28 may. 2013

Una reflexión sobre propaganda carlista: Al Estado y a la Sociedad

Una cartita que he enviado a los miembros de la Comisión de Diseño y Propaganda de la CTC:

Buenos días a todos,

Me alegra que abras este debate Juan. Como sabéis durante toda nuestra historia hemos cantado -y vamos a seguir cantando- el Oriamendi cuya propuesta práctica central es: "Que venga el Rey de España a la Corte de Madrid". Dicho en otras palabras, nuestro objetivo último sería "la conquista del Estado", (y eso no es fascismo porque sería para dárselo al Rey legítimo, claro).

Sin embargo este deseo, en el día a día, lo hemos conjugado -con altibajos- con la defensa de la sociedad tradicional y con la creación de auténticas redes sociales que fueran capaces de funcionar incluso al margen de los gobiernos del sistema. En esta línea está el entender a la Comunión como algo más que un partido. O también todo el enfoque de la Liga Tradicionalista que no es más que un intento de irnos dotando de la base social cada vez más amplia. Pero, insisto, no como pura estrategia para conseguir votos sino para que esa "Liga" vaya funcionando y permita algún día a nuestra gente la posibilidad de "vivir en carlista".

Voy aterrizando. Lo que quiero decir es que en nuestra propaganda habremos de contemplar A LA VEZ estas dos facetas: la exigencia al Estado por un lado, y el llamamiento a la Sociedad por otro.



El enfoque del último banner y consigna sobre la escuela católica va en esta misma línea: que al Estado le pedimos una Escuela Católica, pero que a la vez hacemos un llamamiento a los padres para que participen y se hagan responsables. Para que construyan sociedad tradicionalista en su entorno más próximo.

Por eso creo que lo que podamos decir en torno a la familia y las políticas familiares tiene que ser parecido. Al estado hemos de exigir que permita el matrimonio indisoluble, que no rebaje el matrimonio a la altura de "otros modelos de convivencia", que dicte leyes justas... y a las familias hemos de animarles a que resistan, que no permitan que los políticos se inmiscuyan en sus asuntos, que se asocien, que participen, etc.



Me ha gustado mucho recordar esas palabras que Pío XII dijo a unos carlistas navarros en las que nos llamaba "los católicos prácticos". Me parece una expresión preciosa para que la usemos en nuestra propaganda. Ojalá todo lo que hagamos nos haga merecedores de ese título porque entonces será que estamos sirviendo.

En Xto. Rey,
Javier Garisoain
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