19 nov. 2015

Seamos justos. El terror islamista... y todos los demás.

Seamos justos. Los islamistas fanáticos podrán ser muy burros y muy violentos y culpables de cientos de atentados y del 95% de los actos terroristas de la última década... pero pensemos que los bombardeos, la guerra química, el aborto, los campos de exterminio y la bomba atómica no son inventos musulmanes sino de los ideólogos progres revolucionarios de Occidente. Mucho se van a tener que esforzar los yihadistas para igualar los genocidios promovidos por masones, liberales, nazionalistas, comunistas y abortistas.

Las guerras de religión europeas, los genocidios de los ingleses en Irlanda o de los revolucionarios franceses en la Vendée, las infinitas y estúpidas guerras nazionalistas, los campos de exterminio nazis, o soviéticos, o de los comunistas camboyanos, la atrocidad atómica de los yanquis, la plaga del abortismo progre, la misma sobreexplotación de los recursos naturales... toda esta galería de los horrores y muchos que me dejo en el tintero no son un buen ejemplo para los fanáticos musulmanes entre los cuales me da la sensación de que hay -ya desde los tiempos de Lawrence de Arabia y compañía- mucha carne de cañón y mucho tonto útil. Mucho servicio secreto y poca transparencia.

Un amigo me advierte que a ver si mi conclusión va a ser que los únicos "buenos" somos los carlistas. Le he respondido que no pretendo llegar a esa conclusión tan simple. También los carlistas -y todos los católicos- tenemos nuestras culpas y pecados. Lo único que pido con esta reflexión es que tengamos despierto nuestro espíritu crítico y que no nos dejemos llevar por los que tratan de focalizar todos los males de este siglo XXI en el diabólico terror islamista y que encuentran en ello la excusa perfecta para consolidar el totalitarismo relativista en Occidente.
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