

20 oct 2022

Carta abierta a los políticos españoles


Estimados colegas, 


Recién estrenado como presidente -en una segunda etapa- de la antigua Comunión Tradicionalista Carlista me dirijo a vosotros por si tenéis a bien escuchar alguna de mis razones. Ya se que la política actual se ha convertido en una especie de comida rápida para consumo de encuestas y memes electorales. Ya se que cualquier cosa que os pueda decir os va a sonar a filosofía rancia. Por eso os envío una carta abierta, porque me dirijo a vosotros con la intención de que me escuchen también todos aquellos que, sin querer, se ven arrastrados de alguna forma por vuestras poses, vuestras sonrisas y vuestros teatros. 

A los del PPSOE, a los políticos profesionales, ¿qué os podría decir un profesional político? No me pidáis medias tintas. Vosotros sois el sostén de un régimen decadente, adoradores de las ideologías de cada momento; de una cáscara que se aguanta gracias al dinero que extraéis sin piedad de las clases medias y endeudando a nuestros hijos; de un entramado partitocrático que no responde a los intereses de los españoles sino a los de vuestros verdaderos jefes, esos que os han encomendado la explotación de esta próspera colonia; una tiranía cada vez más descarada que triunfa por la fuerza, para servir a intereses extranjeros y a ideologías cada vez más locas.  

En cuanto a los que presumís de ser de izquierdas ¿sabéis cuál es vuestro problema? ¡Que soñáis con ser protagonistas del cambio y no sois más que la avanzadilla de los futuros conservadores! Daos cuenta que no habéis venido para acabar con el sistema, sino para dar pleno cumplimiento a la constitución del 78. Vaya un saludo cordial si sois todavía rojos como los de antes, de los que aún seguís pensando en términos de justicia social, hartos de la hipocresía liberal. Es una pena ver cómo han sabido reconducir vuestro rencor y vuestro pequeño odio, hacia ridiculeces como el ecofeminismo, el animalismo o las ocurrencias "woke". Ojalá hubiérais podido superar aquel ateísmo puritano que os inculcaron los apóstoles de la Revolución para poder encontrar la belleza de la fe que vive, y hace feliz a la gente, a veces un tanto escondida debajo de la hojarasca de las formas, los miedos y el antitestimonio hipócrita de algunos cristianos. Vosotros no lo sabéis pero es la fe, la confianza en Dios, la renovación de la tradición, lo único que podrá vencer tanto vuestro odio como el miedo de vuestros adversarios derechistas. 

Permitidme unas palabras también para vosotros, los aprovechateguis que tratáis de pescar en el río revuelto de la partitocracia, los que alimentáis chiringuitos territoriales, engañando a la gente con falsas etiquetas de denominación de origen. Todos vosotros, que os hacéis llamar nacionalistas, ¿qué clase de nación defendéis si ni siquiera os alegráis de los nacimientos? Vosotros no habéis venido para engrandecer ninguna de nuestras patrias, no habéis pensado jamás en liberar a nadie sino en esclavizar a los habitantes de cada uno de los trocitos de España de una forma aún más minuciosa, más cercana, más exhaustiva. Os hacéis llamar separatistas y sois como los perritos falderos del NOM, los sicarios de la uniformización máxima, de la homogeneización cultural universal, de una tiranía que mata cualquier libertad. Sois los más listos. Y sois los más dignos de lástima. 

Por último, a ver qué os digo a vosotros, eternos sufridores, señores conservadores. Vosotros habéis visto, lo mismo que nosotros, que la cosa no va bien. Son loables todos los esfuerzos que hacéis por frenar las consecuencias a que nos está llevando aquello que al principio no os parecía tan mal. Hay que frenarlo todo, de acuerdo. Pero sería estúpido frenar para consolidar el mal camino. Si se frena ha de ser para corregir el rumbo, para ocuparse del timón, para dejar los miedos y el malminorismo, para construir una moral de victoria que permita a España, a nuestras regiones -patrias chicas- y a nuestra Hispanidad entera -patria suprema- ser ellas mismas, fieles a su tradición. Superaréis el miedo cuando echéis por la borda una constitución que fue una traición a nuestra identidad. Dejaréis todas las hipocresías cuando abandonéis esa falsa monarquía que solo sirve para dar una apariencia respetable a la pocilga política. Y seréis lo que somos, católicos e hispanos, cuando os atreváis a romper con la alianza antinatural que tan vergonzosamente nos ata a los intereses yanquis. 

Aquí estamos, en fin, los carlistas y también todos aquellos que, por encima de todos los matices legítimos propios de la imperfección política, comparten con nosotros el ideario de la España tradicional, el de nuestros clásicos. No estamos solos. Nos acompañan al servicio del bien común, y del sentido común, muchos otros políticos anónimos, funcionarios de carrera, concejales independientes... personas de bien que entienden la política como servicio.

Aquí seguimos los carlistas, en pie, no para presentarnos como un partidito más, con sus promesas o sus candidatos maquillados, sino, sencillamente, para levantar una bandera limpia en medio del barro. Una bandera de unidad, que es tan nuestra como vuestra, porque la verdad y el bien son de cualquiera que los respete. Lleva desde hace dos siglos bordado el lema de "Dios - Patria - Rey". Cuando queráis podéis venir a por ella. 

Javier Garisoain
Presidente de la Comunión Tradicionalista Carlista

13 oct 2022

Recordando a Luis Hernando de Larramendi


Agradezco a la Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista el honor que me ha brindado de poder hacer ahora este recuerdo de nuestro amigo y correligionario Luis Hernando de Larramendi. Sin duda, comenzar nuestro decimocuarto Congreso evocando la memoria de dos grandes como fueron Luis Larramendi y José Miguel Orts es un gran acierto y les felicito por ello. Estoy convencido de que si ambos estuvieran aquí este congreso iría como la seda. Así que deseo de corazón que este recuerdo en el arranque de nuestros debates nos ayude a separar el trigo de la paja y que puesto que no gozamos ahora de su consejo y buen hacer tengamos al menos hoy y mañana cuando tengamos que decidir dónde está lo mejor para nuestra Comunión una pregunta en los labios: ¿Qué habría hecho José Miguel? ¿Qué habría hecho Luis?

Dejo la semblanza de José Miguel en las buenas manos de Pepe Monzonís y me ocupo, tal como me han encomendado, de la persona entrañable de Luis. ¡Qué distintos uno del otro, José Miguel y Luis! ¡Y qué parecidos, hermanos gemelos en el mismo Ideal!

Tengo la satisfacción, además, de poder llevar a cabo una pequeña revancha y así corregir ahora el error que seguramente sin malicia alguna y creyendo añadir un elogio más a su figura cometió el padre celebrante del funeral de nuestro querido Luis cuando le calificó de "romántico carlista". Luis era carlista, tenía por tanto un Ideal, captó a la perfección en sus poemas su "halo romántico y de leyenda". Pero no era un romántico. Insisto, sé que aquello se dijo como intentando añadir uno más en la larga lista de méritos del difunto. Pero también es verdad que, en el lenguaje popular decir romántico suele ser tanto como decir iluso, loco, idealista o soñador de causas perdidas.

No es ese el Carlismo que Luis nos enseñó. El no era, no quería ser, un mero soñador sino un católico práctico. Cuando soñaba con algo era para intentar luego convertirlo en realidad. Y lo mejor de todo es que cómo era constante y tenaz ¡generalmente lo conseguía!. Nunca le vimos ni lamentarse ni acomodarse, sino que por el contrario era de los que dedicó sus talentos en la búsqueda activa de soluciones para los males del mundo. Ningún ejemplo más patente que el que nos dejó en sus últimos días, cumpliendo escrupulosamente con todos sus compromisos a pesar de su evidente deterioro físico, llevando el dolor y la despedida con una entereza que todavía nos conmueve. 

Repito ahora, pensando en la personalidad de Luis como "carlista fino", lo que ya he dicho en alguna otra ocasión: que el hecho de haber perdido todas las guerras no quiere decir que los carlistas no pensaran seriamente en ganarlas. Que el hecho de emprender batallas incómodas no quiere decir que se está loco sino que se está vivo. Que el hecho de no callar ante el poderoso no quiere decir que te guste ser perseguido, -Luis, estudiante en Madrid, fue arrestado, como tantos otros jóvenes carlistas y no se libró del correspondiente fichaje policial- sino que tu sentido práctico se enfoca en el largo plazo y no tanto en la mirada corta de quienes tan sólo piensan en salvar el pellejo. 

Luis, como todos nosotros, era profundamente realista. El amaba la realidad de las cosas. Desde los mismos placeres de la vida familiar, los viajes, las amistades o la vida cotidiana hasta las realidades empresariales, culturales o sociales en las que él ponía su granito de arena para restaurar su añorada España tradicional. El amaba todo eso que llamamos la Santa Tradición que no es un ideal imposible sino una realidad que hemos vivido, que hemos oído, que hemos visto y que hemos tocado.

Luis era uno de esos a mi me gusta llamar "carlistas finos". Y con esto no digo que fuera perfecto. Ya se que la perfección no existe en este mundo, y que ninguno de nosotros llegará al 100% de ese prototipo imaginario que podríamos llamar "carlista fino" pero, cada vez que recordamos lo mejor de uno de los nuestros, cuando destacamos sus virtudes como carlista, estamos contribuyendo a alimentar ese modelo que debería servirnos de inspiración. La vida de Luis, especialmente la vida "en carlista" de Luis, que fue la que guiaba sus trabajos en la vida pública y social, está llena de enseñanzas para los que queremos corregir nuestros errores y ser, unos cada vez más dignos representantes de la Causa.

Como ya he dicho, por encima de sus poesías, -o, mejor aún, además de sus poesías, que él mismo consideraba útiles herramientas o armas para acrecentar el amor al Ideal- Luis era un hombre comprometido y de acción. Por eso alentó y lideró durante muchos años, guiando los trabajos de su fundación familiar, el resurgir de la bibliografía sobre Carlismo. Por eso estaba siempre presto al consejo ecuánime, y al favor generoso.

Luis, además, tenía ese instinto político propio de las grandes familias de "carlistas finos". Su abuelo Luis y su padre Ignacio supieron inculcar en él unos criterios firmes que siempre le ayudaron a distinguir lo accesorio de lo sustancial. Luis era intransigente en la ortodoxia, en ese núcleo depurado de convicciones que recoge nuestro trilema y que siempre procuró mantener libre de ideologizaciones, de aderezos barrocos o de conservadurismos. Precisamente era la firmeza de sus convicciones carlistas la que le permitía codearse sin miedo con personas, instituciones o ambientes "impuros". El sabía que el Carlismo no está hecho para ser conservado en una vitrina. Ayudó al conocimiento de nuestra historia, y hasta impulsó la conservación de nuestro patrimonio material museístico, pero eso no lo hacía para ocultar un tesoro sino para darlo a conocer al mayor número posible de personas. 

En relación con esto hay que recordar que todos los que le conocían sabían que él era carlista. Porque Luis no solo no lo ocultaba sino que esperaba la primera ocasión, cualquier mínima referencia al tema en cualquier conversación, para sacar a relucir su lealtad más íntima. Lealtad que, por cierto, siempre trató de encarnar en los descendientes de la dinastía legítima. Por eso, cuando tuvo ocasión se preocupó por fomentar el conocimiento mutuo, por restaurar las rupturas o por aminorar un alejamiento en los principios, que vivía con dolor. 

Luis era un tipo conciliador, dialogante, respetuoso y en general tranquilo. Ya hemos dicho que no era un romántico exaltado sino un hombre práctico, de esos que saben que más vale maña que fuerza. No tenía enemigos y no creo que fuera solo por gozar de un carácter bonancible. No creo que fuera enemigo acérrimo de esas "tonterías" de las que hablaba Carlos VII, o de cualquiera de las mediocridades que nos acechan por todas partes por mera flojera espiritual o por la comodidad que se disfruta quedando fuera de las discusiones. Yo pienso que él sabía que más se gana atrayendo voluntades que cultivando enemistades. Y en las cosas del Carlismo, él sabía, que no son tiempos de lanzar bravuconadas sino de dar un testimonio. 

Por temperamento, y también por las mismas circunstancias que le tocaron en suerte, no fue Luis lo que diríamos un político sino más bien un pre-político. El se movía como pez en el agua en los ambientes culturales, académicos, empresariales, sociales... y lo mismo disfrutó con las publicaciones sobre Carlismo; guiando a través de los años su prestigioso Premio Larramendi de historia; impulsando la aventura épica del Capitán Etayo (¡qué alegría para la Comunión poder contarle entre los galardonados por nuestro premio Hispanidad Capitán Etayo!); apoyando el aterrizaje en Toledo del magnífico Puy de Fou, y tantas otras cosas buenas que pueden presumir de haber contado con su ayuda generosa. 

Recuerdo la conversación que tuvimos hace unos años, creo que en 2017, en la que declinó elegantemente postularse para la presidencia de la Comunión, agradecía nuestra confianza, se ofrecía para ayudar en lo que fuera posible, pero su agenda no dejaba hueco posible para dar un paso que le habría desviado de su vocación de mediador, de mecenas, de pre-político.

En su dimensión religiosa Luis era un hijo fiel de la Iglesia, nada más y nada menos. Y ese espíritu de "ni un paso delante, ni un paso detrás", tan carlista, unido a una vida espiritual que salta a la vista en muchos de sus poemas, alimentaba su confianza en Dios y en la conciencia de que por mucho que hagamos, por mucho que pataleemos aquí abajo al final, quien dirige la historia es el Señor. 

A El encomendamos el alma de nuestro amigo y correligionario. Agradecidos por el testimonio de coherencia que nos ha dejado, que pervive en sus hijos y nietos, y que siempre nos acompañará a este pueblo carlista que pudo ser vendido, pero nunca fue vencido, que sueña con una España tradicional, gobernada por un rey de verdad y que lo quiere hacer trabajando al estilo de Luis Hernando de Larramendi, con el Ideal marcando el rumbo y con los pies en la tierra. 

10 oct 2022

Pensamiento navarro: intergeneracional


Intergeneracional
(Por Javier Garisoain) -

Me ha llegado este precioso texto escrito por un jesuita observador a quien agradezco su sabia reflexión:

"La madre se inclina sobre el carro de su bebé. Le pasa por encima una pelota perseguida por colegiales. Al fondo, una pareja joven revuelve su café mañanero en el bar. Miran cómo ejecutivos trajeados cruzan la calle, adelantando a un anciano silencioso con su periódico bajo el brazo… En cada instante del día a día, es posible ver todo el camino de la vida desde el niño que fuimos hasta el viejo que seremos. ¡Curiosa forma que tiene el presente para ayudarnos a comprender lo que somos! (¡un abrazo!) Paco Pepe sj"

Recojo ahora el testigo y me permito añadir otra reflexión que podríamos llamar urbanística, política o sociológica.

Esta escena mañanera que describe el buen jesuita ¿dónde podríamos localizarla? Hace algunos años podría estar ambientada en cualquiera de nuestros pueblos o en cualquier barrio de cualquier país occidental. Ahora mucho me temo que no sería tan fácil encontrarla. Porque se habla mucho de diversidad y de acoger al distinto pero mientras tanto nos hemos cargado la riqueza social más básica que era la convivencia intergeneracional. No hace mucho las plazas, los jardines, los bares o las iglesias eran puntos de encuentro familiar. En ellos compartían espacio y tiempo los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos. Ahora, cuando coinciden, lo hacen de forma casual en sus respectivos desplazamientos, como si fueran especies diferentes. Existen barrios y pueblos envejecidos en los que no hay jóvenes. Urbanizaciones recientes en las que no hay viejos. Ciudades hostiles en las que no puede haber niños jugando. Rincones apartados reservados para la gente joven. Y no, no es una pura tendencia natural. Esta disgregación, este auténtico desastre comunitario, ha sido buscado y querido expresamente por todas las políticas antifamilia que llevan décadas publicándose en el BON y en el BOE. No es casualidad. No era inevitable. Esta fractura social es el fruto averiado que ahora recogemos tras una siembra dañina. 

No se rindan. Busquen los ambientes, los comercios, los eventos familiares, las cosas normales y de toda la vida. Existen, y necesitan su ayuda. 


8 oct 2022

Historia del racismo


Los anglosajones y las culturas norteñas en las que nació el racismo contemporáneo se asombran cuando se dan cuenta de que otros muchos pueblos, los mediterráneos de forma distinguida, nunca hemos menospreciado a la gente por el color de su piel. El Islam, por ejemplo, nunca dio la menor importancia a cuestiones raciales. Cuando aniquiló a otros pueblos fue por no someterse y punto. Los romanos lo mismo, esclavizaron a los débiles y a los vencidos, no según criterios étnicos. 

En realidad, tomando un poco de perspectiva, es fácil ver que el racismo es un fenómeno muy limitado en el tiempo y que su origen se encuentra principalmente en la soberbia racionalista y cientifista del Occidente ilustrado y masónico. El racionalismo solo cree lo que ve, sólo acepta lo que entiende. Si sólo existe la materia entonces el hombre es un puro animal y, como tal, objeto de clasificación. Así, de la misma forma que hay vacas superiores, tendría que haber razas humanas más perfectas. Pero el racista puede aún empeorar las cosas cuando se le ocurre trasladar el concepto bíblico de pueblo elegido y empieza a pensar que los rostros-pálidos son la raza superior. La más higiénica, la más culta y la mejor vestida. 

Es muy curioso ver cómo una especie de mala conciencia heredada mantiene ahora en guardia contra cualquier brote racista a los hijos de aquellos que inventaron el racismo. Ahora estamos en una fase de arrepentimiento y vergüenza de los ilustrados racistas. Se han dado cuenta de la ridiculez e injusticia de sus tesis y bandean en la dirección contraria. Como para compensar. No se dan cuenta de que el antirracismo es igual de ideológico que el racismo. En realidad el antirracismo no es lo que dice ser. No ataca las causas del racismo sino que es otra especie de racismo que rechaza todo lo que no sea mestizo o mezcolanza multicultural. Las razas existen, como las estaturas o las gorduras. No se trata de negarlas sino de ponerlas en su lugar, entendiendo que ni la piel, ni la grasa, ni la longitud del fémur... ni la lengua... hacen a nadie mejor. 

Por tanto los hijos de los racistas, en vez de pasarse a una ideología antirracista ridículamente revanchista harían bien en estudiar de dónde vino el racismo de sus abuelos y en renegar de las causas que lo forjaron: el racionalismo y el naturalismo.

Acuérdense de todo esto la próxima vez que un poli gringo se ponga nervioso y salgan entonces a la calle los zombies del black lives matter a liarla. 

¡Hijos de la Gran Bretaña! dejen sus prejuicios enfermizos. Si aquí, en España, miramos con recelo al moro no es por la piel que tengan sino porque algo sabemos de la historia. El racismo, cuando ha entrado en el ámbito hispano o en cualquier país católico ha sido por contaminación del racionalismo liberal y por obsesiones cientifistas como las derivadas del darwinismo. El racismo -y el consiguiente antirracismo- en los viejos pueblos católicos es como el jalogüin, una adherencia que nos ha infectado muy recientemente a través de Hollywood y su bazofia audiovisual. Dejen de pasarnos sus locuras. Ni nos interesaba entonces su racismo, ni necesitamos ahora su antirracismo. Cuando más indios mataron los españoles fue, de niños, en el siglo XX, jugando a indios y vaqueros por culpa del supremacismo que enseñaban desde su cine. No nos transmitan ahora su mala conciencia con ridiculeces como la de contemplar cuotas raciales -hada madrina morenita, o elfa negra- en sus teleseries. Pasen página, y dejen a cada persona y a cada pueblo que sean lo que son. 


7 oct 2022

El machismo que crece

Acabo de oír al presidente del gobierno, compungido y llorica como cuando quiere dar pena, diciendo que lo de los insultos machistas que se han producido en cierto colegio mayor de Madrid son un hecho "inexplicable, injustificable y repugnante". 

Mirad, progres, lo que de verdad os duele es comprobar que lleváis años lavando el cerebro a niños y jóvenes con vuestros rollos feministas igualitaristas y sin embargo el machismo no sólo no se reduce sino que va a más. Lleváis décadas ridiculizando la caballerosidad, el pudor y la inocencia. Os reís del lenguaje respetuoso y de las normas de buena educación. Permitís y alentáis la blasfemia, el mal gusto y la pornografía... ¿qué podía salir mal?

Lo que necesitan los jóvenes desnortados a quienes habéis convencido de que la moral es un cuento es algo tan rancio como que se les enseñe a respetar a las chicas. Si les decís que son como ellos mismos, y les quitáis las normas morales, las aplastarán sin compasión. Además, lo propio del gamberro juvenil es golpear la moral farisaica del momento -que ahora mismo es vuestra inmoralidad aberrosexualista- para ver si por fin os escandalizáis por algo. No hace falta ser antropólogo para darse cuenta de que todo esto es un simple gesto de falsa valentía, una especie de rito de paso de lo más cutre. Pero la culpa es vuestra. 

Cría cuervos y te sacarán los ojos. ¿Pensábais de verdad que íbais a lograr ángeles benéficos impartiendo una educación hedonista y sin respeto a la autoridad o a la moral? Progres, ahí tenéis a vuestros hijos: machistas perdidos. Y suerte si no os salen neonazis para fastidiar. Se cosecha lo que se siembra. No quisisteis educar en el respeto a la autoridad, ni a la tradición, ni a la feminidad y por eso aquí tenéis un desorden creciente y a vuestros jóvenes más perdidos que nunca. A ver ahora cómo lo arregláis a base de multas, policía y más feminismo. Lo dudo.  

6 oct 2022

Los milagros


Los milagros. ¿En qué se diferencian de la realidad, de la vida misma? Las cosas que nos rodean no nos parecen milagrosas sólo porque aparecen poco a poco. Toda la creación es una sucesión de milagros a fuego lento. Si se te apareciera un hijo de dos años de golpe ¿no creerías en Dios? ¿Y sin embargo dudas sólo porque tarda 33 meses en formarse? ¿Las plantas, sólo porque son más lentas que nosotros nos parecen inofensivas y poco milagrosas? Si las acacias surgieran de la tierra como rayos viviríamos en un terror permanente. De hecho la imagen de la liana atrapando la pierna de un incauto es un clásico en los relatos fantásticos. 

Aceptamos el "big bang" como milagro, aunque nos cueste decir esa palabra para denominar al supuesto único evento inexplicable por la ciencia. Después de eso todas nuestras otras explicaciones "racionales" no son mas que palabrería vacía. De alguna forma nos tranquiliza distraernos catalogando las fases evolutivas de la existencia: gametos, mórula, embrión... huevo, larva, ninfa... mesozoico, paleozoico, precámbrico... Y nos parece que cuanto más se alargan esos listados más se difumina el inquietante milagro que separa el ser del no ser. 

Todo es milagro. Porque todo, en realidad, -hasta los mismísimos ateos- podría no haber existido. Las ovejas nos parecen necesarias para poder comer costillas de cordero o para fabricar una bufanda. Pero cuando no hay ovejas comemos otras cosas y nos abrigamos con algodón. No existe nada necesario. Todo es gratuito. Todo es un regalo. No está bien decir que el hombre sea la medida de todas las cosas como si tuviéramos algún mérito en ello. Pero sí que, de alguna manera, todos experimentamos el hecho de que este planeta, su temperatura media, sus espacios naturales y sus recursos parecen haber sido pensados por Alguien para que poco a poco vayamos los humanos prosperando sobre su superficie. 

Todo es milagro. Y si a veces no nos lo parece es solo porque Dios nos da los regalos cuando no miramos, o entrando de puntillas mientras dormimos.

1 oct 2022

Para ser felices


Escuchad jóvenes: la felicidad no está en tener lo que se quiere sino en querer lo que se tiene. Lo que se tiene y lo que se es y, en general, lo que te ha tocado en suerte. El 99% de todo lo que somos o tenemos es don. Nos viene dado, a veces como regalo, a veces como lastre. Seamos agradecidos y sepamos aceptar la realidad de las cosas. Solo así seremos felices.

La autodeterminación, esa exageración fanática de la libertad, es mentira. Quienes te la predican lo hacen porque te quieren desarraigado y despojado de cualquier identidad. Unos te querrán sin propiedades, otros sin moral, otros sin raíces como un paria trashumante. Pero tu patria es la que es. Para bien y para mal. Tu sexo, tu carga genética, tu herencia material o cultural, tu familia... son lo que son. Podrás crecer, tendrás que mejorar, pero nunca lo lograrás partiendo de cero.

No estoy predicando el conformismo ovejuno, ni la flema británica, ni la inactividad taoísta. Mucho menos caigamos en la típica tesis hedonista que confunde la felicidad con la ausencia de problemas. Se puede ser feliz y sufrir al mismo tiempo: hablen con cualquiera que haya ganado un maratón. Así es la vida. Seréis felices cuando luchéis contra los problemas asumiendo la realidad. Y seréis muy felices cada vez que deis con alguna solución.

Me dice un buen amigo que podría concretar aún más el mensaje diciendo que "quien se acerca más a la felicidad es quien menos peca". Tiene toda la razón, y esto concuerda con lo que vengo diciendo porque, al fin y al cabo, ¿en qué consiste el pecado sino en dejar de amar lo que tenemos para desear lo que no tenemos? La Ley Divina se resume en dos mandamientos -"Amar a Dios sobre todas las cosas" y "amar al prójimo como a uno mismo"-. Dios, las cosas, el prójimo y uno mismo. Cuatro amores que van in crescendo de este modo: el amor a todas las cosas (a la realidad), el amor a uno mismo, el amor al prójimo y el amor a Dios. Sólo podemos pecar por tanto de cuatro maneras: cuando no aceptamos la realidad, cuando negamos nuestra identidad, cuando nos desligamos del prójimo y cuando rechazamos a Dios. Existen cuatro caminos que son un mismo camino: el amor a la verdad, la aceptación de lo que somos, la caridad con el otro y la alabanza a nuestro Creador: ese es el camino de la felicidad.

30 sept 2022

El fraude del fútbol femenino


El fútbol en general hace mucho tiempo que dejó de ser un deporte para ser otra cosa. Pero en el caso del fútbol femenino la manipulación es descarada. Se trata de un producto artificial subvencionado por las élites para blanquear al gusto de las ideologías de moda un negocio que según sus propios esquemas mentales es 100% machista. Dicen que las chicas indias "aspiran a ser convocadas algún día". Felicidades a las 11 que logren entrar en el equipo nacional de la India. Mis condolencias a los otros 165 millones de chicas indias "sub-17" que no logren culminar ese sueño.

17 sept 2022

SONETO: A LA HERMANA REALIDAD

Hermana realidad, misterio y vida,
regalo para el alma y los sentidos,
espejo sostenido en los latidos
de un Dios que nos creó y que nos cuida...

divina inabarcable reina huída,
madre de los sucesos desvalidos:
¡feliz aquel que humilde en tus sonidos
escucha la promesa bien cumplida!

Tú eres, realidad que nos envuelves, 
la playa interminable en que palpitan, 
-amor, y compañía y testimonio-
partículas de amor con las que vuelves
ideología vana cuanto gritan, 
inútil el esfuerzo del demonio. 







---
Javier Garisoain
Tfno: 609408204

3 sept 2022

Como convertirse en un robot


Hace tiempo que decidí ignorar los requerimientos que suelen hacer las grandes empresas para valorar la atención recibida. Es un engorro, una pérdida de tiempo, alimenta de forma enfermiza los datos y estadísticas y es una opresión añadida para el trabajador. Si el empresario, o el jefe de turno, quiere conocer a sus empleados que hable con ellos y que no nos utilice a los clientes de chivatos. En alguna ocasión puede ser útil hacer una valoración general de una empresa pero pedir la valoración de cada llamada es, como digo, enfermizo. 

Estoy hablando de una más de entre todas las chorradas inclusivas, garantistas y políticamente correctas que les encantan a las grandes empresas o a los gobiernos y que si se extendieran al trato social normal harían la vida insufrible. Imaginen llamar al fontanero y que les diga eso de que "esta conversación puede ser grabada". O ir a la peluquería y que nos pregunten cómo queremos el corte primero en castellano y luego en el idioma regional. O que el frutero te llame para pedir una valoración del ultimo servicio.

Toda esa farfolla acartonada con la que nos hacen perder el tiempo los poderosos es absolutamente prescindible. Vaya desde aquí mi más elegante corte de manga a todos ellos, aprendices de robot. Conmigo que no cuenten. Por cierto, la palabra robot, en el sentido moderno del término, es un invento del escritor checo Karel Capek. "Robota" en su idioma significa esclavo. Y recuerden que el transhumanismo progre consiste en robotizarnos de una u otra forma. Sin necesidad de convertirnos en cyborgs, existen métodos sutiles de deshumanizar nuestras relaciones como hacen cuando nos rodean de locuciones absurdas o nos exigen el rellenado de formularios recurrentes. La misma especialización de las tareas típica de la vida urbanita y exagerada por un sistema obsesivo, la que denunciaba Chaplin en la hilarante cadena de montaje de "Tiempos modernos", es algo que nos acerca peligrosamente a la esclavitud.

Las grandes empresas, los organismos estatales monstruosos, tienden a considerar al empleado como una simple pieza, fácil de formar, fácil de sustituir. Y al cliente como a una estadística, un conjunto de datos con ojos, carne de formulario. Buscaban la excelencia pero han caído en un fariseísmo frío y repelente, robotizado y robotizador en el que no se permiten las humanas imperfecciones que son la chispa de la vida. Nada que ver con la vida familiar o las relaciones humanas propias de las pequeñas empresas en las que se permite a la persona pensar y ser libre. 

Es por eso que Chesterton decía que "Cuando una cosa merece la pena, incluso merece la pena hacerla mal". Y es por eso que lo pequeño es hermoso. Estemos en guardia frente a las automatizaciones, las rutinas y las burocracias. Para seguir siendo libres, para seguir siendo humanos.

17 jul 2022

Desnazificar los sanfermines


Esto sí que es culpa de Putin. Ha sido el ruso quien ha puesto de moda el concepto de desnazificación -que suena a desratización- sobreactuando a cuenta del famoso batallón ucraniano de Azov. El caso es que donde sí que haría falta una buena desnazificación es en Navarra. Aquí llevamos décadas sufriendo la imposición por la violencia de los símbolos y políticas del nacionalismo euskadiano y aunque la que era propiamente organización terrorista dicen que ya se disolvió algunos de sus cipayos más cerriles parece que aún no se han enterado. Los incidentes protagonizados por ellos en los sanfermines de este año en el chupinazo, en la procesión o en los toros contra la peña Mutilzarra así lo atestiguan.

Durante décadas la mayoría de los navarros ha tenido que guardarse opiniones, banderas, canciones y símbolos de toda clase por no molestar a los correveidiles de la mafia etarra. Para tener la fiesta en paz. Porque dos no discuten si uno no quiere. En todo este tiempo los conflictos han sido apagados a menudo por una especie de autorrepresión y en las situaciones más tensas mediante el recurso de encomendar a papá-Estado y a sus policías el establecimiento de un orden mínimo. Ha sido para muchos un ejercicio humillante, que ha dejado en entredicho la proverbial bravura de la gente de esta tierra; que nos ha hecho a todos más desconfiados, más prudenticos, más gallináceos. Que nos ha provocado una especie de síndrome de Estocolmo colectivo que tardará tiempo en desaparecer del todo. Y si en eso nos ha convertido a los ajenos el veneno del terror imagínense qué destrozos habrá hecho en el alma de los que se acostumbraron sin pudor a llamar bien al mal. El terrorismo, esa táctica inmoral que consiste en matar a uno para paralizar a cien mil, ha funcionado. Y lo peor es que ha creado escuela. Muchos de los matones que pululan por España en cada confrontación ideológica, territorial, laboral, sea cual sea, han cursado sus estudios más siniestros en las txoznas, las herriko tabernas o la kale borroka del norte. 

Una vez desaparecida la ETA, esa madrastra que mataba a sus desertores, tendríamos de ir volviendo a la normalidad, pero algo pasa que no lo estamos consiguiendo. La universidad del miedo ya no expende títulos, pero los viejos graduados siguen ostentándolos con orgullo. Los nostálgicos de la goma2 continúan soñando con sus mapas imperialistas y su red artificial de organizaciones de barrio, sus peñas, sus sindicatos o sus chiringuitos culturales que siguen siendo aún, en muchos casos, peleles abducidos, rehenes de la inercia mafiosa, correas de transmisión de una ideología cada vez más desquiciada. 


En algún momento esto tendrá que acabar y ojalá que sea por las buenas. Porque si tensan la cuerda un poco más podría suceder aquello de que el miedo cambiase de bando. Eso sería otro desastre. Creo que no me equivoco si digo que la mayoría de los navarros, la mayoría de los españoles, no queremos eso, que abogamos por una convivencia respetuosa, nada más y nada menos. Por una sociedad en la que uno pueda discrepar con educación, argumentar con libertad, y vestirse con los colores preferidos sin tener que recibir insultos o botellazos. A mí al menos me encantaría poder hablar tranquilamente con mis compatriotas rojo-separatistas. Estoy convencido de que así, por las buenas, sin politiquerías de esas que parten, podríamos entendernos en muchas cosas. 

Estamos hablando de un problema universal y general. El que provocan con descaro, en todo el mundo, aquellos que se dicen demócratas pero que salen en algarada cuando no les gusta lo que dice la mayoría. Su estrategia es clara: victimistas cuando son pocos, matones cuando son bastantes, dictadores cuando pisan moqueta. Por eso creo que Navarra, Pamplona y los sanfermines, podrían ser en los próximos años una piedra de toque para ver hasta qué punto sería posible desmontar esa política-basura. Para ver si sería posible recuperar una normalidad social cuando ha sido aplastada por una cotidianeidad enferma. Podría ser en esta Navarra increíble y contradictoria, la misma que un año se subleva en masa contra el gobierno de Madrid y otro condena el alzamiento; la que se desangró enviando misioneros y que ahora clama por un laicismo radical; la que ha pasado de un claro españolismo al desapego total como quien no quiere la cosa... Podría ser esta Navarra extremada la que nos diga si la convivencia es una utopía, si la realidad acabará por hacerse valer, si la libertad es un sueño.

25 jun 2022

Aborto: ni un paso atrás. Celebraciones las justas


¿Soy el único que cree que la derogación de la sentencia "Roe vs Wade" por parte del tribunal supremo de los EE.UU. se queda muy corta? En realidad lo único que han dicho los jueces es que son los estados los que tienen "derecho a elegir".

Soy consciente de que este fallo es histórico porque de hecho va a disminuir el numero de muertes, y me alegro por ello, pero el debate sigue intacto. Una justicia justa debería abolir el crimen del aborto provocado igual que se hizo con la esclavitud. Como hiciera Lincoln con su Proclamación de Emancipación de 1863, que no permitió dejar el asunto de la esclavitud en manos de los estados... (o como la misma Isabel de Castilla en su decreto de 1500, tan solo 363 años antes, por cierto). ¿No nos habían contado siempre que la Guerra de Secesión se produjo porque los yanquis no querían dejar el tema de la esclavitud en manos de cada estado?

Siento decir que veo un exceso de euforia en la celebración de este paso. Sí, hay que celebrarlo, pero no tanto. El fallo de Tribunal Supremo de los USA no es una sentencia provida sino una simple aclaración técnica de unos expertos constitucionalistas que han necesitado 40 años para determinar que el aborto no era un derecho constitucional. Celebraciones las justas. 

En la batalla del aborto hay algo que está distorsionado. Me dicen que los promuerte están rabiosos y furiosos pero yo pienso que la rabia y la furia tenían que ser de los provida, de los que vivimos sin resignarnos al cinismo de los promuerte. Es inaceptable que de alguna manera les permitamos a quienes defienden un genocidio aparecer como si ellos fueran los indignados. No se por qué razón el bando provida tiene que estar a menudo marcado por un tono buenista, por un lenguaje blandito que suele impulsar a sus portavoces a endulcorarlo todo, a difundir canciones ñoñas o manifestaciones de saltos y globitos.
 
El movimiento promuerte es un dragón malvado. Ha establecido un régimen con sacrificios humanos, una industria siniestra, una aberración moral que solamente considera digna la vida cuando es deseada. Me temo que mientras sigamos así, negociando con el mal o celebrando en vez de exigiendo no nos van a tomar en serio.  

Tampoco nos van a tomar en serio, por cierto, si damos la voz cantante del movimiento provida a políticos peperos como Jaime Mayor Oreja, malminoristas que fueron ministros mudos en gobiernos abortistas y que ahora parece que no han roto un plato. Y tampoco nos van a tomar en serio mientras los obispos no encabecen las manifestaciones. ¿No clama al cielo la extensión del crimen? Pues los gestos se han de corresponder con las palabras. Demasiado cálculo, demasiada estrategia.

En el fondo lo que desapruebo es la extensión del malminorismo y del maquiavelismo entre las bases provida. No está bien que los defensores de una causa tan clara, tan nítida, tan rotunda, andemos haciendo cálculos, maniobras de distracción o planes de desembarco, como si todos fuéramos estrategas. Que el presidente Trump jugara bien su baza en la renovación del Tribunal Supremo, o que los gobernadores provida lo vean como su gran oportunidad es estupendo. Ellos hacen lo que deben. Pero la gente provida no debería concederse ni un minuto para la euforia, no vaya a ser que la alegría lleve al relajo o a la desmovilización. Hay que abolir el aborto provocado, ese es el objetivo, y punto.

23 jun 2022

Crisis de vocaciones y espíritu de servicio



Algunos creían, cuando oían eso de "crisis de vocaciones", que la expresión aludía a la falta de curas o de monjas. Pues no. La crisis es manifiesta en todas las vocaciones. En las sagradas y en las profanas. En todo aquello que signifique voluntad libre, determinación y responsabilidad, perseverancia o compromiso. La misma vocación natural al matrimonio está sumida en una profunda crisis, algo casi inaudito en la historia de las civilizaciones. ¿Sería muy descabellado pensar que el brutal descenso de la nupcialidad es peor aún que la reducción de ordenaciones sacerdotales? Lo peor es esta sensación de que se trata de un plan premeditado. Como si alguien hubiera querido construir un mundo, un sistema, sin familias libres, sin profesionales autónomos, sin aprendices, sin maestros, sin sabiduría, sin tradición. Pensemos en los quebraderos de cabeza que daba el proletariado. Los proletarios eran pobres, habían sido desarraigados y embrutecidos, pero al menos tenían una prole, lazos familiares a los que servir, ganas de luchar por un futuro mejor aunque sólo fuera para sublevarse contra la explotación y morir en el intento. Los tiranos de ahora han conseguido un ejército de solteros que revolotean entre trabajos basura y que no se inmutan mientras les llenen la nevera. 

Miren a su alrededor ¿qué profesión honrada puede presumir de un incremento de vocaciones? Mecánicos, albañiles, modistas, arquitectos, médicos, hosteleros, agricultores... Cada vez cuesta más encontrarlos buenos y con espíritu de servicio. Las razones son múltiples y complejas, pero yo diría que la clave está ahí, en esa misma idea de servicio que, en el mundo economicista de las ideologías, ha sido sustituida por el mero afán de lucro.

Sí, por supuesto, existe un ánimo de lucro legítimo. El mismo Jesucristo es comprensivo con el que encuentra un tesoro, recupera una moneda o multiplica los talentos. Pero la vocación es otra cosa. Es servicio más que lucro. Y servicio que no es servilismo sino entrega de uno mismo, por el bien de los demás. 

Los primeros liberales, los padres de la patria moderna, tenían fijación por este tema y acusaban de serviles, servilones o encadenados a quienes no apostaran por un individualismo radical. Hoy, 200 años después, así nos va. Ya casi no nos molestamos unos a otros, pero tampoco nos servimos.

No hay que profundizar demasiado para entrever que la raíz teológica en esta cuestión es la del "non serviam" luciferino. Nos han querido vender la idea de un mundo para millonetis, en el que nadie sirve a nadie pero donde todos somos servidos por un servicio invisible y eficaz como el de Downton Abbey. La realidad nos demuestra que esta promesa del liberalismo no es mas que un timo piramidal. Porque donde no hay servicio no hay vocación, ni profesión, ni profesores, ni profesos, ni siquiera profetas. 

Volviendo a este valle de lágrimas... ¿Sabían que el principal problema de la hostelería es la falta de personal cualificado? ¿Sabían que en Irlanda se están cerrando casi mas pubs que iglesias? Y esto es solo un botón de muestra...

Servir tiene muy mala prensa. Y sin embargo, como decía en aquella escena magistral de "La vida es bella" de Roberto Begnini el sabio tío Eliseo: "servir es el arte supremo. Dios es el primer servidor". Ojalá lo entendieran así esos jóvenes postmodernos que renuncian a la gloria de una buena vocación, de un oficio honrado, de un servicio útil a sus semejantes, por una paguita y una suscripción a matrix.

16 jun 2022

No es el calor, es otra cosa


Por favor, ¿pueden dejar de quejarse por el calor que hace? Si usted tiene una vivienda, o un trabajo, o unos horarios laborales que le hacen estar muy incómodo ahora que suben las temperaturas, tal vez la culpa no sea de un sol que está a 150 millones de kilómetros de distancia sino de quienes han organizado su vivienda o su trabajo como lo han hecho. 

El clima que hay en España (y en la mayor parte de este planeta) es maravilloso. Los astros mas cercanos son inhabitables para nosotros y no existe ningún otro a nuestro alcance. Si no cree usted en la divina providencia al menos reconozca que hemos tenido mucha suerte. ¿Se han parado a pensar alguna vez que las temperaturas posibles van desde los -273º del cero absoluto a los 15 millones de grados del interior del sol? ¡Pues qué casualidad que de toda esa gigantesca cantidad las temperaturas más extremas de nuestra Tierra no oscilan más allá de 100º!

No se enfaden con los calores, ni con los fríos cuando toque. Acepten de una vez que el clima terrestre que acoge a nuestra especie está muy bien pensado... o que se ha producido por una casualidad extraordinaria. La inmensa mayoría de la humanidad nace, vive y muere dentro de una pequeña horquilla que varía entre los -20º y los 40º. Vistas así las cosas ¿a qué viene tanta protesta?

El ser humano es perfectamente capaz de adaptarse a climas extremos, incluso con tecnología primitiva como demuestran tuaregs o inuits. Y no creo que esas gentes se quejen tanto de los rigores climáticos como los pobres urbanitas occidentales del siglo XXI.

Volviendo a la cuestión de quién será el culpable de su falta de confort... No, no es culpa del verano, no es culpa del sol, no es culpa de la realidad natural. La responsabilidad de su desasosiego es de quienes han diseñado ciudades y formas de trabajar, desplazarse o divertirse que no tienen en cuenta la realidad, la meteorología o los materiales autóctonos. Y si me apuran es culpa también de los titulares alarmistas, de esas infografías diabólicas que pintan de rojo los mapas como para alentar la histeria colectiva.

Las ideologías, los voluntarismos, los idealismos, parecen juegos inocentes cuando se limitan a emborronar papeles pero cuando infectan al urbanismo, a la política laboral o a la de transporte... y cuando ocupan todos los grandes altavoces mediáticos... Entonces es cuando viene el choque con la realidad y con la misma humanidad. Es entonces cuando hacen sufrir de verdad. 

Fíjense en la gente mayor que vive aún en entornos rurales o tradicionales. Ellos son como nuestros propios tuaregs o inuits. ¿Por qué apenas se quejan del calor o del frío? ¿No será que ellos, lo mismo que nuestros antepasados, vivían mejor adaptados al clima, construyendo, vistiendo, trabajando o divirtiéndose de forma auténticamente sostenible? La siesta, el botijo, el abanico, el adobe, la cal, los patios, los horarios, las comidas, las plantas, las fuentes, los sombreros, la fresca, el sol y la sombra... nada que tenga que ver con la sabiduría o la tradición popular parece tener cabida en las ofertas tecnológicas para la vida moderna. La famosa sostenibilidad insostenible de los veintetrentistas consiste en tratar a toda la humanidad como si fuéramos neoyorkinos, y por eso se empeñan en crear un mundo artificial, calefactado, refrigerado, iluminado y humectado para lograr el máximo confort. Y se creen que lo pueden lograr prescindiendo de la realidad. Perdonad que os hable con crudeza: todas vuestras cansinas quejas por la calorina demuestran que, al menos mientras dure esta ola, vuestra civilización ha fracasado.

11 jun 2022

¿Por qué se tolera la pornografía?



Se habla estos días, por enésima vez, de la abolición del llamado oficio más antiguo del mundo. Y resulta curioso ver cómo hay un punto en el que parecen encontrarse los santones abstemios del progresismo con los moralistas más clásicos. Es curioso porque coinciden en los medios, no en el fin. Parecen en cualquier caso muy valientes y muy dignos los señores diputados cuando reprueban la prostitución. ¿Pero se atreverán algún día con la pornografía?

Pocas son las civilizaciones que han conseguido eliminar la prostitución. Ni San Luis ni San Fernando lo consiguieron en sus reinos. Pero con ser dañina, el porno es mucho peor. Es aparentemente mas suave, menos escandaloso, y sin embargo es más inhumano, a la larga más destructivo. Al menos estamos de acuerdo en castigar la pornografía infantil, que es el porno hecho con niños para consumo de adultos. ¿Pero qué pasa con la pornografía hecha por adultos para consumo de niños? ¿Por qué se tolera?

La pornografía que se acumula en internet, al alcance de cualquiera, es más dañina y más deshumanizadora y sería más fácil de prohibir que la prostitución. Además, sin porno habría menos prostitución. ¿Por qué no hacen nada al respecto los poderosos? Los partidos, que ahora se alborotan hablando de las trabajadoras del sexo y sus proxenetas ¿Por qué no toman alguna medida? Cualquiera diría que los partidos tienen miedo. ¿Temen acaso que sin esa droga podría ocurrir que los jóvenes se desfogaran rebelándose contra el sistema?

Los que dicen que no se pueden poner puertas al campo y que es imposible eliminar, o reducir drásticamente, el porno por internet. ¿Han probado a hacer una pequeña búsqueda para localizar a las principales porno-productoras? Sí se puede. Claro que se puede. Que opinen los informáticos de la sala, o que inventen algo. Mientras tanto nada me quitará el convencimiento de que, queriendo, eliminando para empezar todo lo que se entiende que es pornografía de libre acceso, se podría limpiar fácilmente por ley la inmensa mayoría de todo este vertido. Quedarían resquicios, claro, pero al menos ya no habría porno para cualquier niño a golpe de un simple clic que es lo que pasa ahora. 

En realidad bastaría para empezar con cerrar o bloquear unas pocas empresas. Si expulsaron a presidente de los USA de Twitter ¿no podrían expulsar a esa gentuza? Observen que esa industria no ha creado una mera opción de ocio alternativo sino un producto adictivo que genera zombies al servicio del sistema y para su lucro personal.

Este asunto de la pornografía se suele entender como un simple vicio oculto personal -que lo es- y por eso a veces no es fácil apreciar su dimensión social. La realidad es que el porno enrarece las relaciones entre los sexos y afecta a la nupcialidad y a la natalidad. La escalada en internet de esta peste en los últimos 20 años es comparable a la de los juegos de azar y no sería muy descabellado incorporarla al caldo de cultivo que ha convertido el suicidio en la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes. No, con las adicciones que tolera -o que alienta- el sistema lo que está en juego no es la libertad o la responsabilidad individual sino el mismo orden social.

El mundo necesita personas virtuosas, lo mismo que espacios limpios, humor blanco, pureza e inocencia. Si rezáramos bien el Padrenuestro entenderíamos lo que encierra su última doble petición. No se trata tan solo de educar niños fuertes para que sean capaces de mantener la virtud en medio de un burdel. Hay que exigir a los gobiernos que acudan en socorro de los débiles y los inocentes. No se trata tan solo de no caer en la tentación. Hay que exigir, a quien tenga poder para ello, que nos libre del mal.

5 jun 2022

Herencia, familia y suerte


Nunca gustaron ni las tradiciones ni las herencias a los ideólogos. Recientemente, un portavoz de las locuras progres, Antonio Maestre, se ha asomado a su ventana de Overton desde La Sexta para arremeter contra la misma idea de herencia. Según su argumentación el solo hecho de que existan legados hereditarios en las familias es un ataque al santísimo dogma laico de la igualdad de oportunidades. Y lleva a tal extremo su discurso desquiciado que hecha pestes de la mismísima suerte. Porque, claro está, la suerte, el hado, la rueda de la fortuna o la divina Providencia no son ni comunistas ni justas. Pero yo me pregunto: ¿es justa la lotería? ¿y la genética repartiendo enfermedades? ¿y las catástrofes naturales eligiendo a sus víctimas? ¿Son justas -por cuestionar algo que toca de lleno esos entes puros y ecuánimes que son los órganos ministeriales- todas las decisiones que toman los estados? Si elimináramos de nuestra vida todo eso que llamamos "suerte" nos convertiríamos en animales, o peor aún, en piedras. 

En realidad este comunista no está atacando la idea de herencia sino la de familia. En su esquema ideológico es el estado -siempre benéfico- quien otorgaría la herencia a cada recién nacido. Curiosamente con ello no terminaría la desigualdad porque los hijos de los estados ricos serían los nuevos privilegiados. Y no siempre es maravillosa esa herencia que transmite papá-estado. Las familias no suelen dejar deudas, sin embargo el estado español en 2021 endosaba a cada nuevo españolito al nacer una deuda de 30.157 euros ¡Menudo negocio! ¡Qué mala suerte y cuánta desigualdad fascista para los niños españoles!

Todo esto esconde un animalismo atroz. Porque el animalismo más dañino no es el que humaniza a las cebras sino el que rebaja al ser humano al plano instintivo. La herencia en los seres humanos es cultural, familiar, se transmite de padres a hijos. En los animales es sólamente genética.

Así pues, los cerdos de Orwell empiezan eliminando la herencia material en nombre de la justicia. Que la gente pueda tener la suerte (y la responsabilidad) de heredar propiedades pone nerviosos a los burócratas. Pero no nos engañemos: lo peor es que van a por la otra herencia, la espiritual. Lo que de verdad molesta a los ideólogos progres es que existan tradiciones, costumbres o herencias previas, moralmente superiores y enriquecedoras que dejen en ridículo las escuálidas y farisaicas ocurrencias que copia y pega en la cabeza de los niños el sistema estatal de educación.

Ellos ridiculizan la cuestión caricaturizando al tipo de millonario yanqui. Evidentemente la resistencia a estas consignas ideológicas no puede pasar por ensalzar el individualismo del american-way-of-life sino por crear familias fuertes, que se blinden frente los ataques de los tiranos, y que transmitan de generación en generación sus propiedades mientras puedan, y su fe siempre.

3 jun 2022

Errare humanum est


Las compañías de internet tratan de convencernos de que sus algoritmos son buenos para nosotros porque nos facilitan la toma de decisiones. Pero, ¿y si esa facilidad fuera en realidad mala para nosotros, especialmente para los más jóvenes, aquellos que no necesitan la solución de los problemas sino aprender a resolverlos? Por ejemplo: ves unas películas y la máquina te dice: «si te gustó A te gustará B». Tanta amabilidad ¿no debería ser respondida con un «gracias»? Pues no. En el caso de las aplicaciones de mapas de carretera todos lo vemos claro: «el gps nos hace cada vez más tontos». ¡Qué nostalgia sentimos por aquellos taxistas de antaño que habían metido en su cabeza hasta el último callejón de la ciudad!

Resulta que nuestra psicología no está pensada para vivir en un perpetuo jardín de infancia en el que únicamente se nos alimenta de papilla. Resulta que es con el esfuerzo, o cuando nos levantamos después de una caída, como crecemos. Necesitamos vivir aprendiendo de nuestros errores. Errar es humano ¿recuerdan? Los animales no tienen la opción de rechazar su instinto. Nosotros sí. Nosotros necesitamos pasar sed para disfrutar del agua. Necesitamos aburrirnos para tener ideas. Necesitamos meter la pata para madurar.

Vivir entre algodones, en un sistema de «realidad aumentada», de «crédito social» o con paranoias similares en el que una organización perfecta te garantiza un 100% de aciertos es inhumano, anestesiante, esterilizante. Es, en definitiva, un error mayúsculo. Porque nosotros necesitamos cosas imperfectas.

Se me dirá que todo esto viene de antes, claro, que desde que existe el comercio han existido los vendedores de comodidad. Desde la secadora a la ballesta, los inventos siempre tienden a hacer la vida más muelle. Sí, pero es que lo de ahora amenaza con anularnos. Ya no se trata de ahorrarnos el esfuerzo físico, ni siquiera el mental. Se trata de rendir la propia voluntad en manos de un «gran hermano» que lo sabe todo sobre mí, y que poco a poco me fuerza a vivir de una manera que no era la que yo pensaba antes… cuando todavía cometía errores.

Dios, que nos quiere bien, nos pide que seamos perfectos. Nos lo manda y cuenta para ello con nuestro barro y nuestra libertad. En cambio este mundo feliz de los algoritmos infalibles nos engaña haciéndonos creer que ya somos perfectos. ¿Unos perfectos inútiles? Cuando «estamos» conectados, en fin, vivimos con la sensación de ser tratados como si fuéramos diamantes. Y en efecto, así es como nos tratan: como a pedruscos.

Votar o rascar


Esta es mi aportación al debate de si hay que votar, o abstenerse o qué con el fin de denunciar un sistema electoral que es una engañifa: lo que hay que hacer es no dar importancia a la cuestión. Creo que no merece la pena acalorarse. Abogar por una abstención activa, por ejemplo, haciendo campaña de la misma como si fuera la única opción válida para un verdadero antisistema no me parece la forma más adecuada de desacreditar la gran mentira de la democracia porque supone en cierto modo sobrevalorar la intrascendencia ínfima del voto tal como está planteado en el sistema actual.

La realidad es que influimos más en la marcha del mundo cuando decidimos nuestras compras, por ejemplo, que al votar en el sistema partitocrático. Somos infinitamente más decisivos en la configuración de la realidad que nos rodea eligiendo amistades, aficiones, profesión, vecindad, proveedores o estado que yendo a votar cumplidamente en cada paripé electoral.

El sistema político al que estamos sometidos es una tiranía cuatrienal. Cada cuatro años existe la posibilidad de cambiar de tirano y nos han acostumbrado a que veamos eso como una ventaja. Como si dos o tres tiranías turnantes, pretendidamente legitimadas por las papeletas del 51% del censo, fueran más deseables que una dictadura impuesta directamente por la fuerza. Yo desde luego preferiría tener un dictador odioso, sobrevenido y conocido, impuesto por las circunstancias, que uno de estos igualmente opresivos que presumen de dictadura porque eso es «lo que nos hemos dado los españoles». ¿Para qué otra cosa sirven las elecciones sino para legitimar al partido triunfante? Si fuéramos capaces de abstraernos de la omnipresente propaganda electoral que alimenta esta tramoya; si viéramos las elecciones como quien oye llover o -como quien tose- viviríamos más felices, y centrados en las cosas que de verdad importan.

Por ello… ¿Que un día te apetece votar? No pasa nada. Hazlo como quien espanta una mosca. Dedica tus energías a todas aquellas otras cosas que te hacen un hombre libre. Vota si quieres, como quien se rasca, o no votes, sin darle la más mínima importancia. Pero centra tus acciones serias (o tus mismas discusiones de bar), en esas cosas que se quedarán sin hacer si no las haces tú.

El fraude del reciclaje


El reciclaje se ha convertido en el negocio del siglo, o al menos, en un negocio inevitable y creciente debido a dos razones. Por un lado, en el origen de todos los procesos de fabricación o producción de bienes materiales hay una fiebre consumista, una publicidad desaforada y un dispendio gigantesco en envases. Y por otro lado, al final de la cadena, se pierden unas cantidades ingentes de energía en concienciar, separar y transportar la basura en lugar de invertir todo ese esfuerzo en el tratamiento de los vertederos.

Todo el esfuerzo que se hace -cada vez más por obligación y bajo amenaza de multa- en separar los deshechos es en gran medida es un trabajo inútil. Y cada vez compensa menos al consumidor medio que no gana nada con ello más allá de la comodidad instantánea que aportan el usar y tirar, la cocina rápida, el abre fácil y la comida basura. 
Hay negocio en todo este proceso, un gran negocio, y por eso la misma propaganda lo vende como sostenible y reciclable. Unos hacen negocio con los productos basura. Otros, al final de la película, buscando los últimos vertederos, aquellos en los que ya no se recicla nada. Como esos que dicen que han enriquecido durante décadas a las mafias del sur de Italia. 
Si en vez de la cultura consumista del usar y tirar se primara el trabajo artesano y de calidad habría menos residuos. Si en vez de una globalización que lleva a Vizcaya hierro de China o a Valencia naranjas sudafricanas habría menos contaminación.
Suena muy bonito eso de la aldea global, el libre comercio y la disponibilidad barata de tonterías exóticas, lo que no se suele considerar mucho es que la basura también se ha globalizado. Por cada contenedor de productos transoceánicos que viene para acá quemando gasóleo hay otro de material reciclable que no está muy claro dónde terminará almacenándose. La psicología refranera lo explica con claridad, tanto para las personas como para las ciudades: ojos que no ven, corazón que no siente. En cuanto perdemos de vista la bolsa de la basura deja de ser nuestro problema. En este momento lo fácil es pagar por exportar la hez propia a cualquier vecino pobre. Pero si cada ayuntamiento, o cada barrio, tuviera que gestionar su propio vertedero ¿no se las ingeniarían para reducirlo? La solución para los vertederos tiene que estar ahí, en el ingenio y la ingeniería. Estoy convencido de que si toda la energía y recursos que se dedican a concienciar, separar, poner contenedores de colorines y transportar de aquí para allá todas las basuras se concentraran en una verdadera ingeniería para el reciclado de vertederos, saldría a cuenta. Seguro. Claro que para que todo esto se enderece tendría que importarnos el futuro de nuestros hijos. Y si no hay hijos…