17 oct. 2013

Dos días en Cataluña: ¡Viva España... católica!

¡VISCA CATALUNYA CATÓLICA I ESPANYOLA!

Nuestro "Viva España" nunca ha sido como el de los nacionalistas que al estilo jacobino se contentan con el mito de la soberanía nacional, con la constitución, el BOE y el DNI. Nuestra España, nuestras Españas, o son la patria de la Monarquía Católica o no son nada, un simple cascarón vacío que se romperá, como se está rompiendo, por culpa de intereses mafiosos y pequeñas luchas de partidos corruptos.

En esta pequeña crónica trataré de explicar qué hacíamos los carlistas el día de la Hispanidad en Barcelona. Y el día de la gran beatificación de los mártires en Tarragona.

CONCENTRACION EN LA PLAZA DE CATALUÑA POR LA UNIDAD DE ESPAÑA

Los miembros de la Comunión Tradicionalista Carlista habíamos sido convocados para este fin de semana por la Asociación Cruz de San Andrés. Previamente, la Junta Carlista del Principado de Cataluña y la Junta de Gobierno de la Comunión publicamos una nota conjunta en la que animábamos a la participación de nuestros afiliados y simpatizantes en la gran manifestación por la unidad de España que se anunciaba en la Pza. de Cataluña:  http://www.carlinsdecatalunya.blogspot.com.es/2013/09/los-carlistas-ante-la-celebracion-del.html

Otras entidades de la Liga Tradicionalista también arrimaron el hombro. La asociación juvenil Cruz de Borgoña aportó tiendas de campaña para pasar la noche del sábado en un camping de Castelldefels. El Círculo Aparisi y Guijarro de Valencia fletó un autobús para sumarse a las beatificaciones del domingo. Como elemento de identificación común, ante la posibilidad de que la presencia de boinas y banderas fuera prohibida o dificultada por los convocantes se adoptó un sencillo pañuelo blanco con la Cruz de Borgoña.

La mañana del sábado 12 nos fuimos concentrando los carlistas en Barcelona en la zona del Portal del Angel. Desde ahí la presencia tradicionalista en la gran manifestación fue destacada y así se vió reflejada en numerosos medios de comunicación: banderas al viento, venta de banderas y revistas, firma de libros por parte de Javier Barraycoa, reparto de miles de adhesivos con la leyenda: "Catalunya 100% católica i foral", entrevistas en algunos medios como Barcelona TV y otros.

UNA MANIFESTACION CARLISTA POR LAS CALLES DE BARCELONA

 Una vez terminada la concentración, marcada de forma inevitable por la presencia de partidos anticatalanes y antiespañoles como el PP y Ciudadanos iniciamos una especie de manifestación improvisada que nos llevó, a un numeroso grupo de carlistas, jóvenes en su mayoría, hasta el lugar en el que tuvo lugar una comida de hermandad. A los postres, acompañado siempre por nuestra presidenta, María Cuervo-Arango, tuve el honor de intervenir, junto con el presidente de ACSA, Efrén de Pablos, para dar las gracias a los organizadores, a los asistentes y para recordar los motivos que nos traían a muchos a Cataluña este fin de semana.




FIESTA DE LA HISPANIDAD EN PZA. DE CATALUÑA (EN SOLITARIO)

Por la tarde se había programado una prolongación de la fiesta de la Hispanidad en la misma plaza de Cataluña. En las últimas semanas había estado todo en el aire por culpa de trabas de distinta índole. Finalmente, durante más de dos horas los carlistas, convocados por ACSA y acompañados por algunas otras entidades como el Somatén, ocupamos el corazón de Barcelona con música, entre la que no faltó una solemne Marcha Real, y varios discursos de jóvenes tradicionalistas que fueron dando razones de su amor a España.

















ROSARIO POR ESPAÑA

La jornada concluyó con el ya tradicional "Rosario por España", que se reza en muchas localidades el día 12 de cada mes y con una Santa Misa en la Parroquia barcelonesa de la Purísima Concepción.







BEATIFICACION DE 522 NUEVOS MARTIRES DE LA REVOLUCION MARXISTA ESPAÑOLA

Al día siguiente, después de pasar la noche en un hotel y un camping de Castelldefels el grupo de Cruz de San Andrés, repartido en dos autobuses, se encaminó, en la mañana del día 13, al Compleix Educatiu de Tarragona donde también se habían dado cita los autocares procedentes de Barcelona y de Valencia, y otros carlistas españoles.

Identificados por el pañuelo de la Liga Tradicionalista y por alguna que otra boina roja, nuestro grupo no pasó inadvertido. Al fin y al cabo, como bien explicó nuestro correligionario Antoni Bas a las cámaras de Tele Madrid, el Carlismo es posiblemente el grupo de laicos católicos que más mártires aportó en aquellos años aciagos. En la gran explanada fuimos confluyendo con muchos miles de católicos españoles, felices todos de asistir a un acto de justicia, piedad y reconocimiento a los mártires como el que se anunciaba.

LA BANDERA DE ESPAÑA, PROSCRITA

A la llegada al recinto preparado para la gran ceremonia de las beatificaciones llamaba la atención el despliegue policial... Las normas de los organizadores incluían la absurda prohibición de entrar en el recinto con banderas o pancartas. No se atrevieron a decir que lo que en realidad estaba proscrito era la bandera española. Hasta aquí hemos caído: la bandera de España está vetada en España. Hasta ahí llega la cobardía y la confusión de quienes no saben contrarrestar de otra forma los argumentos demagógicos y revanchistas de los neo-republicanos. Dadas las circunstancias hicimos el esfuerzo de no llevar pancartas, ni banderas que como la cruz de Borgoña pudieran ser interpretadas como signo partidista.

Llevabamos sin embargo alguna bandera española con el Sagrado Corazón... Llegado el momento de entonar el "Christus Vincit...", cuando finalizaba la lectura del documento que proclama en latín los nombres de los nuevos beatos desplegamos un par de banderas españolas. Fue una manifestación de júbilo contenido, nada que ver con la euforia que es habitual en este tipo de celebraciones cuando se realizan en cualquier parte del mundo, en las Jornadas Mundiales de la Juventud, por ejemplo.

Decían los organizadores que querían velar por la sacralidad del momento y convertir la explanada en una catedral. Lo cierto es que lo único que nos apartó por unos momentos de la liturgia, que estaba siendo seguida hasta entonces de forma intensa y piadosa por todo nuestro grupo, fue la irrupción en nuestro sector de un grupo de miembros del servicio de orden y guardas jurados. Con los malos modales que azuza la mala conciencia trataron de resolver en pocos minutos un "incidente" que ellos mismos habían protagonizado. Lo más llamativo del caso es que no vinieron por las banderas, que ya estaban recogidas cuando llegaron, sino por tres paraguas usados a modo de sombrilla que habían sido decorados con la rojigualda. Ni banderas ni pancartas, nos habían dicho... no dijeron nada de paraguas. Había en aquel momento cientos de paraguas abiertos en toda la plaza porque el sol pegaba fuerte. Pudimos ver incluso uno que desplegaba la bandera británica. Aún así los únicos que molestaron y que provocaron el despliegue parapolicial eran los nuestros de la bandera española.

Esta ha sido la única nota discordante de un fin de semana pleno de entusiasmo, juventud e ideales. Una escena surrealista que podría haberse evitado y que pone en evidencia no solo las presiones que sufre nuestra jerarquía por parte de las ideologías nacionalistas y laicistas sino también la grave carencia de sana doctrina política que aqueja a un buen número de católicos.

Estos días me he visto obligado a explicar -en facebook y otros foros- cosas tan elementales como esta:

"El Sagrado Corazón es un símbolo religioso. Cuando se pone en medio de la bandera española es también un símbolo político. Esto los liberales no lo entienden porque ellos hacen compartimentos estancos. Para nosotros -y para el Magisterio de la Iglesia- va todo unido. Pero no mezclado de cualquier manera sino que tiene su lógica. El uso de emblemas religiosos en nuestras banderas indica el deseo de que la política, el mismo patriotismo, estén siempre subordinados a la religión. ¿Como no va a desear eso un cristiano?"

Dicho esto soy partidario de no sacar de quicio las cosas ni dar más importancia a estos hechos. Posiblemente se merezcan una protesta formal, pero en cualquier caso no lo airearemos, pues no seremos nosotros los que perdamos la paz o los que nos unamos al coro de plañideras que siguen la moda de lamentarse en público por los asuntos internos de la Santa Madre Iglesia y sus representantes.

CONCLUSION

Ha sido la Providencia, no nosotros, la que ha unido en Cataluña estos dos eventos en un mismo fin de semana. La celebración del día de la Hispanidad y la gran ceremonia de las beatificaciones martiriales eran cosas diferentes pero complementarias. Al menos así lo hemos visto desde el principio los carlistas. Porque la hispanidad de Cataluña es inseparable de la catolicidad de Cataluña. Porque los mártires que fueron asesinados en los tiempos de la revolución marxista española, en odio a la Fe y en odio a la Patria, conjuntamente, morían gritando "Viva Cristo Rey" y también "Viva España".

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