4 nov. 2012

Carlistas y neoliberales

Algunos se sorprenden cuando leen nuestro programa carlista y les parece un programa "liberal". Liberal en el sentido de antisocialista, o antiestatalista, o antitotalitario. En efecto, bajo nuestro lema de "más sociedad, menos estado", o bajo la antigua reivindicación de los fueros como leyes justas, hay un anhelo de libertad muy grande. Nosotros queremos que la gente sea libre... y responsable. Queremos que se elimine esa maraña legislativa que no deja a las familias, a los empresarios, a los pueblos vivir su propia vida en libertad. Queremos que se termine la cultura de la subvención y la inspección asfixiante. Y es que nosotros, al igual que los liberales, somos partidarios de que haya oxígeno para respirar. Se trata de una coincidencia básica, de sentido común,  netamente prepolítica.

Pero una vez que hemos cogido aire se terminaron las coincidencias. Ellos, los liberales, quieren oxígeno para el individuo. Se contentarían con un reparto más o menos general de mascarillas. Nosotros en cambio queremos aire para todos, para la sociedad y para cada uno de los cuerpos sociales que naturalmente la constituyen. Aire para construir una sociedad y un estado nuevos. Porque nosotros no negamos el estado. Lo queremos respetuoso con una sociedad que ya estaba ahí antes, mucho antes. Pero lo queremos, justo y fuerte.

Los neoliberales dicen que no quieren estado, pero de alguna forma, al sacar de quicio la libertad individual, al negar los vínculos, promesas y votos que hacen al hombre responsable con los suyos, dejan el campo social abandonado para que venga un estado-pulpo y se lo apropie. Sufren la clásica incoherencia de las ideologías, que consiguen en los hechos lo contrario de lo que proclaman en sus filosofías.

Cuidado pues con la simplificacion "derecha-izquierda", "azules-rojos". Los carlistas no estamos ni con unos ni con otros. Somos otra cosa y podemos explicarlo perfectamente.
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