21 nov. 2011

21-N: ¿Y ahora qué?

Por fin se va Zapatero a su retiro dorado. El PSOE se dirige cariacontecido a las tinieblas de la oposición. Pues ahora veremos cómo Rajoy y el PP se dedican no a reparar, sino a consolidar todos los destrozos efectuados en el último septenio socialista. No soy profeta. Soy carlista. Y procuro como Sherlock Holmes fijarme en los indicios. Les presentaré dos ejemplos: 


1. En el último gran debate bipartidista, Pérez Rubalcaba, en un momento dado, afirmó algo así como que era muy costoso cambiar la mentalidad a la gente. Si yo hubiera sido Mariano le hubiera respondido con algo de lógica: "Pero Alfredo, ¿y por qué no dejas a la gente en paz? ¿no quedamos que la democracia es para que la gente elija el gobierno en vez de que los gobiernos se dediquen a cambiar la mentalidad de la gente?". Pero no, Rajoy no dijo eso. Se calló y siguió hablando de "lo importante": de la economía.

2. Y en la noche de ayer, desde el balcón de Génova, el nuevo presidente in pectore oyó perfectamente cómo un grupo de mujeres le gritaban: "¡Quita el aborto!". Y Mariano se puso nervioso, se trabucaba, se puso a hablar de economía. Pasados unos minutos, esos mismos gritos fueron acallados por silbidos y consignas vociferantes de los fanáticos peperos. ¿Qué podemos esperar del Partido Popular?

La novedad de la jornada de ayer ha sido la entrada en el parlamento nacional de siete diputados pseudobatasunos. Y digo entrada porque todo parece indicar que el pupurri nacional-socialista vasco está buscando un acomodo dentro del sistema. Peor para ellos. Y mejor para el sistema.

Por nuestra parte, desde el punto de vista de los pequeños o no tan pequeños grupos políticos que compartimos la necesidad de reafirmar públicamente el menos los cuatro principios no negociables no hay mucho que celebrar. Ni la CTC, ni AES, ni Regeneración hemos presentado candidaturas. El PFyV ha obtenido mil votos en dos provincias. SAIn ha reunido seis mil en quince provincias. ¿Se convencerán ahora sus responsables de la necesidad de variar la estrategia?

La coalición que nosotros proponemos podría ser una opción, -nadie dice que sea la única ni que pueda resultar milagrosa-. En cualquier caso merece la pena intentarlo. ¿Por qué no para las próximas elecciones europeas? En esta ocasión más de diez millones de electores no han querido votar a ninguno de los candidatos presentados... ¿no estarán tal vez ahí muchos de nuestros futuros votantes defensores de los principios no-negociables?

Javier Garisoain
Secretario General de la CTC






Tal como estaba previsto
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