1 jun. 2012

EL CARLISMO HOY


EL CARLISMO HOY
por Javier Garisoain Otero
Secretario General de la Comunión Tradicionalista Carlista

El carlismo cumple en 2013 la respetable edad de 180 años. Ha tenido, como bien atestigua este Atlas*, un papel trascendental en la historia contemporánea, miles y miles de personas, familias enteras, han vibrado con sus ideales, se han sacrificado por ellos, y han hecho posible que aún hoy el carlismo siga vivo.
¿Cómo es el carlismo del siglo XXI? Ante todo salta a la vista que se trata de un movimiento minoritario y selecto, nada que ver con las amplias masas populares de antaño. Y sin embargo ¿quién se atreve a firmar su acta de defunción? La originalidad de su doctrina y el vigor de su espíritu podrían volver a hacer el milagro de hacerlo resurgir con fuerza como ya sucediera antaño. Actualmente la gran mayoría de los carlistas están en casa, donde viven su carlismo de forma discreta, transmitiéndolo de generación en generación como si fuera un título nobiliario. Los carlistas más activos se encuadran principalmente en el entorno de la Comunión Tradicionalista Carlista (www.carlistas.es), organización reconstituida en 1986 tras el confuso episodio del Huguismo. Inscrita “por imperativo legal” en el registro de partidos políticos la CTC tiene sin embargo una clara vocación de movimiento social amplio. De hecho en los últimos años está promoviendo bajo el nombre de Liga Tradicionalista (www.ligatradicionalista.es), una hermandad plural de entidades, no necesariamente políticas, que comparten el ideario de siempre: Dios – Patria – Fueros – Rey. Entre ellas podemos citar a la Asociación Juvenil Cruz de Borgoña, la asociación Cruz de San Andrés, la plataforma Grito contra la Usura, el Foro Santo Tomás Moro, la revista Ahora información, el Foro Alfonso Carlos así como un buen ramillete de círculos regionales, editoriales y otras entidades tradicionalistas repartidas por toda España.
En el ámbito puramente electoral y con el grave hándicap de haber perdido los años de la transición en los que se definió el esquema partitocrático actual, la Comunión ha hecho varios experimentos electorales. El más exitoso quizás haya sido el de las elecciones generales de 2008, cuando la CTC fue uno de los pocos grupos que presentó candidatos al Senado en todas las circunscripciones electorales españolas alcanzando la respetable cifra de 45.000 votos. Desde entonces, por puro realismo y sin renunciar a ninguno de sus principios, los esfuerzos electorales del carlismo han ido encaminados a lograr una coalición o plataforma electoral en torno al mínimo de los llamados por el Papa Benedicto XVI “principios no negociables”: la vida, la familia, la libertad y el bien común. 

(*Colaboración para el "Atlas ilustrado del Carlismo", en preparación)
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