08.06.2009.- La Comunión Tradicionalista Carlista (CTC) no presentaba en esta ocasión candidatura propia ni recomendaba el voto a ninguna en particular. Pero eso no quiere decir que los carlistas hayan estado de brazos cruzados. En los últimos meses sus dirigentes han venido trabajando en pro de una amplia alianza electoral en torno a los llamados "Principios No Negociables" (vida, familia, libertad y bien común). Ante la falta de voluntad política manifestada por varios de los grupos invitados a participar en el proyecto, finalmente no ha sido posible ofrecer a los electores españoles una gran opción capaz de hacer frente con garantías al presunto "voto útil" que representa el PP. El secretario general de la CTC, Javier Garisoain, responde a continuación a varias cuestiones como análisis de los resultados electorales recién conocidos.
Pregunta: ¿Qué primera valoración hace de estas elecciones europeas una vez conocidos los resultados?
Respuesta: En la "gran política", la que podríamos definir como la política "de los cientos de miles" se constata que a pesar de la abstención de la mitad del electorado estamos ante un un sistema bipartidista, opaco, tremendamente cerrado, que convierte la misma idea de democracia en un engaño. Todos los mensajes de PP y PSOE se simplifican al máximo y se reducen a colores, gestos y lemas de campaña diferentes en apariencia, pero que en realidad ocultan una misma manera de entender España, Europa, la política y un mismo modelo de sociedad.
P.: ¿Y en cuanto a los pequeños partidos? ¿Qué le parecen los resultados de grupos como AES, Libertas, PFyV, SAIn...?
R.: Partidos como estos son los representantes de la política que yo llamo "de los miles" porque a duras penas juntan cada uno unos pocos miles de apoyos. Todos ellos -tal como desde nuestra propia experiencia venimos advirtiendo hace mucho tiempo- se encuentran una y otra vez con la dificultad enorme de romper el bipartidismo. Unos utilizan las elecciones como medio "barato" de hacer propaganda. Otros, los menos, aspiran sinceramente a alcanzar representación pero quedan tan lejos de conseguirlo que se desaniman y agotan en el esfuerzo.
P.: ¿Y cuál sería entonces la solución para que los partidos que defienden los principios no negociables pudieran entrar en las instituciones según su punto de vista?
R.: En política no existen soluciones mágicas ni recetas infalibles. Sin embargo nosotros, desde la autoridad moral que nos proporciona nuestra dilatada experiencia, estamos cada vez más convencidos de que para conseguir que al menos los "principios no negociables" estén bien representados no hay más remedio que establecer alianzas electorales ambiciosas que sean capaces de arrancar (a la abstención y al PP principalmente) los varios cientos de miles de votos necesarios.
P.: Algunos rechazan este planteamiento porque dicen que se trataría de una alianza "confesional" o que comprometería a la Iglesia.
R.: Lo que de verdad compromete a la Iglesia -y de paso escandaliza a los no creyentes- es que los católicos no actúen en política con coherencia. Que digan en el templo "Dios es el Señor" y luego lo desmientan en la vida pública. Que sean capaces de militar en partidos en los que tienen que permanecer callados o negociar con lo no-negociable. Que acepten ir incluidos en candidaturas en compañía de políticos abortistas, o anti-familia, o enemigos de la libertad. ¿Por qué tiene que resultar tan extraño que un grupo de políticos, vengan de donde vengan, respetándose unos a otros, y sin renunciar a mantener cada uno su personalidad e ideario íntegro, se comprometan juntos en la defensa de unos valores mínimos? La Plataforma por los Principios No Negociables que nosotros y otros grupos como AES hemos planteado o estaríamos dispuestos a apoyar se limita a proponer unos mínimos no-negociables para articular una alianza electoral en torno a ellos. Nada más y nada menos.
8 jun 2009
10 mar 2009
Martirial mejor que victimista
Martirial mejor que victimista
La celebración cada año de la fiesta de los Mártires de la Tradición Española es una ocasión entrañable para todos los carlistas. De hecho es la piedra de toque que distingue entre nosotros al carlista “fino” del neo-carlista recién llegado que no ha tenido tiempo todavía de empaparse del carlismo más auténtico. Porque lo martirial, es decir, lo testimonial, está en la raíz más profunda de este movimiento político que nació no para lamentar una pérdida sino para dar un testimonio.
La revolución liberal, conforme iba barriendo por toda Europa no solo la monarquía acartonada del despotismo ilustrado sino los restos aún vigorosos de la Cristiandad medieval fue fabricando víctimas por cientos de miles. Víctimas de la explotación capitalista, victimas de un militarismo desaforado, familias víctimas, municipios víctimas, instituciones víctimas. El carlismo nació entre los españoles que todavía no habían sido víctimas. Entre los españoles que viviendo inmersos en un mundo difícil, pecador e imperfecto querían hacer las cosas como Dios manda, y estaban siendo testigos de la amenaza que se les echaba encima. La España más libre, menos explotada, menos proletarizada, más cristianizada en definitiva es la que se alzó con Don Carlos y en contra del liberalismo. Era la España más clarividente. La más consciente. Eran los restos de aquella España que después de culminar para la Cristiandad la Reconquista peninsular había cruzado el Océano para seguir una conquista universal. Eran familias y comunidades, un pueblo que tenía sangre suficiente como para no dejarse avasallar sin lucha. Las derrotas militares sufridas en el siglo XIX nunca lograron convertir al carlismo en víctima porque ya estaba vacunado, y porque los sufrimientos que hubieron de pasar los carlistas no caían como una lluvia inevitable sino como consecuencia de un enfrentamiento libremente decidido. Las penurias de entonces no fueron una sorpresa sino, como se decía en aquel lenguaje decimonónico tan poético, timbres de gloria y honor.
Ser carlista significa pues asumir esa herencia, formar parte de un movimiento político nacido para dar testimonio, y por eso celebramos el día de los Mártires de la Tradición y no el de las víctimas del liberalismo.
Hoy en día, cuando aquel tejido social que vivía unido en torno a la legitimidad dinástica ha sido prácticamente destruido la misión del carlismo queda purificada. Porque ahora ya no tenemos la tentación de sentirnos fuertes por nosotros mismos. Antes lo sabíamos pero ahora lo vemos y lo palpamos: que lo que tenga que ser será porque Dios quiera y no por nuestros méritos.
De entre todas las formas de santidad que enriquecen a la Iglesia la más misteriosa es el martirio. Mucho más que la santidad mística porque ésta, al fin y al cabo, resulta plenamente lógica incluso en sus fenómenos paranormales para quien ha aceptado la lógica de la fe. En cambio lo martirial es tan humano, tan de andar por casa, que lo divino solo se descubre en esa transformación del barro cotidiano en oro fino. El carlismo, salvando todas las distancias teológicas, tiene esa vocación martirial en su misma esencia. A los carlistas no les pasan cosas, las hacen a conciencia. No les meten en líos… se meten ellos mismos. No se contentan con ser víctimas, quieren ser mártires.
Este concepto de mártir, en su sentido más extenso y naturalmente no canónico, fue recogido por el mismo Carlos VII en su decreto de instauración de esta nueva fiesta nacional. No habrían de entenderse únicamente como mártires los fallecidos en el frente de batalla; también eran mártires los perseguidos en tiempo de paz, los representantes políticos y sociales, los periodistas, los organizadores, los sindicalistas, etc. Los ridiculizados, los encarcelados, los represaliados de cualquier forma por lealtad a la Causa. Si se piensa desde este punto de vista en la misma palabra mártir, que tiene aires de arqueología de las persecuciones neronianas, acaba recobrando un sentido de rabiosa actualidad. No andaba descaminado el rey Carlos VII al instituir esta fiesta. Hemos hecho bien los carlistas en mantenerla como una de nuestras señas de identidad más preciadas. Tal vez no tengamos otro mérito.
F. Javier Garisoain Otero
Secretario General de la CTC
Publicado en AHORA INFORMACION 97. MAR-ABR 2009
7 dic 2008
Nuestra tarea política
Nuestra tarea política
por Javier Garisoain
Secretario General de la CTC
La celebración del trigésimo aniversario de la Constitución "que-nos-hemos-dado-los-españoles" me hace pensar que sería más exacto decir que es "la-que-nos-dieron-los-españoles-que-podían-votar-hace-treinta-años". Esta constatación evidente nos recuerda que cada año que pasa la imagen de la Constitución como esencia de una especie de democracia instantánea y permanente se cae por su propio peso. Seamos realistas: la Constitución es una imposición de las generaciones pasadas, no menos impuesta que aquella monarquía tradicional que fue asumida durante siglos con normalidad como “la-Monarquía-que-nos-hemos-dado-los-españoles".
La diferencia es que mientras aquella monarquía tradicional no engañaba a nadie esta “monarquía” constitucional es mas falsa que Judas. Mientras aquella reconocía una “constitución” histórica enraizada en la Tradición, ésta nace con la petulancia increíble de pensar que una generación de españoles -agrupados en torno a cuatro partidillos financiados por lobbys extranjeros- estaba legitimada en 1978 para “constituir” de nuevo España a su gusto.
Así pues, nuestra tarea política no puede verse acomplejada por el paso del tiempo ni por el peso de los votos. Aquí todos somos igual de viejos y todos igual de "votantes". Todos igual de antiguos y todos igual de listos. Los errores son tan viejos como la ortodoxia. Y los herejes tan humanos como los santos. En política –partiendo de que no es posible alcanzar un mundo feliz desde la pura voluntad humana- no tiene sentido preguntarse sobre la vejez o la “democracia” de las cosas. Lo único que hay que plantearse es: ¿es bueno? ¿responde a la realidad de las cosas? ¿a dónde nos conduce?
Nosotros criticamos el actual sistema constitucional porque pensamos que es malo. Malo para las personas, para las familias y para el conjunto de la sociedad. A veces nuestra tarea política se parece más a la de un profeta que a la de un rey, tal ha sido nuestro retraimiento durante décadas de la primera línea política. Por eso creo que como carlistas, fieles a nuestra trayectoria, sin descuidar un ápice el bagaje doctrinal valiosísimo que nos entronca con la España de siempre, tenemos que esforzarnos por bajar un poco más a la arena política.
En las tertulias de gente católica y “de orden” es frecuente que se pierda demasiado tiempo en hablar del sistema constitucional, del gobierno y de los ministros. Cuando se acerca un carlista a la mesa camilla siempre hay alguien original que pregunta: “¿Y qué haríais vosotros si ganarais las elecciones?”. Es una pregunta trampa de la que conviene escabullirse. ¿Qué sentido tiene hablar del gobierno o del marco legal de España alrededor de un café? Nosotros siempre hemos sido bastante más prácticos que todo eso. Si los carlistas se “echaron al monte” varias veces en el siglo XIX y en el XX fue porque ciertamente pensaban que se podía ganar. Presentar a los carlistas como unos locos irreflexivos es una calumnia muy grande. Lo malo es que ha tenido tanto éxito que incluso nosotros mismos, de tanto bromear con ella, nos hemos llegado a sentir como esencialmente románticos y perdedores por vocación.
El argumento político en el que tenemos que insistir es que, además de que el sistema sea malo, la parte más sana de la sociedad española, las familias católicas más sensatas, están huérfanas de representación. O peor que eso: tienen un padrastro, una especie de “Pater Putatibus” (PP) que ni come ni deja comer. Las voces que a duras penas dicen cosas decentes acaban llevando casi siempre al redil del PP. Que ni pretende un cambio de sistema ni se compromete a representar dignamente a sus votantes. Los católicos más conscientes suelen acabar domesticados con el señuelo de que “vamos a cambiar el gobierno”. En cambio nosotros, los carlistas, vamos a procurar que la Comunión sea el cobijo de todos aquellos que, por encima de otras consideraciones, quieran ser fieles a la Tradición española. Sabemos qué es lo que está mal en la Constitución y en el gobierno, pero no podemos prometer de buenas a primeras ni un cambio de constitución ni un cambio de gobierno. Lo que hemos de procurar es un cambio en los que viven agobiados por la Constitución y por el gobierno. Lo urgente, lo realista, lo sensato, y lo carlista, es recuperar la representación. Después, ya veremos.
Javier Garisoain
PUBLICADO EN AHORA INFORMACION. NOV-DIC 08
28 jul 2008
Entrevista publicada en LA TRIBUNA DE ESPAÑA
Entrevista a Javier Garisoain

Javier Garisoáin Otero, 38 años, casado y propietario de una librería de viejo en Pamplona. Desde 1988 ha ocupado diversos cargos en la CTC tanto en Navarra como en la dirección nacional de la Comunión.
Actualmente, desde abril de 2007, es secretario general de "la Comunión".
En primer lugar agradecerte que nos concedas una entrevista en exclusiva a LTDE.Como Secretario General de la Comunión Tradicionalista Carlista me gustaría que nos contases, cómo empezaste en la política y desde luego que es lo que te llevo a militar en la CTC hasta llegar ahora a ser su Secretario General.
En primer lugar agradecerte que nos concedas una entrevista en exclusiva a LTDE.Como Secretario General de la Comunión Tradicionalista Carlista me gustaría que nos contases, cómo empezaste en la política y desde luego que es lo que te llevo a militar en la CTC hasta llegar ahora a ser su Secretario General.
J.G.: En mi caso el punto de vista carlista lo he heredado de mi padre principalmente. Fueron él y sus amigos carlistas quienes me enseñaron a valorar la política como un servicio. Me enseñaron a mirar a los políticos sin miedo y a expresarme sin complejos. Mis primeros pasos en política se dieron en la Navarra de los años 80, muy politizada, con una izquierda vasquista que tenía la calle dominada, enfrentada a unos partidos mediocres y sin argumentos, y sobretodo huérfana de políticos católicos.
¿Por qué Comunión Tradicionalista Carlista y no Partido Tradicionalista Carlista? ¿Qué diferencias hay entre un partido político y la Comunión?
J.G.: Lo malo no son propiamente los partidos sino el sistema de partidos. Hasta cierto punto es normal que ante cualquier cuestión opinable surjan "partidarios" defendiendo opciones diferentes. Lo malo es institucionalizar y perpetuar a los partidos. Lo que está destrozando a nuestra sociedad es que todo, la vida de los ayuntamientos, la laboral, la judicial, la cultura... todo se subordina a lo que decidan los partidos. Por eso nosotros, aunque de hecho nos vemos obligados a funcionar como partido, preferimos incidir en lo que nos une: una "común-unión" en torno a unos mismos ideales.
¿Qué opinión te merecen y cuales son las diferencias que tenéis vosotros con el grupo de carlistas seguidores de Don Sixto y que se hacen llamar Comunión Tradicionalista?
¿Qué opinión te merecen y cuales son las diferencias que tenéis vosotros con el grupo de carlistas seguidores de Don Sixto y que se hacen llamar Comunión Tradicionalista?
J.G.: Cada uno es muy libre de encauzar sus esfuerzos allí donde crea que puede hacer un bien mayor. Nosotros no vamos a negar el carlismo de nadie. Ahora bien, cuando don Sixto reapareció en la política española hacia el año 2000 (cuando la CTC ya llevaba quince años reconstituida) ni siquiera se puso en contacto con nuestra Junta de Gobierno. Si de verdad quería ayudar al carlismo lo mínimo que podía haber hecho era hablar y no tratar de montar otro grupo desde cero. Al fin y al cabo don Sixto no es el rey de España ni nadie dice que lo sea; sólo es un miembro de la familia carlista de los Borbón-Parma. Doctrinalmente no tenemos ningún problema con ellos, únicamente nos da pena que de hecho puedan convertirse en una especie de brazo político del lefevrismo en España. En cuanto a que utilicen nuestro nombre "Comunión Tradicionalista" para denominarse es poco serio pues ni siquiera lo tienen registrado.
¿Cómo ves la situación de esta provincia (Navarra)? ¿Qué opinión te merece la política que esta llevando acabo UPN? Desde la Comunión en Navarra ¿estáis haciendo alguna actividad, bien sea concentraciones, campañas de pegatinas y carteles, etc.?
J.G.: Desde que estoy en la Secretaría General no estoy tan metido en los asuntos de Navarra como me gustaría. Nuestra crítica a UPN podría llenar páginas enteras pero en lo esencial nuestra principal acusación es que para mantenerse en el poder viven de rentas de la Navarra más tradicional y luego la traicionan con políticas que podrían ser totalmente asumidas por el PSOE.
De cara a estos próximos comicios europeos ¿estáis manteniendo o tenéis previsto mantener algún tipo de reunión con otros grupos políticos españoles para ir juntos a las elecciones? ¿Con qué grupos? ¿Cuál seria por vuestra parte la condición o condiciones que le pondríais al resto de grupos que quisieran ir en coalición con vosotros a las elecciones?
De cara a estos próximos comicios europeos ¿estáis manteniendo o tenéis previsto mantener algún tipo de reunión con otros grupos políticos españoles para ir juntos a las elecciones? ¿Con qué grupos? ¿Cuál seria por vuestra parte la condición o condiciones que le pondríais al resto de grupos que quisieran ir en coalición con vosotros a las elecciones?
J.G.: Si. Mantenemos contactos abiertos con varios grupos, especialmente con AES y con Familia y Vida. La condición mínima para cualquier alianza electoral serían los cuatro principios no negociables definidos por el Papa Benedicto XVI (vida, familia, libertad de enseñanza y bien común) pero en cualquier caso hay que ser muy realistas. Hay que trabajar la vía electoral pero no descuidar la social, cultural, etc.
¿Qué estrategia tenéis trazada en la Comunión Tradicionalista Carlista para este nuevo curso político? ¿Va a haber alguna novedad? Cuéntanos…
J.G.: Novedades las justas, pues tenemos ya muchas cosas en marcha que hay que mantener y mejorar como la revista Ahora, nuestra presencia en internet, los campamentos Cruz de Borgoña, las actividades locales y regionales, boletines, notas de prensa, actividades de formación y divulgación, etc. A finales de septiembre vamos a celebrar el 175 aniversario del Carlismo con unos cursos de verano en Toledo. Después prepararemos también nuestra presencia en las elecciones europeas, naturalmente. Entre tanto estaremos muy atentos a la situación política general, en especial seguiremos trabajando para convencer a los votantes del mal menor para que rompan definitivamente con el PP y busquen un voto coherente.
Convéncenos de porqué afiliarnos a la Comunión.
Convéncenos de porqué afiliarnos a la Comunión.
J.G.: Porque hay que ir a la raíz de los problemas. El problema de España, el meollo de la crisis de identidad que sufrimos los españoles desde hace dos siglos no es la crisis económica, ni siquiera el terrorismo, ni el aborto, aunque todos estos sean asuntos muy graves. El enemigo de España, como de toda la Cristiandad, es el liberalismo, origen de todas las modernas ideologías, y en eso los expertos somos nosotros. Y no es que sea por méritos propios... pero lo somos.
PUBLICADO EN LA TRIBUNA DE ESPAÑA
PUBLICADO EN LA TRIBUNA DE ESPAÑA
15 jun 2008
Entrevista en el diario "Valencia Hui"
Javier Garísoain: "Los valencianos hacen muy bien en refutar la provocación nacionalista"
Esther Cerveró (Vh).- En las últimas elecciones sacaron 45.000 votos en toda España, y en la Comunitat cuentan con cuatro agrupaciones que luchan a diario por los ideales del Carlismo.
¿El movimiento carlista cala en la sociedad?
Desde luego, porque no estamos en las cosas del campesinado del siglo XIX, sino que nos preocupamos por las cuestiones que son importantes actualmente. El sistema actual va a trompicones cada cuatro años y el político tiene miedo a tomar decisiones que caigan mal. En un sistema monárquico, como el que propone el Carlismo, las grandes decisiones de estado se toman con mayor independencia y menos influido por la política electoralista del momento.
¿Qué parcela está más desatendida?
Lo más grave, aunque menos político, es el tema relilgioso y moral, así como la invasión de competencias, como los nacionalismos que contaminan todo y crean enfrentamientos donde no los hay. El estatalismo y el excesivo poder de los partidos.
¿Vamos abocados al laicismo?
Hay una tendencia muy fuerte actualmente, y no es una moda del momento, sino que está planificado, porque hay personas que están trabajando para que esto ocurra de verdad. Nosotros somos partidarios de la confesionalidad, porque si una persona quiere tener un crucifijo en una habitación del hospital, tiene derecho y se debe vivir con naturalidad, porque lo raro es que se quiera erradicar.
A demás de la religión, este movimiento se suntenta en otros dos pilares.
Aunque los principios del Carlismo son Dios, patria y rey, hoy en día hay otros que nos marcan un mínimo, definidos por el Papa Benedicto XVI que son los llamados ‘principios no negociables’ y son vida, familia, educación y bien común.
¿Tienen dificultad a la hora de quitarse estereotipos?
Un poco, pero tampoco nos preocupa. Todo el mundo tiene su historia y la del Carlismo es bastante más limpia que la del PSOE, porque no es ningún misterio que tiene una historia golpista y revolucionaria.
¿Qué presencia tienen en la Comunidad Valenciana?
Electoralmente no es muy fuerte, porque la crisis del Carlismo de finales del s. XX ha sido muy fuerte, ya que la sociedad ha cambiado muchísimo. Estamos volviendo a salir a la luz y hay cosas que no se ven, pero que sí que existen. Hay numerosas personas que han sacado iniciativas de tipo católico, educativo, cultural y de defensa del Reino de Valencia como es el Círculo Aparisi y Guijarro.
Hablemos de la lengua
La lengua es un medio de comunicación para decir la verdad, no una bandera. Los nacionalismos la manipulan. En el caso de Valencia, el nacionalismo catalán. Así, reivindican el presunto derecho de hablarlo en las Cortes españolas, cuando lo lógico es que se hable en español porque es un lugar donde debemos entendernos. Está mal el principio nacionalista porque divide en lugar de unir. Aquí en Valencia se hace muy bien al refutar la provocación de los nacionalistas catalanes, pero no hay que caer en al trampa de hacer un nacionalismo valenciano, porque si no, se les da la razón. Aunque lo más grave es la postura del PP y del PSOE de sufragar las dos posturas para que choquen y crear una cortina de humo. Así, el PP financia en Valencia a editoriales catalanistas y permite la emisión de TV3.
Esther Cerveró (Vh).- En las últimas elecciones sacaron 45.000 votos en toda España, y en la Comunitat cuentan con cuatro agrupaciones que luchan a diario por los ideales del Carlismo.
¿El movimiento carlista cala en la sociedad?
Desde luego, porque no estamos en las cosas del campesinado del siglo XIX, sino que nos preocupamos por las cuestiones que son importantes actualmente. El sistema actual va a trompicones cada cuatro años y el político tiene miedo a tomar decisiones que caigan mal. En un sistema monárquico, como el que propone el Carlismo, las grandes decisiones de estado se toman con mayor independencia y menos influido por la política electoralista del momento.
¿Qué parcela está más desatendida?
Lo más grave, aunque menos político, es el tema relilgioso y moral, así como la invasión de competencias, como los nacionalismos que contaminan todo y crean enfrentamientos donde no los hay. El estatalismo y el excesivo poder de los partidos.
¿Vamos abocados al laicismo?
Hay una tendencia muy fuerte actualmente, y no es una moda del momento, sino que está planificado, porque hay personas que están trabajando para que esto ocurra de verdad. Nosotros somos partidarios de la confesionalidad, porque si una persona quiere tener un crucifijo en una habitación del hospital, tiene derecho y se debe vivir con naturalidad, porque lo raro es que se quiera erradicar.
A demás de la religión, este movimiento se suntenta en otros dos pilares.
Aunque los principios del Carlismo son Dios, patria y rey, hoy en día hay otros que nos marcan un mínimo, definidos por el Papa Benedicto XVI que son los llamados ‘principios no negociables’ y son vida, familia, educación y bien común.
¿Tienen dificultad a la hora de quitarse estereotipos?
Un poco, pero tampoco nos preocupa. Todo el mundo tiene su historia y la del Carlismo es bastante más limpia que la del PSOE, porque no es ningún misterio que tiene una historia golpista y revolucionaria.
¿Qué presencia tienen en la Comunidad Valenciana?
Electoralmente no es muy fuerte, porque la crisis del Carlismo de finales del s. XX ha sido muy fuerte, ya que la sociedad ha cambiado muchísimo. Estamos volviendo a salir a la luz y hay cosas que no se ven, pero que sí que existen. Hay numerosas personas que han sacado iniciativas de tipo católico, educativo, cultural y de defensa del Reino de Valencia como es el Círculo Aparisi y Guijarro.
Hablemos de la lengua
La lengua es un medio de comunicación para decir la verdad, no una bandera. Los nacionalismos la manipulan. En el caso de Valencia, el nacionalismo catalán. Así, reivindican el presunto derecho de hablarlo en las Cortes españolas, cuando lo lógico es que se hable en español porque es un lugar donde debemos entendernos. Está mal el principio nacionalista porque divide en lugar de unir. Aquí en Valencia se hace muy bien al refutar la provocación de los nacionalistas catalanes, pero no hay que caer en al trampa de hacer un nacionalismo valenciano, porque si no, se les da la razón. Aunque lo más grave es la postura del PP y del PSOE de sufragar las dos posturas para que choquen y crear una cortina de humo. Así, el PP financia en Valencia a editoriales catalanistas y permite la emisión de TV3.
7 mar 2008
MARCA TU X AL SENADO en conciencia: Carta del Candidato Javier Garisoain.
MARCA TU X AL SENADO en conciencia: Carta del Candidato Javier Garisoain.
Querido vecino (o vecina):
Permíteme que por esta vez te tutee y que no te llame "ciudadano", un término que me recuerda por igual al "ciudadano Robespierre" y al "ciudadano ZP", que no se quién es peor.
Después de haber celebrado este pasado viernes en Pamplona nuestro acto principal de campaña, y pensando en los que no habéis venido, quiero contarte por si no lo sabías que estas elecciones me presento al Senado por la Comunion Tradicionalista Carlista (CTC), organización política en la que tengo el honor de ser, además de candidato por Navarra, Secretario General (para toda España). Y te quiero explicar algunas razones para que, después de atendidas, votes lo que te dé la gana. Pero que votes en conciencia.
Decía que es tan malo Zapatero (para los que pensamos que es malo lo que hace) que hay que reconocer que estamos todos un poco asustados de que pueda ganar otra vez las elecciones generales. Pero ¡ojo!, que a mí lo que más me asusta realmente no es el AVE, ni la cesta de la compra. Lo que de verdad me preocupa es algo más básico y de eso es de lo que quiero hablarte ahora.
El mínimo imprescindible para que cualquier actuación política pueda ser considerada como "decente" es lo que el Papa Benedicto XVI ha denominado "principios no negociables". ¿Sabes cuáles son?
En primer lugar la defensa del derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.
Después la protección del matrimonio y la familia "como Dios manda", o sea: uno, con una, para toda la vida.
Luego el reconocimiento del derecho de los padres a educar libremente a sus hijos.
Y finalmente, la búsqueda del bien común, con especial preferencia hacia los más débiles.
La triste realidad es que hoy en día ninguno de los partidos políticos con representación en las Cortes españolas recoge íntegramente estos cuatro principios tan elementales. El PP tampoco, y si no me crees pregúntaselo a Rajoy y verás como te habla de mantener el aborto, y el divorcio express. Es decir, que si gana Rajoy lo que va a hacer es consolidar el 80% de todo lo malo que ha hecho ZP. Y si crees que UPN es mejor -tal vez porque ves en sus filas a gente respetable y "maja" que tú y yo apreciamos- que te explique Sanz a ver por qué el gobierno de Navarra está implantando la asignatura de "Educación para la Ciudadanía" sin ni siquiera respetar la objeción de conciencia de los padres. Que te explique Sanz por qué no "acabó" con el PSN y porqué le tendió la mano a Fernando Puras precisamente cuando después de hacer un ridículo tremendo estaban los socialistas en su momento más bajo.
Si de verdad estás de acuerdo con lo que proponen PP-UPN deja de leer, dales tu voto, y quédate a gusto. Yo también me alegraré de que pierda Zapatero. Pero si no estás de acuerdo con lo que propone PP-UPN en lo relativo a esos principios no-negociables no les votes. ¡No seas "miedica"! ¡Menuda democracia de pacotilla será ésta si resulta que siempre hay que votar por miedo, tapándose la nariz, en vez de con ilusión y convencido de algo!
Lo que en la CTC te proponemos es votar en conciencia. Votar sin miedo. Votar en favor de cuatro principios básicos que consideramos que no son negociables bajo ningún concepto. Y además, por el mismo precio, votar por tu Tradición y por lo tradicional que al fin y al cabo es siempre sinónimo de calidad, de experiencia, de realismo y de sentido común.
Desde la CTC hemos tendido la mano a otros grupos extraparlamentarios que comparten con nosotros (y contigo) esos principios no-negociables (ver: www.no-negociables.es). Todavía no hemos conseguido articular algún instrumento electoral conjunto pero estamos en ello. Para empezar, en estas elecciones, recuerda que tienes tres votos en la papeleta del Senado y que si me das uno a mí -¡gracias!- te quedan otros dos para poner una "X" en la casilla de algún otro candidato con principios.
De todas formas si quieres hacer algo más que votar (dar tiempo, o dinero… o tus oraciones) recuerda que lo que aporta el carlismo al panorama político es mucho más que todos los demás grupos extraparlamentarios decentes juntos. El carlismo no es un partido de "rebotados del PP". Nosotros ya estábamos fuera del PP incluso cuando ellos decían que eran un partido pro-vida o pro-familia. Tampoco somos ni queremos ser "la derecha" del sistema. Ni nos hace ilusión ser un partidillo radical sólo para gente joven. Nosotros pensamos que hay que ir más allá y cambiar el sistema.
Finalmente, nosotros somos cristianos, pero no somos el "brazo político" de ningún movimiento eclesial, ni mucho menos de la Conferencia Episcopal. Los carlistas siempre hemos actuado como laicos bajo nuestra propia responsabilidad.
Así que ya sabes qué es lo que te podemos ofrecer. En el tríptico adjunto podrás leer un resumen de nuestro programa con algo más de detalle. Lo que pedimos está claro: un voto, un humilde voto, muy realista, para gente que quiera votar en conciencia. Para gente que ponga su esperanza no simplemente en "echar a ZP" sino en esa Tradición (Navarra y española) que, como dice nuestro lema de campaña, despierta siempre como nueva.
Para ver el video electoral de la CTC pincha aquí:
http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=okS588vN4GU
Para leer todas las cosas "increíbles" que han hecho y han dicho los dirigentes del Partido Popular pincha aquí:
http://www.carlistas.es/pdfs/HechosPP.pdf
PUBLICADA EN NAVARRA CONFIDENCIAL
29 feb 2008
Entrevista publicada en QUE.ES
Entrevista a D. Javier Garisoain Otero, secretario general de la CTC (Comunión Tradicionalista Carlista)
Entrevista publicada en QUE.ES dentro del blog: "Willkömen zu Troppinhaus"
P: Buenos días, usted se presenta a las elecciones generales en representación de la CTC por la circunscripción de?
R: Al senado por Navarra, aunque en estos momentos puedo responder en mi calidad de Secretario General (a nivel nacional) de la Comunión Tradicionalista Carlista.
P: Su partido no es uno de los más mediáticos. Nos podría contar brevemente cuál es su ideología y qué objetivos se fija?
R: La CTC, el Carlismo, no tiene ideología. Por definición una ideología (liberalismo, socialismo, nacionalismo, ecologismo, feminismo...) es un esquema mental basado en prejuicios e inventado por uno o varios fundadores (o ideólogos) que configura una forma de ver el mundo. En ese sentido nuestro punto de vista es la cosmovisión católica que, evidentemente, no se puede definir como ideología. Puede parecer sorprendente pero el carlismo no tiene ni fundadores, ni ideólogos. Nació en un momento histórico muy concreto como el conjunto de personas que defendían a una persona: el rey Carlos y en contra de una ideología que se veía claramente como anticatólica y antiespañola: el liberalismo.
Nuestro objetivo es que España sea ella misma, que sea fiel a sus raíces cristianas y a su tradición política peculiar.
P: Dentro del espectro político, dónde se situaría su partido?
R: Las propuestas del carlismo existían antes de que se inventaran los conceptos de derecha o izquierda. Si hay que situarlo en alguna casilla yo lo pondría en la de "antes de" o "fuera de".
P: La filosofía carlista tiene todavía su espacio en la sociedad actual?
R: Si. De hecho en gran medida estamos todavía viviendo de rentas de una sociedad tradicional: de las familias, asociaciones, municipios, costumbres, tradiciones, etc. Incluso el patrimonio turístico se basa en los vestigios de una sociedad tradicional. Todo ello son cosas buenas que permanecen y pasan de padres a hijos independientemente de qué partido esté en el poder.
P: En qué otros lugares y ámbitos se os puede encontrar? Qué otras actividades realizáis?
R: Además de la actividad electoral, bastante escasa en los últimos treinta años, por cierto, centramos nuestra acción en la formación, la publicación de libros, revistas y boletines, la colaboración con movimientos sociales, la realización de diversas campañas políticas, la difusión de nuestras ideas por internet, las actividades juveniles, la divulgación de la historia del carlismo, etc.
P: Si su partido tuiviera representación en el congreso, qué medidas propondría en los siguientes campos?
Trabajo:
- Crear cauces que faciliten el diálogo permanente entre trabajadores, sindicatos profesionales, empresarios y Gobierno.
- Alcanzar la plena unidad sindical mediante la creación de un sindicato único con amplias competencias en política laboral y con representación política directa en las Cortes.
- Impulsar el desarrollo de la pequeña y mediana empresa mediante reducciones fiscales, ayudas crediticias y la formación de verdaderos empresarios.
- Subvencionar la formación de calidad de trabajadores y desempleados.
- Dignificar las jubilaciones.
- Favorecer la integración social de los inmigrantes armonizando en una nueva ley de extranjería el respeto escrupuloso a su dignidad como personas con una protección de las claves culturales de la
tradición española.
- Adoptar medidas políticas que defiendan la dignidad de la mujer en su trabajo como ama de casa o fuera del hogar, sin caer en prejuicios ideológicos como los del «lenguaje sexista» o la «discriminación positiva».
Economía:
- Reducir el gasto público, adecuando el número y distribución de funcionarios a las necesidades reales.
- Defender el valor de la propiedad privada como un derecho de la persona, pero no como un derecho absoluto, sino supeditado al bien común.
- Desgravar adecuadamente las donaciones para fines sociales.
- Apoyar a las organizaciones destinadas al bien social.
- Reorientar la política de subvenciones aportando a grupos desfavorecidos aspectos básicos como la educación o la vivienda.
- Facilitar el acceso de los matrimonios jóvenes a la vivienda.
- Ayudar especialmente a las familias numerosas, y a todas en general mediante la reducción de impuestos como el de transmisión patrimonial.
- Desarrollar los recursos económicos propios de los Ayuntamientos, evitando que la vida municipal dependa exclusivamente de las subvenciones de las administraciones superiores.
- Favorecer una mejor distribución de la población en el espacio con medidas que, sin merma del principio de libertad, detengan el despoblamiento rural y fomenten la descongestión de los grandes núcleos urbanos.
Sanidad:
- Propiciar una sanidad global, que contemple tanto los medios privados como públicos.
- Potenciar los campos de la prevención y la educación sanitaria.
- Defender los criterios de los códigos deontológicos de los profesionales de la salud.
- Reducir los criterios economicistas a su verdadero ámbito para la mejor gestión del gasto sanitario.
Educación:
- Denunciar la sistemática corrupción de las costumbres propiciada por los medios de comunicación, en especial por la televisión.
- Aplicar con rigor la legislación vigente en materia de protección del menor, publicidad y monopolios de medios de comunicación.
- Promover valores morales humanos y cristianos en la educación y desde los medios de comunicación.
- Fomentar una educación sexual sana, basada en la fidelidad matrimonial.
- Endurecer el código penal en materias como la pornografía, infantil o de cualquier clase.
- Defender el derecho de los padres a elegir la educación de los hijos, reafirmando la función subsidiaria del estado en la educación.
- Promover los estudios humanísticos e incluir la formación religiosa y moral para todos los alumnos respetando siempre los acuerdos firmados entre Iglesia y Estado.
- Hacer realidad la autonomía de los centros de enseñanza y universidades en la creación de planes de estudios, titulaciones, etc.
Otros:
Para defender los derechos de la PERSONA y la FAMILIA.
Por la dignidad del ser humano, sea no-nacido, niño, adulto o anciano; sea sano o enfermo; sea hombre o mujer; sea o no extranjero:
- Derogar las leyes que atentan contra el derecho a la vida como las del aborto y la manipulación genética.
- Procurar la integración de los ancianos y minusválidos en sus familias.
- Dignificar las jubilaciones.
- Favorecer la integración social de los inmigrantes armonizando en una nueva ley de extranjería el respeto escrupuloso a su dignidad como personas con una protección de las claves culturales de la
tradición española.
- Adoptar medidas políticas que defiendan la dignidad de la mujer en su trabajo como ama de casa o fuera del hogar, sin caer en prejuicios ideológicos como los del «lenguaje sexista» o la «discriminación positiva».
Para devolver a las familias el protagonismo social:
- Facilitar el acceso de los matrimonios jóvenes a la vivienda.
- Ayudar especialmente a las familias numerosas, y a todas en general mediante la reducción de impuestos como el de transmisión patrimonial.
- Modificar la legislación divorcista, favoreciendo la estabilidad familiar.
Para dignificar la VIDA POLITICA
- Establecer un control eficaz anti-corrupción. Hacer que los cargos públicos sean objeto de auditorías al inicio y al final de sus mandatos.
- Austeridad y contención drástica del gasto público.
- Transparencia en la administración de los fondos públicos.
- Controlar la financiación de los partidos políticos y garantizar la independencia del Tribunal de Cuentas.
Para mejorar la representación política de la SOCIEDAD
La participación social y política no puede quedar reducida al día de las urnas. Hay que abrir nuevos cauces de expresión y participación social al margen del monopolio de los partidos políticos.
- Reformar el sistema electoral mediante:
. Listas abiertas y desbloqueadas. Sistema proporcional.
. Supresión de las candidaturas de partidos en las elecciones municipales.
. Apertura del Senado a la representación social: sindicatos, asociaciones profesionales, representantes autonómicos o locales, etc.
- Recuperar el mandato imperativo (que el candidato elegido quede vinculado a los compromisos asumidos y, en general, a la voluntad de sus electores).
- Impulsar el funcionamiento de los Consejos (Económico y Social, de Cultura, de Salud, etc).
Para hacer realidad la autonomía regional sin olvidar la solidaridad entre "LAS ESPAÑAS"
- Sustituir el concepto de ESTATUTO por el de FUERO para hacer posible la unidad en la variedad.
- Que el Estado conserve sólo aquellas competencias que por sí solas no puedan desempeñar las regiones. Que el Estado haga menos, pero mejor.
- Fomentar una colaboración directa y fluída entre regiones vecinas.
- Que las regiones se responsabilicen del cobro y gestión de impuestos, con el establecimiento de cupos a destinar al Estado.
- Reconocer, guardar y revitalizar el derecho foral donde lo haya.
- Apoyar la conservación y desarrollo de las lenguas y dialectos regionales, en armonía con la lengua general de España, patrimonio de todos.
- Desideologizar las políticas lingüísticas. Adoptar criterios realistas evitando cualquier imposición.
Para potenciar la VIDA MUNICIPAL
- Devolver a los ayuntamientos aquellas competencias que, detentadas actualmente por las Comunidades Autónomas, pueden ser desempeñadas por los órganos municipales.
- Desarrollar los recursos económicos propios, evitando que la vida municipal dependa exclusivamente de las subvenciones de las administraciones superiores.
- Regular la elección de concejales por barrios.
- Favorecer una mejor distribución de la población en el espacio con medidas que, sin merma del principio de libertad, detengan el despoblamiento rural y fomenten la descongestión de los grandes núcleos urbanos.
Para mejorar la JUSTICIA y la SEGURIDAD de todos
- Frenar la exagerada tendencia a legislar sobre todo, que somete a norma jurídica toda realidad social y aún personal.
- Luchar implacablemente contra el narcotráfico y el terrorismo, penalizando los apoyos públicos a las bandas terroristas.
- Mejorar las condiciones de vida en las cárceles, para evitar que se conviertan en escuelas de delincuencia.
- Suprimir el Ministerio de Justicia para garantizar la independencia de los órganos judiciales.
- Suprimir el juicio por jurado.
- Promover un ejército profesional eficaz, dignificando la profesión castrense.
- Limitar el acceso de mujeres a cuerpos militares de acción, reservando su participación en las fuerzas armadas a funciones auxiliares.
- Renegociar los acuerdos internacionales de defensa garantizando la integridad del territorio español peninsular e insular.
Para proteger y dar a conocer nuestro PATRIMONIO CULTURAL y NATURAL
- Coordinar a universidades, organismos técnicos y científicos, industrias, asociaciones ecologistas y culturales, etc. en un plan para la conservación y mejora del patrimonio ecológico y artístico español.
- Implicar a la empresa privada en la promoción cultural y conservación del medio natural mediante una adecuada ley del mecenazgo.
- Luchar contra la desertización y los incendios.
- Sustituir los Ministerios de Cultura y Medio Ambiente por organismos técnicos de coordinación (tipo ICONA).
Para defender nuestra personalidad en EUROPA
- Fundamentar la unidad europea en sus raíces espirituales y culturales.
- Renegociar los términos de la participación española en la Unión Europea optando por una confederación con fines concretos y competencias limitadas.
- Descentralizar los órganos de decisión europeos, rechazando la formación de una nueva casta de burócratas.
- Aumentar nuestras exigencias en materia de pesca y agricultura.
Para fortalecer el papel de España dentro de la comunidad internacional
- Apoyar el desarrollo armónico de los países pobres destinando ayudas y créditos a los mismos. Promover políticas globales de desarme y cooperación humanitaria internacional.
- Proyectar de una manera especial, con la creación de un Organo Común Permanente, las relaciones con Portugal, los estados hispanoaméricanos y Filipinas.
- Reivindicar la soberanía española sobre Gibraltar.
- Establecer lazos de cooperación cultural y económica con Marruecos, Sahara Occidental y Guinea Ecuatorial.
REFORMA CONSTITUCIONAL
Las propuestas que se esbozan brevemente en este programa político son la aplicación práctica del Ideario carlista en el momento actual. Pero no quedarían completas sin una amplia reforma constitucional que adecuara el marco jurídico español a su ser tradicional histórico, el que resume el lema de Dios, Patria-Fueros y Rey. Esa reforma debería ir encaminada a:
- Declarar la confesionalidad católica del Estado, único medio de evitar la tiranía, garantizando el sometimiento de la autoridad y la legislación a las normas inmutables del derecho natural.
- Distinguir entre soberanía política (el rey y sus gobiernos) y soberanía social (la sociedad real, representada principalmente en las Cortes regionales y generales).
- Dar contenido a la institución monárquica -previa resolución del conflicto dinástico histórico- en las tareas de gobierno y asumiendo el papel de instituciones como el defensor del pueblo u otras.
P: Quiere decirle alguna cosa más a la gente que leerá estas líneas?
R: El carlismo cumple este año 2008 nada menos que 175 años de existencia. Nuestra carrera es de fondo, a largo plazo, de principios y de fundamentos. Visiten nuestra web: www.carlistas.es y quien no lo conozca puede ser que se sorprenda de no habernos conocido antes.
Muchas gracias, don Javier y buena suerte en vuestra campaña!
PUBLICADO EN QUE.ES
PUBLICADO EN QUE.ES
7 may 2007
Militarismo laicista y sublevaciones populares en España
07/05/2007 - Cartas de los lectores
F. Javier Garisoain Otero
Estoy muy de acuerdo con el planteamiento del editorial de ForumLibertas del 30 de abril en la que denunciaban la alianza descaradamente antidemocrática que militarismo y laicismo ejercen actualmente en Turquía.
También en España hemos sufrido las consecuencias de ese recurso a la fuerza para imponer el totalitarismo laicista. Nuestro siglo XIX es una sucesión de guerras civiles -es decir, de sublevaciones populares contra el ejército del gobierno- en las que una minoría ideologizada trataba de trasplantar a España los principios de la revolución francesa.
El mérito de los carlistas de entonces es que fueron capaces de ver a dónde nos querían llevar (y nos han llevado) los liberales: a una sociedad estandarizada, militarizada, individualista, estatalista, centralista y cada vez más alejada de sus raíces católicas.
Nuestra responsabilidad ahora será echarle imaginación para ver cómo salimos de esta. Volviendo a las raíces, por supuesto, pero procurando que el tronco, y las ramas, y todo lo demás sea también como Dios manda.
PUBLICADO EN FORUM LIBERTAS
25 abr 2007
El secretario de la CTC aclara
El secretario de la CTC aclara
Sr. Director:
Ayer publicaban Vds. la noticia de mi nombramiento como Secretario General de la Comunión Tradicionalista Carlista, cosa que agradezco. En el texto destacaban como “lo mas llamativo” de la ponencia que presenté en nuestro Xº Congreso una alusión a la posibilidad de “negociar incluso con personas que puedan hacernos daño”.
Hispanidad, martes, 24 de abril de 2007
Teniendo en cuenta que vivimos en un ambiente político distorsionado por esa forma brutal de propaganda llamada terrorismo - propaganda que por cierto nos impide afrontar los males más profundos que sufre nuestra sociedad-, me gustaría aclarar el sentido de esa frase. Porque algún lector podría pensar que me estaba refiriendo a la negociación con ETA. Nada más lejos de mi intención. Lo que dije fue lo siguiente:
El carlismo no puede limitarse a proclamar principios como un disco rayado. Una vez proclamados, alguien tendrá que dar la cara por el pueblo español, el verdadero e “indígena” pueblo tradicional y católico español, que vive huérfano de representantes. Por eso la posibilidad real, el riesgo, de manchar nuestras gloriosas banderas no puede amedrentarnos nunca hasta tal punto que renunciemos a la toma de decisiones políticas, electorales, discutibles o arriesgadas. En eso consiste hacer política. Y hacer política, negociar si viene al caso, hablar con personas que pueden hacernos daño... todo ello por responsabilidad y sin caer en lo que podríamos llamar, más que carlismo (el seguimiento de Don Carlos), “carlistismo” (el seguimiento anquilosado de una imagen de museo).
En resumen: que para hacer política hay que tener principios. Y que quienes tienen principios han de superar el miedo a “mancharse” con la acción política. Y en cuanto a negociar o hablar con quienes “pueden hacernos daño” no olvidemos que el Estado puede siempre hacer más daño que la ETA. Entre otras cosas porque peor que matar el cuerpo es matar el alma.
Javier Garisoain
Secretario General de la CTC
PUBLICADO EN DIARIO HISPANIDAD
23 abr 2007
23 abril 2007

CARTA ABIERTA DEL PRESIDENTE DE LA JUNTA CARLISTA DE NAVARRA AL COMITE EJECUTIVO DE UPN
Allá por diciembre del 2004, en otra carta abierta dirigida a Miguel Sanz nos tomábamos la libertad de sugerirles que se atrevieran a suscitar en el seno de su partido “un debate sobre la futura constitución europea”. En aquella ocasión, la posición favorable de UPN -sin matices de ningún tipo- a aquel “proyecto por el que se establece una constitución para Europa” fue ignorada por unos cuantos miles de navarros, votantes habituales de UPN, que no siguieron su consigna, tal y como Vds. pudieron comprobar al analizar los resultados del referendum en Navarra. No sabemos hasta qué punto esos votantes (que se han calculado en más de 20.000) pudieron negar su apoyo al proyecto constitucional basándose en los mismos argumentos que la CTC. Sin embargo tarde o temprano tendrán Vds. que asumir que existe un sector católico y tradicional en Navarra que dentro de un mes votará -si vota- a UPN únicamente para que no se instale en el Gobierno Foral un “tripartito” nefasto. Las encuestas y el escrutinio reflejarán numéricamente un determinado respaldo para UPN; pero nadie como nosotros percibe con tanta claridad hasta qué punto serán débiles muchos de esos votos y cómo lo único que separa a otros de la abstención es el mero temor al triunfo de un tripartito “nacional-socialista”. En la actual coyuntura, y a tres días de que se cierre el plazo para la presentación de candidaturas al Parlamento Foral, les confirmamos que hemos decidido finalmente no presentar la candidatura que teníamos preparada. Lo hacemos por responsabilidad y por patriotismo. Pero eso no quiere decir que vayamos a abdicar de nuestro deber. Hay tres ámbitos de grave discrepancia en los que constatamos que están Vds. alejándose cada vez más de un sector importante de la población navarra, el que podríamos definir como voto católico, tradicional y antiliberal, sector que políticamente está quedando absolutamente huérfano y prácticamente sin representación. A continuación enumeramos algunas de las razones que nos impiden recomendar el voto para su formación política. En la medida en que UPN llegue a reflexionar sobre ellas y a asumirlas como propias podrán evitar una inminente fuga de votos por parte de quienes si los comparten. Pero si continúan ignorando que la identidad de Navarra es algo más profundo que el “bienestar” y el “antivasquismo” no duden que verán a la CTC en el campo electoral, para recoger todas las banderas que han quedado huerfanas y para tratar de representar a todos esos navarros que en el fondo lo que buscan es coherencia. F. Javier Garisoain Otero Presidente de la Junta Carlista de Navarra (CTC) 20 de abril de 2007
1º. En el campo de las políticas que podríamos llamar familiaristas o pro-vida, y a pesar de alguna excepción a título individual, UPN como grupo está haciendo una política seguidista del PP, tolerando el aborto -subvencionando los que se ejecutan fuera de Navarra- la manipulación de embriones, la abolición del matrimonio como Dios manda, o la degradación de la educación. Concretamente, hemos echado en falta una postura nítida por parte de los senadores y diputados de UPN que les distanciara de los del PP en estos asuntos. El episodio de “la foto de las Azores” y la guerra de Irak acerca de lo cual han expresado Vds. un alejamiento notable con el PP demuestra que sería posible hacerlo en otros ámbitos si quisieran. Igualmente nos sorprende y desagrada que en sus pactos con CDN nunca haya salido a la luz por su parte la exigencia de suprimir la Ley Foral 6/2000 (3-VII-2000) para “la igualdad jurídica de parejas estables”.
2º. En el ámbito propiamente político-social vemos todavía más difícil un acercamiento. Porque en ningún momento se ha propuesto desde UPN la más mínima reforma del sistema con el objeto de abrir cauces de participación social (como podrían ser las listas abiertas, o los Consejos sociales, o alguna forma de cheque escolar, por ejemplo) sino que, por el contrario, mantienen Vds. en todos sus proyectos una concepción estatalista, partitocrática, hiper-legalista; que promueve la profesionalización de la política y que tiende a sustituir cada vez más dietas por sueldos. Por el contrario, nosotros seríamos partidarios por ejemplo de revitalizar las Merindades, no como folclore histórico, sino en la administración y Gobierno Foral, y para permitir la elección por personas más que por partidos.
3º. Por último, la presunta defensa de la “identidad de Navarra” que teóricamente les caracteriza no impide que su partido se avergüence de la historia más reciente de Navarra, de sus verdaderas raíces católicas y tradicionales. Y por si fuera poco que incluya a menudo en su discurso un cierto componente anti-vasquista que reniega de hecho de la cultura vasca como parte inseparable del ser mismo de Navarra. Mucho se ha hablado de mencionar las “raíces cristianas” en la legislación europea. En la misma línea nosotros proponemos que se incluya en el Amejoramiento del Fuero mediante reforma de la LORAFNA una alusión expresa al clásico lema del Reino: “Benedictus Dominus Deus meus”. De la misma forma venimos exigiendo la total derogación de la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución. Pero podríamos citar otros ejemplos concretos en los que la actitud de UPN oscila entre la complicidad con los enemigos de Navarra y la abstención cobarde. Uno sería la obsesión por eliminar la Cruz Laureada de nuestro escudo; otro aquella Declaración del Parlamento, del 26 de marzo de 2003, que vertía términos injuriosos o calumnias contra la Iglesia Católica y las “juntas de guerra” por su actuación en los años 1936-1939. Y otro, más reciente, el sorprendente respaldo de los senadores de UPN a una moción para apoyar a los brigadistas internacionales comunistas. Y a estas actuaciones hay todavía que sumar una gran falta de criterio a la hora de favorecer en ediciones oficiales la difusión de argumentos separatistas. Un último ejemplo podría ser el folleto “El reino de Navarra”, de Mª Antonia del Burgo y Matías Múgica, editado en 2007 por el Gobierno foral, que concluye de hecho la historia del “Reino de Navarra” en 1512 -y no en 1841- dando así la razón a las tesis nacionalistas.
F. Javier Garisoain
Presidente de la Junta Carlista de Navarra
PUBLICADO EN NAVARRA CONFIDENCIAL
CARTA ABIERTA DEL PRESIDENTE DE LA JUNTA CARLISTA DE NAVARRA AL COMITE EJECUTIVO DE UPN
Allá por diciembre del 2004, en otra carta abierta dirigida a Miguel Sanz nos tomábamos la libertad de sugerirles que se atrevieran a suscitar en el seno de su partido “un debate sobre la futura constitución europea”. En aquella ocasión, la posición favorable de UPN -sin matices de ningún tipo- a aquel “proyecto por el que se establece una constitución para Europa” fue ignorada por unos cuantos miles de navarros, votantes habituales de UPN, que no siguieron su consigna, tal y como Vds. pudieron comprobar al analizar los resultados del referendum en Navarra. No sabemos hasta qué punto esos votantes (que se han calculado en más de 20.000) pudieron negar su apoyo al proyecto constitucional basándose en los mismos argumentos que la CTC. Sin embargo tarde o temprano tendrán Vds. que asumir que existe un sector católico y tradicional en Navarra que dentro de un mes votará -si vota- a UPN únicamente para que no se instale en el Gobierno Foral un “tripartito” nefasto. Las encuestas y el escrutinio reflejarán numéricamente un determinado respaldo para UPN; pero nadie como nosotros percibe con tanta claridad hasta qué punto serán débiles muchos de esos votos y cómo lo único que separa a otros de la abstención es el mero temor al triunfo de un tripartito “nacional-socialista”. En la actual coyuntura, y a tres días de que se cierre el plazo para la presentación de candidaturas al Parlamento Foral, les confirmamos que hemos decidido finalmente no presentar la candidatura que teníamos preparada. Lo hacemos por responsabilidad y por patriotismo. Pero eso no quiere decir que vayamos a abdicar de nuestro deber. Hay tres ámbitos de grave discrepancia en los que constatamos que están Vds. alejándose cada vez más de un sector importante de la población navarra, el que podríamos definir como voto católico, tradicional y antiliberal, sector que políticamente está quedando absolutamente huérfano y prácticamente sin representación. A continuación enumeramos algunas de las razones que nos impiden recomendar el voto para su formación política. En la medida en que UPN llegue a reflexionar sobre ellas y a asumirlas como propias podrán evitar una inminente fuga de votos por parte de quienes si los comparten. Pero si continúan ignorando que la identidad de Navarra es algo más profundo que el “bienestar” y el “antivasquismo” no duden que verán a la CTC en el campo electoral, para recoger todas las banderas que han quedado huerfanas y para tratar de representar a todos esos navarros que en el fondo lo que buscan es coherencia. F. Javier Garisoain Otero Presidente de la Junta Carlista de Navarra (CTC) 20 de abril de 2007
1º. En el campo de las políticas que podríamos llamar familiaristas o pro-vida, y a pesar de alguna excepción a título individual, UPN como grupo está haciendo una política seguidista del PP, tolerando el aborto -subvencionando los que se ejecutan fuera de Navarra- la manipulación de embriones, la abolición del matrimonio como Dios manda, o la degradación de la educación. Concretamente, hemos echado en falta una postura nítida por parte de los senadores y diputados de UPN que les distanciara de los del PP en estos asuntos. El episodio de “la foto de las Azores” y la guerra de Irak acerca de lo cual han expresado Vds. un alejamiento notable con el PP demuestra que sería posible hacerlo en otros ámbitos si quisieran. Igualmente nos sorprende y desagrada que en sus pactos con CDN nunca haya salido a la luz por su parte la exigencia de suprimir la Ley Foral 6/2000 (3-VII-2000) para “la igualdad jurídica de parejas estables”.
2º. En el ámbito propiamente político-social vemos todavía más difícil un acercamiento. Porque en ningún momento se ha propuesto desde UPN la más mínima reforma del sistema con el objeto de abrir cauces de participación social (como podrían ser las listas abiertas, o los Consejos sociales, o alguna forma de cheque escolar, por ejemplo) sino que, por el contrario, mantienen Vds. en todos sus proyectos una concepción estatalista, partitocrática, hiper-legalista; que promueve la profesionalización de la política y que tiende a sustituir cada vez más dietas por sueldos. Por el contrario, nosotros seríamos partidarios por ejemplo de revitalizar las Merindades, no como folclore histórico, sino en la administración y Gobierno Foral, y para permitir la elección por personas más que por partidos.
3º. Por último, la presunta defensa de la “identidad de Navarra” que teóricamente les caracteriza no impide que su partido se avergüence de la historia más reciente de Navarra, de sus verdaderas raíces católicas y tradicionales. Y por si fuera poco que incluya a menudo en su discurso un cierto componente anti-vasquista que reniega de hecho de la cultura vasca como parte inseparable del ser mismo de Navarra. Mucho se ha hablado de mencionar las “raíces cristianas” en la legislación europea. En la misma línea nosotros proponemos que se incluya en el Amejoramiento del Fuero mediante reforma de la LORAFNA una alusión expresa al clásico lema del Reino: “Benedictus Dominus Deus meus”. De la misma forma venimos exigiendo la total derogación de la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución. Pero podríamos citar otros ejemplos concretos en los que la actitud de UPN oscila entre la complicidad con los enemigos de Navarra y la abstención cobarde. Uno sería la obsesión por eliminar la Cruz Laureada de nuestro escudo; otro aquella Declaración del Parlamento, del 26 de marzo de 2003, que vertía términos injuriosos o calumnias contra la Iglesia Católica y las “juntas de guerra” por su actuación en los años 1936-1939. Y otro, más reciente, el sorprendente respaldo de los senadores de UPN a una moción para apoyar a los brigadistas internacionales comunistas. Y a estas actuaciones hay todavía que sumar una gran falta de criterio a la hora de favorecer en ediciones oficiales la difusión de argumentos separatistas. Un último ejemplo podría ser el folleto “El reino de Navarra”, de Mª Antonia del Burgo y Matías Múgica, editado en 2007 por el Gobierno foral, que concluye de hecho la historia del “Reino de Navarra” en 1512 -y no en 1841- dando así la razón a las tesis nacionalistas.
F. Javier Garisoain
Presidente de la Junta Carlista de Navarra
PUBLICADO EN NAVARRA CONFIDENCIAL
22 abr 2007
DISCURSO EN EL Xº CONGRESO DE LA CTC: SOLUCIONES QUE LA CTC PUEDE OFRECER A LA SOCIEDAD
Xº CONGRESO NACIONAL DE LA CTC
SOLUCIONES QUE LA CTC PUEDE OFRECER A LA SOCIEDAD
1. NO OFRECEMOS SOLUCIONES
Cuando aparece una enfermedad, hay que buscar un remedio. Ante las enfermedades políticas y sociales que debilitan a España, nosotros podemos decir que tenemos el remedio, pero naturalmente, para que sea eficaz tendríamos que conseguir la colaboración del paciente. Y esa parte me temo que nos falla un tanto.
Cuando se cometen errores, es preciso que aparezcan correctores. Ante los errores que inundan la vida política y social de España nosotros podemos presumir pues, si nos escucharan, los carlistas seríamos unos correctores bastante buenos.
Pero eso de las soluciones... Me gusta que hayamos planteado así el enunciado: ³SOLUCIONES QUE LA CTC PUEDE OFRECER A LA SOCIEDAD² pero me veo obligado a tranquilizaros y a recordaros que nosotros, como carlistas, los miembros de la Comunión Tradicionalista Carlista -pobres de nosotros- no podemos solucionar nada o casi nada. Sólo con que sepamos explicar esto a nuestros compatriotas ya habremos conseguido algo fundamental y es distinguirnos absolutamente de todas las demás organizaciones políticas que prometen que ellos nos van a solucionar las cosas. Y es que problemas, lo que se dice problemas, es totalmente normal que existan. Y soluciones, de esas soluciones matemáticas en las que por milagros de la aritmética se da con un resultado que resiste la prueba, lo que se dice soluciones, sólo las puede encontrar plenamente el protagonista de cada problema.
Los partidos políticos del sistema se presentan hoy en día como magos, como prestidigitadores que vienen a solucionarnos la vida. ³Nosotros vamos a hacer, nosotros vamos a arreglar...². Los carlistas nunca diremos eso. Nosotros lo que queremos es que la gente, las personas, los pueblos, los vecinos, la sociedad, las autoridades, afronten libremente sus propios problemas. Y encuentre cada uno libremente sus propias soluciones.
Es preciso que la política vuelva a su cauce. Hoy en día existe una exageración de la vida política que contamina toda la realidad social porque la política, ese arte de la convivencia, la ley, y la vecindad se ha sacado de quicio. Nosotros queremos ponerla en su lugar. Queremos bajar los humos a esa especie de tiranosaurio que es ³el político².
Pensemos, por ejemplo, en la relación que hay entre la política, la religión y la sociedad. Los fanáticos de la política solucionista pretenden subordinar todo, la religión y la sociedad, a la política. Es más, pretenden anular todo, la religion y la sociedad y politizarlo todo. Nosotros decimos que el orden de las cosas es el siguiente: la ley moral y la religión por encima; la sociedad por debajo con su vida libre; y la política... para servir a ambas. No es tan difícil de explicar.
Pero volvamos a decir algo a quienes esperan que, puesto que todo lo demás ha fallado, seamos los carlistas la solución de sus problemas. Nuestro objetivo principal es lo que cantamos en el Oriamendi: ³que venga el rey de España a la corte de Madrid². No decimos: ³que venga el partido que quiere que venga el rey de España a la corte de Madrid², sino: ³que venga el rey². Si el carlismo es un partido lo es en un sentido muy diferente a los demás porque nosotros no nos sentimos marcados por la infalibilidad política como para saber todo sobre todo (hasta cuál es el precio medio de un café en España) o para gobernar mejor que los demás. Nosotros no renunciamos a la conquista del poder político, porque sabemos que (como ha recordado el primer ponente) la revolución ha venido siempre desde arriba. Pero eso no quiere decir que pretendamos el poder para nosotros. En este sentido, si la Comunión es un partido, es un invento provisional. Es verdad que llevamos ya 174 años de provisionalidad, pero cuando llevemos³al rey de España a la corte de Madrid² nos disolveremos. Esto es lo que siempre hemos dicho. Y eso es lo que haremos... si sucede.
En mi opinión podríamos distinguir dos tipos de vocacion política. Por un lado estaría la del ³rey y sus ministros², una vocación de mando y de organización, es decir, de servicio desde el poder, que por su propia naturaleza necesitaría de cierta estabilidad. Por otro estaría la de los diputados y representantes. Y ésta es una forma de política que, contra lo que sucede en la partitocracia, no debiera de profesionalizarse nunca. Y pensándolo bien me parece -y esto es una idea más personal- que la vocación política más propiamente carlista no es ni una ni otra. Por eso no abundan entre nosotros los típicos políticos. Porque nosotros no pretendemos solucionar directamente la vida a los demás. Y tampoco queremos representar por siempre a toda o parte de la sociedad. Lo dicho, nuestra vocación es transitoria, provisional, coyuntural... independientemente de esos 174 años que lleva prolongándose esta situación.
Lo que nosotros proponemos son principios, raíces, fundamentos, límites... y hasta si me permitís la palabra: talante. Proponemos un punto de vista, damos un punto de apoyo desde el que cualquier vecino podría trabajar en cualquier aspecto de la política. En la política municipal, por ejemplo, la CTC nunca dirá en bloque si hay que construir o no cosas concretas; en cinco carlistas puede haber cinco opiniones legítimas y respetables (cosa que los partidos del sistema no toleran). Cuando un carlista sea elegido para hacer política municipal demostrará que es carlista en los principios pero las soluciones concretas las hará como mejor crea, según su libre criterio personal.
Todos los demás movimientos políticos hablan de la libertad pero no se atreven a tocarla. Nosotros queremos que la gente sea libre, que use su libertad, que haga, aunque no lo haga perfecto. Y que se equivoque si hace falta. Pero que cada cual sea libre, es decir, que cada cual mande en lo suyo. Por eso vuelvo a repetir: estamos totalmente en contra de esa profesionalización de la política que está creando una especie de nueva aristocracia cutre. Alguien tiene que decir en política que la perfección -que la profesionalización- no existe en este valle de lágrimas. Que no se puede crear un mundo feliz sin Dios. Ni hacer a Dios ³feliz² (entre comillas) olvidándonos del mundo. Así que soluciones, lo que se dice soluciones, las dará, si puede, la misma gente. Y cualquiera tendrá más garantías de acierto si lo hace según los principios que nosotros enseñamos. Posiblemente no consiga un mundo más perfecto. Pero sin duda conseguirá un mundo más humano.
2. OFRECEMOS UN PUNTO DE VISTA DIFERENTE Y ORIGINAL Y UNA DOCTRINA SÓLIDA
El problema profundo y verdadero que tiene nuestra sociedad es doctrinal, no de táctica, ni de estrategia, ni de mal menor (como nos ha recordado José Fermín Garralda). Existe una cosa que se llama liberalismo y que es un error, un conjunto de errores, que es preciso refutar. Esto, en política, no lo dice nadie. Por eso está claro que tenemos un hueco para nosotros, porque vendemos un producto genuino. Una doctrina política vieja y nueva a la vez que sirve para aportar sentido común a cualquier problema que se nos plantee, por nuevo que sea.
A veces somos tan originales, y aportamos tantos matices a las cosas, que eso mismo nos complica la propaganda. Tenemos que aprender a explicarnos mejor y a huir de los simplismos y los bipartidismos. Nosotros no somos ni rojos ni azules, ni izquierdistas ni derechistas, ni capitalistas ni socialistas, ni machistas ni feministas, ni centralistas ni separatistas, ni anarquistas ni totalitarios, ni ateos ni meapilas, ni marxistas de reino sin Cristo ni pietistas de Cristo sin reino... Aunque haya que perfeccionarlo lo tenemos; tenemos un lenguaje propio, y unos gestos propios. No somos la tercera vía, somos otra cosa. No somos una reacción, somos anteriores. Somos en fin la España de siempre, la que vive en sus tradiciones de forma a veces hueca e inconsciente, pero serena. Y tenemos en el fondo esta centralidad y este equilibro porque nos los da el ser católicos, el estar ni un paso adelante ni un paso atrás de la Iglesia.
En la doctrina política y social que ofrecemos todo encaja. El trilema de Dios, Patria-Fueros y Rey está muy bien pensado. Y como ha dicho Garralda es tan bueno que nos lo quieren falsificar. Por eso yo no tocaría en este momento, de aquél Ideario que se redactó en los Congresos de la Unidad, ni una sola coma. Y digo del Ideario, que es lo permanente, pero no del programa que evidentemente lo retocamos cada vez que abrimos la boca según sea nuestro interlocutor. El Ideario nos define perfectamente: cristianos, patriotas, libres, tradicionales. Con la originalidad de pedir la confesionalidad del estado, y la reivindicación de la Tradición de Las Españas. No tenemos que perder ni un minuto en definirnos. Sabemos lo que somos y dónde están los límites: ni laicismo, ni integrismo, ni democracia cristiana, ni liberalismo, ni marxismo, ni pietismo, ni pesimismo, ni militarismo, ni centralismo, ni separatismo... en fin: armonía y equilibrio. Ese Ideario es hoy en día nuestra razón de ser, y digan lo que digan las encuestas; se lleve lo que se lleve en Europa, no vamos a cambiarlo. Porque el Ideario de la Tradición el tronco que nos une con las famosas raíces de que tanto se habla. Raíces, tronco, y ramas. Todo junto y coherente, para que se sepa que somos los representantes de la Tradición y que aunque suene un poco fuerte, nuestra democracia cuenta, aquí, en España, con los votos de los muertos.
Aparentemente hay en este mundo de colorín y publicidad muchas opciones distintas. Pero un católico que se preocupe especialmente por todas estas cosas de la política no tiene muchas alternativas. Si se mete en un partido laicista es para sufrir. Y si lo que quiere es un partido que proclame la ley moral natural y que respete la objeción de conciencia... que busque bien, porque no existe nada semejante fuera de la Comunión y algún otro pequeño partido extraparlamentario confesional. Y por otra parte, el derroche de energías que supone dar la cara en batallitas perdidas y aisladas (el aborto, la familia, el terrorismo, la unidad de España) puede resultar entretenido mientras se es joven pero después, con la hipoteca y los niños, todo se complica. El carlismo es el único punto en que se unen todas las batallas en una sóla. ¿No quieren eficacia? Pues aquí la tiene quien quiera. Y si quiere trabajar dentro que entre. Y si le basta con tenernos como punto de referencia pues muy bien. Se puede elegir.
3. OFRECEMOS UN CAUCE DE PARTICIPACIÓN EN POLITICA
Recapitulando: no ofrecemos soluciones; sí ofrecemos principios. Pero además nos ofrecemos a nosotros mismos, como Comunión, para ser un cauce, una organizacion para quien tenga vocación política y quiera participar. Ya he aclarado antes que puede haber dos tipos de vocación: la de mandar y la de representar. Y además la vocación más especificamente carlista de luchar, primero para que llegue al poder ³el rey legítimo² y después representar a la gente de principios. Todas estas vocaciones son buenas, necesarias y complementarias. Y en la Comunión han de tener todas su sitio.
Eso quiere decir que la Comunión ha de prepararse para crecer. No podemos conformarnos con ser un rescoldo que no transmite la llama. La Comunión tiene que crecer, y de tal forma que todos quepamos, que todos nos respetemos. E incluso para llegar a ser un cauce no sólo para los que tengan una vocación directamente política. En la Comunión han de encontrar un puesto también los que tengan vocación intelectual para escribir, para publicar, para historiar. Y los que tengan vocación periodística, y los educadores, y los asistenciales, y los artistas, y cualquier persona con sentido común... todos. Es preciso que admitamos que dentro de la Comunión puede haber gente con distintos estilos, que puede haber carlistas de formas más clásicas y otros más innovadores. Respeto dentro, en fin. Y respeto fuera también para conseguir que la CTC se mantenga siempre independiente de sectores concretos, que nunca se convierta en el brazo político de nadie, ni de grupos económicos, ni ideológicos, ni religiosos.
En el momento actual tengo la convicción de que no tenemos que hacer nada extraordinario para crecer sino tomarnos más en serio lo que ya somos y tenemos: con nuestros estatutos, con las normas de organización interna que ya empleamos, con nuestras juntas y con cualquier iniciativa que haya demostrado algún fruto en estos últimos años ya sea el Foro Alfonso Carlos I, Cruz de Borgoña, la revista Ahora, El Bazar, los actos públicos, etc. No hay que inventar nada nuevo sino desarrollar lo que ya tenemos con perseverancia y con paciencia.
Y permitidme que siga concretando algunas cosas más en las que habremos de incidir para que la Comunión tenga cada vez un mayor atractivo y cada vez más personas vean en ella una forma sensata de emplear sus energías:
1. Una dirección política que reparta tareas entre todos. Una Junta de Gobierno fuerte, que llegue a manejar una potente base de datos (de afiliados, simpatizantes, clientes del bazar, suscriptores de ahora, niños monitores y padres de CB, medios de comunicación, entidades sociales, civiles y religiosas, etc.), que ponga en contacto con la Comunión todo lo que todavía quede de sana sociedad tradicional.
2. Unos medios económicos que nos den independencia. Una sólida base económica fundamentada en cuotas y en pequeñas iniciativas que se autofinancien (CB, Ahora...) y también, en cuanto sea posible, mediante una fundación, tal como acordamos en el último Congreso.
3. Una ³organización organizada² y más grande. Con una Secretaría Técnica al servicio de todos, con más personal, bien dotada y muy eficaz. Que allí donde haya al menos tres afiliados se constituya una Junta Carlista para crear una red más extensa. Y que donde no haya junta nombre la Junta de Gobierno delegados responsables, para que la CTC esté presente en todos los rincones de España.
4. Bien comunicados hacia dentro y hacia fuera. Una comunión bien ³comunicada², para que cada afiliado o cada persona que se acerque a la Comunión se sienta invitada a participar e informada de lo que se hace: por correo, mediante boletines, circulares, correo electrónico, mensajes sms, etc. Mediante notas de prensa, comunicados, ruedas, manifiestos, etc.
5. Una Comunión capaz de hacer propaganda eficaz y original. Para multiplicar fuera, llegando a otros, el efecto de todo lo que se haga dentro. Y que no se escriba nada que luego no se difunda. Propaganda, propaganda, y propaganda.
6. Una Comunión que atraiga y centre a los jóvenes católicos. Que a los espiritualistas los baje a la tierra y que eleve a los activistas. Que persevere y mejore siempre actividades como los campamentos o las reuniones para la formación.
7. Que forme a la gente con vocación. Y que la revista Ahora y otras ediciones que se vayan haciendo sirvan a ese objetivo, junto con los encuentros del Foro Alfonso Carlos.
8. Una Comunión que oriente a todos, en fin, sobre la situación actual, que critique y que proponga. Y aprovechando, como CTC, siempre que sea posible, la mecánica electoral. Como CTC o animando a candidaturas independientes en las municipales, o con otras marcas electorales que se vea oportuno utilizar. Esta lucha electoral, de antigua tradición en el carlismo, nos ha de distinguir de cualquier otra iniciativa nostálgica o puramente intelectual que pueda conformarse con la simple repetición de los principios.
4. OFRECEMOS UNA DEFENSA Y REPRESENTACIÓN DEL PUEBLO CRISTIANO ANTE LOS PODERES LAICISTAS
Por último, y para terminar, esta Comunión que no ofrece soluciones, que muestra principios, que se ofrece como cauce organizado, está llamada a ser baluarte y defensa del pueblo cristiano español ante la tiranía laicista que viene.
El carlismo tendrá sentido aunque no llegue a la Corte de Madrid. Tiene razón de ser aunque no domine el territorio. El carlismo no puede limitarse a proclamar principios como un disco rayado. Una vez proclamados, alguien tendrá que dar la cara por el pueblo español, el verdadero e indígena pueblo tradicional y católico español, que vive huérfano de representantes. Por eso la posibilidad real, el riesgo, de manchar nuestras gloriosas banderas no puede amedrentarnos nunca hasta tal punto que renunciemos a la toma de decisiones políticas, electorales, discutibles o arriesgadas. En eso consiste hacer política. Y hacer política, negociar si viene al caso, hablar con personas que pueden hacernos daño... todo ello por responsabilidad y sin caer en lo que podríamos llamar, más que carlismo (el seguimiento de Don Carlos), ³carlistismo² (el seguimiento anquilosado de una imagen de museo).
Nadie sabe hasta qué punto o cuándo van a volver los tiempos de catacumbas. Voy a dejar caer una idea, y es que en cualquier caso, pase lo que pase, a lo mejor alguientiene que preparar las catacumbas, acondicionarlas, y defenderlas.
De momento lo que hay que hacer es misionar cueste lo que cueste. Y todos juntos, todos juntos en unión.
F. Javier Garisoain
Presidente de la Junta Carlista de Navarra
y Vocal de la Junta de Gobierno
Cerro de los Angeles, 21 de abril de 2007
PUBLICADO EN EL DIARIO HISPANIDAD:
Javier Garisoain, nuevo secretario general de la CTC: “No ofrecemos soluciones, sino principios”
La Comunión Tradicionalista Carlista (CTC), en su X Congreso Nacional, ha elegido al navarro Javier Garisoaín como nuevo secretario general, en sustitución de Javier Zazu. Publicamos su discurso en la Congreso, donde distinguió la CTC de otras formaciones políticas, bajo la idea central de que los carlistas no ofrecen solución, sino principios.
Hispanidad, lunes, 23 de abril de 2007
Pero, al mismo tiempo, recordaba que el Carlismo no puede limitarse a “proclamar principios”. Quizás, lo más llamativo de su discurso sea su alusión final a la posibilidad de “negociar… incluso con personas que puedan hacernos daño”.
SOLUCIONES QUE LA CTC PUEDE OFRECER A LA SOCIEDAD
1. NO OFRECEMOS SOLUCIONES
Cuando aparece una enfermedad, hay que buscar un remedio. Ante las enfermedades políticas y sociales que debilitan a España, nosotros podemos decir que tenemos el remedio, pero naturalmente, para que sea eficaz tendríamos que conseguir la colaboración del paciente. Y esa parte me temo que nos falla un tanto.
Cuando se cometen errores, es preciso que aparezcan correctores. Ante los errores que inundan la vida política y social de España nosotros podemos presumir pues, si nos escucharan, los carlistas seríamos unos correctores bastante buenos.
Pero eso de las soluciones... Me gusta que hayamos planteado así el enunciado: ³SOLUCIONES QUE LA CTC PUEDE OFRECER A LA SOCIEDAD² pero me veo obligado a tranquilizaros y a recordaros que nosotros, como carlistas, los miembros de la Comunión Tradicionalista Carlista -pobres de nosotros- no podemos solucionar nada o casi nada. Sólo con que sepamos explicar esto a nuestros compatriotas ya habremos conseguido algo fundamental y es distinguirnos absolutamente de todas las demás organizaciones políticas que prometen que ellos nos van a solucionar las cosas. Y es que problemas, lo que se dice problemas, es totalmente normal que existan. Y soluciones, de esas soluciones matemáticas en las que por milagros de la aritmética se da con un resultado que resiste la prueba, lo que se dice soluciones, sólo las puede encontrar plenamente el protagonista de cada problema.
Los partidos políticos del sistema se presentan hoy en día como magos, como prestidigitadores que vienen a solucionarnos la vida. ³Nosotros vamos a hacer, nosotros vamos a arreglar...². Los carlistas nunca diremos eso. Nosotros lo que queremos es que la gente, las personas, los pueblos, los vecinos, la sociedad, las autoridades, afronten libremente sus propios problemas. Y encuentre cada uno libremente sus propias soluciones.
Es preciso que la política vuelva a su cauce. Hoy en día existe una exageración de la vida política que contamina toda la realidad social porque la política, ese arte de la convivencia, la ley, y la vecindad se ha sacado de quicio. Nosotros queremos ponerla en su lugar. Queremos bajar los humos a esa especie de tiranosaurio que es ³el político².
Pensemos, por ejemplo, en la relación que hay entre la política, la religión y la sociedad. Los fanáticos de la política solucionista pretenden subordinar todo, la religión y la sociedad, a la política. Es más, pretenden anular todo, la religion y la sociedad y politizarlo todo. Nosotros decimos que el orden de las cosas es el siguiente: la ley moral y la religión por encima; la sociedad por debajo con su vida libre; y la política... para servir a ambas. No es tan difícil de explicar.
Pero volvamos a decir algo a quienes esperan que, puesto que todo lo demás ha fallado, seamos los carlistas la solución de sus problemas. Nuestro objetivo principal es lo que cantamos en el Oriamendi: ³que venga el rey de España a la corte de Madrid². No decimos: ³que venga el partido que quiere que venga el rey de España a la corte de Madrid², sino: ³que venga el rey². Si el carlismo es un partido lo es en un sentido muy diferente a los demás porque nosotros no nos sentimos marcados por la infalibilidad política como para saber todo sobre todo (hasta cuál es el precio medio de un café en España) o para gobernar mejor que los demás. Nosotros no renunciamos a la conquista del poder político, porque sabemos que (como ha recordado el primer ponente) la revolución ha venido siempre desde arriba. Pero eso no quiere decir que pretendamos el poder para nosotros. En este sentido, si la Comunión es un partido, es un invento provisional. Es verdad que llevamos ya 174 años de provisionalidad, pero cuando llevemos³al rey de España a la corte de Madrid² nos disolveremos. Esto es lo que siempre hemos dicho. Y eso es lo que haremos... si sucede.
En mi opinión podríamos distinguir dos tipos de vocacion política. Por un lado estaría la del ³rey y sus ministros², una vocación de mando y de organización, es decir, de servicio desde el poder, que por su propia naturaleza necesitaría de cierta estabilidad. Por otro estaría la de los diputados y representantes. Y ésta es una forma de política que, contra lo que sucede en la partitocracia, no debiera de profesionalizarse nunca. Y pensándolo bien me parece -y esto es una idea más personal- que la vocación política más propiamente carlista no es ni una ni otra. Por eso no abundan entre nosotros los típicos políticos. Porque nosotros no pretendemos solucionar directamente la vida a los demás. Y tampoco queremos representar por siempre a toda o parte de la sociedad. Lo dicho, nuestra vocación es transitoria, provisional, coyuntural... independientemente de esos 174 años que lleva prolongándose esta situación.
Lo que nosotros proponemos son principios, raíces, fundamentos, límites... y hasta si me permitís la palabra: talante. Proponemos un punto de vista, damos un punto de apoyo desde el que cualquier vecino podría trabajar en cualquier aspecto de la política. En la política municipal, por ejemplo, la CTC nunca dirá en bloque si hay que construir o no cosas concretas; en cinco carlistas puede haber cinco opiniones legítimas y respetables (cosa que los partidos del sistema no toleran). Cuando un carlista sea elegido para hacer política municipal demostrará que es carlista en los principios pero las soluciones concretas las hará como mejor crea, según su libre criterio personal.
Todos los demás movimientos políticos hablan de la libertad pero no se atreven a tocarla. Nosotros queremos que la gente sea libre, que use su libertad, que haga, aunque no lo haga perfecto. Y que se equivoque si hace falta. Pero que cada cual sea libre, es decir, que cada cual mande en lo suyo. Por eso vuelvo a repetir: estamos totalmente en contra de esa profesionalización de la política que está creando una especie de nueva aristocracia cutre. Alguien tiene que decir en política que la perfección -que la profesionalización- no existe en este valle de lágrimas. Que no se puede crear un mundo feliz sin Dios. Ni hacer a Dios ³feliz² (entre comillas) olvidándonos del mundo. Así que soluciones, lo que se dice soluciones, las dará, si puede, la misma gente. Y cualquiera tendrá más garantías de acierto si lo hace según los principios que nosotros enseñamos. Posiblemente no consiga un mundo más perfecto. Pero sin duda conseguirá un mundo más humano.
2. OFRECEMOS UN PUNTO DE VISTA DIFERENTE Y ORIGINAL Y UNA DOCTRINA SÓLIDA
El problema profundo y verdadero que tiene nuestra sociedad es doctrinal, no de táctica, ni de estrategia, ni de mal menor (como nos ha recordado José Fermín Garralda). Existe una cosa que se llama liberalismo y que es un error, un conjunto de errores, que es preciso refutar. Esto, en política, no lo dice nadie. Por eso está claro que tenemos un hueco para nosotros, porque vendemos un producto genuino. Una doctrina política vieja y nueva a la vez que sirve para aportar sentido común a cualquier problema que se nos plantee, por nuevo que sea.
A veces somos tan originales, y aportamos tantos matices a las cosas, que eso mismo nos complica la propaganda. Tenemos que aprender a explicarnos mejor y a huir de los simplismos y los bipartidismos. Nosotros no somos ni rojos ni azules, ni izquierdistas ni derechistas, ni capitalistas ni socialistas, ni machistas ni feministas, ni centralistas ni separatistas, ni anarquistas ni totalitarios, ni ateos ni meapilas, ni marxistas de reino sin Cristo ni pietistas de Cristo sin reino... Aunque haya que perfeccionarlo lo tenemos; tenemos un lenguaje propio, y unos gestos propios. No somos la tercera vía, somos otra cosa. No somos una reacción, somos anteriores. Somos en fin la España de siempre, la que vive en sus tradiciones de forma a veces hueca e inconsciente, pero serena. Y tenemos en el fondo esta centralidad y este equilibro porque nos los da el ser católicos, el estar ni un paso adelante ni un paso atrás de la Iglesia.
En la doctrina política y social que ofrecemos todo encaja. El trilema de Dios, Patria-Fueros y Rey está muy bien pensado. Y como ha dicho Garralda es tan bueno que nos lo quieren falsificar. Por eso yo no tocaría en este momento, de aquél Ideario que se redactó en los Congresos de la Unidad, ni una sola coma. Y digo del Ideario, que es lo permanente, pero no del programa que evidentemente lo retocamos cada vez que abrimos la boca según sea nuestro interlocutor. El Ideario nos define perfectamente: cristianos, patriotas, libres, tradicionales. Con la originalidad de pedir la confesionalidad del estado, y la reivindicación de la Tradición de Las Españas. No tenemos que perder ni un minuto en definirnos. Sabemos lo que somos y dónde están los límites: ni laicismo, ni integrismo, ni democracia cristiana, ni liberalismo, ni marxismo, ni pietismo, ni pesimismo, ni militarismo, ni centralismo, ni separatismo... en fin: armonía y equilibrio. Ese Ideario es hoy en día nuestra razón de ser, y digan lo que digan las encuestas; se lleve lo que se lleve en Europa, no vamos a cambiarlo. Porque el Ideario de la Tradición el tronco que nos une con las famosas raíces de que tanto se habla. Raíces, tronco, y ramas. Todo junto y coherente, para que se sepa que somos los representantes de la Tradición y que aunque suene un poco fuerte, nuestra democracia cuenta, aquí, en España, con los votos de los muertos.
Aparentemente hay en este mundo de colorín y publicidad muchas opciones distintas. Pero un católico que se preocupe especialmente por todas estas cosas de la política no tiene muchas alternativas. Si se mete en un partido laicista es para sufrir. Y si lo que quiere es un partido que proclame la ley moral natural y que respete la objeción de conciencia... que busque bien, porque no existe nada semejante fuera de la Comunión y algún otro pequeño partido extraparlamentario confesional. Y por otra parte, el derroche de energías que supone dar la cara en batallitas perdidas y aisladas (el aborto, la familia, el terrorismo, la unidad de España) puede resultar entretenido mientras se es joven pero después, con la hipoteca y los niños, todo se complica. El carlismo es el único punto en que se unen todas las batallas en una sóla. ¿No quieren eficacia? Pues aquí la tiene quien quiera. Y si quiere trabajar dentro que entre. Y si le basta con tenernos como punto de referencia pues muy bien. Se puede elegir.
3. OFRECEMOS UN CAUCE DE PARTICIPACIÓN EN POLITICA
Recapitulando: no ofrecemos soluciones; sí ofrecemos principios. Pero además nos ofrecemos a nosotros mismos, como Comunión, para ser un cauce, una organizacion para quien tenga vocación política y quiera participar. Ya he aclarado antes que puede haber dos tipos de vocación: la de mandar y la de representar. Y además la vocación más especificamente carlista de luchar, primero para que llegue al poder ³el rey legítimo² y después representar a la gente de principios. Todas estas vocaciones son buenas, necesarias y complementarias. Y en la Comunión han de tener todas su sitio.
Eso quiere decir que la Comunión ha de prepararse para crecer. No podemos conformarnos con ser un rescoldo que no transmite la llama. La Comunión tiene que crecer, y de tal forma que todos quepamos, que todos nos respetemos. E incluso para llegar a ser un cauce no sólo para los que tengan una vocación directamente política. En la Comunión han de encontrar un puesto también los que tengan vocación intelectual para escribir, para publicar, para historiar. Y los que tengan vocación periodística, y los educadores, y los asistenciales, y los artistas, y cualquier persona con sentido común... todos. Es preciso que admitamos que dentro de la Comunión puede haber gente con distintos estilos, que puede haber carlistas de formas más clásicas y otros más innovadores. Respeto dentro, en fin. Y respeto fuera también para conseguir que la CTC se mantenga siempre independiente de sectores concretos, que nunca se convierta en el brazo político de nadie, ni de grupos económicos, ni ideológicos, ni religiosos.
En el momento actual tengo la convicción de que no tenemos que hacer nada extraordinario para crecer sino tomarnos más en serio lo que ya somos y tenemos: con nuestros estatutos, con las normas de organización interna que ya empleamos, con nuestras juntas y con cualquier iniciativa que haya demostrado algún fruto en estos últimos años ya sea el Foro Alfonso Carlos I, Cruz de Borgoña, la revista Ahora, El Bazar, los actos públicos, etc. No hay que inventar nada nuevo sino desarrollar lo que ya tenemos con perseverancia y con paciencia.
Y permitidme que siga concretando algunas cosas más en las que habremos de incidir para que la Comunión tenga cada vez un mayor atractivo y cada vez más personas vean en ella una forma sensata de emplear sus energías:
1. Una dirección política que reparta tareas entre todos. Una Junta de Gobierno fuerte, que llegue a manejar una potente base de datos (de afiliados, simpatizantes, clientes del bazar, suscriptores de ahora, niños monitores y padres de CB, medios de comunicación, entidades sociales, civiles y religiosas, etc.), que ponga en contacto con la Comunión todo lo que todavía quede de sana sociedad tradicional.
2. Unos medios económicos que nos den independencia. Una sólida base económica fundamentada en cuotas y en pequeñas iniciativas que se autofinancien (CB, Ahora...) y también, en cuanto sea posible, mediante una fundación, tal como acordamos en el último Congreso.
3. Una ³organización organizada² y más grande. Con una Secretaría Técnica al servicio de todos, con más personal, bien dotada y muy eficaz. Que allí donde haya al menos tres afiliados se constituya una Junta Carlista para crear una red más extensa. Y que donde no haya junta nombre la Junta de Gobierno delegados responsables, para que la CTC esté presente en todos los rincones de España.
4. Bien comunicados hacia dentro y hacia fuera. Una comunión bien ³comunicada², para que cada afiliado o cada persona que se acerque a la Comunión se sienta invitada a participar e informada de lo que se hace: por correo, mediante boletines, circulares, correo electrónico, mensajes sms, etc. Mediante notas de prensa, comunicados, ruedas, manifiestos, etc.
5. Una Comunión capaz de hacer propaganda eficaz y original. Para multiplicar fuera, llegando a otros, el efecto de todo lo que se haga dentro. Y que no se escriba nada que luego no se difunda. Propaganda, propaganda, y propaganda.
6. Una Comunión que atraiga y centre a los jóvenes católicos. Que a los espiritualistas los baje a la tierra y que eleve a los activistas. Que persevere y mejore siempre actividades como los campamentos o las reuniones para la formación.
7. Que forme a la gente con vocación. Y que la revista Ahora y otras ediciones que se vayan haciendo sirvan a ese objetivo, junto con los encuentros del Foro Alfonso Carlos.
8. Una Comunión que oriente a todos, en fin, sobre la situación actual, que critique y que proponga. Y aprovechando, como CTC, siempre que sea posible, la mecánica electoral. Como CTC o animando a candidaturas independientes en las municipales, o con otras marcas electorales que se vea oportuno utilizar. Esta lucha electoral, de antigua tradición en el carlismo, nos ha de distinguir de cualquier otra iniciativa nostálgica o puramente intelectual que pueda conformarse con la simple repetición de los principios.
4. OFRECEMOS UNA DEFENSA Y REPRESENTACIÓN DEL PUEBLO CRISTIANO ANTE LOS PODERES LAICISTAS
Por último, y para terminar, esta Comunión que no ofrece soluciones, que muestra principios, que se ofrece como cauce organizado, está llamada a ser baluarte y defensa del pueblo cristiano español ante la tiranía laicista que viene.
El carlismo tendrá sentido aunque no llegue a la Corte de Madrid. Tiene razón de ser aunque no domine el territorio. El carlismo no puede limitarse a proclamar principios como un disco rayado. Una vez proclamados, alguien tendrá que dar la cara por el pueblo español, el verdadero e indígena pueblo tradicional y católico español, que vive huérfano de representantes. Por eso la posibilidad real, el riesgo, de manchar nuestras gloriosas banderas no puede amedrentarnos nunca hasta tal punto que renunciemos a la toma de decisiones políticas, electorales, discutibles o arriesgadas. En eso consiste hacer política. Y hacer política, negociar si viene al caso, hablar con personas que pueden hacernos daño... todo ello por responsabilidad y sin caer en lo que podríamos llamar, más que carlismo (el seguimiento de Don Carlos), ³carlistismo² (el seguimiento anquilosado de una imagen de museo).
Nadie sabe hasta qué punto o cuándo van a volver los tiempos de catacumbas. Voy a dejar caer una idea, y es que en cualquier caso, pase lo que pase, a lo mejor alguientiene que preparar las catacumbas, acondicionarlas, y defenderlas.
De momento lo que hay que hacer es misionar cueste lo que cueste. Y todos juntos, todos juntos en unión.
F. Javier Garisoain
Presidente de la Junta Carlista de Navarra
y Vocal de la Junta de Gobierno
Cerro de los Angeles, 21 de abril de 2007
PUBLICADO EN EL DIARIO HISPANIDAD:
Javier Garisoain, nuevo secretario general de la CTC: “No ofrecemos soluciones, sino principios”
La Comunión Tradicionalista Carlista (CTC), en su X Congreso Nacional, ha elegido al navarro Javier Garisoaín como nuevo secretario general, en sustitución de Javier Zazu. Publicamos su discurso en la Congreso, donde distinguió la CTC de otras formaciones políticas, bajo la idea central de que los carlistas no ofrecen solución, sino principios.
Hispanidad, lunes, 23 de abril de 2007
Pero, al mismo tiempo, recordaba que el Carlismo no puede limitarse a “proclamar principios”. Quizás, lo más llamativo de su discurso sea su alusión final a la posibilidad de “negociar… incluso con personas que puedan hacernos daño”.
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