24 mar. 2014

No se puede ser pepero y provida a la vez

Lo cierto es que el nombre de Benigno Blanco se presta al chiste fácil. Yo no entro en el color de su conciencia ni tengo por qué dudar de su buena fe. Lo que digo, y estoy convencido de ello, es que su discurso como portavoz oficioso del movimiento pro-pp y pro-vida (por este orden) está descafeinando lo que debiera ser un movimiento vigoroso y radical en el mejor sentido de la palabra. No se puede llamar "políticos valientes" a Gayardón y compañía como hizo no hace mucho en París. No se puede pedir al gobierno del PP que "apruebe ya" una ley que por segunda vez en España despenaliza un crimen abominable. No se puede considerar que esa ley abortista de Rajoy sea un avance de la misma forma que arrojar una bomba atómica en vez de dos nunca podría ser considerado un avance por los enemigos de la bestialidad nuclear.

Benigno Blanco y los convocantes de la PLATAFORMA VIDA SI presumen de ser "apolíticos" pero su actuación solamente sirve para apoyar la estrategia malminorista del PP-malo y del PP-bueno. El derecho a la vida entra de lleno en el concepto de los llamados principios no-negociables. ¿Qué parte de no-negociable es la que no se entiende?

A los auténticos pro-vida, vengan de donde vengan, no nos queda más remedio que apoyar a la COORDINADORA POR LA VIDA (www.coordinadoraporlavida.es). Y que nadie vea en esto una ruptura del movimiento pro-vida porque, desde mi punto de vista, quien se empecina en justificar la mediocridad pepera no es pro-vida sino pro-hiPPocresía.
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