Ya sé que muchos hacéis muchas otras cosas, pero en la mayoría de nuestros compatriotas ha calado la idea de que la participación política consiste en votar de ciento a viento y luego, si eso, comentarlo por guasap. El sistema de la partitocracia es la tiranía perfecta.
Nadie sabe cuál es la solución para liberarnos de ello, pero lo que tengo claro es que no nos libraremos de los partidos con más partidos. ¿Cómo saldremos de esta entonces? Ese es el problema y por eso hablo de tiranía perfecta: porque no se ha encontrado aún una solución efectiva contra la partitocracia que no sea caer, mediante la degeneración electoral en tiranías aun peores como el nazismo o los comunismos caribeños.
La desobediencia civil masiva o incluso un alzamiento violento se podrían producir y justificar contra una tiranía clásica, pero son imposibles de articular cuando gran parte de la población cree supersticiosamente que saldremos del agujero votando a alguien bueno. En la democracia liberal de partidos el tirano absoluto no es una persona o un partido sino la misma mayoría absoluta, la masa de votantes que legitiman el sistema con su voto. Son ellos los que hacen absurda cualquier actividad de protesta como manifestaciones, huelgas, etc.
Por tanto, a no ser que se nos ocurra alguna otra cosa impensable, el fin de la tiranía partitocrática sólo llegará cuando degenere tanto que se convierta en una tiranía evidente y típica. Mientras tanto, a veces parece que está tocando fondo y es entonces cuando surge la famosa "disidencia controlada". Gente que se presenta como los enterradores del sistema y sin embargo, paradójicamente, lo único que hacen realmente es prolongar la agonía y alargar los años de vida del sistema. La cosa está complicadilla, así que ¡ánimo!. Nadie dijo que esto fuera fácil.
No propongo la inacción, en absoluto. Describo una situación difícil, muy difícil, que es lo que llamo la tiranía perfecta. Es un sistema que ya profetizaron los escritores distópicos hace mucho tiempo, una dictadura implacable no necesariamente violenta, en la que los hombres viven esclavizados sin darse cuenta de ello y sin imaginar que pudieran ser libres.
Es conocida la cita de Aldous Huxley en el prólogo de la edición de Un mundo feliz de 1946:
«Un Estado totalitario verdaderamente eficaz sería aquel en el que el todopoderoso ejecutivo de los jefes políticos y su ejército de administradores controla a una población de esclavos que no necesitan ser coaccionados, porque aman su servidumbre.»
Lamento insistir en que la salida no es fácil. Hay que desconfiar de las recetas fáciles. Es muy posible que quien proponga una solución simple no sea mas que un portavoz de disidencia controlada, destinado a prolongar la tiranía.
Repito mi tesis. La derrota de la partitocracia llegará por desgaste del propio sistema y estoy seguro de que no será una transición pacífica. Mientras tanto la vida sigue y hay que luchar, cada día, porque la vida es lucha. Es posible que no lleguemos a ver la caída del Leviatán pero sí podemos llenar nuestra propia vida de un puñado de victorias. Cada día que una persona, una familia o una comunidad crece y vive siendo libre es una derrota para el tirano. Cada vez que se educa a un niño en el espíritu crítico se provoca una grieta en el sistema. Siempre hay algo que hacer. Siempre hay esperanza.
Porque no estamos solos: al final Cristo reinará y "se postrarán ante Él todos los reyes de la tierra". Eso también está profetizado.
