28 ene. 2012

Me sumo totalmente a estos argumentos de e-cristians:

Declaración de e-cristians: Ante la total libertad horaria en los comercios

26-01-2012

Últimamente se habla de la posibilidad, -en Madrid parece que es inminente-, de dar total libertad horaria a los comercios, grandes y pequeños, pudiendo abrir todos los días de la semana.

Desde e-cristians nos ha parecido importante difundir esta declaración dando nuestra visión desde un punto de vista cristiano, pero también desde la óptica meramente humana, sobre una nueva normativa que causaría importantes cambios en la realidad familiar, social, económica, cultural y religiosa.
Parece oportuno partir de las palabras del Santo padre Benedicto XVI pronunciadas estas Navidades ante  el cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede, en su habitual discurso sobre el "estado del mundo": "Realmente, el mundo está en la oscuridad allí donde el hombre no reconoce ya su vínculo con el Creador, poniendo en peligro asimismo su relación con las demás criaturas y con la creación misma. El momento actual está marcado lamentablemente por un profundo malestar y por diversas crisis: económicas, políticas y sociales, que son su expresión dramática".
Desde e-cristians precisamente ponemos el acento en aquellos hechos que cuestionan que el hombre ya no reconozca su vínculo con el Creador y en este tema en particular manifestamos:
1.- Las grandes religiones tienen su día dedicado a reconocer ese vínculo con el creador. En el mundo occidental ese día es el domingo. En un país que se reconoce cristiano en su amplia mayoría, no parece que se respete el pensamiento de la mayoría si se le obliga a trabajar el domingo.
2.- En todo caso y desde un punto de vista meramente humano, es bueno dedicar un día al descanso personal, a la reflexión, a la familia, el deporte o la cultura.
3.- Consideramos un grave ataque  a los derechos de los trabajadores permitir, de forma generalizada, ésta opción para los comercios de trabajar en domingo.
No vale decir que los trabajadores ya tendrán su día de descanso, pues en la dinámica actual, entre los contratos de basura de pocas horas y la posibilidad de trabajar en varias empresas a la vez, no se respetará ese espacio vital de descanso de un día a la semana.
"El sábado interrumpe los trabajos cotidianos y concede un respiro. Es un día de protesta contra la servidumbres del trabajo y el culto al dinero" (Catecismo de la Iglesia Católica 2172).
4.- También consideramos que se trata de un ataque directo a la viabilidad de las pequeñas empresas y comercios, la mayoría en nuestro país, pues difícilmente pueden soportar la competencia que ofrecerán grandes empresas que sí podrán organizarse y cubrir los costes económicos y humanos que suponen la total libertad horaria.
A las familias comerciantes no les quedará otra opción que dedicar ese  único día de descanso al negocio familiar, si no pueden permitirse la capacidad de contratar personal que les supla.
5.- En estos tiempos en los que el consumo energético es un problema, hay que valorar que fijar un día de cierre en que se consume menos energía y se reduce la contaminación, contribuye a preservar el ambiente y soluciona un porcentaje del problema de la escasez energética.
6.- En todo caso, y como reflexión final. La crisis actual no es solo económica o social. Es básicamente una crisis moral, ética con grandes manifestaciones económicas y financieras. Poner el acento solo en cuestiones económicas es reduccionista. Primar la economía por encima de las personas y familias es un error. Favorecer exclusivamente a las grandes empresas es un error.

26 ene. 2012

Una tertulia universitaria: carlismo y libertad

 Ayer, martes, tuve el honor de asistir como "personaje" invitado a la tertulia del Colegio Mayor Belagua (Torre II) de la Universidad de Navarra. Después de una pequeña introducción en la que traté de explicar qué es el carlismo me sometí a una batería de preguntas varias. Hubo muchas, amables y directas. 


¿Se pueden creer Vds. que en ninguna de ellas pude ver que se me llevara la contraria en cuestión programática alguna? Yo me definí como tradicionalista en política, es decir: católico, español, fuerista, regionalista, monárquico, contrarrevolucionario y antiliberal. Y doy fe de que no me encontré en ese marco -un centro universitario católico del siglo XXI- ni anticatólicos, ni afrancesados, ni centralistas, ni separatistas, ni estatalistas, ni republicanos, ni revolucionarios... ni siquiera liberales confesos.

Lo único que me dijo alguno, casi en plan de consejo bienintencionado, fue la típica objeción de "¿por qué no os cambiais el nombre?". Y poco más... alguna duda sobre el por qué de la monarquía hereditaria, algún comentario benévolo sobre los logros del estado moderno... y nada más.

¿Saben cuál fue el tema estrella, el cogollo del debate?... ¡la libertad!. Sí.

Como si la libertad humana, en vez de ser un medio proporcionado por Dios para nuestra felicidad, fuera un invento del diablo para entorpecer el avance de la verdad. Una vez más se confirma que el principal problema que tiene la humanidad no es la maldad de los malos sino la insipidez de la sal.

Resulta que dentro de muchos de los ambientes católicos mejor formados, como es el caso de la Universidad de Navarra, hay una exageración de la libertad. Es un asunto sutil porque a la hora de la verdad es la Verdad la que se impone en la gente más ortodoxa. Pero el tic liberal es potente. Por eso surgen tantos miedos a la hora de hacer prevalecer la realidad de las cosas. Por eso el individualismo, el culto a la voluntad, la conciencia personal sacada de quicio, la exaltación de la duda perpetua, dificultan la extensión que debiera ser natural, lógica y normal, de una política cristiana en un país tan cristiano como España.

Javier Garisoain

25 ene. 2012

Una nueva nota de prensa de la Junta de Gobierno: por la recuperación de los "juicios de residencia"





Junta de Gobierno
Delegación de Prensa

NOTA DE PRENSA

PARA ACABAR CON LA CORRUPCIÓN Y EL DESPILFARRO:
LOS CARLISTAS RECLAMAN LA RECUPERACIÓN DEL JUICIO DE RESIDENCIA

El ministro de hacienda Cristóbal Montoro acaba de anunciar el deseo del gobierno de promulgar una nueva ley “de transparencia de Gobierno” contra el despilfarro que, en cierto modo, recuerda a la antiquísima institución de los “juicios de residencia” una de las prácticas de la tradición política española que fueron abolidas por el liberalismo en las mismísimas Cortes de Cádiz.

Ante este hecho los carlistas nos felicitamos por esta aparente vuelta al sentido común, aunque no podemos dejar de preguntarnos: ¿por qué ha tardado la actual democracia de partidos nada menos que 34 años en darse cuenta de la necesidad de esta nueva ley?

El antiguo juicio de residencia, que obligaba a los cargos públicos a dar cuenta de posibles enriquecimientos ilícitos fue abolido para la España peninsular por los liberales hace doscientos años dando paso al periodo más corrupto de nuestra historia. Desde entonces, unas cortes vacías del sentido que tenía la soberanía social, respaldan sin la menor protesta el afán recaudatorio y el endeudamiento de los gobernantes. El sistema electoral basado en los partidos no ha servido para eliminar a los políticos malversadores o ladrones. Ni siquiera lo ha conseguido una maraña legislativa que ya recoge numerosos delitos tipificados pero que no se ha aplicado con el rigor necesario. El optimismo ingenuo de unos, unido a la pillería de otros han hecho posible esta situación que ha ido empeorando hasta el punto de levantar una ola de indignación general ante una generalizada pésima gestión de los bienes públicos.

Una vez más el tiempo nos da la razón a los partidarios de la tradición política española cuando vemos que el liberalismo, como todas las ideologías, se ve finalmente obligado a rendirse ante la realidad. Por el bien de las familias españolas, esperamos que se adopten medidas que favorezcan siempre el bien común.

Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista
25 de enero de 2012
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