14 may. 2011

Más cosas sobre las elecciones y la campaña electoral

Hace unos días publiqué en esta entrada la nota de prensa que como Junta de Gobierno hemos difundido ante las elecciones. Ahora incluyo algunos comentarios más personales que espero ayuden a entender mejor la posición de la Comunión en estos momentos.

Nuestra estrategia actual, que como todas las estrategias políticas es imperfecta, trata de conjugar dos líneas de actuación diferentes y complementarias:

Por un lado queremos "meter el pie" en el sistema alcanzando alguna representación y para ello, puesto que la partitocracia es un coto cerrado que no da la menor facilidad a los grupos extraparlamentarios, estamos intentando en los últimos años que se constituya una coalición puntual, como instrumento exclusivamente electoral, integrada por los grupos políticos que entienden los principios no-negociables como mínimo indiscutible. Esa coalición serviría para aglutinar -y multiplicar- los votos que podemos obtener cada grupo por separado. Hay que tener en cuenta que hoy más que nunca es imposible alcanzar algún éxito electoral sin apoyos económicos y mediáticos. ¿Con qué medios de comunicación o recursos económicos contamos actualmente los carlistas o cuentan los otros grupos de los no-negociables? Una agrupación electoral centrada en llevar a las instituciones voces para defender con vigor la vida, la familia, la libertad de educación y el bien común tendría sin duda un mayor acceso a esos recursos económicos y comunicativos tan necesarios. Y supondría, en fin, un gran primer paso para romper la actual situación de marginación y de manipulación que sufrimos los católicos en una España cada vez más alejada de sus raíces. En esta entrada se explica nuestro antepenúltimo intento: http://javiergarisoain.blogspot.com/2011/03/un-nuevo-intento-de-unidad-de-accion.html

La otra línea de actuación, más profunda y ambiciosa, consiste en la reconstrucción de un tejido social tradicionalista que, a largo plazo, facilite la pervivencia y crecimiento de los valores de la España tradicional así como una lógica repercusión en las elecciones e instituciones. En los últimos años, cada vez que hemos apelado al voto carlista nos hemos dirigido a un pueblo desarticulado, a los "restos del naufragio" de lo que fue "el pueblo carlista" y que hoy se encuentra disgregado en medio de sucedáneos más o menos incoherentes. En este sentido, la puesta en marcha de la Liga Tradicionalista (www.ligatradicionalista.es) es el germen de lo que está llamado a ser un gran movimiento social y político.

Por último no hay que olvidar que existe otra política pequeña, de andar por casa, no menos real que estas "grandes estrategias" que acabo de describir. Me refiero a la participación de cada uno de nosotros, en el día a día, en las comunidades de vecinos, en la vida de los colegios o asociaciones profesionales, estudiantiles, culturales o sindicales, o en alguna las mil y un caras de la vida asociativa. Dentro de esta pequeña política están las agrupaciones electorales independientes que encauzan la política municipal en muchos pueblos pequeños. Y aquí es donde puedo contar mi testimonio particular. Que nadie se extrañe si ve al señor secretario general de la CTC como número seis del Grupo Independiente de Urroz-Villa. Me pidieron el apoyo y no me he podido negar. Y además, humildemente, creo que con eso doy ejemplo de actitud carlista. Este tipo de colaboraciones puntuales, siempre que no nos distraiga de nuestros compromisos con la Comunión, es un ejercicio que nos hace bien porque nos pega al terreno, a la vida real de nuestros vecinos, y nos aleja de un peligro de ideologización cierto.
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