9 abr. 2011

Persecución religiosa: ficción y realidad

Se avecinan tiempos duros así que mas vale que vayamos espabilando.

La ficción cinematográfica no se cansa de alimentar en los últimos años el debate socio-político-religioso con películas más o menos interesantes en las que por encima de ideologías y matices no hay mas que dos ideas básicas y excluyentes. Para unos (la lista es inmensa) la Iglesia, los curas, los católicos, son la causa de todos los males. Para los demás (una minoría de la cual mencionaré cinco títulos) ser católico coherente es lo mismo que mártir en potencia.
De dioses y hombres nos enfrentó a la violencia irracional de la persecución islamista;
La última cima, de Juan Manuel Cotelo, cuenta con una inolvidable introducción, muy significativa de los tiempos que nos toca vivir, en la que el director se ve obligado a explicar por qué habla bien de un cura.
Encontrarás dragones pasa de puntillas sobre muchas cosas, pero no tiene más remedio que reflejar la persecución anticatólica de los años 30.
Hay otras películas, como la recientísima El rito, que apuntan más alto -o más bajo según se mire- al identificar al espíritu protagonista último del mal, la persecución, el odio y la violencia.
Y por último ya se anuncia Cristiada, basada en el drama mexicano de los años 20, da un paso importante al atreverse a exponer, junto con la persecución, un caso histórico de legítima defensa del pueblo cristiano. ¿Conseguiremos en los próximos años que algún productor se atreva a llevar a la pantalla la historia épica de nuestros Requetés?...
¿y qué película harán en el futuro de estos tiempos que nos han tocado?

La realidad supera a la ficción

Mientras tanto, en la vida real, las persecuciones y asesinatos de cristianos en todo el mundo están a la orden del día. En los países islámicos, en África, en la India, en la mismísima Europa... no pasa un día sin que nos despertemos con la noticia de un nuevo asesinato, una burla, una blasfemia impune, la quema de una iglesia o cuando menos de una puerta, un robo sacrílego, la profanación de una capilla universitaria, el anuncio de una anti-procesión en Jueves Santo...

La historia no es nueva y desde luego no lo es para nosotros los carlistas. Los orígenes de la contrarrevolución española están unidos inseparablemente a esas auténticas "guerras de religión" que fueron las guerras contra la Francia revolucionaria (Convención e Independencia), así como a las guerras civiles del siglo XIX denominadas realistas y carlistas. En todas ellas -como en el 36- los enemigos de la España tradicional y de su monarquía católica eran a la vez enemigos declarados de la Iglesia. Desde entonces los carlistas hemos mantenido en alto el lema de Dios - Patria - Rey, como un todo coherente, inseparable. Y así nos hemos vacunado contra cualquier forma de ingenuidad.

Hoy, en España,  los tics anticlericales vuelven a despertar cada vez con más virulencia alentados por una constitución atea, por el clima irreligioso, por los gobiernos sectarios, por una incultura general en la que algo tendrán que ver los ministerios de educación (incluidos los ministros Aguirre, Rajoy y del Castillo). Pero dicho esto hay que reconocer que nuestro peor enemigo no es el fundamentalismo ateo sino la ingenuidad de muchos católicos que no se enteran de la fiesta. Porque cuanto más tardemos en reaccionar, peor.

Hay que reaccionar

Cuando digo la palabra "reacción" se que alguno pensará que "ya están los carlistas con lo suyo, con la bronca, con los maximalismos", como si fuéramos los de "cuanto peor mejor" o como si nos hiciera ilusión la llegada de la tensión y el enfrentamiento. Pues no señor, nosotros somos los de sacar las castañas del fuego, sí. Pero también somos los primeros en avisar cuando el fuego es aún una pequeña llama. Si hay que dar testimonio lo daremos, pero nunca para defender un régimen que ya era anticristiano en su mismo origen.

Aún puede haber remedio, pero es preciso reaccionar cuanto antes. Hay que dar la cara, abiertamente y sin secretismos; hay que dar testimonio; hay que conseguir una unidad de acción de todos los católicos para defender nuestros propios derechos, la libertad de la Iglesia y la posibilidad de una sociedad como Dios manda.

Rompamos la ingenuidad de los que piensan que aquí no pasa nada. Pero hagámoslo con toda la seriedad del mundo, sin caer en esa otra clase de ingenuidad que es la bravuconería. Mucho ojo con las provocaciones y con las trampas. En caso de duda: disciplina.

Termino esta entrada copiando a continuación la nota de adhesión que hoy mismo hemos enviado a los organizadores de un significativo acto que se va a celebrar el próximo día 14 en la Universidad Complutense de Madrid. Es una iniciativa inteligente. Ojalá cunda el ejemplo.

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Foro Universitario Francisco de Vitoria
Presidente: Francisco de Asís de Hoces Iñiguez


Adhesión de la Comunión Tradicionalista al acto en defensa de la libertad de la Iglesia



Estimados amigos,

Por la presente les comunico nuestra más cordial felicitación por la iniciativa que anuncian para el próximo día 14 de abril (MESA REDONDA con el título: ¿VUELVE LA PERSECUCIÓN CONTRA LA IGLESIA?). 

La organización de esta mesa redonda es un gesto valiente y necesario en un ambiente de anticlericalismo y cristofobia crecientes. Por otra parte es lo que se espera de una institución, la Universidad, nacida para la reflexión intelectual y la búsqueda de la verdad. 

Estamos animando a nuestros afiliados y simpatizantes a difundir, apoyar y asistir a dicho acto. Las profanaciones de las capillas universitarias protagonizadas por grupos anticristianos, así como otros ataques recientes y algunas convocatorias sacrílegas que se anuncian, no deben quedar sin respuesta. Es necesario por ello conseguir una unidad de acción de todos los católicos para defender los derechos de la Iglesia. En este esfuerzo podrán contar siempre con los carlistas.

Reiterando nuestra disposición para cualquier ayuda concreta que pudiéramos prestar, reciba un cordial saludo en Xto. Rey,

Javier Garisoain
Secretario General de la CTC
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