17 jun. 2011

La estrategia electoral de la Comunión Tradicionalista Carlista

El pasado 21 de mayo se reunió en Madrid la Diputación General de la Comunión que es nuestro órgano máximo entre congresos y, entre otros asuntos, se abordó la cuestión de la estrategia electoral.

Como es sabido en los últimos años estamos tratando que se constituya una plataforma electoral, amplia y plural, en torno a los llamados principios no-negociables. Llegado el momento de hacer balance, y con la perspectiva de unas nuevas elecciones generales en ciernes, constatamos que el tiempo y esfuerzo dedicados a este proyecto no han proporcionado hasta el momento ningún resultado. Es lógico pues que exista un cierto desánimo en nuestras filas y que surjan dudas sobre lo acertado de esta estrategia. ¿Hasta qué punto estaremos intentando sumar a unos grupos (AES, PFyV, SAIn...) realmente incompatibles entre sí? Si los personalismos o los temores o la falta de cintura política demostrados según los casos hacen imposible alcanzar una coalición capaz de obtener representación ¿qué sentido tiene seguir perdiendo de esta manera el tiempo?

Lo que ocurre es que nosotros somos Comunión más que Partido. El verdad que los hechos nos han arrojado a la triste condición de parte, de partido, pero nuestro espíritu sigue siendo de Comunión, de Patria, de bien común. Por eso no nos disolvemos después de un "fracaso" electoral. Por eso para los carlistas no existe la llamada política de partido, y por eso, en momentos dramáticos para España como estos que ahora atravesamos, lo que buscamos como grupo es la salvación de España entera y no solamente la de nuestro trozo. Nuestras categorías a la hora de enfrentarnos a la contienda electoral como a cualquier asunto que afecte al debate político nacional son tan amplias que  fácilmente son tachadas de idealistas, son tan de principios que parecen a menudo pre-políticas.

Dicho esto, he de afirmar con rotundidad que se puede y se debe esquivar el partidismo y a su vez trabajar cada día más para fortalecer al carlismo como una organización política bien definida. De la misma forma que es posible y bueno trabajar por la propia familia, en bien de la Patria grande. En esta línea recomendamos que todos trabajen mucho por propagar y alimentar la Liga Tradicionalista, porque todo lo que sea recuperar y fortalecer un tejido social tradicionalista nos dará una base social imprescindible para cualquier proyecto que queramos sacar adelante.

De cara a las próximas elecciones generales hemos acordado, en fin, volver a extender, una vez más, la conocida invitación a los partidos que defienden al menos los principios básicos de la vida, la familia, la libertad de educación y el bien común. Y acordamos también, que independientemente de la respuesta que se nos de, volvamos a presentar candidatos al Senado, si es posible en todas las circunscripciones electorales tal como hicimos hace cuatro años.

En este último caso la presencia de la Comunión en las mesas electorales será puramente testimonial y propagandística, está claro, pero al menos habremos hecho lo correcto al intentar algo más. Y además estaremos trabajando para fortalecer nuestra base social, que falta hace.
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