Páginas

28 feb 2026

ENTREVISTA RESUMEN DE FEBRERO 2026 EN AHORAINFORMACION.ES

 TEMAS QUE TRATAMOS EN ESTA ENTREVISTA RESUMEN DE FEBRERO: 

- LA CUTREZ "LATINA" DE BAD BUNNY VS LA HISPANIDAD

- LA LOCURA ANIMALISTA DE LOS THERIANS

- EL 23F Y LOS DISCURSOS MÁS CAROS DE LA HISTORIA

- EL DESASTRE DE MERCOSUR Y NUESTRA SOBERANÍA ALIMENTARIA

- LO QUE DICE EL PAÍS QUE HA DICHO EL PAPA SOBRE LA ULTRADERECHA

- NUESTRA CRÍTICA A LOS OBISPOS

- POR QUÉ NO SOMOS DE ULTRADERECHA

- NUESTRA CRÍTICA AL SISTEMA DE PARTIDOS

- POR QUÉ LOS CARLISTAS SOMOS COMUNION Y NO PARTIDO

- AVANCE DE AGENDA CARLISTA 2026

TEMAS QUE TRATAMOS EN ESTA ENTREVISTA RESUMEN DE FEBRERO: 

- LA CUTREZ "LATINA" DE BAD BUNNY VS LA HISPANIDAD

- LA LOCURA ANIMALISTA DE LOS THERIANS

- EL 23F Y LOS DISCURSOS MÁS CAROS DE LA HISTORIA

- EL DESASTRE DE MERCOSUR Y NUESTRA SOBERANÍA ALIMENTARIA

- LO QUE DICE EL PAÍS QUE HA DICHO EL PAPA SOBRE LA ULTRADERECHA

- NUESTRA CRÍTICA A LOS OBISPOS

- POR QUÉ NO SOMOS DE ULTRADERECHA

- NUESTRA CRÍTICA AL SISTEMA DE PARTIDOS

- POR QUÉ LOS CARLISTAS SOMOS COMUNION Y NO PARTIDO

- AVANCE DE AGENDA CARLISTA 2026

https://youtu.be/6IH-FI9xLtA?si=MAlcVkV8-swUxAQa

27 feb 2026

La peste de los partidos


(Por Javier Garisoain) - 

¿Qué son los partidos?  Los partidos, mafias institucionalizadas, son la peste del mundo político y social y una de las peores herencias que nos ha dejado la revolución liberal. La idea de partido político, tal como la conocemos en el mundo moderno, nació en la revolución de Francia con los girondinos y los jacobinos y a partir de ahí se fue extendiendo por todo el mundo hasta el punto de que nos resulta difícil pensar en cómo sería posible la vida política sin ellos.

¿Qué tienen en común el franquismo, la China actual, los USA, el castrismo cubano, el nazismo, el PSOE, Bildu y VOX? Que todos ellos han basado o basan su acción política y, lo que es peor, su ideal político, en esas estructuras sectarias, auténticas bandas de pirados o ladrones que son los partidos. Estructuras mafiosas gracias a cuyas artes por un lado nos trocean -nos parten- y por otro nos controlan los poderes ideológicos y extranjeros. Maquinarias inventadas para anular a la sociedad y a los cuerpos sociales naturales, para usurpar sus funciones y erigirse en sus portavoces-manipuladores.

Los partidos son malos no sólo porque sean creaciones humanas formadas por humanos. Es peor que eso. El problema no es sólo que los partidos estén formados por humanos imperfectos, lo peor es que además de eso son estructuras que lo que hacen es alentar la imperfección, la ambición, la desconfianza, el servilismo y la corrupción.

¿Y cómo sería un mundo sin partidos? Ese es el reto que tenemos por delante: construir una política sin partidos. Parece difícil, pero es posible porque de hecho ya ha sido posible. La prueba es que los partidos políticos, tal como los conocemos, no tienen más de 200 años.

En la política se puede tomar partido y hay que tomarlo ante los problemas que vayan viniendo, pero eso de institucionalizar y blindar una toma de partido de forma que a partir de ahí se constituya una especie de banda para la conquista del poder es algo que nos retrotrae a los episodios de guerras de banderías nobiliarias.

Lo que merece ser institucionalizado no son los grupos ideológicos o de ambición de poder sino todos y cada uno de los sectores del cuerpo social. Cada parte de la sociedad, colectivo, comunidad, gremio, sindicato, interés, etc. debería tener sus representantes, libres, libremente elegidos desde la base, que sean capaces de responder ante los suyos y de poder reclamar ante la autoridad. Las cortes regionales, por su parte, podrían perfectamente constituirse sin partidos desde la representación municipal, de abajo hacia arriba.

En un sistema tradicional sería fundamental distinguir entre gobierno y representación. Soberanía política y soberanía social. Los representantes han de ser libres y tener fuerza para votar impuestos, presentar proyectos y negociar lo que haga falta. Por su parte el rey y sus representantes, su gobierno, formado por funcionarios sin partido, han de poder trabajar sirviendo al bien común, sin presiones de partido, es decir, sin presiones ideológicas o de intereses extranjeros. Ningún sistema es perfecto pero este esquema sería mil veces mejor que lo que tenemos.

Entonces ¿hay vida más allá de los partidos?... Hemos caído en la trampa de pensar que si no hay partidos no hay democracia entendida como respeto al pueblo; o que sin partidos no se puede ni siquiera gobernar un país. Estamos tan metidos en el sistema de partidos que cuesta imaginar algo alternativo. Algunos creen que la única alternativa posible a la partitocracia es la dictadura totalitaria. Por eso dicen que es el mejor de los sistemas posibles. Pero no es así. La monarquía tradicional que durante siglos funcionó en España y que reivindicamos los carlistas no era para nada un sistema dictatorial. Y tampoco se basaba en partidos institucionalizados. Poner al día aquel ideal de monarquía católica, he aquí un reto apasionante. Una salida y una esperanza cierta para salir de la decandencia. Lo que cada vez está más claro es que España no se librará de la peste partitocrática con más partidos. Las cosas empezarán a arreglarse cuando entendamos que los partidos son un invento del sistema para tenernos entretenidos mientras son otros los que mandan de verdad.

Ojalá llegue el día en que se realice ese viejo lema carlista de "todos unidos, no partidos".

CARLISTAS.ES - SEMANA 9/2026

17 feb 2026

Realismo versus ideologías




Me dicen que el Carlismo, o el tradicionalismo, o la misma realidad de la Cristiandad también ha cambiado y cambia, "como todas las ideologías". Yo digo que para empezar lo nuestro NO es una ideología. El Carlismo es, sencillamente, realismo aristotélico-tomista en política española. Y digo además que los tradicionales tenemos todo el derecho a "cambiar", a modificar todo aquello que sea modificable, en el sentido de adaptarse a la realidad, porque nuestra concepción de la vida es -repito- esencialmente realista y entiende la Tradición como un proceso de mejora constante, de reforma permanente al servicio del Ideal. 

Por el contrario las ideologías no cambian. No pueden cambiar. Cada ideología tiene su idea fija, su propia visión reduccionista de la realidad y por eso las ideologías son estáticas. Son de cartón. Son momias. Nunca mejoran. Lo que hacen las ideologías -esos errores tan perfectos que parecen verdades- no es evolucionar, porque eso supondría una capacidad de adaptarse a la realidad. Lo que hacen es simplemente pasarse el testigo unas a otras. El liberalismo pasa el testigo al socialismo; éste al comunismo; luego a las ideologías feministas o de género; estos a los animalistas, o a los transhumanistas y así sucesivamente. 

Con la particularidad de que lo hacen con una aceleración social creciente que recuerda a un fenómeno físico ya estudiado por los griegos antiguos. Una parte de la llamada "paradoja de Zenon" trata sobre el rebote con frecuencia creciente. Es lo que le pasa a una pelota de ping-pong al caer, que cuantos más golpes da es cuanto más cerca está de detenerse. ¿Qué sucederá cuando vayamos a ideología por día? ¿Será el fin de la historia? No. Será el final de las ideologías. Y lo que veremos entonces será la realidad, la cruda hermana realidad, con sus luces y con sus sombras, simplemente. 

El racionalismo cartesiano morirá un día de pronto, por agotamiento, porque no daremos abasto con esta serie acelerada de chorradas subjetivas que lejos de elevarnos nos han animalizado y cosificado. Todas las filosofías averiadas de la modernidad han querido lo mismo: endiosarnos. Y aquella vieja promesa del "Seréis como dioses" se ha cumplido. Somos dioses. Diosecillos inertes de barro, totems de madera, becerros de oro. 

Entonces ¿se puede mejorar, crecer y cambiar? Sí. Porque la única forma de progresar en el buen sentido, de avanzar en el descubrimiento de la verdad de las cosas y de la realidad es despojarse de todas las ideologías acartonadas y respetar el sentido vivo y realista de la tradición. Esto es lo que tratamos de hacer los tradicionales. En cualquier caso, por mal que lo hagamos y por torpes que seamos, eso es lo que pasará. Porque las cosas son lo que son. Y porque al final hay un Señor de la historia. Y es el Señor.

7 feb 2026

¿Cómo acabar con la partitocracia?



Cada segundo que dedicamos a hablar sobre votos y elecciones es un tiempo que sirve para afianzar un sistema perverso. Votad lo que queráis, lo menos malo, o blanco, o nulo, o nada, y ya está. No me parece mal que se intente hacer algo con las elecciones, presentándose o votando, siempre que entendamos que votar es como rascarse o estornudar. Poco más. 

Ya sé que muchos hacéis muchas otras cosas, pero en la mayoría de nuestros compatriotas ha calado la idea de que la participación política consiste en votar de ciento a viento y luego, si eso, comentarlo por guasap. El sistema de la partitocracia es la tiranía perfecta. 

Nadie sabe cuál es la solución para liberarnos de ello, pero lo que tengo claro es que no nos libraremos de los partidos con más partidos. ¿Cómo saldremos de esta entonces? Ese es el problema y por eso hablo de tiranía perfecta: porque no se ha encontrado aún una solución efectiva contra la partitocracia que no sea caer, mediante la degeneración electoral en tiranías aun peores como el nazismo o los comunismos caribeños. 

La desobediencia civil masiva o incluso un alzamiento violento se podrían producir y justificar contra una tiranía clásica, pero son imposibles de articular cuando gran parte de la población cree supersticiosamente que saldremos del agujero votando a alguien bueno. En la democracia liberal de partidos el tirano absoluto no es una persona o un partido sino la misma mayoría absoluta, la masa de votantes que legitiman el sistema con su voto. Son ellos los que hacen absurda cualquier actividad de protesta como manifestaciones, huelgas, etc. 

Por tanto, a no ser que se nos ocurra alguna otra cosa impensable, el fin de la tiranía partitocrática sólo llegará cuando degenere tanto que se convierta en una tiranía evidente y típica. Mientras tanto, a veces parece que está tocando fondo y es entonces cuando surge la famosa "disidencia controlada". Gente que se presenta como los enterradores del sistema y sin embargo, paradójicamente, lo único que hacen realmente es prolongar la agonía y alargar los años de vida del sistema. La cosa está complicadilla, así que ¡ánimo!. Nadie dijo que esto fuera fácil.

No propongo la inacción, en absoluto. Describo una situación difícil, muy difícil, que es lo que llamo la tiranía perfecta. Es un sistema que ya profetizaron los escritores distópicos hace mucho tiempo, una dictadura implacable no necesariamente violenta, en la que los hombres viven esclavizados sin darse cuenta de ello y sin imaginar que pudieran ser libres.
 
Es conocida la cita de Aldous Huxley en el prólogo de la edición de Un mundo feliz de 1946:
«Un Estado totalitario verdaderamente eficaz sería aquel en el que el todopoderoso ejecutivo de los jefes políticos y su ejército de administradores controla a una población de esclavos que no necesitan ser coaccionados, porque aman su servidumbre.»
 
Lamento insistir en que la salida no es fácil. Hay que desconfiar de las recetas fáciles. Es muy posible que quien proponga una solución simple no sea mas que un portavoz de disidencia controlada, destinado a prolongar la tiranía.
 
Repito mi tesis. La derrota de la partitocracia llegará por desgaste del propio sistema y estoy seguro de que no será una transición pacífica. Mientras tanto la vida sigue y hay que luchar, cada día, porque la vida es lucha. Es posible que no lleguemos a ver la caída del Leviatán pero sí podemos llenar nuestra propia vida de un puñado de victorias. Cada día que una persona, una familia o una comunidad crece y vive siendo libre es una derrota para el tirano. Cada vez que se educa a un niño en el espíritu crítico se provoca una grieta en el sistema. Siempre hay algo que hacer. Siempre hay esperanza.
 
Porque no estamos solos: al final Cristo reinará y "se postrarán ante Él todos los reyes de la tierra". Eso también está profetizado.