28 nov. 2015

COMUNICADO LEÍDO EN LA RUEDA DE PRENSA

28/NOV/2015

1º. ESTA EXPOSICIÓN HA TRAÍDO A PAMPLONA CONSECUENCIAS MUY NEGATIVAS

Hace una semana que fue inaugurada esta exposición blasfema. ¿Os acordáis cómo vivíamos antes de que fuera inaugurada esta exposición? ¿Qué ha pasado esta semana?

Esta exposición -que nosotros consideramos una gravísima provocación- , ha venido a romper la paz y a enrarecer la convivencia entre los pamploneses, entre los navarros.

Ha hecho sufrir a muchísimos creyentes en Navarra y en todo el mundo.

Ha dado una imagen negativa o, en el mejor de los casos, polémica de Pamplona convirtiendo a esta ciudad en la capital mundial de la falta de respeto.

Todo parece indicar que se estaba buscando una reacción iracunda de los católicos pero no lo han conseguido porque desde el minuto uno hemos advertido que esto era una trampa tendida por los laicistas radicales para equipararnos a los católicos con a los islamistas radicales.

Se ha producido una lógica movilización de los católicos y vecinos de toda clase preocupados por el respeto, que han salido a la calle con normalidad en defensa de nuestros derechos. Otros, que parecen pensar que la calle es suya, han reaccionado llenando de pintadas una quincena de iglesias de Pamplona. Esperamos sinceramente que no pasen de ahí.

Por todas estas razones seguimos exigiendo el cierre de esta exposición.


2º. APLAUDIMOS LA MOVILIZACIÓN DE LOS NAVARROS
La parte positiva de este primer balance de esta primara semana es que hemos visto una movilización de los católicos, -y no sólo de católicos, de Navarros en general, dispuestos a defender una convivencia en paz- como hace mucho tiempo no se veía.

Oraciones en la calle. Recogida de firmas abrumadora. Actos de reparación y desagravio multitudinarios en catedrales e iglesias de Navarra y por toda la geografía española en solidaridad con los cristianos de Navarra, concentraciones y reivindicaciones variadas, una efervescencia en las redes sociales –y no digamos en los grupos de watsap-...En esta semana nuestras peticiones de respeto han sido constantes, firmes, serenas y a la vez respetuosas. Los católicos navarros hemos ganado espacio en la calle, con una reacción firme y templada, no violenta; “a lo cristiano”.

Si ha habido alguna reacción aislada fuera de tono está claro que no responde a la tónica general y que no cuenta con el respaldo ni de esta Plataforma, ni de ninguna organización.


3º. QUEREMOS DENUNCIAR UNA GRAVE MANIPULACIÓN
Ya hemos dicho como ante esta sana reacción algunos radicales han demostrado cierto nerviosismo. El afán de buscar enfrentamientos, aún a riesgo de dañar de forma grave la convivencia, ha llevado a otros a buscar fantasmas en la concentración que organizamos el jueves. Han creído oír amenazas donde sólo había gritos que son absolutamente normales en cualquier manifestación de protesta. Ayer nos entrevistamos con Joseba Santamaría, el director del Diario de Noticias, que es el medio que ha dado crédito a esa versión increíble y, naturalmente, le hemos pedido pruebas para saber si es verdad que se amenazó al alcalde.

Hasta el momento nadie ha presentado pruebas. En ninguno de los vídeos que circulan por internet se puede apreciar la más mínima frase de amenazas más allá de la petición de dimisión o similares.


4º. AHORA ES NECESARIO REBAJAR LA TENSIÓN
Llegados a este punto creemos que Pamplona debe recuperar la calma y que hay que rebajar la tensión. Nosotros tendemos la mano al Ayuntamiento, al Alcalde o a quien sea. Estamos dispuestos a dialogar para tratar de restaurar la convivencia, pues consideramos que este es un bien fundamental que hay que preservar por encima de cualquier discrepancia o creencia. Nuestra única condición es el respeto. Es absurdo invocar la libertad de expresión como un valor absoluto cuando hay personas tan dolidas por esta exposición municipal.

En cuanto a esta plataforma Respeto por Navarra nos proponemos abrir un pequeño paréntesis de reflexión para hacer balance de esta semana tan intensa. Pase lo que pase, nos vamos a mantener firmes en nuestra petición de respeto para lo sagrado y para los creyentes. Queremos paz. Queremos respeto. Queremos una Pamplona en la que nadie se sienta un ciudadano de segunda clase.

Y todo esto sería mucho más fácil si se cerrara esta exposición.

Muchas gracias.


Respeto por Navarra
www. respetopornavarra.wordpress.com

22 nov. 2015

Lo que más o menos he dicho en el Cerro de los Angeles 2015


Cada vez que tengo que tomar la palabra delante de un grupo de carlistas se me presenta un dilema.

Por una parte me sale la vena grandilocuente porque soy muy consciente de lo que el Carlismo significa, de la grandeza que encierran sus ideales, de la trascendencia que supone que exista aún hoy en día, en el año 2015, un grupo de españoles que cree todavía en la España de siempre. Siguiendo esa línea corro el riesgo de hacer un discurso épico, al estilo de los cuadros de Ferrer Dalmau, y también un poco al estilo de Hollywod, como si fuera una arenga antes de la batalla de San Crispín. Podría hablar de la Fiesta de Cristo Rey, de nuestros mártires... pero algo me dice que debo controlar mis emociones porque mi responsabilidad, ahora, no es hacer literatura sino política.

Por otra parte la cabeza me exige realismo. Los carlistas somos hombres y mujeres de nuestro tiempo, no nos gustan los museos, no queremos aparecer como una secta extraña que vive alejada del mundo real. Por esta vía podemos llegar a ser la cosa más práctica del mundo. En estos meses preelectorales he asistido a varios intentos y conversaciones con personas muy bien intencionadas pero un tanto ingenuas que estaban deseando hacer algo, en el campo electoral, por servir a unos ideales que podemos compartir en gran medida. Y me resulta muy curioso, y me parece paradójico, comprobar como en esas conversaciones siempre hemos sido los carlistas los más prácticos, los más realistas, los menos ingenuos, los menos voluntaristas.

Las elecciones pueden servir -lo repito una vez más- para dos cosas: para hacer propaganda, cosa que es legítima pero que nada nos impide hacer fuera de las campañas electorales (y aquí quiero animar a nuestros jóvenes a que engrosen las filas de los Grupos de Propaganda Carlista que poco a poco van surgiendo por toda España) y también para elegir cargos públicos que se cuelen en el sistema para decir algunas cosas decentes en las instituciones. Es aquí donde entra en juego nuestro realismo porque sabemos perfectamente que sin el apoyo de algún medio de comunicación potente, sin unos recursos económicos grandes, sin una implantación social suficiente, es imposible alcanzar resultados electorales.

Hace no mucho tiempo, en una de esas conversaciones electorales fallidas dije lo siguiente: "... Me merece todo el respeto la gente que al menos lo intenta en vez de quedarse en casa. Sin embargo debo decir que me parecía una locura afrontar unas elecciones generales con tan poco tiempo y tan escasos medios. Nuestra última experiencia en las Europeas con Impulso Social nos enseñó muchas cosas. Nosotros cada vez estamos más convencidos de que la regeneración de España no vendrá por los partidos. Ni grandes, ni pequeños, ni sueltos, ni coaligados. Sin una base social previa, sin medios de comunicación potentes, no será posible obtener representación en un sistema cada vez más sectario..."

¿Qué hacemos entonces? Si no podemos lanzar discursos emocionantes para no parecer que estamos locos, si no podemos hacer nada en el campo electoral porque entonces parecemos tontos... porque está demostrado que es una trampa del sistema...

Creedme que me gustaría, pero no os puedo ofrecer una campaña breve y exitosa. Estamos en plena travesía del desierto. La Comunión Tradicionalista Carlista no es lugar para los impacientes, tampoco parece un lugar apropiado para labrarse una carrera política demasiado brillante. Estamos en plena travesía del desierto.

Debo insistir en el realismo. Porque tenemos que avanzar, aunque sea a pequeños pasos, pero sin dar pasos en falso, sin dar pasos atrás. El año que viene la CTC cumplirá 30 años desde su reconstitución en 1986... Hace un año que celebramos nuestro XII Congreso, año tras año seguimos, nos mantenemos, somos un pequeño punto de referencia, y hacemos muchas cosas (actos, jornadas, revistas y boletines, conferencias, campamentos...) pero no conseguimos ese crecimiento, ese incendio, que nos llenaría de ilusión, de entusiasmo... y también de orgullo. ¡Ay, el orgullo! ¡Qué cosa más mala!

Nuestra presidenta, María, es una honesta ama de casa, vuestro secretario general es un simple autónomo, un librero. Nada de títulos nobiliarios, nada de abogados del estado, ni siquiera tenemos en nuestras juntas a registradores de la propiedad... Nuestra Junta de Gobierno es una muy importante pero pequeña agrupación de vecinos honrados.

¿Qué épica podemos reivindicar con estos avales? De los miembros de la Junta de Gobierno los únicos que aún podrían morir jóvenes son Víctor y Félix... y ya están felizmente casados y con hijos. Y Víctor con un primogénito precioso que se llama Carlos.

La épica que nos corresponde es la más dura, la menos vistosa, la que consiste en tener una vida ordinaria, para pasar el testigo a los que vengan detrás.

Por todo esto, hoy, en el acto nacional carlista del Cerro de los Angeles del año 2015, os tengo que pedir a vosotros, carlistas, paciencia, calma, humildad, realismo. Os tengo que pedir que miréis a largo plazo, que os olvidéis de las elecciones y de la política del corto plazo, que tengáis constancia y mucha, mucha perseverancia en todo lo que hagáis.

¿Habéis oído alguna vez esa expresión un poco cursi de "slow food" con la que algunos pretenden denunciar la locura del "fast food"? La slow food es, traducido al español, el cocido de la abuela de toda la vida, la cocina de la madre de familia que hace las cosas a su ritmo, con humildad, con paciencia. Pues bien, nosotros, los carlistas, tenemos que reivindicar la "política slow", la tradición política de las Españas en la que todas las cosas, todas las decisiones, se procuraban tomar con la vista puesta en el bien común, que no suele ser una cosa demasiado cambiante, desde el respeto a las generaciones pasadas y el respeto a las generaciones futuras.

Ojo, que política slow no significa ESPERAR sino empezar YA. Una cosa es cocer a fuego lengo y otra esperar a poner el microondas.

Hace unos días, en esas fallidas conversaciones electorales que he mencionado antes uno me decía: "Gracias por tus palabras, Javier. Confío en que, en un futuro, podamos hacer algo por el bien de España". Y, claro, me puso en bandeja esta respuesta: "Yo confío en que YA lo estamos haciendo. No pensemos solo en clave electoral porque nos agotaremos luchando contra un muro. Trabajemos por construir redes sociales de familias que sean capaces de llevar en sí mismas a España independientemente de quién gobierne. Si esas redes crecen la representación electoral será una consecuencia lógica. Hay que trabajar a largo plazo. Por cosas que puede que no veamos".

Y, en fin, si no os gusta esa expresión anglosajona de "política slow" quedaos con aquel elogio que nos hizo el Papa Pío XII:

"los requetés, los católicos prácticos. Los que salvaron a España. Los llevo muy adentro en mi corazón y los bendigo".

Seamos pues católicos prácticos. Tengamos paciencia, seamos constantes, seamos perseverantes...
Y seamos alegres que si hubiera que salvar una cosa del carlismo, solo una cosa... a lo mejor habría que salvar las canciones carlistas empezando por nuestro Oriamendi.

Nada más.
¡viva la juventud carlista!
¡vivan los veteranos carlistas!
¡viva la alegría de los carlistas!
¡Y que vivan las familias españolas que resistirán al mal gobierno cueste lo que cueste!

19 nov. 2015

Seamos justos. El terror islamista... y todos los demás.

Seamos justos. Los islamistas fanáticos podrán ser muy burros y muy violentos y culpables de cientos de atentados y del 95% de los actos terroristas de la última década... pero pensemos que los bombardeos, la guerra química, el aborto, los campos de exterminio y la bomba atómica no son inventos musulmanes sino de los ideólogos progres revolucionarios de Occidente. Mucho se van a tener que esforzar los yihadistas para igualar los genocidios promovidos por masones, liberales, nazionalistas, comunistas y abortistas.

Las guerras de religión europeas, los genocidios de los ingleses en Irlanda o de los revolucionarios franceses en la Vendée, las infinitas y estúpidas guerras nazionalistas, los campos de exterminio nazis, o soviéticos, o de los comunistas camboyanos, la atrocidad atómica de los yanquis, la plaga del abortismo progre, la misma sobreexplotación de los recursos naturales... toda esta galería de los horrores y muchos que me dejo en el tintero no son un buen ejemplo para los fanáticos musulmanes entre los cuales me da la sensación de que hay -ya desde los tiempos de Lawrence de Arabia y compañía- mucha carne de cañón y mucho tonto útil. Mucho servicio secreto y poca transparencia.

Un amigo me advierte que a ver si mi conclusión va a ser que los únicos "buenos" somos los carlistas. Le he respondido que no pretendo llegar a esa conclusión tan simple. También los carlistas -y todos los católicos- tenemos nuestras culpas y pecados. Lo único que pido con esta reflexión es que tengamos despierto nuestro espíritu crítico y que no nos dejemos llevar por los que tratan de focalizar todos los males de este siglo XXI en el diabólico terror islamista y que encuentran en ello la excusa perfecta para consolidar el totalitarismo relativista en Occidente.

17 nov. 2015

VEN AL CERRO DE LOS ANGELES. Celebramos el día de la Comunión Tradicionalista Carlista


Este próximo sábado, víspera de la solemnidad de Cristo Rey, nos reuniremos en el Cerro de los Angeles (Getafe) españoles que aún creemos en una España católica y justa, diversa y unida, social y foral, ordenada y libre. No hace falta ser carlista para venir a proclamar con nosotros unos principios que casi nadie más defiende: una España de familias, municipios y regiones libres, unida en su fe multisecular frente a los mangoneos del nuevo orden mundial y a los de sus títeres que son los partidos políticos. Una España, unas Españas, fieles a su tradición, a su historia y a sus raíces. Una España real, que vive en el día a día, aunque no tenga representación en los parlamentos ni reflejo en los grandes medios de comunicación, que está dispuesta a resistir al mal gobierno calle a calle, puerta a puerta, cueste lo que cueste, todo el tiempo que sea necesario. Una España que está llamada a constituir una gran red social de resistencia contrarrevolucionaria.

Que nadie espere promesas del Carlismo. La Comunión Tradicionalista es una organización política -una pequeña, humilde y muy realista organización- que nació para servir y no nos rebajaremos al nivel de arregladores o trileros de programa. No somos un partido, no queremos partir nada, no confiamos en campañas de marketing político, estamos curados de espanto, llevamos 200 años de lucha contra las ideologías revolucionarias y sabemos que las únicas soluciones milagrosas serán las que quiera regalarnos Dios mismo. En lo que de nosotros dependa seguiremos manteniendo en el campo político la misma bandera de los mismos principios. Alguien tiene que hacerlo. Somos pocos pero puede que seamos suficientes.

16 nov. 2015

Esto es una guerra. Y no es mi guerra.

Lo que ha sucedido en París este viernes no ha sido terrorismo. Empeñarse en hablar de terrorismo en el caso de los atentados yihadistas no deja de ser una forma de minusvalorar el problema. Ha sido una auténtica acción de guerra. No puede calificarse de otro modo una intervención de comando, instigada por un "estado" extranjero, cuyo resultado ha sido similar al que hubiera tenido un bombardeo. Estoy absolutamente en contra del terrorismo pues me parece guerra sucia. Estoy especialmente en contra del indiscriminado y por la misma razón también estoy en contra de los bombardeos *. Así que dejémonos de eufemismos. Esto es una guerra. Sucia, como no puede ser de otra forma cuando ya no hay caballeros.

Es una guerra entre los fanáticos de una religión falsa y unos gobernantes que dicen que la religión no importa. Estos despertaron a la bestia con la primera guerra de Irak, aquella de las famosas "armas de destrucción masiva" que nunca llegaron a aparecer, aquella que trató de evitar San Juan Pablo II, aquella a la que respondíamos los carlistas diciendo "Guerra no... aborto tampoco". Y lo han hecho muy mal desde entonces. Han desestabilizado una decena de países musulmanes posibilitando la llegada al poder de los islamistas radicales que se han impuesto a las masas moderadas. Han llenado Europa de mahometanos a conciencia, para que dejara de ser este continente un conglomerado de reinos cristianos, buscando un pluralismo que en teoría iba a facilitarles la manipulación de las masas desarraigadas pero que puede que se les haya ido de las manos. O no. Liberales radicales, llevan mucho tiempo diciéndonos que la religión no importa, que en el mejor de los casos la moral es un asunto para la conciencia individual, que las leyes son otra cosa. Nos piden demasiado a los creyentes. Nos piden que actuemos como si el motor de nuestra vida fuera el aditamento menos importante de todos. Y por eso al final se están encontrando sin moralidad y sin legalidad y enzarzados en una guerra absolutamente imprevisible.

Ahora, ante actos de guerra como la última batalla de París se levantan con ira para ejecutar su venganza contra los nuevos almohades del E.I. Pero esto no son Las Navas de Tolosa ni Lepanto. Los gobiernos de la OTAN no van a lanzar una cruzada en defensa de la fe cristiana sino de su nihilismo y su relativismo. Hasta es posible -ojo- que traten de manipular a la Iglesia desempolvando cruces y discursos pseudorreligiosos como acaban de hacer en la catedral de Notre-Dame, como hizo el tirano Stalin cuando necesitaba hablar de la Santa Rusia en sus arengas.

Si acaban con los yijadistas me alegraré pero seguiré en guardia, vigilante contra el Nuevo Orden Mundial y sus corifeos porque se que los ideólogos progres no odian a Mahoma -que está muerto- sino a Jesucristo -que vive-.


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* Por cierto, sobre los bombardeos... ¿Quién puede decir que sea peor arrojar una bomba con la mano que lanzar una bomba desde un avión? Cuando comenzaron los modernos bombardeos aéreos, en los inicios de la primera guerra mundial, hubo un debate ético que se cerró demasiado pronto, como si el acto de bombardear a toda la población enemiga fuera un peldaño inevitable en la evolución del arte de la guerra. Siempre he pensado que el aumento de la distancia física entre los contendientes no hace más civilizadas las guerras sino más inhumanas si cabe. Dar una cuchillada a un enemigo que te mira a los ojos es un acto deplorable pero infinitamente más humano que lanzar un misil por medio de un dron mientras se sorbe un café americano a 5.000 kilómetros de la explosión. Además, para trabajar con drones o en un bombardero sirve cualquier perfecto cobarde y se puede no creer en nada. Y a quienes argumentan que a pesar de los frecuentes "daños colaterales" los bombardeos del siglo XXI son más selectivos les diría que lo más selectivo del mundo es la carta bomba y que no por ello debe ser alabado este método.

2 nov. 2015

En el día de los fieles difuntos: ¿Dónde está el respeto a los muertos?

El respeto a los muertos es un signo de civilización. De hecho la presencia de rituales funerarios se considera, en el mundo de la paleoantropología, un signo inequívoco de humanidad. La Iglesia, que siempre ha enseñado que el hombre es cuerpo y alma, y que cree en la resurrección de la carne, siempre ha exigido un trato digno para los cadáveres: rituales, bendiciones, funerales, camposantos, responsos completan una de las más puras obras de misericordia, la que manda "enterrar a los muertos".

Pero vivimos tiempos lúgubres e incoherentes. Las doctrinas oficiales, enzarzadas en discusiones sin fundamento sólido, pedalean lideradas por el relativismo y suelen desembocar en conclusiones contradictorias. Anteayer, fiesta del maldito jalogüin, hacían sarcasmo de la muerte con una versión de satanismo light para niños. Hoy, ante el enésimo accidente aéreo, arrugan el ceño reclamando el ADN de las víctimas para que ni una piltrafa sagrada del cuerpo de un compatriota se confunda de ataúd. Mis muertos son mis muertos y ay del gobierno si me traspapelan un huesecillo. No deja de ser chocante esta manía de los progres que se ríen de las reliquias que veneramos los hombres religiosos como recuerdo de los santos... pero que se obcecan en un materialismo radical cuando se trata de someter a los funcionarios de los servicios de limpieza forense a la tortura de hacer puzzles macabros con pedazos de cuerpos.

¿Quién es aquí el radical o el inflexible? Mi creencia en la resurrección de los muertos soporta sin problema la resurrección del sepulcro... y del polvo, del fondo del mar o de las fosas comunes. Los creyentes tenemos esa ventaja, y eso nos ayuda a vivir más tranquilos y felices, porque sabemos relativizar las cosas, porque no andamos agobiados por una mota de ADN. Porque sabemos que el polvo que seremos será -gracias Quevedo- polvo enamorado, mas polvo amado.